En Egipto, un nuevo hallazgo arqueológico amplía nuestros conocimientos sobre la necrópolis de Saqqara, que ya ha sido objeto de numerosos e importantes hallazgos en los últimos años. La misión arqueológica egipcia que trabaja en la cantera de Babashtiyon ha sacado a la luz tres tumbas rupestres que datan del periodo del Imperio Nuevo ( 1550-1069 a. C.), halladas durante la campaña de excavaciones científicas llevada a cabo en el sector oriental del acantilado del yacimiento. El hallazgo incluye inscripciones jeroglíficas, decoraciones figurativas y numerosos elementos arqueológicos que contribuyen a ampliar el conocimiento sobre la historia de la antigua necrópolis de Menfi y sobre el papel desempeñado por algunos importantes funcionarios del Estado egipcio. El hallazgo se inscribe, como se ha mencionado, en la larga serie de descubrimientos que en los últimos años han tenido lugar en la zona de Saqqara, uno de los complejos arqueológicos más importantes de Egipto y Patrimonio Mundial de la UNESCO. Según el Ministerio de Turismo y Antigüedades, las nuevas tumbas aportan, de hecho, nuevos elementos para comprender la estructura administrativa, la sociedad y la vida religiosa durante el Imperio Nuevo, una de las etapas más significativas de la historia del antiguo Egipto.
La primera de las tres tumbas pertenece a un personaje llamado Mentoubet. Las paredes septentrionales conservan un elaborado programa decorativo caracterizado por escenas de caravanas, episodios de caza y una gran representación del propietario de la sepultura sentado junto a su madre, Ihhabet. Según los arqueólogos, la composición refleja el elevado rango social de la familia y ofrece información valiosa sobre la autorrepresentación de la élite administrativa de la época. Las inscripciones presentes en la tumba recogen, además, una larga serie de títulos que permiten esbozar el cargo que ocupaba Mentoubet dentro del aparato estatal. Entre los cargos mencionados figuran los de príncipe heredero, alcalde, representante del soberano, gobernador, superintendente de las tierras extranjeras y comandante del ejército de la ciudad de Khashit. Se trata de cargos que indican que el propietario de la tumba era uno de los más altos funcionarios civiles y militares de principios del Imperio Nuevo. El enterramiento incluye también un pozo funerario cuya excavación aún no se ha completado. Las investigaciones se reanudarán en la próxima temporada arqueológica y los estudiosos consideran que podrían aportar nueva información sobre la identidad de la madre de Mentoubet, sobre la historia de la familia y sobre el papel que esta desempeñó en la administración del antiguo Egipto.
La segunda tumba, por su parte, pertenece a Bar’ Im Wai, también conocido como Samut, que ostentaba el título de gran comerciante de Beit Batah. Los arqueólogos describen este sepulcro como una especie de archivo familiar, ya que conserva numerosas inscripciones que documentan a los miembros de la familia del propietario. De hecho, las inscripciones mencionan a su esposa Tui, a la que se le otorga el título de «Señora de la Casa», y a su madre Atbiu, que desempeñaba la función religiosa de cantante venerada del dios Amón. Además, figuran los nombres de los cuatro hijos de la pareja, un conjunto de datos que ofrece una visión especialmente poco habitual de la vida doméstica y familiar de una de las figuras destacadas del Imperio Nuevo.
