Durante muchos siglos, el Mediterráneo yAsia no fueron mundos separados, sino partes de una red compleja y en constante evolución de relaciones, comercio, migraciones, influencias artísticas, intercambios religiosos y vínculos políticos. Esta es la perspectiva desde la que parte «Global Antiquity», la exposición que la Fundación Prada presenta en Milán del 5 de noviembre de 2026 al 1 de marzo de 2027, con una presentación previa para la prensa prevista para el miércoles 4 de noviembre. Comisariada por Salvatore Settis, Anna Anguissola y Chiara Ballestrazzi, la exposición se montará en la planta baja del Podium, el espacio principal de la sede milanesa de la Fundación, en un proyecto concebido por Rem Koolhaas y AMO/OMA. La exposición propone una relectura de la historia antigua, que abarca aproximadamente desde el año 700 a. C. hasta el 1000 d. C., cuestionando la idea de culturas cerradas y geográficamente aisladas y centrándose, en cambio, en las múltiples formas de interacción que han conectado regiones incluso muy distantes entre sí. A través de más de 150 obras y objetos procedentes de diferentes zonas del mundo, «Global Antiquity» aspira a construir una especie de atlas de relaciones en el que el lugar donde se ha hallado un objeto adquiere la misma importancia que aquel en el que se produjo.
El proyecto forma parte de una investigación que la Fundación Prada lleva a cabo desde hace más de una década. El recorrido comenzó en 2015, cuando se presentaron simultáneamente en las sedes de Milán y Venecia las exposiciones «Serial Classic» y «Portable Classic», ambas comisariadas por Salvatore Settis, junto con Anna Anguissola para la sede milanesa y Davide Gasparotto para la veneciana. En 2022, la investigación continuó en Milán con «Recycling Beauty», comisariada por Salvatore Settis y Anna Anguissola junto con Denise La Monica, una exposición dedicada a la reutilización de las antigüedades griegas y romanas en contextos posantiguos, desde la Edad Media hasta el Barroco. En la base de esta investigación se encuentra una concepción del arte antiguo que no lo considera simplemente como un legado procedente del pasado, sino como una materia aún viva, capaz de influir en el presente e incluso de sugerir perspectivas para el futuro. La serialidad, la reutilización, el reciclaje y la globalidad son conceptos estrechamente vinculados a la modernidad, pero que, al mismo tiempo, ponen de manifiesto la extraordinaria persistencia de valores, categorías y modelos que hunden sus raíces en el mundo antiguo.
El núcleo de la exposición es, por tanto, el análisis de las relaciones artísticas, culturales, comerciales y políticas que, a lo largo de más de 1.700 años, han conectado a pueblos y culturas desde el Mediterráneo hasta Asia, atravesando continentes y mares. Las llamadas «rutas de la seda» y de las «especias» representan solo una parte de una red mucho más amplia. Los mapas y los objetos presentados por la Fundación Prada tratarán de que el público reconozca una pluralidad de rutas y trayectorias, caracterizadas por vínculos políticos, culturales, económicos y religiosos que se desarrollaban en diferentes direcciones y, a menudo, de forma simultánea. De hecho, «Global Antiquity» hace hincapié en la reciprocidad de estas relaciones. Los intercambios no seguían necesariamente trayectorias lineales y unidireccionales, sino que daban lugar a una red fluida de rutas poligonales, transformadas continuamente por el encuentro entre personas, mercancías, ideas e imágenes. El recorrido de la exposición pone así de relieve, por ejemplo, presencias «mediterráneas» inesperadas en China y narra la historia de una estatuilla femenina procedente del subcontinente indio que llegó a Pompeya antes de la erupción del año 79 d. C.
La reflexión que propone la exposición pretende adquirir también una gran actualidad. Dos de los temas centrales de Global Antiquity, la globalidad yla hibridación cultural, están de hecho muy presentes en el debate político y económico contemporáneo. La globalidad es hoy un concepto común, pero también controvertido, mientras que la hibridación cultural se sitúa en el centro de numerosos debates sobre la identidad, las migraciones y las relaciones entre sociedades diferentes. A este respecto, la exposición introduce una distinción entre globalidad y globalización. La primera, según la interpretación que propone el proyecto, también pertenece al mundo antiguo y se desarrolla a través de dinámicas horizontales, osmóticas y recíprocas. La globalización, en cambio, se asocia al sistema moderno y contemporáneo y a procesos verticales determinados por fuerzas económicas y políticas que actúan a escala mundial. La comparación entre estos dos conceptos permite observar el pasado sin proyectar automáticamente sobre él las categorías del presente.
Esta perspectiva se ve reforzada también por una reflexión del escritor Amitav Ghosh, según el cual «es imposible imaginar un mundo sin conexiones globales. Estas siempre han existido y ningún lugar ha escapado a su influencia». Es precisamente la documentación de estas conexiones lo que permite a la exposición cuestionar la retórica identitaria y las dinámicas proteccionistas y aislacionistas contemporáneas, basadas en la idea de que cada cultura o realidad étnica puede concebirse como una fortaleza cerrada y sitiada por los «otros». La historia que narran los objetos de Global Antiquity pretende, por el contrario, ofrecer una imagen opuesta: las culturas se forman también a través del encuentro, la apropiación, la transformación y la reinterpretación de elementos procedentes de otros contextos. No se trata, por tanto, de un proceso de simple transmisión de un centro a una periferia, sino de un sistema de intercambios en el que las influencias circulan en múltiples direcciones.
