por Redazione 06/11/2026
Categorías: Arte moderno / Descargo de responsabilidad
Una obra maestra de Francesco Hayez que se creía perdida, «Venus llevando a Helena a Paris», pintada en 1831 y de la que hasta ahora solo se tenía constancia a través de un grabado, ha sido adquirida por la Fundación Caritro, que la devuelve a Trento, ciudad en la que residía el mecenas original. La obra será sometida a restauración y reunida, en un sentido figurado, con otro cuadro de Hayez reali
Durante más de cuarenta años, el historiador del arte Fernando Mazzocca buscó un cuadro de Francesco Hayez (Venecia, 1791 – Milán, 1882) que, a esas alturas, temía que se hubiera perdido. Se conocía la composición de la obra gracias a un grabado publicado en 1831, pero el lienzo había desaparecido y no se tenía más noticia de él. Ahora, «Venus llevando a Helena ante Paris» ha reaparecido y podrá regresar a Trento, a la colección de la Fundación Caritro, que lo ha adquirido a través de la casa de subastas Dorotheum. La casa de subastas vienesa había solicitado en 2025 una licencia de exportación para el cuadro, que posteriormente fue notificada, por lo que la obra no pudo salir del territorio nacional. Y hoy, el cuadro regresa así, en sentido figurado, al territorio para el que fue encargado, el de Trentino, y permite recomponer un conjunto de obras realizadas por Hayez para el mismo mecenas.
La historia del lienzo comienza, de hecho, con el conde trentino Girolamo Malfatti, quien encargó al artista veneciano dos cuadros de temática mitológica. «Venus llevando a Helena ante Paris» es el segundo de los dos: el otro, famosísimo, es «Venus jugando con dos palomas», que se pintó el año anterior y ya pertenece a la Fundación Caritro (actualmente se encuentra en depósito en el Mart de Rovereto). Con esta nueva adquisición, los dos lienzos vuelven a considerarse parte de un conjunto original, lo que ofrece nuevas posibilidades de estudio y puesta en valor de la colección.
De *Venus lleva a Helena ante Paris* se conocía hasta ahora sobre todo por el grabado de Carlo Della Rocca, publicado en el almanaque de la exposición de la Academia de Brera de 1831, año en el que se expuso el cuadro. Esa fue la única ocasión en la que el lienzo se presentó públicamente. La obra mide 149,8 por 203,8 centímetros y se enmarca en la producción mitológica de Hayez, en un momento en el que el pintor se movía entre el gusto neoclásico residual y una sensibilidad romántica ya plenamente desarrollada.
El redescubrimiento tiene un significado especial para Mazzocca, uno de los principales estudiosos de Hayez, quien lleva décadas dedicado a la recuperación filológica de la obra del pintor, sacando a la luz obras olvidadas en los almacenes de la Academia de Brera y en las colecciones de los herederos de sus mecenas. «Llevaba buscando este cuadro desde la exposición de Hayez de 1983 en el Palacio Real y en Brera; se puede decir, pues, que toda una vida. Ya pensaba que era imposible localizarlo, que se había perdido», cuenta el historiador del arte. La reaparición del lienzo le provocó una gran emoción: tras desplazarse a Roma, donde se conservaba la obra, para verla, quedó, según cuenta, «inmediatamente cautivado por su extraordinaria calidad». El cuadro fue registrado en 2025, y Mazzocca, en su informe técnico-científico, fechado en febrero de 2025, en el que abogaba por su declaración de bien protegido y su adquisición obligatoria para la Pinacoteca de Brera, lo definía como un «magnífico cuadro inédito», que se podía identificar «con absoluta certeza» como el cuadro de Hayez que se creía perdido. En realidad, siempre había permanecido en poder de los descendientes de Girolamo Malfatti, llegando a manos del último propietario por vía hereditaria.
Mazzocca identifica, además, una relación entre el cuadro hallado y otra composición mitológica de Hayez, «Hector reprendiendo a Paris sentado en el gineceo», realizada entre 1828 y 1830 para el banquero veneciano Giacomo Treves, un importante coleccionista. Ambas obras atestiguan, según el estudioso, el retorno del artista a los temas mitológicos que abordó en su juventud, retomados ahora con un espíritu diferente, en pleno apogeo del Romanticismo. El mito antiguo se reinterpreta así a través de una sensibilidad contemporánea.
La presencia de Venus, Helena y Paris evoca también la relación con Antonio Canova, quien fue el mentor de Hayez durante sus años de formación en Roma. Mazzocca señala que estas figuras remiten a la concepción universal de la belleza elaborada por el escultor neoclásico, quien había transformado a los personajes de la mitología en emblemas de una belleza atemporal. Una dimensión que, según el historiador del arte, caracteriza también al cuadro recién hallado.
