Del 19 de septiembre de 2026 al 10 de enero de 2027, el Palazzo dei Diamanti de Ferrara acoge la exposición De Monet a Van Gogh y Kandinsky. Nuevas miradas sobre la naturaleza y la modernidad. Obras maestras del Museo Boijmans Van Beuningen y otras importantes colecciones, comisariada por Sandra Kisters y Vasilij Gusella. La exposición, promovida por la Fondazione Ferrara Arte en colaboración con el Museum Boijmans Van Beuningen y la Gallerie d’Arte Moderna e Contemporanea di Ferrara, pretende analizar las profundas transformaciones que afectaron a la pintura europea entre los siglos XIX y XX, un periodo caracterizado por un cambio radical en la forma de observar y representar la realidad.
A través del tema del paisaje, entendido tanto en su dimensión natural como urbana, el recorrido pondrá de relieve la evolución de la relación entre el artista y el mundo visible. La naturaleza, la ciudad y la vida moderna se convierten así en las principales herramientas para comprender cómo los artistas han abandonado progresivamente una representación objetiva de la realidad para desarrollar lenguajes cada vez más personales e innovadores.
El proyecto expositivo reconstruye este complejo proceso a través de nueve secciones que acompañan al visitante desde la investigación naturalista de la segunda mitad del siglo XIX hasta las experiencias abstractas de las primeras décadas del siglo XX. Lo que emerge es la historia de una época de experimentación extraordinariamente rica en la que se sentaron las bases del arte moderno. Los protagonistas de este viaje son algunos de los nombres más significativos de la pintura europea, artistas que marcaron decisivamente la transición de la tradición a la modernidad. Entre ellos se encuentran Claude Monet, Vincent van Gogh, Vasilij Kandinsky y Piet Mondrian, junto a personalidades como Gustave Courbet, Camille Pissarro, Auguste Renoir, Edgar Degas, Paul Gauguin y Pablo Picasso. Sus obras testimonian la superación progresiva de la representación naturalista y la afirmación de nuevos conceptos de espacio, color y forma.
De hecho, en menos de ochenta años, la pintura europea experimentó una transformación sin precedentes: de la observación directa de la naturaleza se pasó gradualmente a una visión en la que el dato real se reinterpretaba, simplificaba y, en algunos casos, se disolvía por completo, allanando el camino a las vanguardias y a la abstracción.
La exposición reúne en total unas 120 obras entre pinturas, dibujos y grabados. La mayoría de las obras proceden de las colecciones del Museo Boijmans Van Beuningen de Rotterdam, junto con una selección de obras de prestigiosas colecciones públicas y privadas italianas.
El viaje comienza con la Escuela de Barbizon, que desarrolló una sensibilidad naturalista basada en la observación directa del paisaje. Esta experiencia ejerció una fuerte influencia en los Macchiaioli italianos, protagonistas de una investigación centrada en los efectos de la luz y el color.El Impresionismo estableció una nueva concepción de la pintura, capaz de captar las impresiones visuales inmediatas y la percepción instantánea de la realidad. En los Países Bajos, los artistas de la Escuela de La Haya reinterpretaron estos principios a través de una visión más comedida y atmosférica, caracterizada por la sobriedad de los tonos y la atención prestada a las variaciones lumínicas.
A partir de la década de 1880, los protagonistas del postimpresionismo cuestionaron la idea de una representación fiel de la naturaleza. Sus investigaciones se desarrollaron en distintas direcciones: el color y la forma adquirieron una creciente autonomía expresiva, el espacio se replanteó según nuevas lógicas compositivas y la imagen se cargó de significados simbólicos, mientras que el componente cromático asumía una función cada vez más emocional y subjetiva. En Italia, estas instancias encontraron una elaboración específica en el Divisionismo, movimiento que enfatizó la luz y sus vibraciones a través de un lenguaje de fuerte intensidad lírica. En el mismo periodo, la ciudad moderna y la vida urbana surgieron como temas centrales para narrar las profundas transformaciones económicas, sociales y culturales de la contemporaneidad. A principios del siglo XX, el Futurismo celebraba la velocidad, el dinamismo y la energía de la metrópoli moderna, mientras que otras corrientes artísticas avanzaban hacia la recuperación del orden, la medida y la tradición clásica, dando lugar a vías expresivas diferentes pero igualmente significativas.
Al mismo tiempo, la investigación abstracta tomó forma en diversos contextos europeos. De hecho, muchos artistas comienzan a simplificar progresivamente las formas de la realidad hasta disolver sus referencias reconocibles, elaborando un lenguaje autónomo e independiente de la representación del dato natural.
La exposición pretende restituir la riqueza de una temporada caracterizada por una extraordinaria efervescencia cultural, una experimentación innovadora y personalidades artísticas de primer orden.
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| Ferrara expone obras maestras de Monet, Van Gogh, Kandinsky, Mondrian procedentes del Museo Boijmans Van Beuningen |
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