No se trata del «caso Messina», ni es «una cuestión del sur», como ha afirmado el presidente del Consejo Superior de Patrimonio Cultural y Medioambiental, Claudio Strinati. Pero sí es una cuestión siciliana. El sistema de vigilancia del Museo Nacional de Reggio de Calabria, al igual que el del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, forma parte de la organización museística del Ministerio de Cultura (MiC). No puede equipararse a un marco organizativo diferente, como el de los museos de la Región de Sicilia. La competencia exclusiva en materia de bienes culturales se detiene en el estrecho de Messina. También en lo que respecta a las soluciones adoptadas en materia de vigilancia en los museos.
En los museos estatales autónomos, la protección de las obras recae exclusivamente en el director. En los museos regionales sicilianos, en cambio, es competencia de la superintendencia, mientras que a la dirección del museo le corresponde el seguimiento del estado de conservación, con las intervenciones de mantenimiento ordinario, como el desempolvado periódico de las obras. Por poner un ejemplo concreto, el proyecto de restauración de un cuadro en las Galerías de los Uffizi lo autoriza el director, mientras que en la Galería Abatellis lo hace la superintendencia. La vigilancia, en cambio, en ambos casos recae en el museo. Sin embargo, existen diferencias fundamentales entre el Estado y la Región.
El daño infligido al patrimonio de toda la nación con el robo del Antonello en el Museo Regional de Messina ha puesto claramente de manifiesto el riesgo al que están expuestos todos los museos regionales, hasta tal punto que hoy se recurre a medidas como la vigilancia armada, que no pueden considerarse una solución estructural. Sin perjuicio de la labor que deben realizar los investigadores para determinar las responsabilidades, ha quedado patente el dato objetivo de la importancia fundamental de las competencias en el ámbito de los bienes culturales. En concreto, al personal encargado de la vigilancia y la seguridad se le confía una responsabilidad crucial en la conservación del patrimonio; por lo tanto, debe poseer habilidades específicas en materia de control, prevención y gestión de emergencias.
Sin embargo, en Sicilia, tal y como señaló por primera vez al día siguiente mismo del robo la Asociación Nacional de Historiadores del Arte que presido, el sistema de vigilancia de los yacimientos culturales regionales está ampliamente delegado al personal de la SAS (Servicios Auxiliares de Sicilia), contratado sin procedimientos de oposición específicos y carente de una formación especializada adaptada a la delicadeza de las funciones. A esto se suma una frecuente y crónica falta de personal en relación con las necesidades reales de las instituciones. En el MiC, en cambio, el personal de vigilancia accede a su puesto mediante procedimientos de selección específicos, mientras que las instituciones autónomas pueden recurrir a servicios externos cuando los recursos internos no resultan suficientes.
En estos momentos, a la espera de la noticia de la recuperación de las valiosas obras de Antonello, existen dos niveles de intervención: el a largo plazo, para corregir lo que no han hecho todos los gobiernos regionales en las últimas décadas, mediante oposiciones y sistemas de videovigilancia de vanguardia que deben someterse a un mantenimiento periódico, y, en lo inmediato, protegiendo el patrimonio expuesto incluso con medidas drásticas, no solo con vigilancia armada, sino también con presencia militar nocturna en los lugares sensibles. Dado que el fiscal jefe de Messina, Antonio D’Amato, no descarta que haya un trasfondo mafioso, el mensaje debe ser: el Estado está ahí.
Silvia Mazza
Presidenta de la Asociación Nacional de Historiadores del Arte – AStArte
El autor de este artículo: Silvia Mazza
Storica dell’arte e giornalista, scrive su “Il Giornale dell’Arte”, “Il Giornale dell’Architettura” e “The Art Newspaper”. Le sue inchieste sono state citate dal “Corriere della Sera” e dal compianto Folco Quilici nel suo ultimo libro Tutt'attorno la Sicilia: Un'avventura di mare (Utet, Torino 2017). Come opinionista specializzata interviene spesso sulla stampa siciliana (“Gazzetta del Sud”, “Il Giornale di Sicilia”, “La Sicilia”, etc.). Dal 2006 al 2012 è stata corrispondente per il quotidiano “America Oggi” (New Jersey), titolare della rubrica di “Arte e Cultura” del magazine domenicale “Oggi 7”. Con un diploma di Specializzazione in Storia dell’Arte Medievale e Moderna, ha una formazione specifica nel campo della conservazione del patrimonio culturale (Carta del Rischio).Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.