Luca Bertolo reflexiona sobre el origen del arte con «L’inizio ci assale» en Venecia


Del 5 de noviembre de 2026 al 14 de febrero de 2027, el Palazzetto Marcello acoge la primera exposición del artista en este edificio veneciano, comisariada por Elena Volpato. Cuarenta obras recientes e inéditas reflexionan sobre el continuo renacer de la vida, el arte y la cultura.

Del 5 de noviembre de 2026 al 14 de febrero de 2027, el Palazzetto Marcello de Venecia acoge«L’inizio ci assale», la primera exposición organizada en el edificio de la Calle del Dose, en el sestiere de Castello. El protagonista es Luca Bertolo (Milán, 1968), artista que vive y trabaja en Seravezza, en una exposición comisariada por Elena Volpato.

El proyecto reúne cuarenta obras, entre trabajos recientes e inéditos, distribuidas entre la planta noble y la planta baja del edificio. El título retoma las palabras de un poema de Milo De Angelis, ya evocadas por Bertolo en su pintura, e identifica en el «comienzo» el tema en torno al cual se desarrolla la exposición. Cada comienzo, sugiere el proyecto, implica un componente de valentía y otro de rendirse, el impulso de atacar y la disposición a dejarse atacar.

La reflexión no se limita únicamente a la relación entre el artista y el nacimiento de una nueva obra. El comienzo se considera una dimensión humana del tiempo, ligada a la repetición continua de los ciclos, grandes y pequeños, del nacimiento y la muerte, pero también al surgimiento y al desvanecimiento de las formas culturales.

Luca Bertolo, Angelo (2024, óleo sobre lienzo, espejo, marco, 56 x 49 cm). Por cortesía del artista y de SpazioA, Pistoia. Foto: Camilla Maria Santini
Luca Bertolo, Angelo (2024, óleo sobre lienzo, espejo, marco, 56 x 49 cm). Por cortesía del artista y de SpazioA, Pistoia. Foto: Camilla Maria Santini
Luca Bertolo, Sin título (Friedrik Nitzsche) (2025; óleo y acrílico sobre paño de cocina, 65 x 52 cm; Venecia, Colección DeArte). Foto: Camilla Maria Santini
Luca Bertolo, Sin título (Friedrik Nitzsche) (2025; óleo y acrílico sobre paño de cocina, 65 x 52 cm; Venecia, Colección DeArte). Foto: Camilla Maria Santini

En la pintura de Bertolo, el perpetuo renacer del arte se relaciona con la historia contemporánea, en la que, según la comisaria, parece resurgir un componente tribal que se presenta a la vez como una amenaza y como una promesa. La referencia se remite también al asalto al Capitolio, ocurrido hace cinco años, cuando una multitud liderada por un hombre con cuernos y piel de oso, conocido como el «chamán» conspirativo de QAnon, asaltó el edificio del Congreso de Estados Unidos.

El tema del origen se vincula, además, al renovado interés por la prehistoria, alimentado por recientes estudios universitarios, y a la investigación de algunos artistas que llevan tiempo explorando ámbitos en los que caben el pensamiento mágico y simbólico y el deseo de restablecer una relación con una dimensión originaria. El inicio adopta así formas contradictorias, en las que la crudeza troglodítica convive con el encanto de lo primigenio. Incluso el término «chamán» se vuelve, por tanto, ambivalente, ya que puede referirse tanto a una manifestación de brutalidad política como a ciertas expresiones artísticas contemporáneas.

Luca Bertolo, «Verónica 26#02» (2026, óleo sobre lienzo, 100 x 120 cm). Por cortesía del artista y de SpazioA, Pistoia. Foto: Camilla Maria Santini
Luca Bertolo, Veronica 26#02 (2026, óleo sobre lienzo, 100 x 120 cm). Por cortesía del artista y de SpazioA, Pistoia. Foto: Camilla Maria Santini

Esta ambivalencia impregna también las obras presentadas por Bertolo. Además de pinturas y dibujos, la exposición incluye una serie de bastones realizados en los últimos dos años. No son bastones de paseo, sino objetos definidos como «chamanes», nacidos del gesto primitivo de pulir una rama recogida en el bosque para transformarla en un instrumento de guerra o de civilización. A esta matriz se suma el uso de diversos materiales, desde huesos de animales hasta plumones industriales de colores. Los objetos quedan así situados en una dimensión temporal difícilmente definible: arcaicos y posmodernos a la vez, se encuentran simbólicamente en el punto de unión entre el principio y el fin.

La elección de Venecia como sede de la primera exposición del proyecto adquiere, por último, un significado adicional. La ciudad se presenta como símbolo del refinado agotamiento estético de la civilización occidental, expuesta al riesgo de disolución y a la amenaza de un fin que puede coincidir con un nuevo comienzo de la naturaleza. Durante el periodo de apertura se organizarán además encuentros con la artista, la comisaria y otros invitados, dedicados a profundizar en algunas de las temáticas desarrolladas por el proyecto.

Luca Bertolo reflexiona sobre el origen del arte con «L’inizio ci assale» en Venecia
Luca Bertolo reflexiona sobre el origen del arte con «L’inizio ci assale» en Venecia



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