La adquisición ha sido posible gracias a la casa de subastas Dorotheum, que ha seguido la trayectoria de la obra antes de su incorporación a la colección del Trentino. Maria Cristina Paoluzzi, directora de la sede romana de la casa de subastas, ha calificado la operación como un logro importante para el patrimonio cultural italiano: «Teniendo en cuenta que la adquisición por parte de la Fundación Caritro permite que el valioso cuadro de Francesco Hayez vuelva a casa, al lugar donde fue encargado por el conde Girolamo Malfatti de Trento. Una adquisición que devuelve la obra a un contexto de valorización colectiva».
Antes de ser presentado al público, el cuadro será sometido a un proceso de restauración. El estado general del lienzo es bueno, pero la Fundación ha decidido iniciar un proceso de conservación y recuperación de la legibilidad de la obra, teniendo en cuenta también su antigüedad y su valor histórico-artístico.
Los primeros estudios se han llevado a cabo mediante numerosos análisis no destructivos, útiles para recabar información tanto sobre la técnica de ejecución de Hayez como sobre el estado de conservación. La restauradora Carlotta Beccaria ha explicado que el cuadro aún se encuentra en su lienzo original, lo que permite conservar un importante testimonio material de su historia. «El cuadro, que aún conserva su lienzo original, ha sido objeto de un estudio preliminar mediante numerosos análisis no destructivos para obtener información útil tanto sobre el modus operandi del pintor como sobre su estado de conservación», declaró.
La intervención prevista para los próximos meses tendrá un doble objetivo: conservativo y estético. Se procederá a la consolidación del bastidor, para devolver al lienzo la tensión adecuada, a la limpieza superficial de las partículas atmosféricas y a la solubilización de la capa de barniz, aplicada en el pasado de forma irregular y caracterizada por numerosas manchas. La restauración se llevará a cabo en colaboración con la Superintendencia.
La incorporación del cuadro a la colección Caritro se inscribe en un proceso de adquisición, conservación y puesta en valor del patrimonio artístico que la Fundación lleva a cabo desde hace tiempo. El núcleo original de la colección procede en gran parte de las obras heredadas de la Cassa di Risparmio de Trento y Rovereto y se ha ido ampliando progresivamente. La colección también ha sido documentada mediante un catálogo publicado en 2022 y cuenta hoy con más de 300 obras, con artistas como Hayez, Umberto Moggioli y Giovanni Segantini, junto a numerosos autores menos conocidos pero vinculados por su nacimiento o su trayectoria biográfica al territorio del Trentino.
Desde 2024, la colección es además protagonista de DISPLAY, un proyecto a través del cual la Fundación lleva sus obras a distintos lugares del Trentino, involucrando al público en actividades interactivas que invitan a observar, profundizar y reinterpretar los contenidos artísticos. La iniciativa se suma a las colaboraciones con instituciones museísticas y a la política de depósito de obras, con el objetivo de hacer accesible el patrimonio también fuera de los espacios de la Fundación.
La presidenta del Consejo de Administración, Patrizia Galvagni, ha destacado la importancia de la adquisición para la historia de la colección y para la relación con el territorio: «Con esta adquisición recomponemos un núcleo histórico vinculado a los mecenas del Trentino y reforzamos el valor y la identidad de nuestra colección. Nuestra tarea consiste en cuidar este patrimonio y crear las condiciones para que la comunidad pueda conocerlo y apreciarlo».
Galvagni señaló además que la restauración constituye el primer paso de un proyecto más amplio, que se desarrollará conjuntamente con el MART, la Superintendencia y otras instituciones culturales del territorio, a través de iniciativas de estudio y divulgación dirigidas a diferentes públicos, con especial atención a las generaciones más jóvenes. El objetivo declarado es lograr que el cuadro no sea solo una obra adquirida por la Fundación, sino que se convierta en un patrimonio compartido.
Con el regreso de «Venus conduciendo a Helena ante Paris» a la colección Caritro se reconstruye, por tanto, una historia coleccionista vinculada a un encargo del Trentino del siglo XIX, pero, sobre todo, resurge una pieza de la producción de Hayez que durante décadas había quedado al margen de la reconstrucción de su obra: tras su redescubrimiento, la restauración y las futuras iniciativas de estudio podrán contribuir a aclarar aún más la historia material y artística de un cuadro que, durante mucho tiempo, solo se había conocido a través de su imagen grabada.
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| Reaparece una obra maestra de Hayez que se creía perdida: la Fundación Caritro la trae de vuelta a Trento |
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