Los fondos marinos de Lampedusa siguen revelando importantes vestigios del pasado. En el marco de las actividades de protección del patrimonio cultural subacuático, la Superintendencia del Mar de la Región de Sicilia, en colaboración con los carabineros del Núcleo de Protección del Patrimonio Cultural de Palermo, el Núcleo de carabineros buzos de Messina y la lancha patrullera de los carabineros de Lampedusa, ha llevado a cabo una operación de reconocimiento y recuperación arqueológica que ha permitido sacar a la luz numerosos hallazgos antiguos destinados ahora a ser estudiados y catalogados. La intervención se inscribe en las actividades de seguimiento y salvaguarda del patrimonio custodiado en los fondos marinos de la isla y ha abarcado dos zonas marinas diferentes, ambas caracterizadas por la presencia de materiales arqueológicos que abarcan un amplio arco cronológico comprendido entre la tardía época republicana romana y la Antigüedad tardía. Se trata de testimonios especialmente significativos para la reconstrucción de las rutas marítimas y de las actividades que a lo largo de los siglos han tenido lugar en el Mediterráneo central, cruce de caminos del tráfico comercial y cultural entre Europa, África y Oriente.
Las operaciones se pusieron en marcha también teniendo en cuenta el estado en que se encontraban algunos de los hallazgos localizados. De hecho, los materiales se encontraban en parte desarenados y situados a poca profundidad, circunstancia que los exponía a un riesgo concreto de expolio. Por lo tanto, la recuperación se hizo necesaria para garantizar la protección de los bienes e impedir posibles sustracciones o daños.
La primera zona afectada por las actividades se encuentra en el tramo de mar frente a Cala Guitgia, uno de los lugares más conocidos de la isla. Aquí, los arqueólogos y los militares que participaron en las operaciones trabajaron a una distancia de entre 100 y 200 metros de la costa, en una zona caracterizada por fondos relativamente bajos, con profundidades que oscilan entre los 3 y los 6 metros. En este sector se recuperaron un total de 44 hallazgos arqueológicos. Entre los materiales hallados figuran dos ánforas de transporte parcialmente conservadas, testimonio de la intensa actividad comercial que tuvo lugar en el Mediterráneo en la Antigüedad. Junto a estas se han identificado numerosos fragmentos pertenecientes a cuellos, asas y puntas de ánforas, elementos que podrán proporcionar indicaciones valiosas tanto sobre el tipo de recipientes utilizados como sobre las mercancías que viajaban por las antiguas rutas marítimas. Entre los hallazgos recuperados figura también un objeto de plomo que, según una primera evaluación, podría haber sido utilizado como lastre de red o como elemento relacionado con las operaciones de recuperación de anclas. Este objeto también será sometido a análisis especializados para definir con mayor precisión su función, cronología y contexto de uso.
Se llevó a cabo una segunda intervención cerca del muelle de la Madonnina. En este caso, las operaciones se centraron en una zona comprendida entre los 10 y los 50 metros de la estructura portuaria, a profundidades que oscilaban entre los 8 y los 10 metros. También aquí el trabajo de los operadores ha permitido localizar y recuperar materiales de notable interés arqueológico. En total se han sacado a la superficie ocho hallazgos, entre los que se encuentran tres ánforas fragmentadas, una contramarra de plomo, un fragmento perteneciente a la punta de una ánfora de transporte y otros materiales cerámicos.
El balance global de la operación arroja, por tanto, un total de 52 hallazgos recuperados en las dos zonas supervisadas. Se trata de un patrimonio que ahora se someterá a los procedimientos previstos para la protección de los bienes arqueológicos, con actividades de estudio, catalogación y conservación encomendadas a los organismos competentes. La importancia de la intervención ha sido subrayada por el consejero regional de Patrimonio Cultural e Identidad Siciliana, Francesco Paolo Scarpinato, quien ha destacado el valor de la colaboración entre las distintas instituciones implicadas en las actividades de protección del patrimonio cultural. «Esta operación demuestra, una vez más, lo importante que es la sinergia y la colaboración entre las instituciones comprometidas con las operaciones de protección del patrimonio cultural», declaró. «Gracias a actividades como esta es posible preservar y valorizar los valiosos testimonios de nuestra historia custodiados en los fondos marinos, devolviéndolos al disfrute y al conocimiento de la colectividad».
La operación, sin embargo, podría representar solo una primera fase de una actividad de investigación destinada a continuar en los próximos meses. Durante los reconocimientos submarinos, de hecho, los operadores han identificado bajo la capa de arena algunos posibles indicios atribuibles a estructuras pertenecientes a pecios sumergidos. Se trata de indicios que podrían abrir nuevas perspectivas de estudio y análisis para los arqueólogos dedicados a la reconstrucción de la historia marítima de la zona. Las anomalías detectadas serán objeto de nuevas verificaciones por parte de la Superintendencia del Mar, que deberá determinar su naturaleza y evaluar su posible interés arqueológico.
Si las investigaciones confirmaran la presencia de pecios antiguos, se abriría un escenario de especial relevancia científica. Los pecios representan, de hecho, auténticos archivos del pasado, capaces de proporcionar información detallada sobre el tráfico comercial, las técnicas de navegación y la vida económica de las comunidades que atravesaban el Mediterráneo en la Antigüedad. Lampedusa, por otra parte, siempre ha ocupado una posición estratégica en el centro de las rutas marítimas del Mediterráneo y precisamente esta ubicación geográfica ha favorecido a lo largo del tiempo el paso de barcos, mercancías y personas procedentes de diferentes zonas de la cuenca. No es de extrañar, por tanto, que sus fondos marinos custodien testimonios arqueológicos de gran interés, a menudo descubiertos durante actividades de investigación y seguimiento promovidas por los organismos encargados de la protección del patrimonio cultural sumergido.
En los últimos años, la Región de Sicilia, a través de la Superintendencia del Mar, ha intensificado las actividades de censo, documentación y recuperación de los bienes arqueológicos presentes en los fondos marinos de la isla y de otras zonas costeras sicilianas. El objetivo es doble: por un lado, proteger un patrimonio especialmente expuesto a fenómenos de degradación natural y a posibles acciones ilícitas; por otro, ampliar los conocimientos históricos y científicos relacionados con la presencia humana en el Mediterráneo.
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| Lampedusa: se han recuperado hallazgos arqueológicos del fondo marino; comienzan los estudios |
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