Bienal del Estrecho 2026, «Mutaciones»: cuatro meses de arte para narrar un Mediterráneo en transformación


Del 18 de septiembre al 13 de diciembre de 2026 vuelve la Bienal del Estrecho, que celebra su tercera edición. Exposiciones, actuaciones, instalaciones y encuentros entre Calabria y Sicilia reflexionan sobre las transformaciones medioambientales, sociales, tecnológicas y culturales del Mediterráneo.

El Mediterráneo como un espacio en continua transformación, marcado por cambios medioambientales, sociales, tecnológicos y culturales. Este es el punto de partida de la tercera edición de la Bienal del Estrecho, que se celebrará del 18 de septiembre al 13 de diciembre de 2026. El tema elegido es «Mutaciones», una palabra que se convierte en el hilo conductor de un programa que se desarrolla a ambos lados del Estrecho, con cuatro meses de exposiciones, actuaciones, charlas y proyectos repartidos por toda la zona.

El evento ha sido concebido por Alfonso Femia junto con Annalisa Metta y Salima Naji, promovido por la Fundación Le Città del Futuro y organizado por 500x100. En el centro se sitúa una pregunta ligada al presente: ¿cómo cambia nuestra forma de vivir y percibir el mundo en una época en la que las transformaciones parecen avanzar más rápido que nuestra capacidad para comprenderlas? Los cuerpos, las identidades, la memoria y los territorios están sometidos a un proceso de redefinición continua. En este contexto, el arte puede convertirse en una herramienta para observar el cambio, detener algunos de sus pasos y conservar sus huellas. El artista no es necesariamente quien anticipa lo que está por venir, pero puede hacer visibles las transformaciones que ya están en marcha, mostrando tanto su dirección como su inestabilidad.

La sección dedicada al arte reúne obras, instalaciones y performances que abordan el tema de la mutación desde diferentes perspectivas. La materia y la memoria, el cuerpo y la identidad, el paisaje y la comunidad, la tecnología y el futuro se convierten en algunos de los ejes a través de los cuales interpretar las obras expuestas.

Entre los proyectos destaca *La imperfección de lo absoluto*, comisariada por Angela Pellicanò, con obras de Fabrizio Cotognini, Giovanni Ozzola, Laura Paoletti y Alfredo Pirri. El proyecto considera el incidente no como una simple anomalía, sino como un posible punto de origen de un cambio. La idea de lo absoluto, hacia la que tiende toda clasificación, se enfrenta así inevitablemente a la imperfección y a la posibilidad de la desviación. Las obras de Fabrizio Cotognini muestran figuras suspendidas en la transición de una condición a otra, mientras que Giovanni Ozzola interviene en campanas marítimas grabando frases íntimas y evocadoras, dejando que sea el tiempo el que modifique su percepción. Alfredo Pirri, por su parte, propone una escultura capaz de influir en la interpretación del espacio. Completa el proyecto Laura Paoletti, protagonista de la residencia de artistas realizada con la colaboración de Banca Patrimoni Sella & C., con una serie de gouaches realizados utilizando agua de mar del Estrecho.

A esta exposición se suma «Fuorimisura», una exposición colectiva comisariada por Teodora Malavenda con obras de DEHORS/AUDELA, Marco Labate, Giulio Manglaviti y Gianfranco Scafidi. En este caso, la mutación se interpreta como una búsqueda de nuevas posibilidades formales y como respuesta a las formas impuestas desde el exterior.

Otro núcleo importante es «Tra Terra e Forma. Mutazioni Lente», comisariada por Pasquale Piroso (RespiraTerra). El proyecto traza un recorrido que atraviesa diversas dimensiones del cambio, desde la materia originaria hasta el ser humano, la comunidad y la tecnología. El relato avanza a través de seis etapas —Tierra, Fuego, Paisaje, Hombre, Comunidad y Futuro— siguiendo el ritmo de transformaciones a menudo lentas y profundas. Las esculturas de arcilla refractaria «cintropatu», originaria de Badolato, de Giulio Cinti evocan la memoria geológica de la materia. Con Roberto Giglio, la transformación pasa, en cambio, por el saber humano y la lenta metamorfosis de la madera en carbón. Alberto Timossi lleva la materia al paisaje con una instalación situada en el foso, donde unos tubos de PVC adoptan la forma de un bosque y de un puente. El tema del viaje y de la transformación de la identidad vuelve a aparecer en las esculturas de Antonio Tropiano, mientras que la fotografía de Dino Serrao se centra en los rostros de la comunidad de Badolato, documentando el cambio de las personas, las relaciones y la memoria compartida. Giulia Natalia Comito, por su parte, indaga en el vínculo entre la memoria, las emociones individuales y la transformación. Cierra el recorrido Matteo Basilé, quien desplaza la reflexión hacia el presente y el futuro, cuestionando la forma en que la era digital está modificando las imágenes, la identidad y la percepción.

