El reciente robo de las obras de Antonello da Messina en el Museo Regional «Accascina» de Messina pone de manifiesto lo importante que es disponer de una documentación científica exhaustiva recopilada antes de que una obra sea sustraída o se pierda. En 2018 se llevó a cabo un amplio programa de estudios técnicos y de restauración que había dado lugar a una documentación diagnóstica completa de las obras, sus características materiales y su estado de conservación.
La campaña de diagnóstico, llevada a cabo por el CNR-IPCF de Messina y el Departamento STEBICEF de la Universidad de Palermo, abarcó las obras de Antonello da Messina mediante un exhaustivo proceso de análisis técnico-científico. Los estudios se llevaron a cabo combinando diversas metodologías no invasivas y no destructivas, con el objetivo de profundizar en el conocimiento de las obras sin comprometer su integridad.
Se había llevado a cabo una importante serie de investigaciones sobre el políptico de San Gregorio con motivo de la exposición monográfica «Antonello da Messina», celebrada entre diciembre de 2018 y febrero de 2019 en la Galería Regional Palazzo Abatellis de Palermo. Antes del traslado de las obras de un museo a otro, se llevó a cabo un estudio diagnóstico específico, con análisis radiográficos coordinados por el Centro Regional de Planificación y Restauración (CRPR) de la Región de Sicilia, de la Consejería de Patrimonio Cultural e Identidad Siciliana, y encomendadas a S.T.Art-Test de S. Schiavone & C.
Los análisis incluyeron, entre otras técnicas, la radiografía digital directa, la reflectografía en el infrarrojo cercano, la fluorescencia ultravioleta (UV), la espectroscopia Raman, la fluorescencia de rayos X y diversas técnicas de imagen diagnóstica. El conjunto de los estudios ha permitido recabar información sobre la técnica pictórica, los materiales constitutivos y el estado de conservación de las obras.
Una parte de los resultados obtenidos se presentó en conferencias nacionales e internacionales en 2019 y 2021, y algunos datos se publicaron posteriormente; sin embargo, una parte significativa de la documentación diagnóstica original y de los datos recopilados durante la campaña de 2018 aún no se ha puesto a disposición en su totalidad. A la luz del reciente robo, este patrimonio documental cobra hoy una importancia aún mayor.
Las radiografías, las reflectografías infrarrojas, las imágenes de fluorescencia UV y los datos espectroscópicos pueden constituir, de hecho, una especie de «huella diagnóstica» de las obras, a través de características y particularidades que no son necesariamente reconocibles mediante la simple observación a simple vista. La radiografía, por ejemplo, puede proporcionar información sobre la estructura del soporte y la estratigrafía pictórica; la reflectografía infrarroja puede poner de manifiesto elementos presentes bajo la superficie pintada; los análisis espectroscópicos contribuyen a identificar materiales y pigmentos, mientras que las imágenes en UV pueden documentar barnices, retoques e intervenciones de restauración anteriores.
En caso de que se recuperaran las obras, la documentación elaborada hace ocho años podría resultar, por tanto, especialmente útil para realizar una comparación científica entre los cuadros recuperados y su registro anterior al robo. El valor de este archivo reside también en el hecho de que la campaña de 2018 no se concibió con fines de investigación o forenses, sino que se llevó a cabo exclusivamente para profundizar en los aspectos diagnósticos, conservacionistas e histórico-artísticos de las obras. Precisamente por ello, el material constituye hoy una documentación independiente de las características de los lienzos, incluidas algunas peculiaridades que no se perciben de inmediato mediante la observación directa. Se trata, en otras palabras, de una referencia científica previa al robo, es decir, de una fotografía técnico-científica de las obras realizada antes de su actual sustracción.
El grupo de investigación se dedica actualmente a la reconstrucción sistemática y a la publicación de los datos diagnósticos aún inéditos. El objetivo es poner a disposición de la comunidad científica y, cuando proceda y de acuerdo con las instituciones competentes, también de los organismos dedicados a la protección del patrimonio cultural, una documentación lo más completa posible de las obras anterior al robo.
Este suceso pone de relieve una cuestión que va más allá del caso concreto de las obras de Antonello da Messina. De hecho, el diagnóstico científico preventivo de las obras de arte no solo constituye una herramienta fundamental para la conservación, la restauración y el estudio histórico-artístico. Junto con la documentación fotográfica y la digitalización, también puede convertirse en un recurso valioso en caso de robo, pérdida o posterior recuperación de un bien cultural. En el caso de las obras sustraídas en Messina, el material de diagnóstico recopilado en 2018 podría, por tanto, desempeñar un papel concreto en un posible proceso de identificación y verificación de las obras recuperadas.
Por último, el grupo de investigación ha confirmado su disposición a facilitar más información sobre los análisis diagnósticos de 2018, las metodologías utilizadas y la documentación que aún se conserva en los archivos científicos, con la esperanza de que este acervo de datos pueda contribuir de manera concreta, en caso de que se encuentren las obras, a su protección e identificación.
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