por Redazione 15/10/2026
Categorías: Museos / Descargo de responsabilidad
El nuevo Museo de Altopascio Spedale del Tau (MAST), situado en Altopascio (Lucca), narra la historia de esta localidad a lo largo de la Vía Francígena a través de hallazgos arqueológicos, reconstrucciones multimedia y realidad virtual. También reabre sus puertas el complejo de silos de trigo, que llevaba años cerrado al público.
Durante siglos ha dado cobijo a los peregrinos que se dirigían a Roma, ha conservado los recursos necesarios para su atención y ha experimentado transformaciones que reflejan la historia económica y religiosa de la Toscana. Ahora, en Altopascio (Lucca), el antiguo Spedale del Tau vuelve a ser el centro de un recorrido de visita que relaciona el pasado medieval de la localidad con los acontecimientos posteriores del territorio. El 10 de octubre de 2026 se inauguró el MAST —Museo de Altopascio Spedale del Tau—, un nuevo proyecto museístico que incluye también el recorrido renovado de la colección arqueológica en el Loggiato Mediceo y la reapertura al público de los silos de trigo de la plaza Ospitalieri, que habían permanecido cerrados durante muchos años.
El museo no se limita a reunir objetos y testimonios históricos en un espacio expositivo. El proyecto establece una relación entre las estancias del antiguo Spedale, la zona arqueológica, los silos y el Loggiato Mediceo, creando un itinerario que permite conocer la historia de Altopascio a través de los lugares en los que se desarrolló: los hallazgos arqueológicos, los paneles informativos, las instalaciones multimedia y las herramientas de realidad virtual acompañan al visitante desde la función asistencial del asentamiento medieval hasta las transformaciones agrícolas de la época granducal, cuando el trigo y su conservación desempeñaron un papel central en la organización económica del territorio. El nuevo recorrido devuelve así visibilidad a una parte del patrimonio de la ciudad que, a pesar de tener una historia significativa, había permanecido durante mucho tiempo de difícil acceso. Entre los espacios más interesantes se encuentran precisamente los silos, vinculados a la conservación de los cereales y a la historia de la finca granducal. Aquí, la visita permite reconocer los espacios destinados al almacenamiento de la cosecha, adentrarse en las entrañas de las murallas del castillo y observar, a través de las superficies acristaladas, las estratificaciones históricas y arqueológicas de la plaza Ospitalieri.
El MAST surge de una intervención promovida por el Ayuntamiento de Altopascio y llevada a cabo por ETT S.p.A., una empresa del sector de la industria digital creativa que forma parte de Dedagroup, con financiación de la Región de la Toscana y de la Fundación Cassa di Risparmio de Lucca. La dirección de las obras se ha encomendado al estudio de arquitectura Battaglini-Frediani, mientras que la investigación histórica ha corrido a cargo de Giuseppe Dal Canto junto con la arqueóloga Rossella Megaro, con la participación de las oficinas municipales competentes en materia de cultura, turismo y obras públicas.
El hilo conductor del recorrido esla hospitalidad, una función que ha marcado profundamente la historia de Altopascio: el asentamiento se desarrolló a lo largo de la Vía Francígena, la gran ruta de peregrinación que unía el norte de Europa con Roma. A partir del siglo XI, el Spedale ofreció acogida, descanso y asistencia a viajeros, pobres y peregrinos. Lo gestionabala Orden Hospitalaria de los Frailes de San Jacopo, vinculada a la figura de los Caballeros de la Tau, que se convirtieron en uno de los símbolos de la localidad. El antiguo complejo tenía unas dimensiones y características que iban mucho más allá de las de un simple refugio para viajeros. Rodeado por una robusta muralla, tenía el aspecto de una fortaleza y se articulaba en dos amplios patios: uno reservado a los frailes y otro destinado a la hospitalidad. Se accedía a él a través de la Puerta de los Hospitalarios y, en su interior, se encontraban la iglesia de San Jacopo y el imponente campanario, un punto de referencia visible incluso desde lejos para quienes recorrían la carretera.
