Matera y el mar invisible: una exposición explora el Mediterráneo a través del arte y la inteligencia artificial


Del 3 de octubre al 8 de diciembre de 2026, Matera acoge «The Sea Is Closer Than You See», una exposición itinerante comisariada por Chiara Canali que explora la relación entre el Mediterráneo, la memoria, el territorio y las tecnologías digitales a través de obras de diversos artistas.

Matera acoge, del 3 de octubre al 8 de diciembre de 2026, «The Sea Is Closer Than You See», una exposición colectiva itinerante dedicada a la relación entre el arte contemporáneo, las tecnologías digitales, la inteligencia artificial y la cultura mediterránea. El proyecto está comisariado por Chiara Canali, con la colaboración de Simona Spinella, y forma parte del programa TERRE IMMERSE – Matera, Capital Mediterránea de la Cultura y del Diálogo 2026.

La exposición está promovida por la Fundación Matera Basilicata 2019 y el Ayuntamiento de Matera, con el apoyo del Ministerio de Cultura, en el marco del programa de Matera, Capital Mediterránea de la Cultura y del Diálogo 2026. La iniciativa se lleva a cabo en colaboración con los Museos Nacionales de Matera, la Agencia de Promoción Territorial de Basilicata, MUSMA y TAM, y cuenta con el patrocinio institucional de la Embajada de la República de Chipre y de la Embajada de la República de Letonia.

El proyecto parte de una pregunta: ¿hasta qué punto puede estar lejos el mar de un lugar que pertenece profundamente al Mediterráneo? La investigación se guía por una de las afirmaciones recogidas en el Dossier TERRE IMMERSE: «el acceso directo al mar no es un requisito previo para pertenecer al Mediterráneo». La pertenencia al Mediterráneo, según esta perspectiva, no depende exclusivamente de la proximidad geográfica a la costa, sino que abarca una red de relaciones, intercambios, migraciones, memorias, economías, culturas y transformaciones que se extiende también a las zonas del interior.

Matera, ciudad lucana alejada de la costa, se reinterpreta, por tanto, a partir de su propia historia geológica y cultural. La calcarenita de los Sassi conserva la memoria de una antigua presencia marina y narra la historia de fondos marinos que posteriormente quedaron al descubierto, mientras que las cisternas, los sistemas de recogida de agua y los espacios subterráneos dan testimonio de una relación milenaria con un recurso fundamental para el asentamiento humano. El mar, aunque no sea visible, está presente, por tanto, en la propia esencia de la ciudad.

Andrea Crespi, vista de la instalación THETIS5. Cortesía de One Ocean Foundation y ZEITGEIST19
Andrea Crespi, vista de la instalación THETIS5. Por cortesía de One Ocean Foundation y ZEITGEIST19

De esta distancia, que solo es aparente, deriva el título de la exposición. The Sea Is Closer Than You See no señala un mar al que llegar, sino un mar ya inscrito en el territorio y en sus estratificaciones: en la piedra, en las imágenes, en los recuerdos, en los cuerpos, en los recorridos humanos y, en la contemporaneidad, también en los flujos de datos y en los sistemas algorítmicos.

Las obras de Studio Azzurro, Andrea Crespi, Martin Romeo, Valentinaki, Leonardo Antonio Avezzano con Valentin Ammann, Baris Gencel, Giuseppe La Spada, Silvio Giordano y Julius Horsthuis utilizan diferentes lenguajes, desde la videoinstalación hasta la fotografía, desde la holografía hasta la instalación sonora, desde el arte generativo hasta la inteligencia artificial, desde la visión por ordenador hasta los entornos inmersivos.

La exposición interpreta, además, los cuatro ejes de TERRE IMMERSE —Estratificaciones, Aislamientos, Contaminaciones y Transhumanidades— como otras tantas claves de interpretación del Mediterráneo contemporáneo. El mar se considera un territorio de sedimentaciones geológicas y culturales, un espacio de relación entre el centro y la periferia, un lugar de encuentro e hibridación, pero también un escenario de movilidad, migraciones y circulación de personas, lenguajes y conocimientos.

En la reflexión curatorial de Chiara Canali cobra especial relevancia el «Pensamiento meridiano» de Franco Cassano, que interpreta el Mediterráneo como un espacio en el que las diferencias entran en relación. También la etimología de «mediterraneus», lo que está «en medio de las tierras», se asume como elemento de interpretación: el mar no representa solo una separación, sino también un dispositivo de comunicación. Desde esta perspectiva, la distancia de la costa no coincide con una distancia del Mediterráneo.

Matera se considera así una especie de ciudad-archivo mediterránea, en la que se superponen diferentes épocas, culturas y geografías. La exposición no propone una imagen unitaria del Mediterráneo ni recurre a su iconografía turística tradicional, sino que insiste en su naturaleza plural, estratificada, móvil y conflictiva, poniendo de relieve las conexiones entre territorios, comunidades y sistemas naturales.

