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Edgardo Mannucci, el fuego y la energía de la materia: una exposición en Las Marcas repasa su trayectoria investigadora

Categorías: Exposiciones / Descargo de responsabilidad


Cuarenta años después del fallecimiento de Edgardo Mannucci, una exposición que se celebra en dos sedes, entre Fabriano y Arcevia, recorre su trayectoria, desde sus inicios figurativos hasta sus experimentos informales con los metales. También se exponen obras de Burri, Prampolini, Pomodoro y otros artistas.

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El hierro, el cobre, el latón y el bronce se convierten, en manos de Edgardo Mannucci (Fabriano, 1904 – Arcevia, 1986), en instrumentos para dar forma a la energía. Tras sus inicios figurativos y su confrontación con las corrientes artísticas de la primera mitad del siglo XX, el escultor de Las Marcas desarrolló un lenguaje en el que la materia se abre, se fragmenta y parece liberar en el espacio las fuerzas que encierra. La guerra, la bomba atómica y la percepción de las nuevas energías destructivas de la modernidad contribuyeron a orientar su investigación hacia formas no figurativas, dinámicas y experimentales. Este paso, junto con la larga trayectoria artística que lo precedió y lo siguió, constituye el núcleo de la exposición «Mannucci. Fuego y génesis, organizada por la Fundación Cassa di Risparmio de Fabriano y Cupramontana cuarenta años después del fallecimiento del artista.

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Comisariada por Fabio Marcelli, catedrático de Historia del Arte Moderno en la Universidad de Perugia, la exposición se celebra del 19 de septiembre de 2026 al 10 de enero de 2027 en dos sedes de las Marcas, ambas en la provincia de Ancona: el Polo museal de Zona Conce, en Fabriano, y el Centro Cultural San Francesco, en Arcevia. El proyecto recorre la trayectoria de Mannucci desde su formación en Roma tras la Primera Guerra Mundial hasta la etapa poscubista de finales de los años cuarenta, pasando por su consolidación en el panorama de la escultura informal italiana e internacional. Junto a sus obras, el recorrido establece un diálogo entre pinturas, dibujos y esculturas de numerosos artistas, reconstruyendo las relaciones y las investigaciones que han acompañado la transformación de su lenguaje.

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El título alude al papel del fuego en la trabajación de los metales y , más en general, a la idea de una génesis de la forma a través de la transformación de la materia. La exposición identifica en esta relación el núcleo de la poética de Mannucci: una búsqueda que se centra en los orígenes de la creación y en las posibilidades que tiene el material de convertirse en forma en el espacio. El metal no es solo un medio técnico, sino el ámbito a través del cual el escultor explora el movimiento, la energía y la tensión plástica.

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Nacido en Fabriano el 10 de junio de 1904 y fallecido en Arcevia el 21 de noviembre de 1986, Mannucci fue uno de los protagonistas de la escultura italiana de la segunda mitad del siglo XX, con una presencia significativa también a nivel europeo. Su predilección por el trabajo con metales se manifestó además en el arte de la orfebrería, ámbito en el que las propiedades de los materiales y las posibilidades de su transformación adquieren un papel central.

Montaje de la exposición
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Montaje de la exposición
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De Fabriano a Roma: la formación y las primeras relaciones artísticas

Antes de convertirse en uno de los representantes de la escultura informal, Mannucci se formó a través de una trayectoria vinculada al trabajo y la decoración plástica. Asistió a la Escuela Profesional de Trabajos en Cemento de Matelica y, en 1927, se trasladó a Roma, donde comenzó a trabajar con los escultores Raffaele Zaccagnini, Arturo Dazzi y Quirino Ruggeri. Este último, también nacido en Fabriano en 1883 y fallecido en Roma en 1955, desempeñó un papel importante en su formación. Posteriormente, en 1930, Mannucci obtuvo el título de decoración plástica en el Museo Artístico Industrial. Ese mismo año entró en el taller de Ruggeri, quien le orientó hacia un periodo de formación con Arturo Dazzi. Su primera etapa artística se desarrolló, por tanto, en el ámbito de la escultura figurativa, en un diálogo con modelos y lenguajes que constituirían el punto de partida para sus posteriores transformaciones.

