Se ha producido un primer y pequeño avance en la investigación sobre el robo de los cuadros de Antonello da Messina: se ha encontrado la furgoneta utilizada por los autores del sonado robo de las obras de Antonello da Messina, ocurrido la noche del 15 de agosto en el Museo Regional «Maria Accascina» de Messina. El vehículo, que al parecer había sido robado, fue localizado e incautado por la policía en una zona aislada, sin cámaras de vigilancia, en el punto en el que se interrumpía el recorrido reconstruido por los investigadores a partir de las imágenes de las cámaras de vigilancia. Para la Brigada Móvil y para la Fiscalía de Messina, dirigida por el fiscal Antonio D’Amato, ese detalle podría ser decisivo para reconstruir la huida de la banda y, sobre todo, para comprender si alguien ayudó a los ladrones o, en cualquier caso, les proporcionó información útil para llevar a cabo el golpe.
La hipótesis en la que están trabajando los investigadores, según informa *La Repubblica* en un artículo de Francesco Patanè, es, de hecho, la de la presencia de un cómplice interno. Es decir, una persona que podría haber conocido al detalle la estructura del museo, el funcionamiento del sistema de seguridad, la ubicación de las obras y, sobre todo, los hábitos y comportamientos de quienes se encargaban de la vigilancia durante la noche del 15 al 16 de agosto. Por el momento, naturalmente, el expediente sigue a cargo de «desconocidos», pero las investigaciones se están centrando en una serie de elementos que podrían permitir a los investigadores reducir el número de sospechosos.
La furgoneta fue seguida por las cámaras de la ciudad durante el trayecto que realizó tras salir del museo, a partir de la avenida Annunziata. Los investigadores de la brigada móvil, dirigida por Simone Scalzo, han reconstruido la ruta del vehículo a través de las imágenes disponibles hasta el punto en el que este desaparece del campo de visión. Es precisamente en esa zona, donde no hay cámaras de seguridad, donde se han concentrado las búsquedas. El hallazgo del vehículo ha dado pie a la hipótesis de que los ladrones hayan organizado una segunda fase de la huida, cambiando de vehículo para dificultar la identificación e interrumpir el seguimiento.
Según la reconstrucción de la investigación, de hecho, la furgoneta solo se habría utilizado para el primer tramo de la huida. Una vez alcanzada la zona no cubierta por la videovigilancia, las obras habrían sido trasladadas a otro vehículo, considerado por los investigadores como un «vehículo limpio», y la banda habría proseguido la huida sin volver a ser captada por las cámaras a lo largo de ese trayecto. Se trataría, por tanto, del más clásico de los cambios de vehículo, una táctica que habría permitido a los responsables abandonar el vehículo, ya potencialmente reconocible, y alejarse con otro medio de transporte.
La furgoneta incautada ha sido trasladada a las instalaciones de la policía científica. Allí se llevarán a cabo las comprobaciones necesarias para buscar posibles rastros dejados por los miembros de la banda, elementos que puedan contribuir a identificar a quienes utilizaron el vehículo. Incluso un detalle aparentemente secundario podría resultar importante para relacionar el vehículo con la banda que se llevó las obras del museo. Paralelamente, los investigadores están analizando en profundidad las imágenes de las cámaras internas del museo. Las grabaciones han permitido reconstruir con mayor precisión la dinámica de la incursión y muestran a los dos hombres que llevaron a cabo el robo. Ambos iban vestidos de forma prácticamente idéntica: llevaban cascos integrales negros, camisetas de manga corta, pantalones largos y zapatos negros. El calzado presentaba la característica suela con huella tipo «tanque», un elemento que podría resultar útil para las investigaciones posteriores.
Los dos ladrones entraron en el museo por una puerta lateral. Aún queda por aclarar si esa puerta estaba conectada al sistema de alarma y de qué manera reaccionó el sistema ante la entrada de los delincuentes. Una vez dentro, los dos se dirigieron a la sala en la que se exponían las obras de Antonello da Messina, y fue allí donde actuaron con rapidez y con un conocimiento suficientemente preciso de la distribución de los espacios.
