por Redazione 20/10/2026
Categorías: Artesanía / Descargo de responsabilidad
En Urbino, dos jóvenes artesanos, Eugenia Hemmeler y Luig De Lucia, han fundado KAMERA, un taller dedicado a la construcción manual de sólidos geométricos que recorren la historia del arte y las matemáticas. El primer capítulo del proyecto parte de Platón, Euclides y los cinco sólidos platónicos, siguiendo la estela de la tradición humanística de Urbino.
¿Qué une el compás que sostiene el geómetra de la «Escuela de Atenas» de Rafael con un objeto de madera fabricado hoy en un taller de Urbino? A primera vista, casi cinco siglos separan el fresco pintado en las Estancias Vaticanas y el trabajo de Eugenia Hemmeler y Luigi De Lucia, fundadores de KAMERA, una empresa artesanal dedicada a la fabricación manual de poliedros. Sin embargo, es precisamente la geometría la que ofrece un punto de encuentro: las figuras sólidas que ocuparon a matemáticos y filósofos de la Antigüedad se han convertido también en objetos que se construyen, observan y estudian a través del trabajo manual.
El proyecto nace precisamente en Urbino, ciudad vinculada a una larga tradición de estudios matemáticos y artísticos, y aúna fabricación, investigación y divulgación. Hemmeler y De Lucia crean poliedros de madera y acompañan los objetos con relatos dedicados a sus orígenes, a sus propiedades geométricas y a sus relaciones con la historia del arte. El primer capítulo de este recorrido parte de «La Escuela de Atenas», el fresco que Rafael pintó entre 1509 y 1511 en la Sala de la Signatura del Vaticano, para el papa Julio II. En el centro de la composición aparecen Platón y Aristóteles, mientras que, abajo a la derecha, un hombre inclinado traza una figura con el compás, rodeado de varios alumnos; tradicionalmente se le identifica con Euclides. Un poco más allá, un joven con gorro negro mira hacia el espectador: según la identificación más aceptada, se trata del propio Rafael. Para KAMERA, esta escena constituye un punto de partida para explicar cómo la geometría pasó de los textos antiguos a las imágenes renacentistas y, de estas, a las posibilidades de una construcción contemporánea.
Platón, Euclides y el saber geométrico en La Escuela de Atenas
A la Escuela de Atenas, pintada por Rafael, le corresponde la representación de la búsqueda racional de la verdad, confiada a las figuras de algunos de los principales pensadores de la Antigüedad. Platón y Aristóteles ocupan, en el cuadro, el centro de la composición: el primero sostiene en la mano el Timeo y señala hacia arriba; el segundo lleva la Ética a Nicómaco y extiende la mano ante sí. Una interpretación generalizada reconoce en sus gestos dos orientaciones filosóficas distintas: la referencia de Platón a las realidades inteligibles y a las formas ideales, por un lado, y la atención de Aristóteles al mundo concreto y a la experiencia, por otro.
Para el relato de KAMERA, el detalle decisivo es el libro que Platón sostiene en la mano: el Timeo es el diálogo en el que el filósofo aborda el origen y el orden del universo, atribuyendo a la geometría un papel fundamental en la explicación de la estructura del cosmos. A partir de este texto se inicia el recorrido dedicado a los cinco sólidos platónicos, figuras geométricas que han marcado la historia de las matemáticas y que aún hoy pueden estudiarse a través de su construcción material.
La segunda referencia es el geómetra representado en la parte inferior derecha del fresco. Tradicionalmente identificado con Euclides, aparece trazando una figura con el compás, mostrando a sus alumnos una construcción geométrica (su rostro, a su vez, se reconoce como el del arquitecto Donato Bramante). El gesto del geómetra se asemeja mucho a la práctica de un taller dedicado a la construcción de sólidos: una forma no solo se observa, sino que cobra vida a través de una secuencia de operaciones. La geometría se hace visible en el dibujo, en las relaciones entre las partes y en la precisión necesaria para obtener una estructura coherente.
¿Qué son los cinco sólidos platónicos (y cómo los construye KAMERA)?
Los sólidos platónicos son poliedros regulares convexos caracterizados por caras formadas por polígonos regulares iguales y por una disposición idéntica de las caras alrededor de cada vértice. Hay cinco formas: el tetraedro, el cubo, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro. El tetraedro tiene cuatro caras triangulares equiláteras, el cubo está compuesto por seis cuadrados, el octaedro presenta ocho triángulos equiláteros, el dodecaedro está formado por doce pentágonos regulares, mientras que el icosaedro comprende veinte triángulos equiláteros. En cada caso, la regularidad de las caras y su disposición determinan un sólido con propiedades geométricas precisas. Para formar un vértice deben reunirse al menos tres caras y la suma de los ángulos que convergen en ese punto debe ser inferior a 360 grados. En el caso de los triángulos equiláteros, hay tres disposiciones posibles: tres, cuatro o cinco triángulos alrededor de un vértice. Con los cuadrados solo es posible una disposición, con tres caras, al igual que con los pentágonos regulares. Tres hexágonos regulares, en cambio, ya alcanzan una suma de 360 grados y se disponen en el plano, sin formar un vértice de un sólido convexo. Estas condiciones explican por qué solo hay cinco poliedros regulares convexos: el límite se refiere precisamente a esta familia de sólidos; otras geometrías, incluidas las de los poliedros estrellados, permiten explorar configuraciones diferentes.
