El ICOM adopta el nuevo Código Ético de los Museos: una guía global para el futuro del sector


El ICOM, el Consejo Internacional de Museos, aprueba la revisión del Código Ético, el documento que define los principios y las responsabilidades de las instituciones y los profesionales, con nuevas directrices sobre sostenibilidad, inclusión, tecnologías digitales, protección del patrimonio y relación con las comunidades.

El ICOM (Consejo Internacional de Museos) ha adoptado oficialmente el nuevo Código Ético para los museos, un paso que se considera fundamental para reforzar el sistema de principios que guía la labor de las instituciones museísticas y de los profesionales del sector en todo el mundo. La decisión se tomó el 25 de junio de 2026, cuando la 41.ª Asamblea General Ordinaria votó a favor de la aprobación de la versión actualizada del documento, tras un exhaustivo proceso participativo que se prolongó durante varios años. La revisión del Código Ético ha sido dirigida por el Comité Ético del ICOM (ETHCOM), bajo la supervisión del Comité Ejecutivo de la organización internacional. En el proceso participaron los comités nacionales e internacionales del ICOM, las alianzas regionales y las organizaciones afiliadas presentes en las distintas regiones del mundo, con el objetivo de construir un marco común capaz de dar respuesta a las transformaciones que están afectando al sector museístico contemporáneo.

La revisión, según ha explicado el ICOM, surge de la necesidad de actualizar el papel de los museos en un contexto global profundamente transformado y está directamente relacionada con la nueva definición de museo aprobada por la Asamblea General Extraordinaria del ICOM en 2022. El Código aborda algunos de los principales retos a los que se enfrentan hoy en día las instituciones culturales: el auge de las tecnologías digitales, la crisis climática, la necesidad de desarrollar prácticas más responsables frente al legado del colonialismo y el enfrentamiento con realidades museísticas caracterizadas por diferentes condiciones culturales, jurídicas, profesionales y económicas. Veamos cuáles son los principios que recoge el texto.

El nuevo Código establece un marco ético universal para los museos y los profesionales del sector, a quienes se les exige proteger y promover el patrimonio cultural, reforzar la confianza del público y desempeñar un papel activo al servicio de la sociedad. El documento se basa en principios comunes que guían las actividades de protección, investigación, conservación y gestión responsable de las colecciones, promoviendo al mismo tiempo modelos de gobernanza sostenibles y conscientes. El nuevo Código se articula en torno a varios ámbitos fundamentales que definen la relación entre los museos, la sociedad, la profesionalidad, la educación, las colecciones y la gobernanza.

Foto: Ioana Cristiana
Foto: Ioana Cristiana

El primer gran principio se refiere al papel social de los museos. Según el ICOM, las instituciones museísticas deben servir a la sociedad mediante la protección y la interpretación del patrimonio material, inmaterial y digital. Los museos deben ser lugares accesibles e inclusivos, capaces de colaborar con personas y comunidades diversas para cuidar del pasado, del presente y del futuro. El documento subraya la necesidad de acoger diferentes perspectivas sobre el patrimonio, transformando los museos en espacios de diálogo abierto, defensa de los derechos humanos, promoción de la justicia social y construcción de la paz.

En el ámbito de la conservación y la difusión del patrimonio, el Código establece que los museos deben documentar, investigar, conservar, interpretar y poner a disposición del público el patrimonio cultural en beneficio de la colectividad. Se insta a las instituciones a respetar todas las tradiciones y culturas de manera equitativa, favoreciendo la transmisión del conocimiento entre generaciones y garantizando que las colecciones sigan siendo accesibles también en el futuro.

Un elemento central del nuevo enfoque se refiere al derecho de las personas a participar en la vida cultural. La labor de los museos debe estar influida por las comunidades, reconociendo su papel activo, sus conocimientos y su derecho a contribuir a las actividades museísticas. El Código también destaca la importancia del bienestar físico, mental y emocional de los visitantes y participantes, e insta a las instituciones a ser lugares seguros en los que abordar las diferencias culturales y las opiniones divergentes a través del diálogo y la comprensión mutua.

La colaboración se convierte, por tanto, en una de las herramientas principales señaladas por el ICOM. Se insta a los museos a colaborar con estudiantes, investigadores, expertos, otras instituciones culturales y miembros de las comunidades para mejorar las prácticas de investigación, recopilación, conservación, documentación e interpretación del patrimonio. Se presta especial atención a los pueblos indígenas, que deben participar en las decisiones relativas a su propio patrimonio y a sus expresiones creativas. El Código reconoce el derecho de las comunidades a identificar, preservar e interpretar su patrimonio material, inmaterial y digital, exigiendo el consentimiento libre, previo e informado y previendo el reconocimiento de la contribución aportada.

