Florencia: concluyen las obras de restauración de la Basílica del Carmine con fondos del PNRR


Se han concluido antes de lo previsto las obras, por valor de 3 millones de euros, en la basílica de Santa Maria del Carmine de Florencia. Intervención del PNRR en colaboración con el Ministerio de Cultura y el Fondo para Edificios de Culto: se han restaurado las capillas, las instalaciones y la Capilla Corsini.

En Florencia han concluido antes de lo previsto las obras de restauración de la basílica de Santa Maria del Carmine, una de las intervenciones más importantes del programa de rehabilitación del patrimonio eclesiástico de la ciudad, financiado a través del PNRR. La obra, con un coste total de unos 3 millones de euros, se ha llevado a cabo gracias a los fondos europeos NextGenerationEU asignados por el Ministerio de Cultura, en el marco de una compleja sinergia institucional en la que han participado el Fondo de Edificios de Culto del Ministerio del Interior, la Dirección General de Obras Públicas de Toscana, las Marcas y Umbría, y la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Florencia.

La inauguración oficial tuvo lugar el martes 16 de junio a las 16:00 horas, lo que supuso la devolución a la ciudad de un complejo monumental de extraordinaria importancia histórica y artística. En la ceremonia participaron destacados representantes institucionales, entre ellos el prefecto Alessandro Tortorella, director central de administración del Fondo de Edificios de Culto, la superintendente Antonella Ranaldi, el responsable interregional de Obras Públicas Giovanni Salvia y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Florencia, Giovanni Bettarini.

La Basílica de Santa María del Carmine, fundada en 1268 por los frailes carmelitas, es uno de los lugares emblemáticos del barrio del Oltrarno y de la historia artística de Florencia. El complejo es conocido a nivel internacional sobre todo por la Capilla Brancacci, considerada una de las cumbres absolutas del primer Renacimiento gracias a los frescos de Masaccio, Masolino y Filippino Lippi. Junto a esta obra maestra se encuentra la Capilla Corsini, expresión del primer barroco florentino, realizada con la colaboración de Giovanni Battista Foggini y Luca Giordano, y que hoy es el centro de la nueva restauración junto con las capillas del crucero.

La historia de la iglesia está marcada por un dramático suceso ocurrido en la noche del 28 al 29 de enero de 1771, cuando un incendio destruyó casi por completo el interior del edificio, salvando únicamente la sacristía gótica y las capillas situadas en los extremos del crucero, entre ellas la Brancacci y la Corsini. La reconstrucción tuvo lugar entre 1775 y 1782 en estilo barroco tardío, bajo la dirección del arquitecto Giuseppe Ruggieri, con las decoraciones ilusionistas del techo realizadas por Domenico Stagi. La nueva intervención de restauración se inscribe, por tanto, en este largo proceso histórico, devolviendo legibilidad y estabilidad a la configuración del siglo XVIII del complejo.

Basílica del Carmine tras su restauración. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras las restauraciones. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras su restauración. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras las restauraciones. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras su restauración. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras las restauraciones. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras su restauración. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras las restauraciones. Foto: Luca V. Photography

Las obras concluyeron con bastante antelación respecto al calendario inicial y han permitido devolver a la ciudadanía una parte considerable del patrimonio decorativo y arquitectónico de la basílica. Además de la restauración de las superficies, la intervención ha incluido una importante modernización de las instalaciones, prestando especial atención a la seguridad del bien y a su accesibilidad.

La campaña de restauración ha abarcado la Capilla Mayor, con el coro y el cenotafio Soderini de mármol blanco de principios del siglo XVI, la Capilla Corsini y las capillas del crucero, entre las que se encuentran la de Bonsi, la del Crucifijo, la de la Comunión y la de Nerli. Antes de las obras, estas zonas presentaban depósitos superficiales generalizados y daños significativos, sobre todo en las capillas de la Comunión y Nerli, causados por filtraciones de agua procedentes de las cubiertas.

Paralelamente a la restauración conservativa, el proyecto ha permitido la instalación de un nuevo sistema de iluminación para toda la iglesia, incluida la nave central, además de la adaptación y puesta a norma de los sistemas de iluminación de las lámparas de araña. Asimismo, se ha instalado un moderno sistema de detección de humos y extinción de incendios, que abarca tanto la iglesia como la sacristía, con tecnologías de muestreo de aire para una cobertura completa y preventiva.

Se ha prestado especial atención a la Capilla Corsini, considerada uno de los máximos ejemplos del barroco de ascendencia romana en Florencia. La intervención ha devuelto la luminosidad original a los mármoles blancos de Carrara de los monumentales retablos esculpidos por Foggini y a los elementos decorativos de mármol policromado, realizados entre 1675 y 1683 según el proyecto de Pier Francesco Silvani.

