Michelangelo Pistoletto proclama al Papa Francisco "Primer Santo del Arte" en Asís


En la Rocca Maggiore de Asís, una gran exposición dedicada a Michelangelo Pistoletto pone en diálogo arte, espiritualidad y responsabilidad social. En el centro del proyecto está la proclamación artística del Papa Francisco como "Primer Santo del Arte".

La relación entre arte, espiritualidad y responsabilidad colectiva está en el centro de FRANCISCUS. Hermano en el arte, la gran exposición que Michelangelo Pistoletto (Biella, 1933) presenta en Asís del 24 de abril al 4 de octubre de 2026 en los espacios de la Rocca Maggiore. Un proyecto expositivo sin precedentes que toma forma en el corazón de la ciudad de San Francisco y que encuentra su origen en uno de los gestos más radicales, simbólicos y singulares desarrollados en los últimos años por el artista de Biella: la proclamación del Papa Francisco como “Primer Santo del Arte”. La iniciativa forma parte del programa de celebraciones deloctavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís y propone un itinerario que pasa por algunas de las obras más representativas de la investigación de Pistoletto, poniéndolas en diálogo con los temas de la fraternidad, la paz, la responsabilidad social y el encuentro entre culturas y religiones, temas que el artista ha abordado a menudo en las fases más recientes de su carrera. La exposición está promovida por el Ayuntamiento de Asís, producida por Opera Laboratori en colaboración con Cittadellarte-Fondazione Pistoletto y Galleria Continua, con el patrocinio de la Región de Umbría. El comisariado corre a cargo del propio Michelangelo Pistoletto, que ha querido construir un itinerario expositivo concebido como una experiencia de reflexión sobre el papel del arte en el mundo contemporáneo y su capacidad para generar relaciones y transformaciones.

“Para mí”, dice Michelangelo Pistoletto, “en este lugar que resuena con el nombre de Francisco, la exposición abraza la historia del Santo celebrando los 800 años de su muerte. Y, al mismo tiempo, el primer año desde la muerte del Papa Bergoglio, que ha querido revivir la persona de Francisco con su propia vida. La santificación artística, por tanto, en la Rocca di Assisi une la nueva del Papa Francisco con la antigua del Hermanito de Asís, con quien también Jorge Bergoglio quiso unirse en la misma tumba, que de hecho lleva un solo nombre: FRANCISCUS. Además, desde lo alto de la fortaleza, se puede ver la Avenida de los Olivos del Tercer Paraíso que se extiende en el claro del Bosque de San Francisco”. El Padre Antonio Spadaro, Subsecretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano, también ha contribuido al proyecto, ofreciendo su propia aportación a la reflexión desarrollada en torno a la última creación innovadora del artista. “El Papa Francisco -explicó el padre Spadaro- ha sido un hermano en el arte durante toda su vida e incluso después de su vida, pues ha dejado, con su tumba, una arquitectura escultórica que, además de contener su cuerpo, es testimonio del pensamiento que impregna toda su obra. Bajo el símbolo de plata que llevó en vida en el pecho y que muestra a un pastor que sostiene un cordero sobre sus hombros, la piedra de la tumba lleva grabado de forma única el nombre Franciscus, con el que Jorge Mario Bergoglio reconoce su hermandad en el Arte Povera de San Francisco”.

Montaje de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio
Esquema de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio
Montaje de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio
Montaje de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio

El punto de partida de toda la exposición es, como ya se ha mencionado, la proclamación del Papa Francisco como “Primer Santo del Arte”. Se trata de una definición que no pertenece al ámbito religioso ni pretende interferir en los procesos canónicos de la Iglesia católica. Al contrario, la acción quiere situarse enteramente dentro del lenguaje y las prácticas del arte contemporáneo. Según la visión de Pistoletto, el Papa Francisco representa de hecho una figura capaz de transformar su propia existencia en una obra de arte viva, haciendo de la espiritualidad un ejercicio de responsabilidad compartida y de relación con el otro. La proclamación adquiere así el significado de un reconocimiento artístico que identifica en el pontífice una personalidad ejemplar por su capacidad de traducir los principios éticos y espirituales en una práctica concreta de la vida.