Baris Gencel, «El mar olvidado» y «La memoria de la piedra 5»
Baris Gencel, The Forgotten Sea & Memory of stone 5

El recorrido expositivo distribuido

El recorrido se desarrolla en cuatro sedes del centro histórico de Matera: el Palacio Lanfranchi, el Museo TAM (Tower Art Museum), el MUSMA (Museo de Escultura Contemporánea de Matera) y el Basilicata Open Space de la APT, ubicado en el Palacio de la Anunciación. Las distintas instituciones conforman una constelación expositiva que involucra directamente la geografía urbana. El itinerario atraviesa el Sasso Caveoso y la ciudad del Piano, pasando del acantilado al entorno urbano y estableciendo una relación entre la piedra, el agua, la memoria, los datos y el paisaje. El agua constituye el hilo conductor de la experiencia, sin asumir, sin embargo, una forma única ni un significado exclusivo.

En el Palazzo Lanfranchi, en las dos salas inmersivas dedicadas a las colecciones Levi y D’Errico, el recorrido se inicia con WATER: Always different, always the same (2026), de Giuseppe La Spada. La instalación de vídeo recopila y reelabora quince años de imágenes del agua, transformándolas en un mapa líquido que establece una relación entre las aguas de diferentes ciudades y territorios mediterráneos.

En la Sala D’Errico, Lucania 2026 (2026), de Silvio Giordano, dialoga a su vez con Lucania ’61, de Carlo Levi. Mediante la inteligencia artificial, la obra reinterpreta la dimensión comunitaria que gira en torno a la figura de Rocco Scotellaro y la relación con el territorio, abordando temas como la despoblación, la emigración y las perspectivas de futuro de Basilicata.

En el Museo TAM, el artista chipriota Baris Gencel presenta *The Forgotten Sea & Memory of Stone*, una intervención que utiliza la inteligencia artificial para reinterpretar la memoria geológica y marina de Matera. Rostros humanos, corales, conchas y minerales se relacionan entre sí en el marco de una narración visual que conecta el cuerpo, el agua y la piedra, y los transforma en un archivo imaginario de formas marinas, fósiles y biológicas.

Julius Horsthuis, ATTELIER FN Frames ALV3 Cube INT (2023)
Julius Horsthuis, ATTELIER FN Frames ALV3 Cube INT (2023)

En el MUSMA, la relación entre materia, memoria y tecnología se desarrolla a través de diferentes obras. Studio Azzurro presenta *Il Colore dei gesti. Sinfonia Mediterraneo*, un gran fresco audiovisual construido a partir de los gestos del trabajo y la artesanía mediterránea. Las manos de pescadores, luthiers, alfareros, tejedores y otros artesanos se convierten en el punto de partida para una reflexión sobre un lenguaje capaz de traspasar culturas y territorios, relacionando conocimientos, signos y recuerdos.

Andrea Crespi propone *Thetis*, una presencia holográfica inspirada en la medusa y en la figura mitológica de Tetis, suspendida entre la naturaleza, el mito y la tecnología. El proyecto está promovido por One Ocean Foundation y ZEITGEIST19.

La artista letona Valentinaki presenta Liquid Blue, una escultura ambiental realizada en madera, resina y pigmento. La materia escultórica se asocia a un paisaje sonoro original de Nikola Negorod y a la tecnología Glauk Sound, transformando el elemento líquido en vibración física y ondas acústicas.

Con Anthropic Cloud, Martin Romeo crea, por su parte, una nube artificial de cristal de Murano, madera y componentes electrónicos. La obra traduce en una experiencia perceptiva los flujos invisibles del tráfico aéreo y las transformaciones antropogénicas de la atmósfera, llevando al interior del espacio expositivo fenómenos que normalmente no son directamente perceptibles.

Cierra el recorrido en el MUSMA TEMET, de Leonardo Antonio Avezzano, el proyecto «Valentin Ammann», desarrollado a partir de la investigación de campo en el Sáhara argelino y en el yacimiento de Tassili n’Ajjer, Patrimonio de la UNESCO. A través de la fotografía, la documentación, las tecnologías avanzadas y el saber tuareg, el proyecto vuelve a centrar la atención en el arte rupestre prehistórico y en la historia antigua europea y mediterránea, abordando las migraciones y los intercambios culturales y comerciales.

En el Basilicata Open Space – APT, en el Palazzo dell’Annunziata,*Foreign Nature* (2022), de Julius Horsthuis, concluye el itinerario con un entorno inmersivo generado a través del arte de los fractales. Estructuras orgánicas, formas coralinas, paisajes abisales y configuraciones cósmicas componen un universo digital que cuestiona los límites entre lo natural y lo artificial, y entre el microcosmos y el macrocosmos.

Leonardo Avezzano, LaVaqQuiPlure (2024; 70 x 100 cm; Sebiba)
Leonardo Avezzano, LaVaqQuiPlure (2024; 70 x 100 cm; Sebiba)

Un Mediterráneo más allá de la costa

En la base del proyecto expositivo se encuentra, por tanto, la inversión de la idea de que, para pertenecer al Mediterráneo, es necesario ver el mar. El Mediterráneo se interpreta como un espacio relacional, en el que las conexiones se propagan a través de las tierras siguiendo rutas comerciales, itinerarios migratorios, intercambios culturales, lenguas, religiones, técnicas, economías y, hoy en día, infraestructuras digitales.