La asistencia a los peregrinos exigía una organización capaz de garantizar no solo un lugar donde descansar, sino también comida y recursos para sostener a lo largo del tiempo las actividades del Spedale. Por ello, la historia de la acogida se entrelaza con la del trabajo agrícola y la conservación de las cosechas. El pan, en particular, se convierte en uno de los temas que conectan las diferentes salas del museo: alimento fundamental para quienes estaban de camino, pero también producto de un sistema económico que debía gestionar campos, cosechas, almacenes y reservas.
La historia del Spedale cambió a lo largo del siglo XV: en 1460, el papa Pío II decretó su supresión, calificándolo de «entidad inútil» y destinando sus bienes a financiar la lucha contra los turcos. En 1476, el papa Sixto IV abolió definitivamente la Orden de Altopascio. Los bienes pasaron entonces a estar bajo la administración de importantes familias florentinas y, a lo largo del siglo XVI, entraron a formar parte de las posesiones de los Médici, para luego vincularse también a la Orden de San Esteban. Con el gobierno de Pedro Leopoldo de Lorena, en el siglo XVIII, el territorio se vio afectado por una nueva organización agrícola mediante la creación de las granjas granducales y la introducción de diferentes prácticas productivas. A esta etapa se remonta el gran Piaggione, una estructura dotada de silos y trampillas diseñada para almacenar el trigo (la finca de Altopascio comprendía campos cultivados con trigo y forraje, moreras para la cría de gusanos de seda y animales criados en los patios: un sistema organizado en función de las necesidades productivas y de la gestión de las cosechas).
Anteriormente, el trigo se almacenaba en los llamados «buche da grasce», profundos fosos de piedra revestidos de paja: con el uso de los silos del Piaggione, la conservación de los cereales encontró una solución diferente, destinada a proteger un recurso precioso para la comunidad local y para Florencia. Sin embargo, la granja tuvo una vida relativamente corta y fue vendida en 1780. Los espacios que hoy vuelven a abrirse al público dan testimonio, por tanto, de una etapa distinta a la medieval, pero estrechamente vinculada a la historia del complejo: tras la atención a los peregrinos, la gestión de los recursos agrícolas se convirtió en uno de los elementos centrales de la organización del territorio. Es precisamente esta sucesión de funciones lo que confiere importancia al recorrido por los silos: el visitante no solo se encuentra con un espacio histórico recuperado, sino que puede observar cómo los espacios se han adaptado a lo largo del tiempo a diferentes necesidades. El proyecto de acondicionamiento pone en valor las estructuras existentes y las relaciona con la historia del Spedale, reconstruyendo la transición de un sistema basado en la hospitalidad medieval a una organización agrícola vinculada a las propiedades granducales. Para narrar esta etapa, interviene también un avatar digital con las apariencias de un campesino de finales del siglo XVIII, reproducido en un tótem independiente. El personaje acompaña la visita narrando el trabajo en los campos, el desarrollo de las fincas vinculadas al Spedale y el uso del Piaggione como almacén de cereales. Por su parte, una videoproyección repasa la historia de la Vía Francígena, del Spedale y de la Orden de los Frailes de San Jacopo, centrándose en la función de los Caballeros de la Tau y en la asistencia prestada durante siglos a los viajeros y a los necesitados.
El lenguaje digital no sustituye, desde luego, a los testimonios materiales, sino que trata de hacer más comprensible su historia. Los paneles informativos, disponibles en italiano e inglés, guían al visitante en el descubrimiento de la zona arqueológica, las excavaciones y el pasillo de los silos, y la reapertura de estos espacios permite, además, observar directamente las estructuras y las estratificaciones que narran las transformaciones de la plaza Ospitalieri, relacionando la experiencia de la visita con la historia material del lugar.
