La nueva exposición de Guido Harari en el Museo Arturo Ghergo de Montefano, en la provincia de Macerata, está dedicada a la representación de la figura femenina. Se titula «Musas, sirenas y ángeles extraños». La mitografía femenina de Guido Harari, la exposición podrá visitarse del 3 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027 y está comisariada por el propio fotógrafo.
La exposición acompaña a la entrega a Harari del Premio a la Trayectoria Arturo Ghergo y crea un diálogo ideal entre dos figuras destacadas de la fotografía italiana, unidas por la importancia que conceden al retrato y por la capacidad de construir, a través del objetivo, una imagen pública precisa de sus protagonistas.
El eje central de la exposición es la relación de Harari con lo femenino, que se plasma a través de fotografías que retratan a artistas, actrices, músicas, escritoras, científicas y deportistas, pero también a mujeres que no gozan de notoriedad pública. Una galería de rostros muy diferentes entre sí, en los que el retrato se convierte en una herramienta para explorar su carácter, su identidad y su forma de presentarse ante los demás.
La carrera de Harari está profundamente ligada a la música. Sus primeras fotografías, publicadas sobre todo en revistas musicales, contribuyeron a definir el imaginario visual de varias generaciones. Por delante de su objetivo han pasado algunos de los grandes protagonistas de la música internacional e italiana, desde Bob Dylan hasta Leonard Cohen, pasando por Patti Smith, Joni Mitchell, Lou Reed y Tom Waits, hasta Fabrizio De André, Paolo Conte y Giorgio Gaber.
Pero el valor de estas instantáneas no reside exclusivamente en su construcción estética. Lo que determina la fuerza del retrato es, sobre todo, la relación que se crea entre el fotógrafo y la persona fotografiada: un encuentro que puede modificar tanto la percepción del sujeto como la de quien observa la imagen. Es precisamente a partir de esta idea que toma forma el título de la exposición. Las mujeres fotografiadas por Harari pueden asumir el papel de «musas», pero también el de «sirenas», capaces de ejercer su encanto y, al mismo tiempo, de cuestionar lo que las rodea. Otras se convierten en «ángeles extraños», presencias en las que conviven la vulnerabilidad y la fuerza, la dimensión pública y la identidad personal.
A lo largo de los años, la investigación de Harari se ha ido alejando progresivamente de los límites de la fotografía musical. Su trabajo se ha extendido al cine, la literatura, el arte, el deporte y la ciencia, siguiendo un recorrido en el que la fama del sujeto ha ido perdiendo importancia. Esta transformación ha llevado al fotógrafo a cuestionarse también el propio concepto de «retrato de estrella». El interés se desplaza de la construcción de la imagen pública a la persona que se encuentra ante el objetivo, con su historia, su individualidad y su propia capacidad para participar en la realización del retrato.
Un ejemplo especialmente significativo lo constituye «Ritratos suspendidos», un proyecto dedicado a personas que se enfrentan a situaciones de fragilidad, enfermedad o discapacidad. En este caso, la fotografía surge de un proceso de escucha y conocimiento mutuo e implica directamente al sujeto en la definición de su propia imagen. El retrato deja así de ser un instrumento de promoción y se convierte en un espacio de encuentro: una forma de reconocimiento y un testimonio de la persona fotografiada, construido a través de una relación en lugar de mediante la mera observación.
La exposición de Montefano pretende también seguir la evolución del lenguaje fotográfico de Harari. Las imágenes más elaboradas y escenográficas de los años vinculados a la cultura del rock se sustituyen progresivamente por una mayor esencialidad.
Los elementos de contorno se reducen, dejando cada vez más espacio al rostro y a la mirada. Se trata de un proceso de sustracción que refleja la transformación de la búsqueda del artista: menos atención a la construcción de la estrella y más interés por lo que emerge de la persona. Desde esta perspectiva, la exposición no solo presenta una selección de famosos retratos femeninos, sino que reconstruye la evolución de una mirada fotográfica que, a lo largo de las décadas, ha ido situando progresivamente en el centro de la imagen no al personaje, sino al individuo.
«Lo femenino siempre ha representado un componente fundamental de la obra de Harari», afirma Claudio Domini, director artístico del Premio Arturo Ghergo y autor de los textos que acompañan a la exposición. «Sus musas no son figuras secundarias, sino sujetos independientes y libres, situados en el centro de la escena, capaces de inspirar, interrogar y, en ocasiones, hacer reflexionar al espectador».
La exposición puede visitarse los sábados y domingos de 10:00 a 12:30 y de 17:00 a 19:00. El resto de días, visitas con cita previa.
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| Guido Harari, el rostro de las mujeres: su mitografía femenina, expuesta en Montefano |
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