Esta es, según Salvatore Settis, la trama que une las distintas historias presentadas en el recorrido: «Esta exposición», explica, «ofrece una constelación de casos ejemplares, cada uno marcado por su propia forma de interacción entre culturas, pero todos ellos encuadrables en una misma trama: la red poligonal de intercambios comerciales e influencias que atravesaba Eurasia, traspasando sus fronteras y alimentando un conocimiento y una curiosidad recíprocos a una escala inmensamente amplia. De nuestro atlas de microhistorias surge así una macrohistoria en la que la globalidad premoderna se presenta como una condición de equilibrio inestable, pero abierta a innumerables posibilidades».
La propia disposición de la exposición está concebida para plasmar materialmente esta idea de red. Rem Koolhaas, junto con Giulio Margheri y el equipo del estudio AMO/OMA, ha diseñado una configuración espacial en la planta baja del Podium en la que cada una de las historias se presenta en diferentes expositores, capaces de reflejar las distintas redes de intercambio. Los soportes, fabricados en metal y fibra de vidrio, se organizan dentro de un espacio que invita al público a explorar los objetos según criterios de convergencia, simetría e intersección.
La convergencia es uno de los principios a través de los cuales el proyecto hace visibles las conexiones entre territorios lejanos. Un ejemplo significativo es el yacimiento de Begram, en el actual Afganistán, donde el hallazgo de objetos procedentes de contextos geográficos muy diversos demuestra la existencia de intensas relaciones comerciales y culturales. El llamado tesoro de Begram, descubierto a finales de la década de 1930 y conservado hoy en parte en el Museo de Kabul y en parte en el Musée Guimet de París, incluye, de hecho, objetos de lujo que pertenecieron a las refinadas élites locales y que llegaron a Begram entre los siglos I y II d. C. procedentes de una zona muy extensa. Entre sus procedencias se encuentran el Imperio romano, Asia occidental, la China de la dinastía Han, la India y las regiones circundantes.
Sin embargo, esta convergencia también puede quedar representada por un único objeto. Es el caso del cofre hallado en Belmonte Piceno, en Las Marcas, realizado entre el 560 y el 540 a. C. y caracterizado por un excepcional trabajo en marfil con preciosas incrustaciones de ámbar. Los propios materiales dan cuenta de la amplitud de las redes comerciales de la época. El marfil procedía de África o de Asia y llegaba a través de las rutas comerciales del Mediterráneo oriental, mientras que el ámbar procedía del lejano mar Báltico y, tras atravesar Europa, llegaba al Adriático.
También las decoraciones del cofre confirman la existencia de relaciones culturales. De hecho, las escenas y los personajes de la cultura etrusca y griega no pertenecen a la tradición local picena y revelan un profundo conocimiento de la cultura helénica. Un conocimiento que también fue posible gracias a la circulación de la cerámica griega de figuras negras por el Mediterráneo. Así, en un único objeto confluyen materiales, técnicas, imágenes y tradiciones procedentes de territorios diferentes.
El principio de simetría se aprecia, por su parte, en la repetición de iconografías casi idénticas en objetos pertenecientes a épocas y áreas geográficas distantes. Dos ejemplos especialmente significativos son la moneda de plata con Alejandro y el rey indio Porus, datada aproximadamente en los años 325-323 a. C. y probablemente acuñada en Babilonia en la época de Alejandro Magno, y el camafeo de Shapur I, vencedor del emperador romano Valeriano, datable en torno al 260-270 d. C. y procedente del Irán sasánida. Ambos objetos pertenecen a contextos culturales diferentes, pero comparten una función ideológica: ambos muestran la superioridad de un soberano sobre el enemigo derrotado y transforman la victoria militar y la subordinación del adversario en una imagen destinada a legitimar y celebrar el poder. La moneda de plata y el camafeo de sardónica utilizan, por tanto, un lenguaje figurativo análogo, aunque representan, respectivamente, a un soberano griego y a uno persa.
El tercer principio de la exposición, elde la intersección, surge, por su parte, en los objetos que dan testimonio de auténticas formas de hibridación artística. Entre ellos se encuentra el revestimiento de oro del Gorytos escita, datado a mediados del siglo IV a. C. y hallado en Melitópol, en la actual Ucrania. Se trata de un estuche para arco y flechas que formaba parte del equipamiento militar y ceremonial de los pueblos nómadas de origen iraní que habitaban las estepas de Eurasia, desde la región del mar Negro hasta Asia Central.
