El robo de los tres paneles que se conservaban del Políptico de San Gregorio y de la Tabla bifronte de Antonello da Messina no ha pillado por sorpresa ala Asociación Nacional de Historiadores del Arte, que se ha pronunciado al respecto mediante un comunicado. La presidenta, Silvia Mazza, al comentar lo sucedido, quiso descartar cualquier hipótesis de imprevisibilidad, afirmando que la consternación supondría un acontecimiento inesperado, un factor que, en el caso concreto de la seguridad del patrimonio cultural en Sicilia, no existe en absoluto. De hecho, la Asociación había enviado, menos de dos semanas antes del suceso, una comunicación formal a la Región de Sicilia, en la que destacaba la imprescindible necesidad de una especialización rigurosa en el ámbito de los bienes culturales. Dicho llamamiento adquiere hoy una relevancia dramática, especialmente en un contexto marcado por la ausencia de la figura del historiador del arte en la reciente definición de la Matriz profesional regional.
«A los historiadores del arte de las superintendencias», recuerda la asociación, «les corresponde la protección del patrimonio histórico-artístico, incluido el conservado en los museos. La vigilancia y la custodia de las obras, en cambio, corresponden al personal encargado de la seguridad y la vigilancia de las instituciones culturales: profesionales que deben poseer competencias específicas en materia de control, prevención y gestión de emergencias. Entre sus funciones se incluyen la vigilancia de las salas y las zonas de exposición, el control y la protección de las obras de arte, la supervisión de los accesos, la verificación del comportamiento del público, la salvaguarda de los edificios y los bienes custodiados, así como la seguridad del personal y de los visitantes. A ello se suman la gestión de los procedimientos en caso de alarma, la notificación de averías y la elaboración de la documentación relativa a posibles situaciones críticas. Por lo tanto, es evidente que se trata de una figura profesional a la que se le confía una responsabilidad importante en la conservación y la protección del patrimonio cultural. Ante esta necesidad de profesionalidad, en la Región de Sicilia el sistema de vigilancia de las instituciones culturales se ha confiado en gran medida a los empleados de SAS —Servicios Auxiliares de Sicilia—, una empresa interna participada en su mayoría absoluta por la administración regional (85,13 %). Entre los servicios encomendados a la empresa se encuentra la «vigilancia no armada en oficinas y organismos de la Región», que incluye el control de accesos, la gestión de las aperturas y cierres de las instalaciones, la primera intervención en situaciones de emergencia, la activación de los procedimientos de seguridad y la gestión de los sistemas de alarma. El personal de SAS opera en diversos ámbitos estratégicos regionales: además de las instalaciones sanitarias y las oficinas administrativas, también en los centros culturales, entre los que se incluyen parques arqueológicos, museos regionales, bibliotecas y galerías de arte. Una parte significativa de este personal procede históricamente del ámbito de las ASU (Actividades Socialmente Útiles), trabajadores que permanecieron durante años en una situación de precariedad y que posteriormente se beneficiaron de procesos de estabilización a través de planes de contratación regionales específicos».
El quid de la cuestión planteada por AStArte radica en la falta de correspondencia entre las competencias requeridas y la formación del personal. Estos empleados no han sido seleccionados mediante procesos de oposición diseñados específicamente para el sector del patrimonio cultural, ni han recibido una formación acorde con la delicadeza de las tareas de vigilancia que se requieren en un museo. A la falta de especialización se suma el problema de las cifras: la plantilla suele resultar insuficiente para cubrir las necesidades de las instituciones. La confirmación de esta precariedad de gestión llegó, hace unos meses, a través de una circular del Departamento Regional de Patrimonio Cultural, que tuvo que intervenir con carácter de urgencia en los turnos de trabajo precisamente para intentar paliar las graves dificultades a la hora de cubrir el servicio.
Aunque los empleados de vigilancia de la SAS desempeñan funciones de vigilancia no directivas reguladas por el Convenio Colectivo Regional de Trabajo de la Región de Sicilia, se observa una contradicción con las cláusulas de dicho convenio. El artículo 31 de dicho texto normativo establece claramente que la distribución del personal en los distintos turnos debe realizarse en función de las competencias profesionales necesarias en cada turno. Es precisamente el concepto de «competencias profesionales necesarias» el que constituye el nudo gordiano de la cuestión. «El mismo convenio», explica AstArte, «regula además el recurso a los turnos nocturnos y festivos, estableciendo límites e indemnizaciones específicas precisamente en consideración a la dureza de una actividad que exige continuidad, atención y responsabilidad. La cuestión se vuelve aún más problemática si se tiene en cuenta que el personal encargado de la vigilancia de algunos museos regionales, que custodian otras obras de Antonello da Messina, junto con otras obras maestras, también se recluta entre personas con antecedentes penales, integradas en programas específicos de reinserción. El problema no se refiere, desde luego, a la situación personal o la trayectoria individual de los trabajadores, sino al hecho de que una tarea de tal responsabilidad —la vigilancia de obras de extraordinario valor histórico y artístico— requiera personal seleccionado, formado y cualificado según criterios coherentes con las exigencias de la protección del patrimonio cultural».
La conclusión de la presidenta Mazza supone una acusación contra las políticas regionales: «Confiar la seguridad de las obras de arte sin una preparación profesional específica significa», afirma la presidenta, «exponer el patrimonio a una vulnerabilidad que no puede considerarse aceptable».
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| Robo de las obras de Antonello da Messina: AStArte denuncia las deficiencias en la vigilancia |
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