El segundo núcleo del museo se encuentra en el Loggiato Mediceo, donde se ha renovado el recorrido de la colección arqueológica. Los hallazgos proceden de excavaciones realizadas en el centro histórico entre 1985 y los primeros años de la década de 2000 y revelan aspectos de la vida cotidiana del antiguo Spedale y del territorio: cerámicas, elementos arquitectónicos, objetos de hueso, de metal y de vidrio permiten reconstruir actividades y costumbres, desde las prácticas relacionadas con la conservación de los cereales hasta el uso de la vajilla y los objetos cotidianos. No siempre es posible determinar con certeza la procedencia de cada uno de los objetos, pero la colección ofrece, en cualquier caso, una visión de la cultura material de Altopascio. Los hallazgos cuentan una historia diferente a la que nos transmiten las grandes obras arquitectónicas o los documentos sobre las instituciones: es la historia de los objetos utilizados, de las actividades cotidianas y de las necesidades concretas de quienes vivían o pasaban por el complejo. Las vasijas para conservar los cereales y la vajilla de cocina, por ejemplo, ponen de relieve las necesidades de un lugar que debía organizar la acogida de un número significativo de personas.
La renovación de los paneles explicativos acompaña la visita a las vitrinas y ofrece nuevas herramientas para contextualizar los hallazgos. También aquí el componente interactivo desempeña un papel importante. Una estación multimedia dedicada a la cocina medieval invita al público a imaginarse que es un cocinero del Spedale encargado de preparar una comida para los peregrinos. El recetario digital «Liber de coquina peregrinorum» permite elegir una receta e identificar los ingredientes necesarios; si la combinación es correcta, un breve vídeo muestra la preparación del plato.
Entre las propuestas también figura el pan de Altopascio, que vincula el juego a la tradición gastronómica del pueblo y al tema de la hospitalidad. La cocina se convierte así en una clave para comprender la función concreta del Spedale: acoger significaba también organizar la preparación de las comidas, procurarse las materias primas y garantizar una gestión de los recursos capaz de sostener la actividad asistencial.
En el Loggiato también es posible utilizar gafas de realidad virtual para ver el cortometraje inmersivo «Nel segno del Tau, Cavalieri e Pellegrini nell’Altopascio medievale»(Bajo el signo de la Tau, caballeros y peregrinos en el Altopascio medieval), producido por ETT: la experiencia recrea el paso por Altopascio de una familia de peregrinos que se dirigía a Roma a finales del siglo XIV, a través de escenarios en el pueblo y a lo largo de la Vía Francígena, con actores vestidos con trajes de época y técnicas cinematográficas de 360 grados. La narración recrea la vida cotidiana del Spedale y el papel de los Caballeros de la Tau, ofreciendo una reconstrucción narrativa de los lugares y las personas que los animaban. El cortometraje está disponible en italiano e inglés.
El uso de la realidad virtual responde al deseo de hacer accesible el patrimonio a través de lenguajes capaces de involucrar a públicos diversos, incluidas las nuevas generaciones: tal y como explicó durante la rueda de prensa Giuseppe Guerrisi, director general de ETT, la tecnología puede ayudar a comprender los contenidos históricos y los lugares que los custodian, facilitando el encuentro entre el rigor científico y las formas contemporáneas de narración. El proyecto pretende así aunar la conservación de los testimonios con herramientas que hagan más inmediata su interpretación.
Para la administración municipal, el MAST representa también una nueva oportunidad para poner en valor la identidad de Altopascio y su vínculo con la Vía Francígena. La alcaldesa, Sara D’Ambrosio, ha destacado la intención de convertir el museo no solo en un lugar de conservación, sino en un espacio cultural abierto a la comunidad, capaz de narrar las raíces de la localidad a través de herramientas innovadoras. Por su parte, el concejal de Cultura, Alessio Minicozzi, ha destacado la importancia de acercar el patrimonio a las nuevas generaciones, combinando la protección con la capacidad de narrar y despertar el interés.
El nuevo museo reúne, por tanto, en un único recorrido testimonios que pertenecen a épocas diferentes, pero que contribuyen a definir la historia de Altopascio: la asistencia medieval, el papel de los Caballeros del Tau, la cultura material documentada por las excavaciones y la posterior organización agrícola. La reapertura de los silos de trigo añade a esta narración un lugar que durante años había permanecido cerrado al público, mientras que el recorrido arqueológico y las instalaciones inmersivas permiten interpretar el patrimonio desde diferentes perspectivas. Con el MAST, Altopascio propone así una nueva interpretación de su propia historia, partiendo de los espacios que han acompañado sus transformaciones.
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| Altopascio, se inaugura el MAST: el antiguo Spedale del Tau y los silos de trigo en un nuevo recorrido museístico |
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