Descubierto en Noruega el «naufragio de la porcelana»: un tesoro del siglo XVIII a 600 metros de profundidad


En el tramo de mar del Skagerrak, frente a las costas de Noruega, se ha localizado un pecio del siglo XVIII con un excepcional cargamento de porcelana china, tejidos, lámparas de araña y mercancías comerciales. Su estado de conservación es excepcional.

Un hallazgo destinado a reescribir una parte importante de la historia marítima del norte de Europa sale a la luz desde las profundidades del Skagerrak, el estrecho que separa Noruega de Dinamarca y conecta el Mar del Norte con el Mar Báltico. A unos 600 metros de profundidad, frente a la costa noruega, se ha localizado un pecio excepcionalmente bien conservado que transportaba un rico cargamento de porcelana china y otros bienes comerciales del siglo XVIII. Los arqueólogos ya lo han bautizado como «Porcelain Wreck», el pecio de la porcelana, y consideran que constituye uno de los hallazgos arqueológicos subacuáticos más importantes jamás realizados en la región.

Según los primeros análisis, el barco se hundió a mediados del siglo XVIII durante una travesía comercial cuyos detalles aún están por reconstruir. Lo que hace que este hallazgo sea extraordinario no es solo la presencia de una carga especialmente valiosa, sino, sobre todo, su excepcional estado de conservación. De hecho, los investigadores destacan que no existen precedentes comparables en el norte de Europa en cuanto a la cantidad, variedad e integridad de los materiales recuperados.

Las primeras operaciones en el yacimiento ya han permitido sacar a la superficie numerosos hallazgos. Entre ellos figuran porcelanas de fabricación china, lámparas de araña, copas, tejidos, cereales y cajas que se cree que contenían té, hierbas medicinales y otros productos destinados a los mercados europeos. Las actividades de exploración y recuperación siguen en curso y continúan aportando nuevos elementos que podrían contribuir a esclarecer la historia del barco, sus rutas comerciales y las relaciones económicas que unían Europa y Asia en el siglo XVIII.

Restos de porcelana
Naufragio de la «Porcelana»
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Espen Saastad
Espen Saastad
Restos de porcelana
Restos de porcelana
Restos de porcelana
Restos de porcelana

El ministro noruego de Clima y Medio Ambiente, Andreas Bjelland Eriksen, ha destacado la importancia del hallazgo y ha resaltado el valor científico y tecnológico de la operación. Según el ministro, el hallazgo constituye un testimonio excepcional de la historia marítima de Noruega y del norte de Europa, y ofrece nuevas oportunidades para la investigación arqueológica, la divulgación cultural y la gestión del patrimonio histórico sumergido.

El descubrimiento del pecio no se debe a una gran expedición científica internacional, sino que hay que atribuirlo a un empresario noruego apasionado por las exploraciones submarinas. De hecho, quien localizó el yacimiento fue Espen Saastad, relojero y diseñador de relojes residente en Porsgrunn, en el sureste de Noruega. Saastad también dirige una pequeña empresa especializada en el uso de vehículos submarinos teledirigidos y en actividades de prospección. Una vez comprendida la importancia potencial del hallazgo, Saastad informó inmediatamente a las autoridades competentes, lo que permitió poner en marcha los procedimientos oficiales de protección e investigación. En la actualidad, colabora directamente con el Museo Marítimo de Noruega, en Oslo, en las actividades de documentación, exploración y recuperación de los hallazgos. El Museo Marítimo de Noruega, que coordina las actividades relacionadas con el pecio, forma parte de la Fundación del Museo Noruego de Historia Cultural, que también incluye instituciones importantes como Eidsvoll 1814, Bogstad Manor, Bygdø Royal Manor, el Museo y Teatro Ibsen y el Museo Noruego de Historia Cultural.

La actuación del explorador ha sido elogiada públicamente por el Gobierno noruego, que ha destacado que los nuevos conocimientos obtenidos gracias a este descubrimiento han sido posibles precisamente gracias a su decisión de actuar de forma responsable y de informar a las instituciones sobre el yacimiento, en lugar de intentar llevar a cabo intervenciones por su cuenta.