A principios de los años treinta frecuentó además los círculos artísticos y culturales cercanos al futurismo, entrando en contacto sobre todo con Giacomo Balla y Enrico Prampolini. Con este último entabló una relación de amistad y colaboración. En 1931 celebró su primera exposición individual, mientras que al año siguiente conoció al pintor Corrado Cagli, otra figura determinante en su trayectoria.

Fue precisamente junto a Cagli con quien Mannucci fundó, en el Caffè Castellino, el grupo de los Orientalistas, inspirado por el escritor Massimo Bontempelli. Al grupo se unió también Emilio Villa, un intelectual que desempeñaría un papel significativo en el acercamiento del escultor al lenguaje informal. Estas relaciones dan testimonio de la amplitud de los círculos culturales que frecuentaba Mannucci en la Roma de entreguerras, donde la investigación artística se entrelazaba con el diálogo entre la pintura, la escultura, la literatura y la experimentación. En 1935 y en 1939 fue seleccionado para la segunda y la tercera Cuadrienal de Roma, lo que le permitió consolidar su trayectoria expositiva. En aquellos años entabló también relación con Afro y Mirko Basaldella, Pericle Fazzini, Libero de Libero y Ezio Sclavi. En 1938 fue contratado en el Liceo Artístico de la via Ripetta, entonces adscrito a la Academia de Bellas Artes, donde impartió clases hasta su jubilación. Su actividad se vio posteriormente interrumpida por los acontecimientos de la guerra: tras el armisticio del 8 de septiembre de 1943 fue capturado en Creta y regresó a Italia en 1944. La reanudación de su labor artística coincidió con una fase de profunda transformación, destinada a modificar radicalmente su concepción de la escultura.

Edgardo Mannucci, La grande piastra (1963; Macerata, Fundación Cassa di risparmio de la provincia de Macerata – Museo Palazzo Ricci)
Edgardo Mannucci, La grande piastra (1963; Macerata, Fundación Cassa di risparmio de la provincia de Macerata – Museo Palazzo Ricci)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 1 (1960; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 1 (1960; Fabriano, Fundación Caja de Ahorros de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 6 (1972; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 6 (1972; Fabriano, Fundación Caja de Ahorros de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 5 (1961-1962; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 5 (1961-1962; Fabriano, Fundación Caja de Ahorros de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 2 (1952; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 2 (1952; Fabriano, Fundación Caja de Ahorros de Fabriano y Cupramontana)

La materia después de la guerra: el paso al Informalismo

A su regreso a Italia, Mannucci se alejó progresivamente de la figuración que había caracterizado sus inicios, cercana a las investigaciones de Ruggeri y Arturo Martini: entre 1946 y 1947 alcanzó una nueva madurez artística, desarrollando obras no figurativas en las que el dinamismo y la experimentación con los materiales adquirían un papel central. La transformación de su lenguaje se inscribe en el contexto de la posguerra, marcado por la destrucción, la violencia del conflicto y la conciencia de las nuevas capacidades destructivas de la tecnología. La bomba atómica supuso para el artista un elemento de gran impacto: las energías liberadas por las explosiones y sus efectos catastróficos contribuyeron a orientar su investigación hacia una forma capaz de expresar la realidad contemporánea sin recurrir a la representación figurativa tradicional.

Mannucci fue abandonando progresivamente los materiales habituales y se centró en el hierro, el cobre, el latón y el bronce, combinándolos también con otros elementos, entre ellos el vidrio. Las obras comenzaron a organizarse a través de estructuras abiertas y composiciones dinámicas, en las que la materia parece adquirir una tensión interna. El objetivo no era reproducir un sujeto reconocible, sino hacer visible el movimiento, como si la energía estuviera aprisionada en los materiales y pudiera liberarse a través de la obra plástica.