La nueva obra que acompaña esta reflexión parte de la interpretación de la cruz pectoral del Papa Francisco como un auténtico “paisaje espiritual”. En la interpretación propuesta por el artista, el símbolo religioso se abre de hecho a una dimensión más amplia, capaz de evocar relaciones basadas en el cuidado mutuo, la paz y la armonía entre los seres humanos. En esta perspectiva, el pontífice se reconoce como un “hermano en el Arte”, una figura que con su ejemplo hace posible una concepción diferente de la creatividad, entendida no como expresión individual sino como construcción de una responsabilidad colectiva. La referencia a San Francisco de Asís es, por tanto, evidente y constituye uno de los hilos conductores de todo el proyecto expositivo.

En torno a este núcleo conceptual se desarrolla una selección de obras que abarcan décadas de investigación artística de Pistoletto. El itinerario incluye obras que han marcado su carrera, como La hora del juicio, ConTatto, El tercer paraíso y Las banderas de las religiones, obras que a lo largo de los años han contribuido a definir una reflexión cada vez más articulada sobre la relación entre diferencia y convivencia, entre identidad y diálogo. A través de estas creaciones, el artista desarrolla un lenguaje que busca relacionar mundos aparentemente distantes. Culturas, sistemas de pensamiento, tradiciones religiosas y modelos sociales se ven implicados en una confrontación que no busca la homologación, sino la construcción de espacios comunes de entendimiento.

Montaje de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio
Montaje de la exposición. Fotos: Ela Bialkowska / OKNO Studio
Montaje de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio
Montaje de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio

Destacan especialmente las obras pertenecientes a la serie Segno Arte, en las que símbolos religiosos y geometrías universales se reinterpretan y transforman en dispositivos abiertos a la participación del espectador. Entre ellas figuran Estrella de David, Espejo del Infinito - Estrella islámica, Rotación del espejo - Hindú, Espejo trinitario de la Trinidad - Cristianismo y Metrocubo del Infinito. En estas obras, los símbolos de las grandes tradiciones religiosas se liberan de una lectura exclusivamente confesional para convertirse en instrumentos de diálogo y confrontación. Las formas geométricas, los elementos reflectantes y las estructuras abiertas que caracterizan estas obras transforman el lenguaje simbólico en un espacio compartido, accesible tanto a creyentes como a no creyentes.

Como ocurre con gran parte de la obra de Pistoletto, el espejo desempeña un papel central en esta exposición. Desde los años sesenta, este elemento ha sido una de las piedras angulares de su investigación y sigue siendo una herramienta privilegiada para interrogar la relación entre realidad y representación. En las obras expuestas en Asís, el espejo actúa como una especie de interfaz. No se limita a reflejar imágenes, sino que implica directamente al visitante, situándolo dentro de la obra y transformándolo en parte integrante del proceso artístico. El espacio artístico se convierte así en un lugar de participación activa, en el que el público está llamado a confrontarse consigo mismo y con los demás.

El símbolo del Tercer Paraíso, quizá la imagen más famosa que Pistoletto ha desarrollado en las últimas décadas, emerge entonces en el centro de todo el recorrido. Este signo, nacido como reelaboración del símbolo matemático del infinito, representa para el artista una nueva fase de la humanidad basada en el equilibrio entre naturaleza y artificio, entre desarrollo tecnológico y responsabilidad ética. En la exposición de Asís, el Tercer Paraíso adquiere el valor de un horizonte compartido, un lugar simbólico de encuentro entre diferentes culturas, religiones y tradiciones. El signo se convierte así en la representación de una posible armonía entre diversidades y de una perspectiva orientada hacia la cocreación de un futuro común.

