Nino Migliori cumple 100 años: en Aosta, una retrospectiva sobre la dialéctica de lo real


En el Centro Saint-Bénin de Aosta, 160 imágenes recorren la trayectoria de Nino Migliori desde los años cincuenta hasta sus experimentos más recientes, reinterpretando la relación entre la fotografía, la realidad, la memoria y la materia.

Nino Migliori (Bolonia, 1926) cumple cien años y Aosta celebra este importante hito con una gran retrospectiva dedicada a uno de los protagonistas más influyentes y originales de la fotografía italiana del siglo XX. Del 10 de octubre de 2026 al 7 de marzo de 2027, el Centro Saint-Bénin de Aosta acoge «La dialéctica de lo real», una exposición comisariada por Mauro Zanchi y organizada por la Consejería de Educación, Cultura y Políticas de Identidad de la Región Autónoma del Valle de Aosta. El proyecto reúne 160 imágenes y propone una relectura de la dilatada trayectoria del artista boloñés, relacionando las célebres fotografías realizadas en los años cincuenta con los desarrollos más recientes de una investigación que nunca ha dejado de cuestionarse las posibilidades del medio fotográfico.

La exposición llega en el año del centenario del nacimiento de Migliori, nacido en Bolonia el 29 de septiembre de 1926, y se centra en uno de los ejes fundamentales de su trayectoria: la relación dialéctica entre realidad e interpretación. De hecho, el título «La dialéctica de lo real» remite a una concepción de la fotografía en la que el documento no coincide simplemente con lo que capta el objetivo. En las imágenes de Migliori, la realidad se convierte en el punto de partida para una indagación más amplia, capaz de cuestionar la condición humana, la memoria, la materia y el propio lenguaje fotográfico.

El recorrido expositivo parte de las series más célebres realizadas en los años cincuenta, en pleno apogeo del neorrealismo, y sigue la evolución de la investigación del artista hasta sus resultados más recientes. Se trata de una elección que permite observar la fotografía de Migliori más allá de una lectura exclusivamente documental. De hecho, sus imágenes narran una Italia marcada por la miseria y la reconstrucción, pero al mismo tiempo muestran cómo la mirada del fotógrafo logra transformar el reportaje en una reflexión sobre la existencia.

La exposición se centra así en un período decisivo de la historia italiana, el de la posguerra, cuando el país atraviesa una profunda transformación: por un lado, persisten las condiciones de pobreza, las tradiciones y los ritmos de una sociedad aún fuertemente ligada a un mundo arcaico; por otro lado, comienzan a surgir los indicios de la modernización y de un nuevo desarrollo económico. Es en el seno de esta contradicción donde Migliori construye su propia gramática visual, observando a personas, entornos y situaciones sin limitarse al mero registro de los acontecimientos.

Nino Migliori, «El saltador», 1951 © Fundación Nino Migliori ETS
Nino Migliori, El saltador, 1951 © Fundación Nino Migliori ETS

Las 160 imágenes reunidas en Aosta ofrecen, por tanto, una fotografía en la que la realidad social se convierte en materia de reflexión. La dignidad de la miseria, la espera, la relación entre la Italia arcaica y aquella que se encamina hacia la modernidad son algunos de los temas que atraviesan el núcleo central de la retrospectiva. Pero, junto a la dimensión testimonial, surge ya desde los años cincuenta una creciente atención hacia la materia y hacia las posibilidades expresivas de la imagen.

La época del neorrealismo constituye el núcleo de la retrospectiva. Es el momento en el que Migliori se convierte en intérprete de las contradicciones de la Italia de la posguerra, suspendida entre la miseria y la reconstrucción. El fotógrafo observa una sociedad en transformación y desarrolla un lenguaje capaz de aunar la concreción de las situaciones y una dimensión más profundamente existencial. La fotografía muestra lo que ocurre, pero al mismo tiempo trata de comprender qué significan esas imágenes. El periodo comprendido entre 1950 y 1959 coincide con el apogeo del neorrealismo, pero también con la crisis progresiva de esa época. Es una década en la que la fotografía italiana se enfrenta de manera especialmente intensa a la realidad social del país, pero en la que también comienzan a surgir nuevas posibilidades de investigación. Migliori se sitúa precisamente en esta transición, utilizando el lenguaje realista sin renunciar a la experimentación. Sus fotografías de los años cincuenta no son, por tanto, solo imágenes de una Italia pobre, rural o popular: son el resultado de una mirada que busca captar la complejidad de las personas y los lugares, las expectativas, las relaciones y las tensiones que atraviesan una sociedad aún marcada por las consecuencias de la guerra y, al mismo tiempo, proyectada hacia un futuro diferente.

