Un ejemplar de Action Comics nº 1, el famoso cómic de 1938 que marca la primera aparición de Superman y el inicio del género de los superhéroes, se ha vendido en una operación privada por 15 millones de dólares. La operación establece un nuevo récord en el mercado del cómic, pero sobre todo en todo el sector de los objetos de colección de la cultura pop. El ejemplar, que cuenta con la certificación CGC (Certified Collectibles Group) de grado 9,0, supera así el récord anterior de 9,12 millones de dólares, establecido en noviembre de 2025 por un ejemplar de Superman nº 1, que también contaba con la certificación CGC. Según el Informe de Población de CGC, hay menos de cien copias censadas del cómic, pero la distribución de la condición es extremadamente sesgada. Sólo dos ejemplares tienen la calificación CGC 9.0, y cada transacción de estos ejemplares ha dado lugar a aumentos significativos de los valores de mercado. El ejemplar vendido en 2026 ya protagonizó una venta récord en 2011, cuando se vendió por 2,16 millones de dólares, mientras que el otro CGC 9.0 había alcanzado los 3,2 millones en 2014.
Incluso ejemplares en inferior estado han contribuido a redefinir los parámetros económicos del sector. En 2024, un ejemplar CGC 8,5 de Action Comics nº 1 se vendió en subasta pública por 6 millones de dólares, convirtiéndose en el ejemplar más caro jamás vendido hasta ese momento. Un logro que muchos observadores consideraron destinado a durar mucho tiempo, antes de ser superado en 2025 por el descubrimiento de un ejemplar de Superman nº 1 encontrado en un desván, clasificado CGC 9,0 y vendido por 9,12 millones de dólares. Así pues, la transacción de 15 millones de dólares supone otro salto de escala. Action Comics nº 1 no sólo vuelve a ser el cómic más caro jamás vendido, sino que también supera los récords alcanzados por otros ámbitos del coleccionismo, incluidos los cromos deportivos más valiosos. La venta fue negociada por Metropolis Collectibles y ComicConnect; no se ha revelado la identidad del comprador ni del vendedor.
El ejemplar en cuestión cuenta además con una historia coleccionista especialmente bien articulada, que ha contribuido a consolidar su estatus conocido. Apareció públicamente por primera vez en 1992, cuando se vendió en Sotheby’s por más de 82.000 dólares, lo que en aquel momento supuso un récord absoluto para un cómic. En 1996, Metropolis Collectibles lo vendió al actor Nicolas Cage por 150.000 dólares, estableciendo un nuevo récord. En 2000, el cómic desapareció durante una fiesta en la residencia del actor y se perdió durante años. El libro reapareció en 2011 en un almacén de California, fue recuperado por las fuerzas del orden y devuelto a Cage, que lo confió a ComicConnect para su subasta seis meses después. La operación se saldó con una puja de 2,16 millones de dólares, lo que supuso la primera vez que un cómic superaba la barrera de los dos millones. Según Vincent Zurzolo, presidente de Metropolis Collectibles, el valor de la obra reside en su rareza y en la narrativa que se ha ido tejiendo en torno al objeto a lo largo de las décadas. Zurzolo comparó el robo y posterior descubrimiento del libro con el famoso robo de la Gioconda en 1911, un episodio que contribuyó a convertir el cuadro de Leonardo en un símbolo mundial.
Junto a la dimensión económica y coleccionista, Action Comics nº 1 también ha sido objeto de análisis críticos en el plano iconográfico. En 2007, el dibujante y escritor de cómics estadounidense Christopher Knowles, autor de Our Gods Wear Spandex: The Secret History of Comic Book Heroes, relacionó la portada de 1938 diseñada por Joe Shuster con obras de la tradición figurativa renacentista. En concreto, en el artículo THE “ACTION COMICS” #1 COVER DEBATE - PART 1 Knowles señalaba similitudes compositivas con Hércules y la Hidra de Antonio del Pollaiolo (Florencia, c. 1431 - 1498), indicando semejanzas en la colocación de la figura corrida, la disposición de los elementos y el uso de líneas y ángulos clave. Según el dibujante, tales correspondencias serían demasiado precisas para ser accidentales y sugerirían el uso de referencias visuales, tal vez mediadas por proyectores opacos, herramientas ya muy extendidas en las primeras décadas del siglo XX y empleadas habitualmente en los estudios gráficos comerciales. La hipótesis se inserta en una práctica consolidada en la ilustración y la publicidad, donde el recurso a modelos iconográficos preexistentes representa una modalidad operativa generalizada. La portada de Action Comics nº 1 se configura así como una síntesis de elementos mitológicos y contemporáneos, reinterpretados para construir la imagen de Superman como un héroe moderno, comparable a una nueva encarnación de Hércules.
Casi noventa años después de su publicación, la obra sigue ocupando un lugar central tanto en la historia de la imaginería del siglo XX como en el mercado mundial de coleccionistas. La venta de 15 millones de dólares confirma su papel de referencia absoluta en un sector cada vez más internacional y financieramente estructurado.
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| Action Comics nº 1 vendido por 15 millones: la portada del cómic recuerda al Hércules de Pollaiolo |
El autor de este artículo: Noemi Capoccia
Originaria di Lecce, classe 1995, ha conseguito la laurea presso l'Accademia di Belle Arti di Carrara nel 2021. Le sue passioni sono l'arte antica e l'archeologia. Dal 2024 lavora in Finestre sull'Arte.Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.