Calabria, descubierto un pecio con más de 300 ánforas de la Magna Grecia


En la reciente Conferencia Nacional de Arqueología Subacuática se presentó el pecio descubierto en 2023 frente a las costas de Monasterace. El cargamento, datado entre los siglos V y IV a.C., podría aportar nueva información sobre las antiguas rutas comerciales mediterráneas y la producción de vino en la Magna Grecia.

Un pecio sumergido que data de un periodo comprendido entre los siglos V y IV a.C., conservado con un cargamento de más de trescientas ánforas, podría ofrecer nueva información importante sobre el antiguo comercio mediterráneo y las redes económicas que conectaban las colonias de la Magna Grecia con el resto del mundo mediterráneo. El hallazgo, identificado en 2023 frente a las costas de Monasterace, en la provincia de Reggio Calabria, fue presentado el 29 de mayo en el marco de la VIII Conferencia Nacional de Arqueología Subacuática, celebrada en el Parque Arqueológico de Campi Flegrei. Según los expertos, el descubrimiento representa uno de los hallazgos arqueológicos subacuáticos más significativos de los últimos años en el Mediterráneo y ya ha dado lugar a un programa articulado de estudio, protección y recuperación promovido por el Ministerio de Cultura a través de la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje para la Ciudad Metropolitana de Reggio Calabria y la provincia de Vibo Valentia.

Según las primeras evaluaciones científicas, el contexto arqueológico podría contribuir significativamente a la reconstrucción de las rutas marítimas que atravesaban el Mediterráneo en el periodo comprendido entre los siglos V y IV a.C.. De hecho, las ánforas conservadas en el interior del pecio parecen atribuibles a producciones desarrolladas en diversos centros de la Magna Grecia y Sicilia, un elemento que podría permitir identificar con mayor precisión los lugares de fabricación de los recipientes y las rutas por las que se distribuían los productos transportados.

Ánforas encontradas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia
Ánforas halladas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia
Ánforas encontradas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia
Ánforas halladas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia

De especial interés es la posibilidad de profundizar en el conocimiento de la producción y comercialización del vino de la costa jónica de la Magna Grecia. En efecto, el estudio de las ánforas, de sus características morfológicas y de los posibles residuos conservados en su interior podría aportar valiosos datos sobre la dinámica económica y comercial que caracterizó a las colonias griegas del sur de Italia y sus relaciones con otros puertos mediterráneos.

El descubrimiento se realizó en 2023 en el marco de las actividades de arqueología preventiva vinculadas a los estudios de viabilidad para la construcción de un parque eólico marino. Las investigaciones, realizadas antes del inicio del proyecto de infraestructura, permitieron identificar la presencia del pecio gracias al uso de tecnologías avanzadas de prospección y caracterización morfológica del fondo marino. El descubrimiento es fruto del trabajo de un equipo multidisciplinar compuesto por arqueólogos marinos, geólogos, físicos, químicos y biólogos marinos, que colaboraron en el análisis de la zona abarcada por los estudios preliminares. Las actividades de investigación permitieron reconocer la presencia del pecio y documentar sus principales características, lo que condujo a la redacción de un informe técnico detallado que posteriormente se remitió a la Superintendencia competente.

Una vez recibida la documentación, la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de la Ciudad Metropolitana de Reggio Calabria y de la Provincia de Vibo Valentia activó inmediatamente los procedimientos de protección previstos por la legislación vigente. Al mismo tiempo, se informó al Departamento de Carabineros para la Protección del Patrimonio Cultural responsable de la zona, iniciando así un proceso de protección y valorización del yacimiento arqueológico.

Esta actividad dio lugar al proyecto titulado “Patrimonio cultural subacuático en los altos fondos marinos. Protección-recuperación-conservación y puesta en valor”, un programa financiado íntegramente por el Ministerio de Cultura que pretende garantizar no sólo la conservación de las piezas, sino también su estudio, restauración y futuro disfrute público. La iniciativa cuenta con un grupo de trabajo dentro de la administración ministerial, responsable de las actividades de planificación, recuperación, conservación y valorización. La coordinación se confía a la arquitecta Roberta Filocamo, gestora del procedimiento único, mientras que el diseño y la dirección de los trabajos se han asignado a Alessandra Ghelli, arqueóloga subacuática de la Superintendencia.

Junto a los profesionales internos, trabajan numerosos especialistas externos. Entre ellos figuran los arqueólogos marinos Laura Sanna y Francesco Tiboni, de ASPS Servizi Archeologici, que participan en la investigación y documentación del yacimiento. También participan en el proyecto restauradores y expertos en conservación de materiales arqueológicos recuperados del mar, a los que se pide que definan las mejores estrategias de intervención para garantizar la preservación de los artefactos una vez devueltos a la superficie.