Entre los objetivos señalados figura también el de garantizar el acceso universal a los museos y a la información relacionada con el patrimonio, eliminando los obstáculos físicos, virtuales, lingüísticos, socioculturales y económicos que puedan limitar la participación. El nuevo Código insta además a las instituciones a combatir toda forma de discriminación, incluidas las relacionadas con la discapacidad, el género, la raza, la orientación sexual y los sistemas de creencias, abordando también el racismo sistémico y respetando los derechos de los pueblos indígenas.

La representación de la diversidad cultural es otro elemento central. Los museos deben promover interpretaciones plurales del patrimonio, respetando los diferentes enfoques en materia de investigación, conservación y gestión de las colecciones. El documento destaca el valor de los conocimientos científicos, los conocimientos tradicionales y los sistemas de creencias de las comunidades, reconociendo que algunos bienes materiales, inmateriales y digitales pueden tener un carácter sagrado y requerir protocolos específicos para su gestión.

También se dedica un amplio espacio a la sostenibilidad. Según el ICOM, los museos deben perseguir una sostenibilidad social, medioambiental, cultural y financiera a largo plazo. Esto significa velar por el bienestar de las personas implicadas, conservar las colecciones, reducir el impacto medioambiental para contribuir a la lucha contra el cambio climático y mantener una estabilidad económica coherente con el respeto de los derechos humanos y la responsabilidad social.

Un segundo pilar del nuevo Código se refiere a la profesionalidad. Para mantener la confianza de la sociedad, los museos deben actuar y comunicarse de acuerdo con criterios éticos y normas profesionales compartidas. La responsabilidad recae en los dirigentes, en quienes gestionan diariamente las instituciones y en todas las personas que trabajan en los museos o colaboran con ellos. Por lo tanto, los responsables de las instituciones deben garantizar la presencia de personal y voluntarios con competencias adecuadas a la misión del museo, apoyando la formación continua y el desarrollo profesional. El Código subraya además la importancia de unas relaciones basadas en el respeto, la dignidad y la integridad, con políticas capaces de prevenir el acoso y la discriminación. En este contexto, la protección del bienestar de los trabajadores adquiere un papel específico: los directivos de los museos deben garantizar condiciones seguras, atención a la salud física, mental y emocional, así como remuneraciones justas. Asimismo, deben elaborar planes para proteger al personal y a los voluntarios en situaciones de emergencia, incluidas guerras, desastres medioambientales y crisis sanitarias.

La protección de las colecciones sigue siendo una responsabilidad fundamental. Las instituciones deben adoptar procedimientos para garantizar la seguridad, la supervisión, el cuidado preventivo y las intervenciones necesarias para la conservación del patrimonio para las generaciones futuras. Los procedimientos de emergencia deben permitir una evaluación rápida de las colecciones e intervenciones de estabilización y recuperación cuando sea necesario.

El Código recuerda, asimismo, la obligación de respetar las políticas y procedimientos internos, proteger la información confidencial y salvaguardar los datos personales, la información financiera, los datos relativos a los donantes, al personal y a la seguridad de las colecciones. Se presta especial atención al uso de las tecnologías digitales: los museos deben evaluar sus beneficios y riesgos, teniendo en cuenta los efectos sobre los derechos de propiedad intelectual, los derechos de los pueblos indígenas, la soberanía de los datos y la difusión de información errónea. La colaboración entre profesionales, expertos externos y las comunidades se señala como un elemento esencial para garantizar las buenas prácticas. Del mismo modo, el Código insta a los museos a prevenir los conflictos de intereses, estableciendo normas transparentes sobre la aceptación de donaciones, beneficios, préstamos o invitaciones, y prohibiendo comportamientos que puedan comprometer la independencia profesional o la reputación de la institución.

Un capítulo específico se dedica a la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales. El nuevo Código establece que los museos y los profesionales no deben participar, ni directa ni indirectamente, en el saqueo, el deterioro o la destrucción del patrimonio. Las instituciones deben investigar el origen de las colecciones, mantener una documentación completa y colaborar con museos, autoridades y organizaciones comprometidas con la lucha contra el tráfico ilícito.

El tercer ámbito identificado por el ICOM se refiere a la educación. Los museos deben ofrecer experiencias diversificadas de conocimiento y reflexión, promoviendo actividades educativas capaces de fomentar el diálogo y el aprendizaje continuo. Las iniciativas deben dirigirse a públicos diversos e incluir exposiciones, publicaciones, programas en línea y actividades fuera de las instalaciones, apoyando la inclusión, el pluralismo lingüístico y el diálogo intercultural. El Código establece que toda la información presentada por los museos debe ser precisa, fiable y estar basada en disciplinas científicas y académicas, conocimientos tradicionales o sistemas de creencias reconocidos. Las instituciones deben establecer colaboraciones duraderas con las comunidades vinculadas al patrimonio conservado, respetando los conocimientos, las prácticas, las lenguas, los derechos y las costumbres de los pueblos indígenas.

