Del 3 de mayo al 28 de junio de 2026, la galería Art Studio La Marina de Pietrasanta acoge Anteprima, la nueva exposición individual de Beppe Madaudo (Giuseppe Madaudo; Palermo, 1950), comisariada por Diego Ferrante. La muestra propone un recorrido por algunas de las imágenes más recurrentes en la investigación del artista, centrándose en la relación entre figuración y materia, presencia y desvanecimiento, memoria y transformación. El título de la exposición no indica simplemente lo que está por venir, sino que define una condición de la imagen: esa fase suspendida en la que la forma aún no se ha fijado del todo y permanece atravesada por huellas, tensiones y estratificaciones. Es precisamente en este umbral donde se sitúa la obra de Madaudo, un artista que lleva décadas construyendo una investigación pictórica basada en la sedimentación de la materia y la persistencia de las figuras.
El texto crítico que acompaña a la exposición comienza con la imagen del pez San Pedro, la primera obra que el público encontrará en la muestra, que representa al animal vinculado a una de las leyendas evangélicas más conocidas. Según la tradición, el pez lleva en su costado dos marcas oscuras que corresponden a las huellas dejadas por los dedos de San Pedro cuando lo sacó del mar para extraer de su boca la moneda destinada al tributo. Esa marca, dejada en la piel del animal, se convierte en la historia en un recuerdo impreso en el cuerpo, una huella que atraviesa el tiempo. En el panel creado por Madaudo, el pez San Pietro emerge a través de una línea roja que delimita su perfil con precisión casi ritual. En el interior de la silueta, sin embargo, la materia se espesa en una superficie hecha de hilos, combustiones, fragmentos y superposiciones. La imagen aparece así inseparable de las huellas que la constituyen, como si la forma sólo pudiera existir conservando los signos de su propio proceso de formación.
Este proceso se repite en muchas de las obras del artista. Las imágenes nunca se presentan como figuras aisladas o definitivas, sino que surgen a través de acumulaciones sucesivas que insinúan lo que precede a su aparición. Animales, figuras humanas y presencias híbridas recorren toda la exposición. Caballos, felinos, peces y cuerpos se repiten como elementos persistentes, pero nunca idénticos a sí mismos. De hecho, cada aparición modifica el significado de la imagen anterior, impidiendo que estos temas se conviertan en un mero repertorio iconográfico. Más bien, en su reiteración se manifiesta una tensión que precede a la interpretación simbólica y concierne directamente a la fuerza de la propia imagen.
Los dos cuadros dedicados a los caballos constituyen uno de los ejemplos más evidentes de esta tensión. Las obras presentan la misma silueta animal, pero sobre fondos completamente distintos: uno dominado por tonos grises ceniza, el otro construido sobre un rojo quemado intenso. El dibujo de la figura no cambia, pero sí la forma en que el material soporta la imagen y modifica su peso visual.
En el primer caballo, la presencia parece suspendida, casi contenida en un espacio indefinido; en el segundo, en cambio, la figura adquiere densidad y gravedad. Los animales de Madaudo aparecen atravesados por posturas contenidas, colores comprimidos y miradas sin ojos, elementos que impiden cualquier relación directa con el espectador. No buscan el contacto ni devuelven la mirada. La pintura preserva esta distancia y la transforma en una forma autónoma de existencia.
La figura dela Odalisca amplía aún más el campo de investigación del artista. El cuerpo extendido emerge a través de una densa superficie de color, sobre la que emergen formas que recuerdan fragmentos de paisajes o recuerdos sin un origen definido. La cabeza oscura, desprovista de rasgos y dirección, representa el único punto sustraído a la visibilidad. Es una zona de opacidad que interrumpe la inmediatez de la figura e introduce una distancia dentro de la propia imagen. De este modo, cada obra parece albergar al menos una porción inalcanzable, un margen que elude la comprensión plena e impide que la figura se agote por completo en su representación. La pintura de Madaudo se construye así como un espacio de permanencia del enigma, en el que lo visible sigue conservando lo que le precede.
La exposición Pietrasanta también nos permite releer la trayectoria artística de Madaudo, nacido en Palermo en 1950 y formado en la Academia de Bellas Artes. Su trayectoria recorre diferentes lenguajes visuales, del cómic a la pintura, manteniendo siempre un fuerte enfoque en la dimensión narrativa y simbólica de la imagen. En 1975 publicó el volumen Watanka, obra que le valió el premio Yellow Kid d’Oro al mejor dibujante italiano. Paralelamente a la pintura, sigue dedicándose al cómic y la ilustración, realizando, entre otros, los grabados al aguatinta para Casanova publicados por Franco Maria Ricci Editore, los cómics De Satyricon para Rizzoli e I Quadri della Divina Commedia para Milan Libri. También colabora con numerosos periódicos y editoriales italianas, como Paese Sera, L’Espresso y Rai.
Su pintura combina elementos de la tradición occidental con sugerencias de las culturas asiáticas (de hecho, Madaudo ha pasado algún tiempo en Japón, como demuestra su Luchador de 1996, que el público encontrará en la exposición), mediante un uso distintivo del color, el pan de oro y una materia pictórica densa y estratificada. Las obras de Madaudo se han presentado en numerosas exposiciones en Italia y en el extranjero, en ciudades como Nueva York, Kioto y Yokohama. En Anteprima estos elementos convergen en un recorrido que no procede por narración lineal, sino por apariencias y estratificaciones. La exposición montada en Art Studio La Marina restituye así una visión compacta de la poética de Madaudo, subrayando el modo en que la pintura puede convertirse todavía en un lugar de tensión entre lo visible y lo invisible, entre la forma y la materia, entre la memoria y la transformación.
![]() |
| Beppe Madaudo expone en Pietrasanta: materia, memoria y figuras suspendidas |
Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.