En esta etapa también se desarrolló la relación con Alberto Burri, que acababa de regresar a Italia tras su cautiverio en Estados Unidos: a partir de 1946, los dos artistas iniciaron una relación de amistad y colaboración cultural que marcó profundamente sus respectivas trayectorias. Su investigación se desarrollaba en un contexto en el que los materiales, su consistencia física y las posibilidades de transformación se convertían en elementos esenciales del lenguaje artístico. En los años siguientes, Mannucci se acercó al grupo Origine, fundado por Burri y Giuseppe Capogrossi, y en 1951 participó en la sexta Cuadrienal de Roma —una etapa significativa de su carrera— y en la exposición «Arte abstracto y concreto en Italia», organizada en la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma. En ese mismo periodo realizó sus primeras esculturas suspendidas en el espacio, compuestas también por escombros y materiales quemados: estas obras dan testimonio de su interés por una escultura que no se limita a la masa compacta y a la estabilidad del volumen, sino que se construye a través de elementos que se extienden, se articulan y establecen relaciones con el espacio circundante. La materia conserva sus características físicas, pero se organiza de tal forma que sugiere un movimiento que trasciende la estaticidad del objeto tradicional.

La experimentación de Mannucci se desarrolló también más allá de la escultura destinada a las exposiciones. En los años cincuenta trabajó para el cine, realizando esculturas y escenografías para películas como ¿Quo vadis? y Los últimos días de Pompeya. Paralelamente, su actividad expositiva se extendió más allá de las fronteras italianas, con reconocimientos y oportunidades de intercambio en Nueva York, Dallas y Pittsburgh.

Edgardo Mannucci, Idea n.º 6 (1967-1968; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 6 (1967-1968; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio di Fabriano e Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 9 (1967-1968; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 9 (1967-1968; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio di Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 10 (1969; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 10 (1969; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio di Fabriano e Cupramontana)

De la experimentación a la forma circular

En los años sesenta, la carrera de Mannucci alcanzó su máximo esplendor. En 1962, la Bienal de Venecia le dedicó una sala entera, un reconocimiento que consolidó su posición en el panorama artístico italiano e internacional. Su investigación siguió desarrollándose a través del trabajo con metales y la exploración de las posibilidades expresivas de la forma en el espacio.

Sin embargo, en los últimos años de su vida, la trayectoria del escultor experimentó un nuevo rumbo: a la tensión dinámica y a las estructuras abiertas de las fases anteriores se sumó la recuperación de un modelo de clasicismo y equilibrio. Mannucci se decantó por la forma cerrada de la circularidad, entendida como modelo de perfección y mesura.

Esta evolución muestra cómo su investigación no puede reducirse únicamente a la etapa informal. La relación con la materia y con la energía siguió siendo fundamental, pero se abordó a través de soluciones diferentes, capaces de pasar de la fragmentación y el movimiento a formas compactas y regulares: la exposición de Fabriano y Arcevia pretende documentar toda su trayectoria, relacionando las distintas fases de su producción y las transformaciones que han marcado su desarrollo.

Otro capítulo de su actividad fue su participación en el «Progetto Arcevia. Comunità Esistenziale», una iniciativa en la que colaboró junto a artistas consagrados y emergentes entre 1972 y 1977. El proyecto fue comisariado por Italo Bartoletti, Enrico Crispolti, Ico Parisi y Pierre Restany, y contribuyó a vincular la investigación artística con una reflexión más amplia sobre la comunidad y las posibilidades de intervención cultural en el territorio.

Mannucci siguió trabajando en su estudio de Arcevia, ubicado en la antigua iglesia de San Francisco de Paula, donde había establecido su actividad tras su etapa romana. Continuó exponiendo hasta los últimos años de su vida y falleció en Arcevia el 21 de noviembre de 1986. En su vivienda se encuentra hoy el Archivo Edgardo Mannucci, que se encarga de la conservación y la promoción de su obra.

Edgardo Mannucci, Idea n.º 20 (1978; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea n.º 20 (1978; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea (1984; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Idea (1984; Fabriano, Fundación Cassa di risparmio de Fabriano y Cupramontana)
Edgardo Mannucci, Retrato de Franco Gentilini (1932; Arcevia, Colección Mannucci-Ruggeri, Centro Cultural San Francesco)
Edgardo Mannucci, Retrato de Franco Gentilini (1932; Arcevia, Colección Mannucci-Ruggeri, Centro Cultural San Francesco)

Un diálogo con los artistas del siglo XX

La trayectoria de Mannucci. «Fuego y génesis» no se limita a seguir cronológicamente la producción del escultor. Sus obras se relacionan con pinturas, dibujos y esculturas de numerosos artistas, en una comparación que retoma los estudios y las sugerencias de Enrico Crispolti, historiador y crítico de arte fallecido en 2018.