Los delincuentes desprendieron de la pared los paneles del Políptico de San Gregorio y, a continuación, llegaron hasta la vitrina blindada que custodiaba la tabla bifronte que representaba a la Virgen por un lado y al Cristo en piedad por el otro. La vitrina fue destrozada y esta obra también fue sustraída. En total, la banda logró hacerse con cuatro obras: tres tablas pertenecientes al Políptico de San Gregorio de Antonello da Messina, dos de las cuales fueron abandonadas durante la huida y ya han sido recuperadas (las laterales), y la tabla bifronte con la Virgen y el Cristo en piedad. Tras recoger las obras, los dos salieron por la misma puerta lateral por la que habían entrado.
A esta actividad se suman las investigaciones sobre las ubicaciones de los teléfonos móviles. Los investigadores están tratando de identificar números de teléfono sospechosos o líneas que hayan aparecido de forma recurrente en los días previos al robo en las zonas objeto de la investigación. Se trata de un trabajo que podría permitir identificar vínculos entre personas aparentemente ajenas al caso, reconstruyendo contactos y desplazamientos que podrían estar relacionados con la preparación del golpe.
La pista del cómplice es, por tanto, una de las más importantes en las que se centran las investigaciones. La forma en que se llevó a cabo el robo, el conocimiento del edificio y de los sistemas de seguridad, así como algunos comportamientos registrados la noche del golpe, son elementos que, según los investigadores, hacen plausible la hipótesis de que se contara con la ayuda de alguien que conociera desde dentro las características del museo.
Y es precisamente el funcionamiento de la seguridad lo que representa uno de los puntos más controvertidos de todo el asunto. Según los investigadores, el robo podría haberse descubierto mucho antes. La convicción expresada por quienes trabajan en la investigación, según informa *La Repubblica*, es que habría bastado con que quienes tenían la tarea de vigilar hubieran desempeñado efectivamente su trabajo: «Bastaba con que quienes tenían la tarea de vigilar lo hubieran hecho», reza la cita atribuida a los investigadores. Una valoración que pone inevitablemente en el punto de mira la conducta de los cuatro vigilantes que estaban de servicio la noche del 15 de agosto.
Los cuatro ya han prestado declaración ante los investigadores de la Brigada Móvil y los carabineros del Núcleo de Protección del Patrimonio Cultural. Se trata de dos jóvenes contratados recientemente y de dos mujeres con mayor antigüedad en el servicio. Sus declaraciones se han cotejado con lo que se desprende de las imágenes y con la reconstrucción de los hechos realizada por los investigadores. Se ha prestado especial atención a lo que ocurrió tras la activación de la alarma, y precisamente el hecho de que se desactivara es uno de los aspectos que los investigadores consideran más difíciles de explicar. Según informa *La Repubblica*, , una vez que el sistema se activó, la alarma habría sido desactivada sin que los vigilantes realizaran una ronda de control por el interior del museo y sin que se llamara al 112 para informar de una posible intrusión. De las investigaciones realizadas hasta ahora no se desprende que se llevara a cabo ninguna de las dos acciones; además, parece que los cuatro no se encontraban, en el momento del robo, en la sala donde se encuentran los monitores de videovigilancia. Una circunstancia que dificulta determinar qué estaban observando en el momento en que se activó la alarma y por qué no verificaron inmediatamente la situación. La pregunta que también se plantea el periódico «Voce di Sicilia» es : ¿cómo es posible que los vigilantes no se dieran cuenta de nada? Hay varias hipótesis: la de una falsa alarma, por ejemplo, que habría motivado que no se avisara al 112 y que no se realizara la ronda de inspección. Pero entre las hipótesis también ha surgido la de que los guardias pudieran estar ocupados en otras actividades que les hubieran distraído de su trabajo: esta circunstancia, obviamente, aún está por aclarar.