La tercera tumba se atribuye a un hombre llamado Nahsi. Aunque el monumento ha llegado hasta nosotros en condiciones de conservación bastante precarias, las inscripciones que se conservan siguen revistiendo un notable interés histórico. De hecho, aún es posible leer el nombre del propietario y el título de superintendente de la casa, además del nombre de su esposa, Nafro Batah, a quien también se menciona con el título de Señora de la Casa. Entre los elementos más significativos del sepulcro destaca una columna en la que está grabado un texto jeroglífico de especial interés histórico. La inscripción relata el regreso de uno de los comandantes egipcios de la tierra de los eteos, en la zona del norte de Siria. Según los estudiosos, este texto reviste una importancia que va más allá de la mera identificación cronológica de la tumba. De hecho, la inscripción permite confirmar que el enterramiento data del Imperio Nuevo y constituye un nuevo testimonio de las relaciones que mantenía Egipto con las regiones del Oriente Próximo durante ese periodo. Las campañas militares, las expediciones diplomáticas y los intercambios con los territorios de Siria y el Levante representaron, de hecho, uno de los aspectos fundamentales de la política exterior de los faraones del Imperio Nuevo. El testimonio hallado en la tumba de Nahsi añade, por tanto, un nuevo documento a la reconstrucción de las relaciones entre Egipto y los pueblos del Antiguo Oriente Medio.
El conjunto de las tres tumbas ofrece, además, un panorama detallado de la sociedad egipcia de la época. Los títulos administrativos, militares y religiosos documentados en las inscripciones ofrecen la imagen de una élite compuesta por funcionarios, comandantes, comerciantes y sacerdotisas, poniendo de relieve el papel que desempeñaban las familias en la organización del Estado faraónico.
También resulta especialmente significativa la presencia recurrente de la figura femenina en las inscripciones funerarias. Se recuerda a madres y esposas por su nombre y con los títulos oficiales que definían su rango social y religioso, lo que aporta valiosos elementos para el estudio del papel de la mujer en el Egipto del Imperio Nuevo.
El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathi, ha destacado que el nuevo hallazgo confirma que Saqqara sigue albergando un patrimonio aún en parte inexplorado. En su opinión, los continuos descubrimientos arqueológicos dan fe del excepcional valor cultural del yacimiento y demuestran que la zona sigue siendo capaz de aportar testimonios fundamentales para la reconstrucción de la civilización faraónica. El ministro también ha destacado el papel desempeñado por las misiones arqueológicas egipcias e internacionales que operan en el país, subrayando que su labor científica contribuye de manera decisiva a ampliar el conocimiento del antiguo Egipto. Cada nuevo descubrimiento, ha señalado, supone una pieza más en la reconstrucción de la historia de una de las civilizaciones más importantes de la humanidad.
El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham Al-Lithi, también ha destacado el valor del hallazgo, precisando que su importancia no radica únicamente en la localización de nuevos enterramientos. De hecho, el hallazgo permite reconstruir las vidas de sus propietarios, sacando a la luz aspectos de su existencia que habían permanecido enterrados durante milenios bajo las arenas de la necrópolis. Según Al-Lithi, cada nuevo hallazgo adquiere, por tanto, un significado no solo histórico, sino también humano, al aportar nuevos elementos a los estudios sobre la sociedad egipcia del Imperio Nuevo.
Mohamed Abdul Badi, responsable del Sector de Antigüedades Egipcias del Consejo Supremo de Antigüedades, explicó que las excavaciones forman parte del proyecto de investigación arqueológica dedicado a la necrópolis de Babashtiyon. La investigación, recordó, está destinada a continuar también en las próximas campañas de excavación, sobre todo en el interior de los pozos funerarios y en las zonas que aún no se han explorado. En su opinión, la continuación de las investigaciones podría aportar más información histórica y arqueológica, contribuyendo a completar el panorama relativo a los propietarios de las tumbas y, en general, a la necrópolis de Babashtiyon, considerada una de las zonas más importantes y ricas en testimonios de todo el complejo de Saqqara.
El nuevo descubrimiento confirma una vez más la importancia de la necrópolis de Saqqara como un laboratorio privilegiado para la investigación arqueológica. Utilizada durante más de tres mil años como zona funeraria de Menfi, la antigua capital de Egipto, la extensa necrópolis sigue aportando testimonios que permiten profundizar en aspectos aún poco conocidos de la civilización faraónica.
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| Egipto, importante hallazgo en Saqqara: resurgen tres tumbas con decoraciones y jeroglíficos |
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