La restauración ha requerido operaciones altamente especializadas, entre las que se incluyen la limpieza de las superficies de mármol con métodos calibrados y probados en ensayos preliminares, además de intervenciones de consolidación estructural en losas fracturadas o inestables. Los problemas más importantes se referían precisamente a la estabilidad del revestimiento de piedra, que se resolvieron mediante inyecciones de resinas consolidantes e intervenciones específicas de restauración.

Asimismo, se han restaurado la tapa de plata del sarcófago de San Andrés Corsini, atribuida al orfebre Heinrich Brunick según un diseño de Foggini, y el ataúd de madera del santo, testimonios de gran valor artístico y devocional que recuperan la complejidad del conjunto barroco de la capilla.

Las capillas del crucero han recuperado la legibilidad original de sus decoraciones en estuco, marmorino y frescos, mientras que en la Capilla Mayor también se ha puesto en valor el órgano de tubos de estilo barroco tardío de Mannaioni. En la sacristía, que data de la estructura gótica original de 1268, se han llevado a cabo estudios de diagnóstico y se han instalado nuevas instalaciones eléctricas y de protección contra incendios.

Basílica del Carmine tras su restauración. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras las restauraciones. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras su restauración. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras las restauraciones. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras su restauración. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras las restauraciones. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras su restauración. Foto: Luca V. Photography
Basílica del Carmine tras las restauraciones. Foto: Luca V. Photography

El proyecto PNRR ha introducido, además, soluciones tecnológicas avanzadas, con un sistema de iluminación LED diseñado para reducir los impactos nocivos sobre las pinturas y las superficies históricas, y un sistema contra incendios integrado en toda la basílica. Las decisiones de diseño se basaron en una fase preliminar de análisis a partir de levantamientos digitales y mapas de deterioro, lo que garantizó una intervención respetuosa con el patrimonio histórico.

La restauración de la Basílica del Carmine constituye la primera y más importante intervención finalizada en Florencia en el marco de un programa más amplio del PNRR que abarca nueve iglesias del Fondo de Edificios de Culto, con una inversión total de unos 15 millones de euros. Las demás obras, entre las que se incluyen las de Santa Maria Novella y San Marco, se encuentran en fase de finalización.

La complejidad del proyecto de restauración, dirigido por Rosella Pascucci y Alberto Felici, ha requerido la colaboración de numerosas instituciones pertenecientes a tres ministerios diferentes, junto con un amplio grupo de profesionales, técnicos y empresas especializadas, que han trabajado bajo la coordinación de la Superintendencia de Florencia y de la Dirección General de Obras Públicas.

«Aproximadamente un año y medio después de la conclusión de la intervención de investigación, los estudios diagnósticos y científicos y el mantenimiento de los frescos de la Capilla Brancacci», explica la superintendente Antonella Ranaldi, «la extensa y compleja restauración que acaba de concluir tiene además el mérito de devolver la dignidad y el esplendor al resto de la iglesia y de redescubrir la obra maestra de la Capilla Corsini. La capilla Brancacci, por un lado, y la Corsini, por el otro, se miran y se enfrentan en un diálogo a muy corta distancia entre las artes y los artistas al más alto nivel. La primera es la obra maestra universal del primer Renacimiento florentino, mientras que la Corsini marca la llegada a Florencia del gusto barroco de ascendencia romana, de una nueva teatralidad y de la unión de las artes, renovando así el panorama artístico».

«La finalización de la restauración de la Basílica de Santa María del Carmine, que devuelve todo su esplendor a uno de los lugares más significativos de la historia artística y religiosa de Florencia», afirma la subsecretaria de Interior con competencias en el FEC, Wanda Ferro, «representa un hito importante en el camino hacia la protección y la puesta en valor de uno de los complejos monumentales más significativos del patrimonio histórico y artístico nacional, que alberga en su interior auténticas joyas como la Capilla Corsini. Un resultado alcanzado también gracias a la colaboración entre diversas instituciones —a empezando por los Ministerios del Interior, de Cultura y de Infraestructuras— que han aunado sus competencias y profesionalidad. A través del FEC, el Ministerio del Interior desempeña un papel inestimable en la conservación de los edificios sagrados, que son a la vez testimonios de fe, guardianes de nuestra memoria colectiva y extraordinarios tesoros de arte. Quiero expresar mi agradecimiento a todas las instituciones implicadas, a los técnicos y a los trabajadores que han contribuido al éxito de una restauración compleja, llevada a cabo con competencia y gran atención a la protección de la autenticidad del bien».

Florencia: concluyen las obras de restauración de la Basílica del Carmine con fondos del PNRR
Florencia: concluyen las obras de restauración de la Basílica del Carmine con fondos del PNRR



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