La exposición pretende rendir homenaje precisamente a Crispolti, quien, a lo largo de su labor investigadora, contribuyó de manera decisiva al estudio de diversos artistas de Las Marcas, entre los que se encuentran, además de Mannucci, Luigi Bartolini, Quirino Ruggeri, Roberto Stelluti y Giuseppe Uncini. El proyecto retoma, además, el hilo de un análisis anterior dedicado al escultor: en 2005, la Fundación, gracias a la colaboración de Crispolti, promovió la exposición «Mannucci y el siglo XX. El imaginario atómico y cósmico, que celebraba por primera vez desde la muerte del artista su vida y su obra en su ciudad natal.

Veinte años después de aquella iniciativa, el nuevo proyecto amplía el análisis comparativo entre Mannucci y el contexto artístico del siglo XX. Entre los artistas presentes figuran Aurelio Amendola, Mirko Basaldella, Alberto Burri, Corrado Cagli, Alik Cavaliere, Aurelio Ceccarelli, Mario Ceroli, Pietro Consagra, Ennio D’Incecco, Agenore Fabbri, Piero Dorazio, Ignazio Gadaleta, Mario Giacomelli, Renato Guttuso, Leoncillo Leonardi, Gino Marotta, Luciano Minguzzi, Nuvolo, Arnaldo Pomodoro, Enrico Prampolini, Daniel Spoerri, Roberto Stelluti, Valeriano Trubbiani, Giulio Turcato, Giuseppe Uncini, Emilio Vedova y Antonella Zazzera.

La variedad de los artistas implicados permite situar la investigación de Mannucci en una red de experiencias que abarca la pintura, la escultura y la experimentación con los materiales. El diálogo expositivo no se limita únicamente a las afinidades formales, sino que retoma también las relaciones culturales que acompañaron su formación y su maduración artística, reflejando la complejidad de un recorrido que se desarrolló a través de encuentros, colaboraciones y confrontaciones con las investigaciones de su época.

Corrado Cagli, «Ambito Calibeo» (1968; Macerata, Museos Cívicos del Palacio Buonaccorsi)
Corrado Cagli, Ambito Calibeo ( 1968; Macerata, Museos Cívicos del Palacio Buonaccorsi)
Gino Marotta, Il bandone (1959; Macerata, Museos Cívicos del Palacio Buonaccorsi)
Gino Marotta, Il bandone (1959; Macerata, Museos Cívicos del Palacio Buonaccorsi)
Valeriano Trubbiani, Radicembrione (1961; Macerata, Museos Cívicos del Palacio Buonaccorsi)
Valeriano Trubbiani, Radicembrione (1961; Macerata, Museos Cívicos del Palacio Buonaccorsi)
Arnaldo Pomodoro, «Rotante Massimo» (1968; Ancona, Museo Táctil Estatal Omero)
Arnaldo Pomodoro, Rotante Massimo (1968; Ancona, Museo Táctil Estatal Omero)
Pietro Consagra, «Colloquio» (1960; Fundación Arnaldo Pomodoro)
Pietro Consagra, Colloquio (1960; Fundación Arnaldo Pomodoro). Foto: Fabrizio Cerrito

Fabriano y Arcevia, los lugares de la memoria

La decisión de organizar la exposición en dos sedes está ligada a la relación de Mannucci con el territorio de Las Marcas: Fabriano, la ciudad donde nació, y Arcevia, donde pasó la última etapa de su vida y donde falleció, representan los dos polos de una trayectoria artística que tuvo en la región sus raíces y un lugar de continuidad. Por otra parte, la Fundación Cassa di Risparmio de Fabriano y Cupramontana ha dedicado en los últimos treinta años una atención especial a la conservación de la memoria del escultor, desarrollando una política de adquisición de sus obras. La colección se encuentra expuesta en Zona Conce, donde también se ubica la exposición permanente dedicada a Mannucci. La nueva exposición se inscribe en esta labor de protección y puesta en valor, ampliando la perspectiva a través de la comparación con otros protagonistas del arte del siglo XX.

