Hacer que un museo sea accesible no solo significa eliminar las barreras arquitectónicas, sino también replantearse los espacios, los servicios, los lenguajes y la organización para que las personas con necesidades diferentes puedan disfrutar plenamente de la visita. Este es el objetivo de «Museos y accesibilidad universal», la nueva convocatoria promovida por la Fundación Cariplo y dirigida a los museos de Lombardía y de las provincias piamontesas de Novara y Verbano-Cusio-Ossola. La iniciativa pone a disposición un total de 3 millones de euros y prevé también programas gratuitos de formación y acompañamiento dirigidos a los museos interesados en profundizar en los temas de la accesibilidad y el diseño universal.
La convocatoria surge de la necesidad de convertir la accesibilidad en un componente permanente de las políticas y la organización museística, prestando especial atención a las personas con discapacidad y a los niños y niñas de entre 0 y 6 años. Esta medida constituye el primer instrumento operativo mediante el cual la Fundación Cariplo traduce en recursos concretos los resultados del estudio sobre la accesibilidad en los museos, presentado en primicia a los profesionales del sector el pasado mes de junio. La investigación se ha promovido conjuntamente con Abbonamento Musei y se ha llevado a cabo con la colaboración de la Fundación Santagata para la Economía de la Cultura y de la museóloga Maria Chiara Ciaccheri.
La nueva convocatoria está promovida por el Área de Actividades Filantrópicas Transversales y Retos de Mandato de la Fundación Cariplo y surge de la colaboración entre dos líneas de intervención de la Fundación. La primera es el «Reto Destino Autonomía», orientado a reforzar los sistemas territoriales de apoyo a las personas con discapacidad, favoreciendo su inclusión, autonomía y participación en la vida de la comunidad. La segunda es el «Reto Anita – La infancia primero», dedicado al bienestar de las niñas y los niños de entre 0 y 6 años, con especial atención a las situaciones de vulnerabilidad.
De los 3 millones de euros disponibles en total, cada proyecto podrá obtener una subvención de entre 50 000 y 200 000 euros. Se prevé una cofinanciación mínima del 20 % del coste total de la intervención. Sin embargo, el objetivo no se limita a la puesta en marcha de dispositivos o servicios concretos: la intención declarada es acompañar a las instituciones museísticas en la definición de estrategias a medio y largo plazo, para que la accesibilidad se convierta en una cualidad permanente y transversal de los espacios, los servicios y las políticas internas.
Las ayudas podrán financiar tanto la introducción de nuevas prácticas como la consolidación de experiencias ya en marcha. El objetivo es superar una concepción de la accesibilidad vinculada a intervenciones sectoriales o a iniciativas puntuales, como visitas exclusivamente con reserva previa o talleres dirigidos a grupos específicos de público, favoreciendo en su lugar soluciones integradas en el funcionamiento habitual del museo.
Las intervenciones subvencionables incluyen, por ejemplo, mapas táctiles y soportes multisensoriales, recorridos que se puedan realizar de forma autónoma y sin cita previa, contenidos redactados en lenguaje simplificado, horarios y tarifas más flexibles. Para las familias con niños pequeños, también se podrán prever espacios dedicados a la lactancia y al cambio de pañales. La convocatoria tiene en cuenta también aspectos menos visibles a primera vista, pero relevantes para una transformación estructural de las instituciones, como la formación de todo el personal, desde la taquilla hasta la dirección, la designación de un responsable interno de accesibilidad y la participación directa de las personas pertenecientes a los grupos identificados en el diseño de las intervenciones.
La idea de accesibilidad se extiende, por tanto, también a la función social del museo y a su relación con la comunidad. De hecho, las instituciones museísticas pueden considerarse lugares de acogida y bienestar, y no solo espacios destinados a la conservación y el disfrute del patrimonio. Entre los ejemplos señalados por la Fundación se incluye también la posibilidad de que el museo desempeñe una función de acogida para la comunidad en situaciones especiales, como las olas de calor.
La candidatura a la convocatoria se estructurará en dos fases. La primera prevé la presentación de las propuestas antes del 9 de diciembre de 2026. Para las propuestas seleccionadas, seguirá una segunda fase, con la presentación de los proyectos antes del 11 de noviembre de 2027. El periodo entre ambos plazos irá acompañado de un proceso de formación y acompañamiento promovido por la Fundación Cariplo, diseñado para apoyar a los museos en la definición de las intervenciones.
Paralelamente a la convocatoria, se pondrá en marcha un programa de desarrollo de capacidades abierto a todos los museos interesados en profundizar en la accesibilidad y el diseño universal, independientemente de su participación en la solicitud de financiación. El programa será promovido por Abbonamento Musei en colaboración con la Fundación Santagata y Maria Chiara Ciaccheri, e incluirá sesiones formativas y una comunidad de prácticas. El objetivo es fomentar el intercambio de experiencias, reforzar las competencias de los profesionales y difundir enfoques orientados al diseño de museos más accesibles e inclusivos.
