México, descubierto un nuevo yacimiento monumental maya con 80 edificios


En México, en el municipio de Othón P. Blanco, en Quintana Roo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) registró el sitio arqueológico El Jefeciño, un antiguo asentamiento maya de unas 100 hectáreas con arquitectura monumental de estilo Petén y 80 edificios.

ElInstituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dependiente de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, registró un nuevo sitio arqueológico de la época maya en el municipio de Othón P. Blanco, en el estado de Quintana Roo, México. El complejo, denominado El Jefeciño, se distingue por la presencia de arquitectura monumental que se remonta al estilo Petén y un conjunto de 80 edificios distribuidos en una superficie que, según las primeras estimaciones, abarca al menos 100 hectáreas.

El descubrimiento se produjo a raíz de un informe de los habitantes de la región, recogido durante las actividades del Proyecto de Salvamento Arqueológico Tren Maya, coordinado por el arqueólogo Manuel Pérez Rivas en el frente 1 del tramo 7 (parte de la línea férrea). La majestuosidad del complejo llevó a los investigadores a nombrar al sitio El Jefeciño, indicando la grandeza de las estructuras conservadas y la importancia del asentamiento en el contexto de las antiguas redes urbanas del sur de Yucatán.

“Refuerza la protección del patrimonio arqueológico y amplía el conocimiento sobre la presencia maya en el sur de Quintana Roo”, afirma la Secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza. “La inclusión de este sitio en los trabajos del INAH reconoce también el valor de las comunidades en la salvaguarda de una memoria histórica que es de todos”.

De acuerdo con las primeras evaluaciones basadas en la evidencia arquitectónica, el sitio dataría del periodo Clásico y Postclásico, entre 250 y 900 d.C., fase durante la cual se desarrolló la arquitectura maya estilo Petén. Este estilo es reconocible por sus grandes edificios abovedados, sus esquinas redondeadas y rehundidas y la presencia de cornisas de delantal (es decir, bandas moldeadas rehundidas), elementos distintivos de una tradición constructiva que estuvo especialmente extendida en algunas zonas del sur de la región maya.

Las ruinas de los edificios que conforman el conjunto monumental maya. Foto: Karina Blancas y Sonny Ojeda - INAH
Las ruinas de los edificios que conforman el conjunto monumental maya. Foto: Karina Blancas y Sonny Ojeda - INAH
Las ruinas de los edificios que conforman el conjunto monumental maya. Foto: Karina Blancas y Sonny Ojeda - INAH
Las ruinas de los edificios que conforman el sitio monumental maya. Foto: Karina Blancas y Sonny Ojeda - INAH

Proporcionó los detalles del levantamiento Sonny Moisés Ojeda González, jefe de la Zona Arqueológica de Dzibanché Kinichná, quien codirigió las actividades de registro del sitio entre 2023 y 2024 junto con Diana Karina Blancas Olvera, jefa de la Zona Arqueológica de Kohunlich. Los trabajos incluyeron un reconocimiento preliminar para verificar el estado de conservación de la antigua ciudad y especular sobre su extensión total.

Los datos recogidos hasta ahora indican que El Jefeciño ocupa al menos 100 hectáreas, pero los arqueólogos creen que la zona puede ser aún mayor. Para definir con precisión el tamaño del yacimiento, las dimensiones de los edificios individuales y el patrón general de asentamiento, será necesario un estudio más profundo. De hecho, los estudiosos subrayan que el trabajo realizado hasta ahora ha constituido un registro preliminar del complejo, necesario por la señalización y la importancia de las estructuras que han aparecido.

“Se ha podido observar lo que correspondería a la zona central, formada por cinco edificios, de entre 14 y 11 metros de altura y de 16 a 40 metros de longitud. Estos monumentos están dispuestos formando un cuadrado en forma de ’C’”, explica el arqueólogo Blancas Olvera.

Entre los edificios identificados, se prestó especial atención al monumento identificado con el número 53035, situado en la parte noreste del yacimiento. En esta estructura se observaron restos de estuco con pinturas murales decorativas, así como fragmentos de un esqueleto humano que podrían pertenecer a un contexto funerario. Los especialistas señalan que, al no haberse llevado a cabo una excavación sistemática, no fue posible realizar un análisis en profundidad de los materiales ni proceder a su recuperación, ya que las pruebas deben permanecer in situ.

En cuanto a la pintura mural, el responsable, Ojeda González, explicó que se trataría de una decoración ornamental y no narrativa. Entre los pigmentos identificados figuran el blanco y el naranja, acompañados de bandas rojas. Una vez más, será necesaria una campaña de exploración más intensa para confirmar la naturaleza y el alcance de las decoraciones.

Las ruinas de los edificios que conforman el conjunto monumental maya. Foto: Karina Blancas y Sonny Ojeda - INAH
Las ruinas de los edificios que componen el conjunto monumental maya. Foto: Karina Blancas y Sonny Ojeda - INAH
Las ruinas de los edificios que conforman el conjunto monumental maya. Foto: Karina Blancas y Sonny Ojeda - INAH
Los vestigios de pintura mural visibles en uno de los edificios del sitio monumental maya. Foto: Karina Blancas y Sonny Ojeda - INAH

Otro elemento de interés se encontró en el monumento número 53037, ubicado en la parte noroeste del complejo, donde es visible una subestructura con bandas moldeadas empotradas. La observación superficial permitió identificar al menos tres fases constructivas. La primera, la más profunda, se localiza a unos ocho metros y muestra el moldeado característico del estilo Petén; la segunda fase corresponde a los restos de pinturas murales; la tercera muestra derrumbes estructurales en los que aparecen las instalaciones de antiguas escalinatas.

Según los arqueólogos, el tamaño de los edificios sugiere una complejidad aún mayor. “Por el tamaño de las estructuras, deducimos que debe haber al menos cuatro o cinco fases constructivas”, explicó Ojeda González, lo que sugiere que el yacimiento ha experimentado una larga historia de sucesivas transformaciones y ampliaciones arquitectónicas.

Otro descubrimiento se refiere a tres bóvedas mayas conservadas en el interior de algunos edificios, que se construyeron con la técnica de muros salientes y han llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación. De cara al futuro, los investigadores contemplan la posibilidad de desarrollar un proyecto de cartografía con tecnología LiDAR, una herramienta que permitiría analizar con mayor precisión el patrón de asentamiento y la distribución de las estructuras dentro de la zona. Sólo en una fase posterior podría definirse la posible conservación, consolidación y exploración ulterior del complejo.

Según los estudiosos que participan en el proyecto, el análisis de El Jefeciño puede contribuir a la comprensión de la red de sitios arqueológicos de la región y ampliar el conocimiento de las comunidades mayas del sur de Quintana Roo. El nuevo yacimiento también podría ofrecer datos útiles para reconstruir las relaciones sociales, políticas y territoriales que existieron entre los distintos centros urbanos del sur de la península, encajando en un marco de investigación aún en evolución.

México, descubierto un nuevo yacimiento monumental maya con 80 edificios
México, descubierto un nuevo yacimiento monumental maya con 80 edificios



Noemi Capoccia

El autor de este artículo: Noemi Capoccia

Originaria di Lecce, classe 1995, ha conseguito la laurea presso l'Accademia di Belle Arti di Carrara nel 2021. Le sue passioni sono l'arte antica e l'archeologia. Dal 2024 lavora in Finestre sull'Arte.


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