La accesibilidad de las actividades educativas se considera una prioridad: las exposiciones, publicaciones y programas deben diseñarse para permitir una participación inclusiva, integrando también los comentarios de los visitantes en el desarrollo de las iniciativas. Además, los museos deben gestionar con cuidado el patrimonio sensible, adoptando criterios profesionales para la exposición y el uso de materiales culturalmente delicados o sagrados. La tecnología debe utilizarse de forma responsable también en el ámbito educativo. Las herramientas digitales deben respaldar la misión de los museos, garantizar una información histórica, científica y artística correcta y velar por el bienestar de los usuarios. El ICOM destaca, además, el papel de los museos en la educación para la sostenibilidad y en la promoción de prácticas innovadoras capaces de proteger el patrimonio y el planeta.

Entre las novedades más significativas del Código se encuentra la referencia a las prácticas reparadoras. Se invita a los museos a reconocer y contribuir a la reparación de las injusticias del pasado, defendiendo los derechos culturales de las comunidades y favoreciendo procesos de reconexión con su propia historia. El debate sobre la restitución y la devolución del patrimonio se presenta como una oportunidad de aprendizaje y diálogo entre culturas diferentes.

Otra sección fundamental se refiere a las colecciones. Los museos deben crear y mantener políticas claras para la adquisición, documentación, protección, conservación y uso del patrimonio material, inmaterial y digital. Cada institución debe garantizar la seguridad, la evaluación de riesgos y el respeto de las normas profesionales.

El nuevo Código reitera, además, la necesidad de un trato respetuoso de los restos humanos y los materiales que los contienen, previendo la participación de las comunidades de origen y, cuando proceda, la posibilidad de limitar su uso o proceder a su restitución. Las adquisiciones deben seguir procedimientos rigurosos, verificando la procedencia, la legalidad y las condiciones de conservación, evitando la adquisición de bienes procedentes de territorios ocupados o recabados mediante prácticas destructivas o ilegítimas.

La documentación de las colecciones debe ser completa y segura, con bases de datos protegidas y, salvo en el caso de información confidencial o sensible, accesible al público también en línea. En cuanto a la enajenación de las obras, el Código establece que las colecciones museísticas pertenecen, en teoría, a la sociedad y no deben considerarse activos financieros destinados a generar beneficios. Los recursos que se obtengan de la venta de objetos en desuso deben destinarse exclusivamente al beneficio de las colecciones.

En materia de restitución, el ICOM insta a los museos a responder de manera oportuna y transparente a las solicitudes procedentes de Estados, particulares, pueblos indígenas, comunidades, museos e instituciones culturales. Las decisiones deben basarse en datos científicos, históricos y documentales, así como en los conocimientos tradicionales o espirituales pertinentes. Se insta a las instituciones a investigar la procedencia de las obras y a entablar diálogos constructivos cuando surja nueva información sobre adquisiciones problemáticas o ilegítimas.

El último gran ámbito del Código se refiere a la gobernanza. Los museos se definen como instituciones permanentes sin ánimo de lucro, con órganos de gobierno responsables de su sostenibilidad a largo plazo. Los órganos de gobierno deben garantizar el cumplimiento de la legislación y hacer públicos su estatuto jurídico, los documentos fundamentales y la estructura organizativa. Las instituciones deben dotarse de misiones y planes estratégicos claros, así como de políticas públicas relativas a las colecciones, la recaudación de fondos, la integridad institucional, la diversidad del personal y la gestión de emergencias. Los órganos de dirección deben garantizar recursos profesionales, físicos y financieros adecuados, promoviendo al mismo tiempo la sostenibilidad medioambiental y social.

El Código subraya la importancia de la autonomía de los museos, que deben poder mantener el control sobre los contenidos, las exposiciones y las publicaciones sin sufrir presiones financieras o políticas que puedan comprometer su misión y sus valores. La gobernanza debe garantizar, además, un liderazgo competente, seleccionando a responsables que cuenten con los conocimientos necesarios y ofreciendo formación cuando sea necesario.

Por último, el ICOM reitera el principio de la representación inclusiva. Los órganos de gobierno deben reflejar la diversidad de las comunidades a las que atienden los museos, promover procesos compartidos y fomentar modelos de colaboración basados en la transparencia y la participación. Las condiciones laborales también deben caracterizarse por la equidad, el respeto de los derechos humanos y la lucha contra la precariedad.

El ICOM adopta el nuevo Código Ético de los Museos: una guía global para el futuro del sector
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