El Museo Metropolitano de Nueva York expone el fragmento más antiguo de la Odisea


El Museo Metropolitano de Nueva York saca de sus almacenes el testimonio escrito más antiguo de la Odisea, un valioso papiro de la época ptolemaica hallado en Egipto que conserva versos del poema homérico que no se han incluido en la versión moderna.

El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York ha vuelto a poner a la vista del público el fragmento más antiguo que se conserva de la Odisea, colocándolo de nuevo en los recorridos expositivos de su sede principal de la Quinta Avenida, después de que hubiera permanecido durante mucho tiempo guardado en los almacenes del museo. Esta valiosa reliquia vuelve a estar a la vista del público desde hace unos días en la sala 162, situada en la sección del museo dedicada íntegramente al arte griego y romano. La reubicación de este antiguo hallazgo en las salas de exposición supone una ocasión de gran relevancia para los estudiosos y los aficionados a la literatura clásica, ya que ofrece la oportunidad de admirar de cerca un documento fundamental para la historia de la tradición manuscrita del poema atribuido a Homero.

Dentro de una panorámica dedicada a los tesoros de su colección relacionados con la famosa epopeya, el Museo Metropolitano describe el hallazgo como el primer fragmento de la época ptolemaica temprana jamás descubierto relacionado con el texto homérico. La datación del papiro se sitúa en un periodo comprendido aproximadamente entre el 285 y el 250 a. C., y fue elaborado en Egipto. El hallazgo destaca por una refinada inscripción, realizada mediante una combinación de agua y carbón aplicada con un estilete sobre papiro, material que constituía uno de los soportes de escritura más extendidos y apreciados en el mundo antiguo. De especial interés filológico es el hecho de que el fragmento contenga tres líneas de texto que no aparecen en absoluto en las versiones canónicas de la Odisea que se han conservado hasta nuestros días.

Fragmento de papiro con versos de la «Odisea» de Homero (285-250 a. C.; papiro, 19,1 cm de altura; Nueva York, Museo Metropolitano, inv. 09.182.50)
Fragmento de papiro con versos de la Odisea de Homero (285-250 a. C.; papiro, altura 19,1 cm; Nueva York, The Metropolitan Museum, inv. 09.182.50)
El verso del papiro
El verso del papiro

Aunque la narración de las aventuras del héroe griego Odiseo (o Ulises, en latín) se ha transmitido y presentado a través de innumerables formas a lo largo de los siglos, un aspecto fundamental y a menudo pasado por alto reside en su origen, vinculado a las interpretaciones orales recitadas por los rapsodas, los cantores profesionales que en la antigua Grecia recitaban los poemas de Homero y de otros autores de la tradición. En esa fase inicial de difusión, antes de la codificación escrita definitiva, existían múltiples versiones diferentes del poema épico. Esta extraordinaria variedad encuentra un testimonio tangible precisamente en el fragmento de papiro procedente del vigésimo libro de la Odisea. Al igual que el heroico guerrero protagonista del poema, también este hallazgo material recuerda al público que la propia narración de la obra ha recorrido un largo y complejo viaje a lo largo de los siglos de la historia de la humanidad.

Para los antiguos griegos, el papiro —una especie de papel obtenido a partir del procesamiento de los tallos de la planta palustre del mismo nombre— representaba el material por excelencia para registrar escritos destinados a conservarse en el tiempo, ya fueran contratos matrimoniales u obras literarias de inmenso valor, como los libros de los poemas homéricos. Las operaciones de escritura se llevaban a cabo utilizando instrumentos especializados como el estilete, que consistía en una caña puntiaguda provista de una punta hendida, o una pluma de bronce provista de plumín, combinada con tinta compuesta tradicionalmente de negro de humo diluido en agua.

El hallazgo conservado en el Museo Metropolitano constituye el primer testimonio fragmentario de la Odisea, de la época ptolemaica temprana, jamás descubierto por los arqueólogos. La presencia de los tres versos ajenos a la versión vulgar moderna, extraídos directamente del libro XX, ofrece una prueba física irrefutable de que, durante el siglo III a. C., circulaban diferentes versiones y variantes locales de esta famosísima obra literaria, antes de que el trabajo de los filólogos unificara su estructura.

En el mundo helenístico, el centro más importante de recopilación y conservación de los textos homéricos era la legendaria biblioteca de Alejandría de Egipto: fundada por los soberanos de la dinastía ptolemaica en las primeras décadas del siglo III a. C., constituyó la primera biblioteca pública y universal jamás creada. Dado que Homero era considerado el poeta por excelencia, su obra ocupaba un lugar central en las colecciones bibliográficas, que conservaban copias de los poemas procedentes de numerosas ciudades-estado del mundo griego antiguo, entre ellas Quíos, Argos y Sinope. Uno de los primeros objetivos que se propusieron los eruditos alejandrinos fue precisamente el de establecer un texto estándar y definitivo para estas obras maestras indiscutibles de la literatura helénica.

En cuanto al origen documentado del hallazgo, el papiro fue desenterrado originalmente en 1902 en la necrópolis de Hibeh, en Egipto, gracias a las investigaciones de campo llevadas a cabo por los arqueólogos Bernard Pyne Grenfell y Arthur Surridge Hunt, quienes lo hallaron entre los materiales de desecho presentes en las zonas de escombros situadas fuera del muro norte de la ciudad, tal y como se documenta en los informes de excavación publicados en 1906. Posteriormente, en 1909, el hallazgo pasó a formar parte de las colecciones museísticas estadounidenses gracias a una donación oficial aprobada por el Egypt Exploration Fund, encontrando finalmente un emplazamiento definitivo de exposición que hoy vuelve a poner de relieve la historia milenaria de la transmisión de la poesía clásica.

El Museo Metropolitano de Nueva York expone el fragmento más antiguo de la Odisea
El Museo Metropolitano de Nueva York expone el fragmento más antiguo de la Odisea



Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.