Lo que parecía la desaparición de un valioso cuadro de Joaquín Sorolla ha tenido un final feliz gracias a la honestidad de un hombre que, sin saberlo, había recogido la obra creyendo que era un objeto abandonado que había que tirar. El cuadro ha sido devuelto así a sus legítimos propietarios.
El protagonista de la historia es Andrés Hurtado, un hombre de más de cincuenta años residente en Murcia, que durante un fin de semana que pasó con su familia en Sevilla se topó con un cuadro apoyado contra una pared. Convencido de que alguien lo había dejado entre la basura, decidió llevárselo, atraído no tanto por la imagen representada (dos barcos frente a una playa) como por el refinado marco dorado. En ese momento, Hurtado ignoraba por completo que se trataba de una obra original de Joaquín Sorolla.
El cuadro pertenecía a una familia de Sevilla, que solía llevárselo consigo durante las vacaciones. Antes de partir hacia la costa, los propietarios habían apoyado temporalmente el cuadro contra una pared con la intención de guardarlo en el maletero del coche, pero, debido a las prisas y al tráfico, se habían marchado olvidándolo allí. Al darse cuenta del error, habían vuelto a buscarlo, pero el cuadro ya no estaba allí. Para intentar recuperarlo, habían difundido varios carteles en los que pedían información sobre «un cuadro de gran valor sentimental», evitando deliberadamente mencionar el nombre de Sorolla o el valor económico de la obra, con la esperanza de facilitar su devolución.
Mientras tanto, Hurtado había llevado el cuadro a Murcia. Al sospechar de la calidad de la pintura, decidió utilizar un sistema de inteligencia artificial para identificar a su autor. Los resultados obtenidos indicaban un valor económico muy elevado, por lo que prefirió ponerse en contacto con una casa de subastas de Madrid enviando algunas fotografías. Los expertos confirmaron rápidamente que se trataba deuna obra auténtica de Sorolla, cuyo valor se estimó en unos 150 000 euros. Al ver y oír la noticia de la desaparición del cuadro, acompañada de una fotografía facilitada por los propietarios, Hurtado comprendió de inmediato que se trataba del mismo cuadro que había encontrado en Sevilla.
El hombre se puso entonces en contacto con la policía para explicar lo sucedido y aclarar que nunca había sustraído la obra, sino que simplemente la había recogido creyendo que estaba abandonada. Gracias a su denuncia, el cuadro fue devuelto a la familia, que decidió agradecerle con una pequeña recompensa.
![]() |
| Pensaba que había encontrado un cuadro tirado a la basura con un bonito marco: era un Sorolla de 150 000 euros |
Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.