En Mantua se creará un nuevo espacio público capaz de conectar el Castillo de San Giorgio, el Museo Arqueológico Nacional y la ciudad, cuyo objetivo será también garantizar la visibilidad de una página significativa de la historia urbana. Este es el objetivo del proyecto de remodelación del espacio público comprendido entre el foso del Castillo de San Giorgio y la calle San Giorgio, aprobado por el Pleno municipal de Mantua en la sesión del 16 de junio de 2026 a propuesta del Museo del Palacio Ducal. La intervención afecta a la parcela catastral número 109, uno de los espacios más emblemáticos para quienes acceden al centro histórico desde el puente de San Giorgio y un punto estratégico tanto para la imagen de la ciudad como para el disfrute de todo el complejo museístico. La rehabilitación surge de la voluntad de mejorar la calidad urbana y la accesibilidad de un lugar que, en la actualidad, presenta recorridos fragmentados, dificultades en los accesos y una disposición general que no se considera adecuada para poner en valor el contexto monumental en el que se inscribe.
El proyecto aprobado propone una transformación definida, mesurada pero significativa. El núcleo de la intervención lo constituyen la creación de nuevos recorridos accesibles, la eliminación de las barreras arquitectónicas, la reorganización de las zonas verdes y la creación de nuevos espacios de descanso y acogida destinados tanto a los ciudadanos como a los visitantes. El objetivo es facilitar y hacer más inclusivo el acceso a la zona, integrándola de manera más eficaz en el sistema de espacios públicos y culturales de la ciudad.
La iniciativa se inscribe en una visión de la valorización cultural que va más allá de la mera protección del patrimonio histórico y monumental. De hecho, la intervención pretende mejorar de forma concreta las condiciones de uso y conocimiento de los lugares por parte de la comunidad, conciliando las necesidades de conservación con las de accesibilidad y usabilidad. Un principio que también encuentra su fundamento en el Código de Bienes Culturales y del Paisaje, cuyo artículo 4 establece que la puesta en valor consiste en el ejercicio de las funciones y la regulación de las actividades destinadas a promover el conocimiento del patrimonio cultural y a garantizar las mejores condiciones de uso y disfrute público del mismo, incluso por parte de las personas con discapacidad, con el fin de fomentar el desarrollo de la cultura. La puesta en valor comprende, además, la promoción y el apoyo a las intervenciones de conservación del patrimonio cultural.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto se refiere a la relación entre el espacio público y la memoria histórica. De hecho, la zona objeto de la intervención estuvo ocupada hasta finales del siglo XIX por una parte del último de los cinco teatros de los Gonzaga construidos en esa zona, es decir, el teatro diseñado por el arquitecto Giuseppe Piermarini. Las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo a principios de la década de 2000 y los estudios históricos posteriores han permitido recuperar la memoria de este edificio ya desaparecido. Es precisamente a partir de estas investigaciones que toma forma el enfoque de diseño de la nueva ordenación urbana. De hecho, la geometría del espacio público surge de los vestigios arqueológicos descubiertos durante las excavaciones y de la documentación histórica conservada, con el objetivo de evocar el antiguo teatro y ofrecer a los ciudadanos una mayor comprensión de una etapa importante de la historia urbana de Mantua.
El núcleo de la intervención lo constituirá una plaza con una característica forma de herradura. De hecho, la nueva configuración recuerda, por su ubicación y dimensiones, al patio de butacas del antiguo teatro neoclásico. No se trata de una reconstrucción material del edificio desaparecido, sino de una reinterpretación contemporánea capaz de hacer perceptible su presencia a través del diseño del espacio urbano.
El nivel del nuevo pavimento coincidirá con el de la planta baja del Museo Arqueológico Nacional. Además, la nueva zona de acogida se situará en el mismo eje que la nave del museo, creando una continuidad espacial entre el interior y el exterior y configurándose como una prolongación natural del edificio hacia la ciudad. Una solución que evoca la configuración original existente antes de la creación del Mercado de los Bozzoli, cuando el teatro fue parcialmente demolido y destinado a una función diferente.