«No se sostiene la tesis de que hayan oído la alarma pero no le hayan dado importancia», señala un investigador de la policía citado por *Repubblica*. «Es difícil creer que nadie mirara las pantallas cuando sonó la alarma». La rapidez, por otra parte, podría haber cambiado radicalmente el desenlace de los hechos. De hecho, un hecho fortuito permitió descubrir el robo con relativa rapidez: la banda, durante la huida, abandonó dos de los cuadros en la acera. Precisamente este contratiempo habría contribuido a que saliera a la luz el robo y a impedir que todas las obras fueran trasladadas inmediatamente lejos de Messina.
Entre los investigadores hay quienes consideran que, sin ese error, el robo solo se habría descubierto a la mañana siguiente. En ese caso, el tiempo transcurrido habría dificultado mucho más localizar las obras y reconstruir los movimientos de los responsables. La presencia de un sistema de seguridad operativo, pero no conectado directamente con las centrales operativas de las fuerzas del orden o de las empresas de seguridad, constituye, en este contexto, un elemento adicional en el centro de las investigaciones.
Mientras tanto, el asunto ha adquirido también una dimensión política e institucional. En Messina se celebró una reunión convocada para hacer balance de la situación, en la que participaron el alcalde Federico Basile, el consejero regional de Patrimonio Cultural, Francesco Scarpinato, y los máximos responsables del museo. Fue el propio alcalde quien dio a conocer la reunión. «La ciudad merece respuestas y su patrimonio merece protección», escribió Basile en una publicación en su página de Facebook, asegurando que el Ayuntamiento seguirá haciendo lo que le corresponde.
El caso también ha llegado a la Asamblea Regional de Sicilia. Once diputados regionales han presentado una pregunta con solicitud de respuesta por escrito al presidente de la Región de Sicilia y al consejero de Patrimonio Cultural e Identidad Siciliana, solicitando aclaraciones urgentes sobre el robo y el funcionamiento de los sistemas de seguridad del museo. Los firmantes del escrito son Sebastiano Venezia, Calogero Leanza, Michele Catanzaro, Giovanni Burtone, Valentina Chinnici, Antonino Cracolici, Emanuele Dipasquale, Mario Giambona, Dario Safina, Ersilia Saverino y Tiziano Spada. En la interpelación se reconstruye el asalto ocurrido en la noche del 15 al 16 de agosto y se recuerda la sustracción de las cuatro obras de Antonello da Messina: tres paneles atribuibles al Políptico de San Gregorio y la tablilla bifacética con la Virgen y el Cristo en piedad.
El núcleo de la iniciativa parlamentaria se centra precisamente en la capacidad del sistema de seguridad para impedir la intrusión o, al menos, detectarla y permitir una intervención oportuna. Los diputados piden a la Región que aclare qué sistemas de videovigilancia, alarma antirrobo, control de accesos y protección de las obras estaban instalados en el museo en el momento de los hechos y si dichos sistemas estaban efectivamente operativos.
Otra serie de preguntas se refiere al mantenimiento de las instalaciones. En la pregunta se solicita saber si los sistemas de seguridad se sometieron a los mantenimientos, verificaciones y pruebas previstos y si, en los días o semanas previos al robo, se señalaron anomalías, averías u otros problemas críticos. Se trata de cuestiones que ocuparán un lugar central en el debate institucional, sobre todo a la luz de las dudas planteadas por los investigadores sobre la actuación de los vigilantes y sobre la forma en que se gestionó la alarma tras su activación.
No obstante, tanto la dirección del museo como el presidente de la Región, Renato Schifani, ya han dado garantías sobre el funcionamiento de las instalaciones. Ambos han asegurado que los sistemas funcionaron con normalidad. Ahora serán las investigaciones y las comprobaciones institucionales las que deberán determinar con mayor precisión qué ocurrió la noche del robo, qué señales registraron efectivamente los sistemas y cómo se gestionaron los procedimientos de seguridad.
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| Robo de Antonello da Messina: se ha encontrado la furgoneta utilizada para la huida; se busca al cómplice |
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