Entre las figuras implicadas en las actividades de conservación se encuentra Francesco Lia, restaurador encargado de los sistemas tecnológicos de la instalación y de la gestión de los hallazgos durante las delicadas fases de restauración y exposición. El grupo también incluye a Mauro La Russa, director del Departamento de Biología, Ecología y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Calabria, cuya contribución científica es fundamental para los análisis de los materiales y para comprender los procesos de degradación que afectan a los hallazgos sumergidos. También es crucial el apoyo prestado por las unidades especializadas de los Carabinieri. De hecho, la Unidad de Buceo de los Carabinieri de Messina y la Unidad de Protección del Patrimonio Cultural de Cosenza participan en las operaciones, dedicándose tanto a las actividades de protección del yacimiento como a las operaciones operativas relacionadas con las investigaciones subacuáticas.

Ánforas encontradas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia
Ánforas halladas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia
Ánforas encontradas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia
Ánforas halladas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia
Ánforas encontradas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia
Ánforas halladas en Monasterace. Foto: Ministerio de Cultura / SABAP Reggio Calabria y Vibo Valentia

Las actividades de documentación y estudio entraron en una nueva fase en 2025, cuando comenzaron las campañas de reconocimiento fotogramétrico y la ampliación de la documentación científica. Estas intervenciones eran necesarias para comprender mejor la extensión del pecio y la distribución de la carga conservada en el lecho marino.

Los resultados obtenidos confirmaron la presencia de dos núcleos de ánforas distintos, separados entre sí por una distancia aproximada de diez metros. Estos datos reforzaron la hipótesis de que la dispersión de la carga no se produjo originalmente durante el naufragio, sino que fue el resultado de actividades humanas posteriores. Según los estudiosos, la causa más probable de la separación de los dos núcleos serían, de hecho, las actividades de arrastre que, a lo largo de las décadas, habrían alterado progresivamente la disposición original de los hallazgos en el lecho marino. Esta circunstancia adquirió un peso decisivo en la definición de las estrategias de protección adoptadas para el yacimiento.

De hecho, la Convención de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de 2001 señala la conservación in situ como la solución generalmente preferible para la protección de los objetos subacuáticos. Mantener los objetos en su contexto original permite normalmente preservar su integridad arqueológica y limitar los riesgos asociados a su recuperación. En el caso del pecio Monasterace, sin embargo, la configuración particular del yacimiento y el peligro real de que se produjeran nuevos daños llevaron a los expertos a optar por una solución diferente. Para garantizar la conservación de la carga y evitar que las ánforas sufran más daños, el proyecto prevé la recuperación completa de los materiales arqueológicos. La decisión se tomó con el objetivo de garantizar la máxima protección del patrimonio y, al mismo tiempo, permitir su futura valorización mediante su exposición pública. De hecho, una vez concluidas las operaciones de recuperación y restauración, los hallazgos podrán devolverse a la comunidad y ser objeto de exposiciones y estudios científicos.

Las actividades sobre el terreno se centran actualmente en lainvestigación precisa del yacimiento arqueológico, la realización de levantamientos fotogramétricos de alta definición, el análisis detallado de la carga y la recuperación de muestras seleccionadas para su posterior análisis en laboratorio. Los materiales extraídos se someterán a estudios científicos, arqueométricos y de conservación destinados a conocer el estado de degradación de las ánforas e identificar los protocolos de intervención más adecuados. La información obtenida servirá de base para planificar las fases operativas posteriores y definir la forma de proceder a la recuperación sistemática de todo el cargamento.

La importancia del pecio radica no sólo en el excepcional número de ánforas conservadas, sino también en el potencial informativo que encierra. De hecho, el estudio del contexto puede contribuir a ampliar los conocimientos sobre la producción cerámica de la Magna Grecia y Sicilia, las redes de distribución comercial del vino y otros productos agrícolas, y la dinámica económica que caracterizó al Mediterráneo entre finales del periodo clásico y principios del helenístico. Para los arqueólogos, se trata de una rara oportunidad de analizar un contexto subacuático que sigue en gran parte intacto, y que puede aportar valiosa información sobre las actividades marítimas de hace más de dos mil cuatrocientos años.

Calabria, descubierto un pecio con más de 300 ánforas de la Magna Grecia
Calabria, descubierto un pecio con más de 300 ánforas de la Magna Grecia



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