Es desde esta perspectiva donde cobran especial relevancia las famosas series «Gente dell’Emilia», «Gente del Sur», «Gente del Norte » y «Gente del Delta». Estos ciclos pertenecen a una fase fundamental de la investigación de Migliori y documentan un interés constante por la realidad italiana y por sus diferencias territoriales y sociales. Se observa a Italia en sus múltiples identidades, a través de personas y comunidades que viven experiencias diferentes, pero a las que une la transformación en curso.

La relación con la memoria constituye otro elemento importante. Las imágenes no son solo testimonios de un momento histórico, sino que se convierten en instrumentos a través de los cuales es posible conservar y reinterpretar una experiencia concreta del país. La fotografía fija una situación, pero en la obra de Migliori el tiempo sigue actuando sobre la imagen y su significado.

Esta atención al tiempo está destinada a hacerse aún más evidente en la investigación posterior del artista. Migliori había comenzado a fotografiar en 1948 y, desde sus inicios, había desarrollado una trayectoria capaz de oscilar entre imágenes realistas y una experimentación continua con los materiales y los procesos fotográficos. Su investigación, por tanto, nunca se limitó a la fotografía entendida en su acepción más tradicional, sino que exploró las posibilidades que ofrecen la materia, el azar y la intervención del autor. Así surgen ciclos como «Ossidazioni», «Pirogrammi», «Cellogrammi», «Lucigrammi» e «Idrogrammi». A través de estas experiencias, Migliori indaga en las reacciones de la materia y cuestiona la relación habitual entre el fotógrafo, el instrumento y la imagen. El proceso fotográfico se convierte en sí mismo en objeto de investigación y la fotografía puede surgir de transformaciones, reacciones e intervenciones que hacen visible el comportamiento de la materia.

Nino Migliori, Gente de Emilia, década de los cincuenta del siglo XX © Fundación Nino Migliori ETS
Nino Migliori, Gente dell’Emilia, años cincuenta del siglo XX © Fundación Nino Migliori ETS
Nino Migliori, Milán, 1954 © Fundación Nino Migliori ETS
Nino Migliori, Milán, 1954 © Fundación Nino Migliori ETS

Un hito significativo en la trayectoria de Migliori tiene lugar en 1982, cuando el artista funda Abrecal – Grupo de Investigación sobre la Percepción Global. Al grupo se suman autores procedentes de diferentes ámbitos expresivos, unidos por la voluntad de superar los lenguajes y los esquemas preestablecidos. Esta experiencia refleja también la postura de Migliori respecto a la fotografía y al arte: no considerar los lenguajes como sistemas cerrados, sino como herramientas que hay que poner a prueba continuamente. La investigación continúa en 1998 con «Trasfiguraciones», un ciclo en el que Migliori reelabora digitalmente imágenes residuales extraídas de fotografías instantáneas. La tecnología introduce nuevas posibilidades de intervención y modifica aún más la relación con la imagen fotográfica. También en este caso, el artista parte de lo que ya existe, de un rastro residual, para transformarlo y darle una nueva forma.

En 2005, el artista inventa además el Caleidoscopio para retratos, un nuevo instrumento a través del cual vuelve a intervenir en la relación entre imagen, dispositivo y percepción. La idea del caleidoscopio introduce una dimensión en la que el retrato puede descomponerse y recomponerse, cuestionando una vez más la estabilidad de la representación. A partir de 2006 se inicia también Lumen, la serie realizada a la luz de las velas e inaugurada con Terra Incognita. La luz vuelve a ser un elemento fundamental de su investigación, pero ya no simplemente como condición necesaria para el registro fotográfico. Se convierte, en cambio, en una materia a través de la cual construir la imagen y experimentar nuevas posibilidades de percepción.

En 2018, la Maison Européenne de la Photographie de París le dedicó una importante exposición individual, reconociendo el papel del artista entre los grandes protagonistas de la fotografía contemporánea. Se trata de un reconocimiento que culmina una larga trayectoria en la que Migliori ha seguido cuestionando el lenguaje fotográfico y sus posibilidades.

Todas estas investigaciones ponen de manifiesto lo difícil que resulta encasillar a Migliori en una única definición. Fue uno de los protagonistas de la fotografía neorrealista italiana, pero su trayectoria también abarcó la abstracción, la experimentación con los materiales, la relación con el azar, las nuevas tecnologías y la invención de instrumentos destinados a modificar la percepción de la imagen. Su lugar en la historia de la fotografía italiana se debe precisamente a su capacidad para aunar estos diversos aspectos: por un lado, están las fotografías en las que emerge la realidad social de la Italia de la posguerra; por otro, las obras en las que la realidad se desmaterializa casi por completo y se reduce a sus componentes fundamentales: luz, materia, superficie, signo y tiempo.

Nino Migliori cumple 100 años: en Aosta, una retrospectiva sobre la dialéctica de lo real
Nino Migliori cumple 100 años: en Aosta, una retrospectiva sobre la dialéctica de lo real



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