Coincidiendo con la 61ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, Anish Kapoor (Bombay, 1954) presenta una nueva y ambiciosa exposición en los espacios del Palazzo Manfrin, un edificio histórico del siglo XVI situado en el barrio de Cannaregio y sede de la Fundación del artista. La exposición, titulada Anish Kapoor: Palazzo Manfrin, estará abierta hasta el 9 de agosto de 2026 y representa la segunda ocasión en que el palacio abre sus puertas al público. El proyecto expositivo reúne un centenar de maquetas arquitectónicas que documentan obras y proyectos desarrollados a lo largo de los últimos cincuenta años de actividad del artista, e incluye tanto intervenciones realizadas como propuestas que quedaron sobre el papel. Junto a estos materiales hay una serie de instalaciones a gran escala y obras de acero inoxidable que exploran la relación entre objeto, espacio y percepción, temas centrales en la investigación de Kapoor.
De hecho, la exposición pretende ser un recorrido por la particular concepción del espacio elaborada por el artista a lo largo de su carrera. Kapoor ha subrayado en repetidas ocasiones que su obra se concibe desde hace tiempo como una forma de arquitectura en potencia. Según su visión, la creación de una nueva obra de arte implica necesariamente la creación de un nuevo espacio, capaz de cambiar la forma en que el público percibe y experimenta su entorno.
Esta reflexión pretende encontrar una traducción concreta en el itinerario establecido en el Palazzo Manfrin, donde se invita al visitante a confrontarse con obras que superan los límites tradicionales entre escultura y arquitectura. De hecho, Kapoor es reconocido internacionalmente por haber desarrollado un lenguaje artístico capaz de transformar la escultura en una experiencia espacial y la arquitectura en un objeto escultórico. A lo largo de su carrera, ha creado obras que han redefinido la relación entre arte, entorno y participación pública, trabajando en escalas extremadamente diferentes y experimentando con materiales heterogéneos.
Entre las referencias que recuerda la exposición se encuentran algunos de los proyectos más emblemáticos de su producción. Es el caso de Taratantara, la imponente instalación de PVC tensado creada en 1999 para el Baltic Centre for Contemporary Art de Gateshead (Reino Unido), considerada una de las obras más espectaculares del artista. Igualmente recordada es Ark Nova, inaugurada en 2013 y presentada como la primera sala de conciertos hinchable del mundo, concebida como una estructura itinerante destinada a acoger eventos musicales y culturales. Entre sus intervenciones más recientes figura también la estación de metro Monte Sant’Angelo de Nápoles, inaugurada el año pasado y testimonio del constante interés del artista por la integración del arte público y la arquitectura.
La base de estos proyectos monumentales es siempre el dibujo y la maqueta. Para Kapoor, de hecho, el cuaderno de bocetos y la construcción de maquetas representan el punto de partida de todo proceso creativo. Se trata de experimentos para explorar la forma, la escala y las posibilidades constructivas a través de materiales sencillos e inmediatos, a menudo pertenecientes a la dimensión cotidiana del estudio. Algunas de estas intuiciones se desarrollan y realizan posteriormente, mientras que otras se quedan en la fase de diseño. Sin embargo, incluso las obras que nunca llegaron a construirse conservan su propia fuerza conceptual, testimonio de momentos cruciales en el proceso de elaboración artística.
Las aproximadamente cien maquetas expuestas en Venecia restituyen precisamente esta dimensión del pensamiento creativo, ofreciendo al público la oportunidad de observar de cerca el camino que lleva de la idea a la realización de la obra. A través de estos materiales emerge el modo en que Kapoor aborda las cuestiones del volumen, el material y la transformación del espacio, poniendo de relieve el papel de la experimentación como motor de la investigación artística.