Un elemento de especial interés será el mantenimiento de la continuidad visual entre el museo y el espacio público. A través de los amplios ventanales del edificio será posible, de hecho, conservar la conexión visual con el Mausoleo Sarsinate, un monumento funerario de la época de Augusto procedente del territorio de Mantua y que hoy se conserva dentro del recorrido expositivo. De este modo, el proyecto pretende crear un diálogo constante entre la dimensión museística y la urbana, reforzando la relación entre el patrimonio arqueológico y el espacio público. Para permitir la realización de la nueva configuración, será necesario intervenir también en el perfil del terreno. Se prevén modestos movimientos de tierra que permitirán la incorporación de las rampas proyectadas, la continuidad con el recorrido que bordea el foso y la construcción de la nueva plataforma central.
En el interior de este espacio se ubicarán asientos dispuestos en forma de anillo integrados en el diseño de la plaza, un podio destinado a acoger una obra de arte que se seleccionará posteriormente y un árbol de gran valor simbólico. La elección ha recaído en el haya, considerada el símbolo por excelencia del locus amoenus virgiliano y citada en el célebre verso que abre la primera égloga de las Bucólicas: «Tityre, tu patulae recubans sub tegmine fagi...». La presencia del árbol contribuirá a caracterizar el espacio como lugar de encuentro, descanso y contemplación, además de evocar una de las referencias culturales más profundas de la tradición literaria vinculada al territorio. También se ha prestado especial atención a los materiales. Las soluciones previstas se han seleccionado en función de su compatibilidad con el contexto monumental y paisajístico. Los caminos se construirán con materiales drenantes, mientras que las superficies se revestirán con calcestre. Los nuevos asientos de hormigón pigmentado se integrarán en el diseño global de la zona y estarán acompañados de elementos informativos destinados a la orientación de los visitantes y al conocimiento del lugar y de su historia.
La rehabilitación de la zona situada frente al Museo Arqueológico Nacional se inscribe en la estrategia más amplia de puesta en valor promovida por el Palacio Ducal de Mantua. Una estrategia que pretende reforzar la relación entre el museo y la ciudad, interpretando el patrimonio cultural no como un elemento aislado, sino como un componente vivo de la contemporaneidad urbana. El objetivo es estrechar cada vez más el vínculo entre las instituciones culturales, los espacios públicos y la vida cotidiana de los ciudadanos, fomentando nuevas formas de disfrute y participación.
El promotor y la entidad adjudicadora de la obra será el Palacio Ducal de Mantua. El proyecto surge por iniciativa del director Stefano L’Occaso y ha sido desarrollado por la Oficina de Proyectos Arquitectónicos del Museo. El papel de responsable único del proyecto recae en el arquitecto Andrea Palmieri, quien ha trabajado en colaboración con el arquitecto Antonio Giovanni Mazzeri, el ingeniero Fabrizio D’Amato y la arqueóloga Mari Hirose. Por su parte, el diseño ejecutivo y la dirección de las obras se han encomendado al estudio Archiplan, de los arquitectos Diego Cisi y Stefano Gorni Silvestrini. En cuanto al calendario, las obras aún no se han adjudicado. Según las previsiones, las obras podrán iniciarse a más tardar en otoño de 2026 y tendrán una duración estimada de unos tres meses. La zona objeto de la intervención seguirá siendo propiedad del Ayuntamiento de Mantua. De hecho, todo el proyecto se desarrolla en el marco de la colaboración institucional entre la administración municipal y el Palazzo Ducale. Además, está previsto que, una vez finalizadas las obras, el espacio rehabilitado se devuelva al Ayuntamiento para su gestión y mantenimiento ordinario.
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| Mantua, nueva plaza frente al Museo Arqueológico: se aprueba el proyecto de remodelación |
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