Del 29 de septiembre de 2026 al 31 de enero de 2027, el Palacio Real de Milán acoge una gran exposición dedicada a los Brueghel, una de las dinastías artísticas más influyentes del Renacimiento europeo. Bajo el título «Los Brueghel. Los orígenes de los géneros pictóricos en Europa», la exposición, a través de más de ochenta obras entre pinturas, dibujos y grabados, recorre la trayectoria de una familia de artistas que contribuyó de manera decisiva a la definición de la pintura moderna y al nacimiento de aquellos géneros pictóricos que aún hoy constituyen una de las principales claves para interpretar la historia del arte occidental. Para los Brueghel se trata, por tanto, de un regreso a Italia once años después de la exposición que, en 2015, llevó las obras de la dinastía a Bolonia, al Palazzo Albergati, con 110 obras que exploraban la aportación de la familia Brueghel al arte de la época, y catorce años después de la que se celebró en Como, en Villa Olmo («La dinastía Brueghel»), con alrededor de un centenar de obras.
Promovida por el Ayuntamiento de Milán – Cultura y producida por el Palazzo Reale y 24 ORE Cultura – Gruppo Il Sole 24 ORE, la exposición, según informan los organizadores, es «un proyecto firmado por Bernard Aikema y comisariado por Carlotta Striolo». La exposición propone una relectura de la obra de los Brueghel no solo a través de las obras maestras de la familia, sino sobre todo poniendo de relieve el papel que desempeñó esta extraordinaria dinastía artística en la transformación del sistema figurativo europeo entre finales del siglo XVI y el siglo XVII. La exposición pretende acompañar al público en un recorrido que atraviesa la historia de una familia de pintores activa en los Países Bajos, pero capaz de ejercer una influencia destinada a extenderse mucho más allá de las fronteras de Flandes, abarcando Italia y gran parte de Europa. A través de su obra, los Brueghel contribuyeron, de hecho, a la definición progresiva de nuevas categorías de representación pictórica, inaugurando un sistema de especializaciones que caracterizaría el arte europeo en los siglos siguientes.
El recorrido expositivo analiza algunos de los temas que se convertirían en emblemáticos de la pintura moderna: los paisajes nevados, las tormentas marinas, los bodegones, las escenas de la vida campesina y las representaciones de batallas. Temas que hoy nos resultan familiares y codificados, pero que entre finales del siglo XVI y principios del XVII representaron una importante innovación destinada a modificar profundamente la propia forma de concebir la pintura. La exposición pretende demostrar cómo, precisamente a través de estos nuevos tipos de imágenes, tomó forma el sistema de géneros pictóricos, destinado a influir de manera duradera en la producción artística europea. Un proceso que no solo afectó a la evolución del estilo o de las técnicas de ejecución, sino que también repercutió en la relación entre los artistas, el mercado y el público.
De hecho, la exposición reconstruye un momento crucial de la historia del arte, ilustrando cómo las innovaciones de los Brueghel y las estrategias desarrolladas por la familia en la producción y difusión de sus obras contribuyeron de manera decisiva al nacimiento de un nuevo modelo artístico, perfectamente adaptado a un mercado en continua expansión. Según el proyecto científico de la exposición, la contribución de la dinastía flamenca no se limitó a la creación de imágenes destinadas a ejercer una fuerte influencia sobre sus contemporáneos, sino que abarcó también la capacidad de interpretar las profundas transformaciones culturales, económicas y sociales que afectaron a la Europa del siglo XVII. En aquellos años, el sistema artístico atravesó, de hecho, una fase de profundos cambios. Junto a los tradicionales encargos religiosos y aristocráticos, se desarrolló progresivamente un mercado cada vez más amplio, alimentado sobre todo por la creciente demanda procedente de la burguesía urbana, en particular en los Países Bajos.
La aparición de este nuevo público modificó radicalmente la forma de producir y comercializar las obras de arte. Los pintores comenzaron a dirigirse a una clientela mucho más amplia que en el pasado y, en consecuencia, desarrollaron una especialización progresiva, centrándose en temas específicos capaces de satisfacer los gustos y las demandas de diferentes segmentos de compradores. Fue precisamente en este contexto donde los Brueghel desarrollaron un sistema de producción especialmente eficaz, capaz de responder a las necesidades de un mercado dinámico y en constante crecimiento. Su actividad contribuyó así a consolidar algunos de los principales géneros de la pintura europea, haciéndolos reconocibles y asegurándoles una larga trayectoria.
La exposición pone además de relieve que el cambio no se limitó exclusivamente al ámbito económico, sino que también abarcó la reflexión teórica sobre el arte. Entre finales del siglo XVI y el siglo XVII, de hecho, el surgimiento de la literatura artística moderna favoreció un proceso de clasificación de las distintas escuelas, estilos y tipos de representación. Críticos, teóricos e historiadores del arte comenzaron a definir criterios y categorías destinados a codificar la producción artística, estableciendo aquellos cánones interpretativos que aún hoy se utilizan para distinguir un paisaje de un bodegón, una escena costumbrista de una batalla o de una representación histórica.
Según el proyecto expositivo, la contribución de los Brueghel se inscribe plenamente en este proceso de definición de los géneros pictóricos. Su producción constituye, de hecho, uno de los momentos decisivos en la construcción de ese sistema clasificatorio que sigue orientando la interpretación de la pintura europea. A través de pinturas, dibujos y grabados, el recorrido promete, por tanto, abarcar no solo la evolución estilística de la dinastía, sino también la forma en que sus obras dialogaron con las transformaciones del mercado, de la teoría artística y de la sociedad europea.
La exposición tratará, además, de poner de relieve la capacidad de los Brueghel para desarrollar modelos iconográficos que serían retomados por numerosas generaciones de artistas. De hecho, sus innovaciones compositivas y sus temas contribuyeron a la formación de un lenguaje figurativo compartido, destinado a extenderse mucho más allá de las fronteras de Flandes.
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| Los Brueghel vuelven a Italia: en Milán, en el Palacio Real, una gran exposición sobre la dinastía |
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