Del 10 de julio al 30 de agosto de 2026, el Palacio Real de Milán acoge «Materie viventi», la exposición de la artista Maria Cristina Carlini, una de las figuras más destacadas de la escultura contemporánea italiana. La exposición, instalada en el Patio de Honor y en el Jardín, forma parte del programa de SUART 2026, un evento dedicado a la relación entre el arte y la sostenibilidad que incluye también un congreso internacional sobre el tema. Promovida por el Ayuntamiento de Milán – Cultura y organizada por el Palacio Real, la Fundación Maria Cristina Carlini ETS y la Asociación Ethicando, la exposición cuenta con la comisaría de Marco Eugenio Di Giandomenico, creador del proyecto SUART. La inauguración está prevista para el jueves 9 de julio de 2026, al término del congreso SUART 2026.
Desde hace más de cincuenta años, Maria Cristina Carlini desarrolla una investigación artística basada en el diálogo con la materia, dando prioridad a los materiales naturales o reciclados, considerados elementos vivos y guardianes de la memoria. En «Materie viventi», esta visión se traduce en instalaciones esenciales que establecen una intensa relación con el espacio circundante, transformando la sostenibilidad y la regeneración en principios concretos del proceso creativo.
El proyecto expositivo gira en torno a dos grandes obras, concebidas para dialogar con la arquitectura y los espacios abiertos del Palacio Real: «Bosco» (2012), situada en el Patio de Honor, y «Filemone e Bauci» (2021), instalada en el Jardín. Las dos esculturas pretenden establecer una referencia recíproca continua, acompañando al público en una experiencia sensorial realzada además por un cuidadoso diseño de la iluminación, capaz de resaltar su significado simbólico.
Bosco (2012) está compuesta por diecinueve elementos de hierro dispuestos en forma de espiral, lo que sugiere la imagen de un organismo en continuo crecimiento e invita al observador a dirigir la mirada desde el exterior hacia el centro. El hierro, un material robusto pero naturalmente sujeto a la oxidación, refleja la poética de la artista, compuesta por formas esenciales que custodian el tiempo y la memoria. La sucesión modular de los elementos evoca un bosque más sugerido que representado, donde los espacios llenos y vacíos, la verticalidad y la distancia entre las estructuras generan un espacio abierto al paso y a la contemplación. En el Jardín se encuentra, por su parte, Filemone e Bauci (2021), una obra que combina madera recuperada, hierro e inserciones doradas, creando un equilibrio entre fragilidad y permanencia, sencillez y preciosidad. El título hace referencia al famoso mito narrado por Ovidio, símbolo de hospitalidad y fidelidad, reinterpretado aquí como metáfora del cuidado hacia los demás y hacia el medio ambiente. Las superficies de madera, marcadas por el paso del tiempo, se entrelazan con los elementos metálicos y con el oro, utilizado no como decoración, sino como luz simbólica que sugiere una idea de renacimiento. Situada entre el verdor del jardín y la arquitectura histórica, la obra invita a reflexionar sobre el concepto de transformación, entendido no solo como evolución formal, sino también como valor ético.
«La obra surge de la necesidad de condensar el pasado y el presente. La madera recuperada es testimonio de una experiencia anterior, mientras que el acero se asocia más a una idea de tecnología y contemporaneidad», explica la artista Maria Cristina Carlini. «En mi expresión artística es muy fuerte la referencia a lo primordial, a lo arcaico y a la memoria; en ellos busco y encuentro la esencia, siento la sensación de captar lo profundo, de eliminar lo superfluo y de llegar al corazón, al núcleo primigenio de las cosas y de nosotros mismos. En este sentido, la memoria es un elemento fundamental, ya que representa nuestra identidad. Mi objetivo es generar una emoción que pueda surgir de una memoria arcaica común a varias personas. Busco la esencia porque en ella es posible encontrar un sentimiento colectivo, ya que proviene de un pasado ancestral profundo. Los materiales me inspiran. Los busco por todas partes, sobre todo la madera, para darles una nueva vida. Sus historias reviven en las esculturas, transformándose en un relato contemporáneo».
«En Materie viventi, la sostenibilidad nunca es una postura ideológica ni una intención programática, sino el resultado natural de una relación profunda entre la artista y la materia. Maria Cristina Carlini se sumerge en los materiales —a menudo recuperados—, escucha su latido ancestral y los acompaña en una transformación alquímica que les devuelve nueva vida, generando en la obra reflexiones convincentes sobre el destino del ser humano, del mundo natural y de los valores identitarios de nuestra contemporaneidad», afirma el comisario Marco Eugenio Di Giandomenico. «Las obras de Carlini se convierten así en instrumentos de reflexión sobre las grandes cuestiones existenciales y sociales del presente —desde la protección del planeta hasta la crisis de valores— en plena sintonía con el leitmotiv de SUART 2026, que indaga en las vertientes medioambientales, sociales y económicas de la sostenibilidad en el arte contemporáneo».
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| La escultura sostenible de Maria Cristina Carlini en el Palacio Real de Milán |
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