La historia de estas figuras es anterior a Platón: la investigación sobre los poliedros regulares se desarrolló en las matemáticas griegas y Teeteto, contemporáneo del filósofo, desempeñó un papel importante en su estudio. Sin embargo, el nombre con el que se les conoce remite sobre todo al significado que Platón les atribuyó en su interpretación de la estructura del universo. En el Timeo, cuatro de los cinco sólidos se asocian a los elementos. El tetraedro corresponde al fuego, el octaedro al aire, el icosaedro al agua y el cubo a la tierra. El dodecaedro ocupa una posición distinta, vinculada al universo en su conjunto. La forma diferente de las figuras se convierte así en parte de una explicación filosófica de la materia y del orden cósmico.
Es precisamente el paso de la abstracción a la materia lo que interesa al trabajo de KAMERA: un poliedro puede describirse a través de propiedades matemáticas, representarse en una superficie o reconstruirse mentalmente, pero su construcción también permite comprender directamente sus relaciones espaciales. En la madera, las caras se convierten en superficies concretas y las aristas hacen legible la estructura del sólido.
La colección del taller incluye varios poliedros realizados en madera de castaño, entre los que se encuentran el cubottaedro, el dodecaedro, el icosaedro, el octaedro y el rombicubottaedro. Los sólidos platónicos constituyen el punto de partida del proyecto, pero la investigación se extiende también a formas más complejas, que amplían el abanico de construcciones posibles. Todos ellos están a la venta en la tienda del taller, con precios que oscilan entre los 90 y los 190 euros.
¿Por qué un taller que fabrica poliedros en Urbino?
La elección de Urbino como sede del taller está ligada a la historia cultural de la ciudad. En el siglo XV, bajo el mandato de Federico da Montefeltro, Urbino se convirtió en uno de los centrosdel humanismo italiano, con una corte en la que el arte, la filosofía y las matemáticas se desarrollaron en estrecha relación. La geometría no era solo una disciplina teórica: se relacionaba con la perspectiva, la representación del espacio, la arquitectura y las prácticas artísticas. En esta tradición se inscribe Piero della Francesca, pintor y matemático que profundizó en el estudio de la perspectiva y las formas geométricas. Otro protagonista fue Luca Pacioli, autor de *De divina proportione*, publicado en 1509, en el que los poliedros desempeñan un papel central en la reflexión sobre las proporciones. La obra va acompañada de dibujos de Leonardo da Vinci, quien representó los sólidos también mediante estructuras abiertas, capaces de mostrar las relaciones entre caras y aristas.
La tradición de estos estudios no se agotó con el Renacimiento: en Urbino continuó con Federico Commandino y con la escuela matemática de Urbino, que contribuyó a mantener viva la investigación geométrica y la difusión de los textos científicos. Mientras tanto, en el resto de Europa, los poliedros se incorporaron a las investigaciones de artistas y matemáticos como Alberto Durero, Wenzel Jamnitzer, Augustin Hirschvogel y Lorenz Stoer. Entre los siglos XVI y XVII, estas formas se emplearon en el estudio de la perspectiva, la óptica y las relaciones entre el arte y la ciencia.
Es este amplio entrelazamiento cultural el que KAMERA pretende narrar a través de sus objetos. El taller no se limita a reproducir figuras geométricas: los objetos van acompañados de una narración en la que cada forma puede convertirse en el punto de partida para conocer textos, imágenes y protagonistas de la historia de las matemáticas y del arte. La artesanía, en definitiva, también como medio de divulgación.
Eugenia Hemmeler y Luigi De Lucia regresaron así a Urbino y crearon KAMERA, un espacio que aúna taller artesanal, sala de exposiciones y actividades divulgativas. El proyecto surge del encuentro entre las competencias relacionadas con la comunicación y el trabajo manual, con la idea de acompañar los objetos realizados con materiales que cuenten su historia.
La construcción de los poliedros se convierte así en parte de un recorrido de conocimiento: no se trata solo de obtener una forma precisa, explican los dos artesanos, sino de acercarse a un patrimonio de ideas que abarca las matemáticas, la filosofía y las artes visuales. Los sólidos vuelven a la dimensión cotidiana a través de objetos que pueden observarse desde diferentes ángulos y comprenderse en sus relaciones espaciales. Para KAMERA, el retorno a los sólidos platónicos no representa un punto de llegada, sino el inicio de una investigación que continúa hacia otros poliedros, otros libros y nuevas construcciones. En Urbino, siglos después de Platón y Rafael, un taller contemporáneo retoma ese hilo y lo lleva al banco de trabajo, transformando figuras estudiadas por los matemáticos en objetos que construir y observar. El vínculo entre el arte y la geometría no queda, pues, confinado a la historia del Renacimiento, sino que encuentra una forma concreta en el trabajo de las manos.
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| En Urbino, dos jóvenes artesanos crean poliedros de madera inspirados en el Renacimiento |
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