La exposición también se desarrolla a través de nuevas obras a escala arquitectónica que exploran el carácter transformador de la escultura. A la entrada del edificio, da la bienvenida al visitante una nueva versión monumental de la obra At the Edge of the World, concebida originalmente en 1998 y repropuesta aquí a través de una espectacular configuración en pigmento negro. La obra mide ocho metros de diámetro y está suspendida del techo, imponiéndose como presencia dominante en el espacio e introduciendo inmediatamente al público en las cuestiones perceptivas que atraviesan toda la exposición. Junto a esta instalación hay una nueva obra de espejos a gran escala, que pretende dialogar con una de las creaciones más icónicas del artista, Descent into Limbo, de 1992. En estas obras, Kapoor utiliza materiales reflectantes, superficies cóncavas e ilusiones ópticas para alterar la percepción del espacio circundante. Las obras parecen expandirse y absorber simultáneamente su entorno, generando una condición de inestabilidad visual que implica directamente al espectador.
A través de estas intervenciones, el público se introduce en lo que Kapoor denomina el “no objeto”, una dimensión en la que la escultura deja de ser una mera presencia física y se transforma en una experiencia perceptiva y mental. La obra no se limita a ocupar un espacio, sino que lo redefine, creando una relación dinámica entre materia, vacío y observador. Otra sección de la exposición está dedicada a Ga Gu Ma, una obra de 2012 compuesta por extrusiones de cemento que evocan formas a la vez orgánicas y mecánicas. Las masas materiales que caracterizan esta serie oscilan entre los procesos industriales y las referencias biológicas, generando imágenes que recuerdan lo grotesco y lo escatológico. En estas obras, Kapoor sigue interrogando la relación entre control y azar, entre construcción artificial y crecimiento natural, cuestionando las categorías tradicionales a través de las cuales interpretamos la materia.
La exposición también incluye una sala inmersiva hecha de silicona y pintura que establece una conexión directa con la práctica pictórica más reciente del artista. Este entorno representa un momento de diálogo entre diferentes lenguajes expresivos, confirmando el deseo de Kapoor de superar las separaciones convencionales entre escultura, pintura e instalación.
Entre las obras presentadas también se encuentra Violet Pearl over Burple, creada en 2013. Se trata de un monocromo de pigmento azul aplicado sobre una pared que aparece como una especie de vacío cromático suspendido. La obra da fe del interés constante del artista por el potencial perceptivo del color y su capacidad para transformar el espacio. En este caso, el pigmento no se utiliza como un simple elemento decorativo, sino como una herramienta capaz de generar profundidad, ausencia y tensión visual.
La reflexión sobre el vacío y la percepción continúa a través de una selección de esculturas realizadas con Vantablack, el revolucionario material nanotecnológico que ha permitido a Kapoor ampliar sus investigaciones. Gracias a sus características de absorción casi total de la luz, el Vantablack produce formas que parecen aparecer y desaparecer ante los ojos del espectador. En efecto, las superficies tratadas con este material anulan la percepción del volumen, creando objetos que escapan a la comprensión inmediata y desafían los parámetros habituales de la visión. La presencia de estas obras adquiere un significado especial en el Palazzo Manfrin. En efecto, la serie se presenta de nuevo cuatro años después de su primera exposición en los mismos espacios, que tuvo lugar en 2022. Este regreso permite observar la evolución de una investigación que sigue enfrentándose al tema del vacío y a los límites de la percepción visual.
Anish Kapoor, una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo internacional, ha construido a lo largo de las décadas una investigación caracterizada por una extraordinaria variedad de formas, materiales y escalas. Sus obras van desde inmensas membranas de PVC estiradas o infladas en el interior de edificios y paisajes hasta pinturas caracterizadas por una fuerte fisicidad material. Junto a estas obras hay espejos que parecen succionar al espectador hacia concavidades vertiginosas y cavidades pigmentadas talladas en piedra o en el suelo, capaces de alterar radicalmente la percepción del espacio. La relación entre el mundo interior y la realidad exterior ocupa un lugar central en su producción. Las obras de Kapoor escenifican inversiones, reversiones y tensiones que evocan profundas polaridades metafísicas: contenedor y contenido, ser y no ser, presencia y ausencia. Mediante estas oposiciones, el artista construye experiencias que interrumpen la normalidad de la percepción cotidiana e invitan al público a enfrentarse a dimensiones normalmente invisibles del espacio y la conciencia.
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| Venecia, Anish Kapoor expone en el Palazzo Manfrin un centenar de proyectos e instalaciones monumentales |
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