El diálogo entre las obras contemporáneas y los testimonios de la antigüedad se convierte en una reflexión sobre la metamorfosis del cuerpo, el rostro y la identidad. La transformación adquiere así una dimensión poética, estableciendo una relación entre la memoria y la contemporaneidad.

Bienal del Estrecho ©Stefano Arnaboldi
Bienal del Estrecho ©Stefano Arnaboldi

Los días 10 y 11 de octubre, la Bienal del Estrecho hará escala en Badolato y Badolato Marina, con un programa coordinado por Pasquale Piroso dedicado al arte como herramienta de regeneración urbana. Entre las intervenciones independientes destacan «breathe», de Ninni Donato, y «La Machine à Décoller», de Gianni Brandolino. La primera es una instalación sonora en la que la percepción se va conduciendo progresivamente hacia una dimensión más profunda, transformando la escucha en una experiencia física. La segunda, por su parte, surge de la yuxtaposición de rostros, signos y anotaciones, creando un universo fragmentario suspendido entre la imaginación y la realidad. Por invitación de Alfonso Femia, el programa se enriquece con otras obras dedicadas al tema de la mutación. «Metamorfosi», de Aurelio Alberto Maria Giovanella —alias Albert Jill—, comisariada por Maria Elena Giovannella, narra a través de la fotografía los lugares de la costa calabra que da al estrecho.

«Immutable Atoms», de la artista británica Judith Cowan, con comisariado de Barbara Martorelli, es, por su parte, una intervención específica para el lugar en la que unas líneas luminosas reconstruyen desde lo alto la imagen de una ciudad devastada, despojada de sus calles. Moldes blancos y opacos extraídos de una roca ígnea absorben la luz y evocan el recuerdo de una civilización borrada. El colectivo CaCo3, por su parte, trabaja sobre la relación entre geometrías y formas orgánicas a través de obras de mosaico que construyen un paisaje en continua transformación. La diferencia se convierte así en un elemento capaz de generar relaciones y nuevas configuraciones del espacio.

En el foso del Fuerte, «Trazas de mutación», comisariada por AF*Design, acoge la instalación del arquitecto paisajista Michelangelo Pugliese. «Campo de fuerzas» es una estructura compuesta por postes de madera de diferente altura, posición y color, unidos por hilos casi invisibles que construyen una red de tensiones y relaciones. Una imagen del entramado de transformaciones que atraviesa, a lo largo del tiempo, paisajes, comunidades e individuos.

El domingo 20 de septiembre le tocará el turno a «Orizzonti capovolti sul mare sospeso», una performance en la que participarán los estudiantes de la Academia de Bellas Artes de Catania en el marco del taller de escenografía dirigido por los profesores Aldo Zucco y Massimo Savoia. Retomando una fórmula ya probada en ediciones anteriores de la Bienal, el desfile poético involucrará directamente al público, invitándole a formar parte del recorrido. El horizonte ya no será solo un límite visual, sino un espacio abierto a las posibilidades y a la transformación.

Uno de los aspectos característicos de la Bienal es la voluntad de poner en relación las diferentes prácticas artísticas dentro de un espacio de debate colectivo. Un modelo evocado a través del concepto de «palaver», una forma tradicional de diálogo comunitario extendida en diversas culturas africanas. El «palaver» es un espacio en el que una comunidad aborda cuestiones relacionadas con su bienestar colectivo, sin llegar necesariamente a una conclusión preestablecida. La palabra puede ir acompañada de danza, canto, poesía, narración, teatralidad, lenguaje corporal y silencio.

La Bienal adopta este modelo como metáfora de un diálogo abierto, en el que el arte se convierte en una oportunidad para escuchar, relacionarse y construir una posible cohesión entre generaciones. Desde esta perspectiva, «Mutaciones» no se limita a narrar algo que cambia. La Bienal del Estrecho invita a preguntarse qué permanece mientras todo lo demás se transforma: sobre las huellas que deja el tiempo, sobre las identidades que se redefinen, sobre los paisajes que registran las transformaciones y sobre las comunidades llamadas a adaptarse, resistir o reinventarse. Mutar puede ser una necesidad, una elección o una forma de supervivencia. Puede significar seguir un proceso u oponerse a él. Toda transformación implica una pérdida, pero también el nacimiento de algo nuevo. Es precisamente en este espacio entre lo que desaparece y lo que toma forma donde la Bienal del Estrecho 2026 sitúa su reflexión sobre el Mediterráneo contemporáneo.

Bienal del Estrecho 2026, «Mutaciones»: cuatro meses de arte para narrar un Mediterráneo en transformación
Bienal del Estrecho 2026, «Mutaciones»: cuatro meses de arte para narrar un Mediterráneo en transformación



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