Todo el proyecto expositivo se configura como un viaje a través de la historia de las religiones y las filosofías, abordadas no desde una perspectiva histórica o doctrinal, sino como patrimonios culturales capaces de dialogar. En este contexto, el arte se propone como instrumento de mediación cultural y construcción de relaciones. Se invita al visitante a reflexionar sobre la posibilidad de superar conflictos, divisiones y oposiciones mediante prácticas basadas en el reconocimiento mutuo. La exposición no ofrece respuestas definitivas, sino que propone un espacio de confrontación en el que la creatividad se convierte en una oportunidad de encuentro y escucha. Otro elemento de interés es la presencia de materiales fotográficos y documentales dedicados a la historia del Tercer Paraíso. Estos contenidos dialogan con la obra permanente realizada por Pistoletto a principios de la década de 2000 en el Bosco di San Francesco de Asís.

Montaje de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio
Esquema de la exposición. Foto: Ela Bialkowska / OKNO Studio

La especial ubicación de la Rocca Maggiore también permite a los visitantes observar directamente esta intervención artística desde la Torre Poligonal, el punto más alto del conjunto monumental. Esto crea una relación visual y simbólica entre el espacio interior de la exposición y el paisaje exterior, ampliando la experiencia más allá de los confines físicos de la exposición.

Esta conexión entre arquitectura, territorio y obra de arte contribuye a construir un itinerario inmersivo en el que la observación, la meditación y la reflexión se entrelazan constantemente. De hecho, la vista del Tercer Paraíso en el Bosco di San Francesco se convierte en parte integrante de la narrativa de la exposición, reforzando el vínculo entre el pensamiento de Pistoletto y la ciudad que más que ninguna otra encarna la idea de fraternidad universal. “Una exposición de gran importancia”, subraya Valter Stoppini, Alcalde de Asís, “que relanza los valores franciscanos a través del arte y el genio de uno de los artistas contemporáneos más queridos, que tiene un vínculo especial con Asís. Se trata de un acontecimiento de gran importancia cultural, que enriquece las celebraciones e iniciativas del octavo centenario de la muerte de San Francisco. Una exposición capaz de hablar a todos, que confirma el papel de Asís como ciudad de paz y diálogo, capaz de lanzar un mensaje de esperanza al mundo”. "Con FRANCISCUS. Hermano en el Arte", añade Beppe Costa, presidente y director general de Opera Laboratori, “hemos querido contribuir a la realización de un proyecto expositivo de gran valor simbólico y cultural, capaz de poner en diálogo el arte contemporáneo, la espiritualidad y la identidad del territorio”. La instalación en el interior de la Rocca Maggiore representa un reto y una oportunidad al mismo tiempo: hacer accesible al público un espacio histórico extraordinario, a través de un lenguaje artístico actual y participativo. Como Opera Laboratori, estamos orgullosos de haber producido esta exposición y de apoyar al Ayuntamiento de Asís en la gestión y valorización de los museos cívicos, promoviendo experiencias que puedan implicar a diferentes públicos y reforzar el vínculo entre patrimonio y contemporaneidad".

El itinerario culmina con lavideoinstalación dedicada a la santificación artística del Papa Francisco. La obra documenta y renderiza el gesto performativo mediante el cual el artista proclamó al pontífice “Primer Santo del Arte”, transformando el evento en una experiencia colectiva. La dimensión performativa adquiere así un papel importante: la proclamación no se presenta como un simple acto simbólico o como una declaración teórica, sino como una acción que encuentra su realización en la participación del público y en su capacidad para generar reflexión. El arte vuelve así a ser un lugar de relación, un espacio en el que el sentido se construye a través de la implicación directa de las personas.

Con FRANCISCUS. Hermano en el Arte, Michelangelo Pistoletto quiere proponer una reflexión articulada sobre la relación entre creatividad, espiritualidad y sociedad contemporánea. La elección de Asís, ciudad universalmente asociada a la figura de San Francisco y al valor de la fraternidad, da más fuerza a un proyecto que invita a considerar el arte no sólo como una expresión estética, sino como una práctica capaz de incidir en la realidad, generar diálogo e imaginar nuevas formas de convivencia.

Michelangelo Pistoletto proclama al Papa Francisco
Michelangelo Pistoletto proclama al Papa Francisco "Primer Santo del Arte" en Asís



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