Una especie de pasarela , un gran lienzo dentro de una iglesia del siglo XVII. Sucede en Cremona donde, hasta junio de 2026, la iglesia de San Carlo acoge Sospeso nel moto con addebito di vuoto, un proyecto firmado por Guglielmo Castelli y Fabio Cherstich que toma la forma de un entorno en el que pintura, sonido y movimiento se combinan para redefinir la percepción del espacio. Abierta con cita previa, la obra se desarrolla como un complejo dispositivo que vincula las dimensiones visual y sonora, invitando al público a una experiencia transitable y no frontal.
El título y el marco conceptual de la obra tienen su origen en una canción infantil escrita por Guglielmo Castelli, que acompaña y orienta la imaginería del proyecto. En los versos emergen algunas de las tensiones que estructuran la intervención, como la suspensión, la caída, la incertidumbre y la posibilidad de que incluso el error pueda adquirir forma propia. El texto introduce un horizonte poético que se traslada al espacio a través de una serie de elementos visuales y sonoros capaces de evocar una condición inestable y cambiante.
En el interior de la iglesia, la obra se configura como un entorno que no se limita a ocupar el espacio arquitectónico, sino que lo redefine a través de lo que pasa por él. La escena se construye a partir de un gran limbo que se eleva gradualmente desde el suelo hasta convertirse en un telón de fondo continuo. Esta superficie dirige la mirada y acompaña el movimiento, sugiriendo una dinámica de deslizamiento y caída. De hecho, su configuración deriva de la idea de cuerpos en descenso, evocada también por las siluetas pictóricas que parecen empujadas hacia abajo, como si corrieran por el suelo del escenario.
Por encima de este horizonte hay cielos móviles inspirados en los dispositivos del teatro barroco. Telones, alas y aparatos de luz construyen una profundidad móvil e inestable, capaz de sugerir transformaciones sin recurrir a la construcción tradicional de la perspectiva. La referencia al teatro histórico se traduce en un uso dinámico del espacio, donde la ilusión nunca es completa, sino que permanece en un estado de redefinición continua.
La pintura de Guglielmo Castelli se expande más allá de la superficie bidimensional para convertirse en parte integrante del entorno. Las figuras que pueblan el espacio son frágiles y están suspendidas, compuestas de cuerpos, fragmentos y presencias alusivas que emergen y se disuelven en el contexto pictórico. En este proyecto, las imágenes recuerdan también la tradición iconográfica barroca de la caída de los gigantes, con cuerpos que caen en picado y pierden el equilibrio, como si el propio espacio estuviera atravesado por una fuerza constante que los arrastra hacia abajo.
La obra forma parte de la programación de San Carlo, un espacio expositivo dedicado al arte contemporáneo, posible gracias al empeño de Lorenzo Spinelli, que se establece como lugar de investigación, creación y puesta en común. En este contexto, el proyecto de Castelli y Cherstich encuentra un marco coherente, desarrollando una reflexión sobre la relación entre trabajo y entorno y sobre la posibilidad de transformar el espacio expositivo en un campo de experiencias.
La instalación se activa mediante una intervención performativa en la que intervienen un trío de cuerdas y un coro de intérpretes. Las presencias performativas habitan el espacio de forma intermitente, alternando entre aparecer y desaparecer de la vista. Los cuerpos se mueven entre la arquitectura y las imágenes, escondiéndose y reapareciendo, a veces como un coro compacto, a veces como un eco lejano.
El canto recorre el espacio inspirándose en la tradición del madrigal, para abrirse progresivamente a fragmentos más enrarecidos que se acercan a la música contemporánea. Este pasaje se desarrolla como una trayectoria ideal que llega hasta la experiencia de John Cage, sugiriendo una expansión del lenguaje sonoro y una reflexión sobre la relación entre estructura y azar.
Más allá del momento performativo, la obra sigue existiendo como instalación autónoma. El público puede acceder al espacio y moverse libremente entre los elementos que componen la escena, experimentando una relación directa con las imágenes y la arquitectura. En este sentido, “Sospeso nel moto con addebito di vuoto” se configura como una composición espacial equilibrada entre diferentes lenguajes, en la que las dimensiones visual, sonora y corpórea se entrecruzan sin jerarquías.
La escena ya no se presenta como un lugar que se observa frontalmente, sino como un espacio que se recorre, en el que la experiencia se construye a través del movimiento y la percepción. La obra nos invita a enfrentarnos a una condición de inestabilidad y suspensión, en la que la caída no es un acontecimiento repentino sino un proceso gradual, y en la que incluso el error puede encontrar su propia forma y necesidad.
La obra de Guglielmo Castelli (Turín, 1987) se caracteriza por una pintura que construye mundos a punto de deshacerse o tomar forma. Las figuras emergen de fondos líquidos y se disuelven en repentinas transparencias, atravesando el cuadro como un lugar de paso. Los personajes parecen moverse dentro de estados emocionales más que en entornos definidos, mientras que el espacio se configura como un campo de tensión entre la presencia y la ausencia. Su investigación se ha desarrollado a través de proyectos individuales presentados en instituciones internacionales como la Kunsthalle Wien, el Castello di Rivoli Museo d’Arte Contemporanea, la Fondazione Bevilacqua La Masa, Villa Medici, el Aspen Art Museum y el MACRO de Roma, así como numerosas participaciones en exposiciones colectivas en contextos museísticos y fundaciones de Europa y Estados Unidos.
Fabio Cherstich, director y escenógrafo, aporta al proyecto una práctica que combina la atención a la imagen y el interés por los lenguajes visuales. Su trayectoria se desarrolla entre el teatro y la ópera, con colaboraciones en instituciones como el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, el Teatro Massimo de Palermo, el Teatro dell’Opera de Roma, la Ópera de Aviñón y el Théâtre Maillon de Estrasburgo. Sus obras se han presentado en festivales internacionales como el Festival d’Avignon, el Festival dei Due Mondi de Spoleto y otros festivales dedicados a las artes escénicas contemporáneas. Paralelamente a su actividad teatral, ha desarrollado proyectos para el mundo de la moda y el diseño, colaborando con marcas y empresas internacionales.
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| Un gran paño decorado en una iglesia del siglo XVII: obra de Castelli y Cherstich en Cremona |
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