Esta perspectiva cobra especial relevancia en el caso de Matera, donde la lejanía de la costa convive con una presencia mediterránea inscrita en la geología, la historia y la cultura. La calcarenita de los Sassi es un material sedimentario de origen marino, mientras que la arquitectura rupestre y los sistemas hipogeos narran las formas de adaptación al entorno y de gestión del agua desarrolladas a lo largo de los siglos.

Entre los conceptos que aborda la exposición figuran la costa y el interior, la movilidad y el cruce, la estratificación y la contaminación, el Sur y la marginalidad, la migración, la ecología y las identidades plurales. También en este caso, la referencia al «Pensamiento meridiano» de Franco Cassano permite interpretar Matera no como un lugar periférico respecto al Mediterráneo, sino como un punto desde el que elaborar una interpretación diferente del espacio mediterráneo: la frontera no es solo una línea de separación, sino también el lugar en el que las diferencias entran en contacto.

A esta lectura se suma la perspectiva histórica de Peregrine Horden y Nicholas Purcell, que considera el Mediterráneo como una constelación de microecologías y territorios diferentes conectados por redes continuas de vínculos. Matera puede, por tanto, reinterpretarse como una red mediterránea de relaciones ecológicas, culturales, antropológicas e históricas.

Otra referencia es *Breviario o mediterráneo*, de Predrag Matvejević, del que se deriva un método de observación basado en huellas concretas: puertos, palabras, objetos, arquitecturas, rituales, materiales y recorridos. Es esta dimensión tangible la que la exposición pretende volver a situar en el centro, sustituyendo la imagen abstracta del Mediterráneo por una lectura basada en sedimentos, gestos, movimientos, memorias y relaciones. De ahí deriva también la decisión de superar deliberadamente la imagen de postal del Mediterráneo. En lugar del mar azul y del horizonte turístico, aparecen desiertos, piedras, cuerpos, nubes artificiales, datos, fósiles, imágenes rupestres, comunidades en movimiento y aguas capaces de atravesar diferentes territorios.

Studio Azzurro, «El color de los gestos. Sinfonía mediterránea» (2013; videoinstalación)
Studio Azzurro, El color de los gestos. Sinfonía del Mediterráneo (2013; videoinstalación)

Arte digital e inteligencia artificial

El componente digital no constituye únicamente un conjunto de técnicas utilizadas por los artistas, sino que se presenta como una metodología curatorial y cognitiva. El vídeo inmersivo, los fractales generativos, la holografía, la visión artificial, los sistemas de seguimiento de datos, la tecnología de sonido y la inteligencia artificial se utilizan para hacer perceptibles fenómenos que normalmente escapan a la experiencia directa. Lo digital se convierte así en una herramienta para visualizar lo invisible: flujos atmosféricos, movimientos del agua, datos, transformaciones climáticas, recuerdos perdidos e imágenes borradas por el tiempo.

En WATER: Always different, always the same, Giuseppe La Spada utiliza la visión artificial y el análisis del movimiento para transformar las imágenes del agua en datos relativos a velocidades, trayectorias, flujos y turbulencias. La obra contrapone, por tanto, el conocimiento sensible del ojo humano con el analítico del ojo computacional. En Anthropic Cloud, Martin Romeo parte de los datos relativos a las rutas aéreas para hacer tangible la presencia de infraestructuras invisibles que atraviesan la atmósfera. La tecnología permite, en este caso, traducir un fenómeno global en una experiencia local, introduciendo además una dimensión medioambiental y geopolítica.

En *The Forgotten Sea & Memory of Stone*, Baris Gencel utiliza la inteligencia artificial como herramienta para interpretar la memoria geológica de Matera. Las imágenes generadas transforman el rostro humano en fósil, coral, concha y organismo, construyendo una genealogía ideal que relaciona el agua, la memoria, la red y la inteligencia.

La comparación entre el pasado y el presente es, por su parte, fundamental en *Lucania 2026*, de Silvio Giordano. La inteligencia artificial no solo interviene en la modificación de una imagen preexistente, sino que introduce una fractura temporal en el interior de *Lucania ’61*, de Carlo Levi. La tecnología se convierte así en una herramienta para cuestionar la transformación de la comunidad lucana, desde la dimensión colectiva representada por Levi hasta la dispersión y la despoblación contemporáneas.

En conjunto, la exposición presenta la inteligencia artificial como un lenguaje a través del cual cuestionar la memoria, la identidad, el entorno y las transformaciones sociales, evitando reducirla exclusivamente a una novedad tecnológica. Los datos y los algoritmos se inscriben en una reflexión más amplia sobre el «atravesamiento»: al igual que el agua conecta territorios distintos, los datos unen lugares distantes; al igual que la memoria deja huellas sedimentadas en el paisaje, los algoritmos recogen, procesan y recombinan huellas de lo real.

Matera y el mar invisible: una exposición explora el Mediterráneo a través del arte y la inteligencia artificial
Matera y el mar invisible: una exposición explora el Mediterráneo a través del arte y la inteligencia artificial



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