En Arcevia, de acuerdo con el Ayuntamiento, la Fundación ha contribuido a la realización de una nueva puesta en escena de la Galería de Arte Moderno Ruggeri - Mannucci - Bruno d’Arcevia, ubicada en el Centro Cultural San Francesco, dotándola además de un catálogo de las obras. El proyecto se vincula así a una iniciativa que no solo abarca la exposición temporal, sino también la puesta en valor de la colección y la posibilidad de consultar y estudiar las obras conservadas en el territorio.

Además, están previstas iniciativas conjuntas conel Archivo Edgardo Mannucci de Arcevia, el Instituto de Arte Edgardo Mannucci de Ancona y el Ayuntamiento de Ancona, que será la Capital Italiana de la Cultura en 2028. El objetivo es ampliar el proyecto expositivo a una actividad de estudio y promoción cultural en la que participen instituciones, centros educativos y entidades comprometidas con la conservación del legado del artista.

Arnaldo Pomodoro, «Tavola dei segni», II (1957; Fundación Arnaldo Pomodoro)
Arnaldo Pomodoro, Tavola dei segni, II (1957; Fundación Arnaldo Pomodoro). Foto: Giorgio Boschetti
Mario Giacomelli, «Favola», hacia posibles significados internos (1983-1984; Archivo Mario Giacomelli) © Herederos de Mario Giacomelli
Mario Giacomelli, Favola, hacia posibles significados interiores (1983-1984; Archivo Mario Giacomelli) © Herederos de Mario Giacomelli
Emilio Vedova, Diario de Corea '51 (1951; Macerata, Fundación Cassa di risparmio de la provincia de Macerata – Museo Palazzo Ricci)
Emilio Vedova, Diario de Corea ’51 (1951; Macerata, Fundación Cassa di risparmio de la provincia de Macerata – Museo Palazzo Ricci)
Mirko Basaldella, Portador de la antorcha (1960; Macerata, Fundación Cassa di risparmio de la provincia de Macerata – Museo Palazzo Ricci)
Mirko Basaldella, Portador de la antorcha (1960; Macerata, Fundación Caja de Ahorros de la provincia de Macerata – Museo Palazzo Ricci)
Valeriano Trubbiani, «Ipotesi bellica» (1963; Macerata, Fundación Cassa di risparmio de la provincia de Macerata – Museo Palazzo Ricci)
Valeriano Trubbiani, Hipótesis bélica (1963; Macerata, Fundación Caja de Ahorros de la provincia de Macerata – Museo Palazzo Ricci)

Accesibilidad y actividades didácticas

Se presta especial atencióna la accesibilidad. El Museo Táctil Estatal Omero de Ancona, que cede dos obras para la exposición y colabora como socio técnico, ha trabajado con la Fundación en la creación de un recorrido audiotáctil dedicado a la exploración sensorial de una selección de obras de la colección permanente de Mannucci. El recorrido incluye contenidos adaptados y leyendas en braille, con el objetivo de que las obras puedan disfrutarse también a través de modalidades distintas de la mera observación visual.

La dimensión educativa forma parte integrante del proyecto. Se han programado talleres dirigidos a centros de primaria y secundaria, con especial atención a los institutos de arte, además de cursos de formación continua para profesores de Historia del Arte de los centros de secundaria de segundo ciclo italianos. La intención es utilizar la exposición como punto de partida para profundizar en la escultura del siglo XX, las transformaciones del lenguaje artístico y las posibilidades expresivas de los materiales.

La Fundación apoyará, además, iniciativas para potenciar el Premio Internacional de Escultura Edgardo Mannucci, promovido por el Rotary Club Altavallesina-Grottefrasassi junto con el Ayuntamiento de Arcevia. El premio constituye un vínculo adicional entre la memoria del escultor y la promoción de la investigación plástica contemporánea.

Edgardo Mannucci, el fuego y la energía de la materia: una exposición en Las Marcas repasa su trayectoria investigadora
Edgardo Mannucci, el fuego y la energía de la materia: una exposición en Las Marcas repasa su trayectoria investigadora

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