El contexto en el que se inscribe la convocatoria viene definido por los datos recopilados en el primer mapeo sistemático de la accesibilidad museística realizado por la Fundación Cariplo en Lombardía y en las provincias piamontesas de Novara y Verbano-Cusio-Ossola. Respondieron a la encuesta 255 museos de los 336 invitados, lo que supone un 76 %. El estudio revela un sistema que parece cada vez más consciente de la importancia de la accesibilidad, pero en el que las intervenciones siguen siendo a menudo fragmentarias y no siempre se integran en el diseño habitual de los espacios, los contenidos y las políticas internas.
En lo que respecta a la primera infancia, uno de los aspectos más sólidos es la mediación educativa: el 41 % de los museos se considera muy preparado en este ámbito, mientras que el 17 % no dispone de ninguna propuesta específica dedicada a ello. Por el contrario, la presencia de espacios diseñados para el grupo de edad de 0 a 6 años resulta más limitada, ya que están ausentes en el 40 % de los museos. Los servicios y equipamientos específicos brillan por su ausencia en el 48 % de las instalaciones. El cambiador está presente en el 46 % de los museos, la zona destinada al aparcamiento de cochecitos en el 34 % y un espacio para la lactancia solo en el 16 %. La brecha resulta aún más evidente si se limita el análisis a los niños de 0 a 3 años. Las exposiciones a doble altura están presentes en el 3 % de los museos, los dispositivos táctiles en el 4 %, los talleres en el 8 % y las visitas guiadas en el 9 %.
También en lo que respecta a la discapacidad, la situación presenta niveles diferentes según el tipo de accesibilidad que se considere. Las soluciones relativas a la accesibilidad física están más consolidadas que las cognitivas, sensoriales y organizativas. Los aseos accesibles están presentes en el 77,3 % de los museos y los recorridos sin barreras, o dotados de alternativas equivalentes, en el 63,1 %. La entrada gratuita, por su parte, es una práctica muy extendida y afecta al 91,4 % de las instituciones incluidas en la encuesta.
El margen de mejora es mayor en el caso de los recursos que permiten a las personas con discapacidad realizar la visita de forma autónoma. Los soportes multisensoriales están ausentes en el 56,5 % de los museos, mientras que las descripciones en lenguaje sencillo no están presentes en el 47,1 %. Aún más limitada es la difusión de mapas táctiles y planos en relieve, que no existen en el 78,8 % de los centros analizados.
Las dificultades también se refieren a la gobernanza. En el 47,6 % de los museos aún no hay una persona de contacto dedicada específicamente a la accesibilidad y solo el 7,5 % de las instituciones incluye este tema de forma estructurada en sus planes estratégicos. El dato sugiere, por tanto, que la accesibilidad no se refiere exclusivamente a la introducción de ayudas técnicas o a la adaptación de los espacios, sino también a la forma en que las instituciones organizan y programan sus actividades.
En ambos ámbitos analizados por el estudio, la disponibilidad de recursos económicos se señala como el principal obstáculo. En el caso de las iniciativas dirigidas a personas con discapacidad, se trata del principal problema señalado, mencionado por el 64,8 % de los museos. En cuanto a la oferta destinada a la infancia, el porcentaje asciende al 80 %. Sin embargo, la investigación pone de manifiesto que el tamaño de la institución y la disponibilidad económica no son los únicos factores determinantes. Incluso entre los museos más pequeños se han detectado experiencias especialmente avanzadas. Lo que más influye, según los resultados de la encuesta, es la capacidad de integrar la accesibilidad en la visión estratégica y la organización de la institución.
Es en este ámbito donde pretende intervenir el programa «Museos y accesibilidad universal»: no solo a través de recursos económicos destinados a intervenciones concretas, sino también mediante el desarrollo de competencias, modelos organizativos y redes entre instituciones. La financiación va, por tanto, acompañada de un proceso de apoyo diseñado para favorecer un cambio destinado a integrarse en el funcionamiento habitual de los museos.
La presentación de la convocatoria está prevista para el jueves 17 de septiembre de 2026 a las 10:30 horas, en el marco de un encuentro en línea de participación gratuita, previa inscripción. Durante el evento se explicarán los objetivos de la iniciativa, los criterios de participación, los límites de la financiación y las modalidades de presentación de candidaturas previstas en las dos fases. La información sobre la convocatoria y las modalidades de inscripción en el encuentro están disponibles en la página web de la Fundación Cariplo.
«Con esta iniciativa, la Fundación Cariplo supera la idea de que existan públicos “especiales” a los que dedicar medidas específicas», declara Andrea Rebaglio, director del Área de Actividades Filantrópicas Transversales y Retos del Mandato de la Fundación Cariplo. «Significa diseñar desde el principio espacios y servicios pensando en la diversidad de las personas que los utilizarán: un museo capaz de acoger a una persona con discapacidad, a una familia con niños pequeños o a un visitante con necesidades especiales no es simplemente más inclusivo, sino que es un lugar mejor y más funcional para todos. La convocatoria no se limita a las intervenciones materiales o tecnológicas: también prevé acompañamiento, formación e intercambio de ideas, para que la accesibilidad no sea un elemento adicional, sino un componente natural del diseño cultural».
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| Fundación Cariplo: 3 millones para que los museos sean más accesibles para todos |
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