La particularidad de la pieza reside en su decoración, caracterizada por escenas extraídas de la mitología griega y, en particular, de episodios de la vida de Aquiles. También la técnica de ejecución, con el trabajo en relieve y a cincel, la composición narrativa organizada en registros y los motivos ornamentales vegetales pertenecen a la tradición de la orfebrería griega. El Gorytos se convierte así en testimonio concreto de una interacción especialmente intensa entre el mundo griego y el de las estepas. En el siglo IV a. C., estas relaciones dieron lugar a nuevas formas artísticas, surgidas de la combinación de varias tradiciones culturales, y demuestran que la hibridación no era un fenómeno marginal, sino un componente significativo de la producción artística antigua.
En el centro del Podium, el recorrido se abre y se cierra con dos conjuntos de obras concebidos, respectivamente, como prólogo y epílogo de la exposición. El primer tríptico relaciona tres obras que dan testimonio del interés del mundo grecorromano por la India y su cultura. Se trata del busto romano de mármol del «Sacerdote indio», datado a finales del siglo II d. C. y conservado en el Museo Nacional del Prado; el Buda sentado en meditación en la postura del loto, datable en los siglos II-III d. C., procedente de la producción budista de Gandhāra y conservado en el Museo de las Civilizaciones de Roma; y de un busto romano procedente de una colección privada que representa el Retrato de Apolonio de Tiana, datado en torno al siglo II d. C.
Apolonio de Tiana fue un filósofo y taumaturgo griego que vivió en la época romana y, según relata su biógrafo Filóstrato, habría llegado al noroeste de la India impulsado por el deseo de conocer la sabiduría oriental. La yuxtaposición de las tres obras pretende poner de relieve hasta qué punto la cultura y la religión indias eran objeto de curiosidad e interés en el mundo grecorromano.
El segundo tríptico aborda, por su parte, una transformación cultural de especial relevancia: la de la figura de Buda en la de un santo cristiano. Aquí se yuxtaponen el Buda de pie en esquisto, datado entre los siglos I y III d. C., procedente de la región de Gandhāra y conservado en el Museo de las Civilizaciones de Roma; una losa de mármol esculpida con un apólogo de la vida de los santos Barlaam e Iosafat, datada alrededor de 1225-1230 y cedida en préstamo por el Museo de la Catedral de Ferrara; y el icono de los santos Barlaam e Iosafat, procedente de Asia Menor y datado en 1799, conservado en el Museo Bizantino y Cristiano de Atenas. Las tres obras representan tres momentos de un largo proceso de transmisión, asimilación y reinterpretación cultural en el que la figura de Buda se transforma progresivamente, pasando de ser un modelo de sabiduría india a convertirse en una imagen de la santidad cristiana.
El recorrido incluye, además, algunas profundizaciones específicas. Se dedica un espacio especial a los textiles de diversa procedencia, con materiales que van desde China hasta las colecciones de los Museos Vaticanos y de Catar. Estos objetos se presentan en un contenedor exterior conectado al Podium, lo que supone un desplazamiento adicional de la narrativa con respecto al espacio principal de la exposición.
Otra sección se centra en el posible origen chino de la cabeza del león de San Marcos, situada sobre una columna en la Piazzetta, junto al Palacio Ducal. La hipótesis, que recientemente ha suscitado gran interés, se utiliza como caso de estudio para investigar los posibles vínculos artísticos y culturales que se desarrollaron a lo largo de amplias rutas comerciales y de intercambio.
Completan el proyecto una serie de mapas geográficos dedicados a algunas de las principales rutas reconstruidas por la exposición. Entre ellas se encuentran las rutas de la cerámica y del vidrio, itinerarios que durante siglos han conectado en ambos sentidos el Mediterráneo y China.
La exposición incluye estatuas y fragmentos escultóricos, relieves, inscripciones, moldes de yeso, ajedrez, monedas, tejidos, astrolabios, joyas, cuernos para beber, jarras, copas y otros objetos de uso cotidiano y ceremonial. Se trata de materiales procedentes de colecciones privadas y de museos italianos e internacionales: entre las instituciones participantes figuran el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles, el Museo Británico de Londres, el Museo del Louvre y el Museo Guimet de París, el Museo Nacional del Prado de Madrid, los Museos Vaticanos, el Museo de las Civilizaciones y los Museos Capitolinos de Roma, el Parque Arqueológico de Pompeya y el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
La exposición irá acompañada de un volumen ilustrado, con diseño gráfico a cargo de 2x4, que incluye un texto crítico de Salvatore Settis y 27 ensayos firmados por estudiosos italianos e internacionales. El volumen contendrá, además, una amplia recopilación de fichas de análisis en profundidad dedicadas a las obras expuestas, redactadas por más de 40 especialistas, y una serie de mapas temáticos e históricos. Estos últimos reconstruirán las transformaciones geopolíticas y las conexiones que se desarrollaron entre Europa, Asia y el Mediterráneo en el periodo cronológico comprendido, aproximadamente, entre el 700 a. C. y el 1000 d. C. El libro también estará disponible dentro de la nueva colección «Dispense», que recoge una selección de catálogos publicados por la Fundación y los reedita en un formato mediano y en blanco y negro.
![]() |
| Milán: la Fundación Prada acoge «Global Antiquity», el nuevo proyecto de Salvatore Settis |
Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.