La directora general de la Dirección General del Patrimonio Cultural de Noruega, Hanna Geiran, ha contado que le costó creer la magnitud del hallazgo cuando comprendió su alcance. Según Geiran, el pecio constituye una fuente extraordinaria de información sobre la historia de la navegación y el comercio marítimo, ya que ofrece a los investigadores materiales conservados en condiciones que rara vez se observan.

Restos de porcelana
Naufragio de la «Porcelana»
Restos de porcelana
Naufragio de la «Porcelana»
Restos de porcelana
Restos del «Porcelana»
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la porcelana

Precisamente para garantizar la protección de este patrimonio, el pecio quedó inmediatamente bajo la protección prevista por la legislación noruega sobre bienes culturales. De acuerdo con la normativa vigente, el yacimiento goza ahora de protección automática como bien arqueológico, lo que impide cualquier actividad no autorizada y garantiza que las investigaciones puedan llevarse a cabo siguiendo criterios científicos rigurosos.

Las operaciones arqueológicas cuentan además con una importante inversión pública. La Dirección Noruega de Patrimonio Cultural ha destinado 2,9 millones de coronas noruegas (unos 260 000 euros) para financiar las actividades de estudio, recuperación y conservación de los materiales. Los arqueólogos e historiadores que participan en el proyecto están trabajando en la documentación detallada de los hallazgos y en el análisis de sus características para reconstruir el contexto histórico del naufragio.

Uno de los aspectos más fascinantes del hallazgo tiene que ver precisamente con la composición de la carga. Las porcelanas parecen proceder de China, lo que confirma la existencia de vínculos comerciales con el Lejano Oriente. Las lámparas recuperadas, por su parte, presentan características estilísticas que harían pensar en producciones alemanas o inglesas: esta combinación sugiere que el barco transportaba mercancías procedentes de diferentes zonas geográficas, por lo que habría que situarlo en una compleja red comercial internacional.

Los investigadores están tratando de determinar con mayor precisión el origen del barco y su destino final. Por el momento, aún no está claro si se trataba de un barco que enarbolaba pabellón británico, alemán o de otra potencia marítima de la época. Los análisis de los materiales, junto con el estudio de la estructura del barco y los documentos históricos disponibles, podrían aportar respuestas en los próximos años.

Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Restos del «Porcellana»
Restos de porcelana
Naufragio de la Porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la porcelana
Restos de porcelana
Naufragio de la porcelana

Para los arqueólogos, este pecio representa una auténtica cápsula del tiempo. A diferencia de muchos otros yacimientos sumergidos localizados a lo largo de las costas del norte de Europa, a menudo dañados por las corrientes, las actividades humanas o los saqueos ocurridos a lo largo de los siglos, este pecio se encuentra en aguas profundas y relativamente aisladas. Precisamente esta condición ha favorecido una conservación excepcional de los materiales. La directora de la Fundación del Museo Noruego de Historia Cultural, Nina Refseth, ha definido así el hallazgo como «el comienzo de una nueva era para la arqueología noruega». La posibilidad de estudiar un yacimiento tan bien conservado y situado en mar abierto ofrece, de hecho, oportunidades de investigación de las que los investigadores disponen en contadas ocasiones. Según Refseth, el pecio permite acceder a una imagen casi intacta de un momento histórico concreto, lo que permite observar las mercancías, las tecnologías y las prácticas comerciales del siglo XVIII en su contexto original. La operación pone de relieve, además, los avances tecnológicos logrados por la arqueología subacuática en los últimos años. La exploración de yacimientos situados a cientos de metros de profundidad requiere, de hecho, el uso de sofisticados vehículos teledirigidos, sistemas de detección avanzados y procedimientos de recuperación extremadamente complejos. Tecnologías que hoy permiten llegar a entornos que, hasta hace pocos años, eran prácticamente inaccesibles y estudiarlos.

Una vez completadas las actividades de documentación y conservación, el valioso cargamento se destinará a su exposición al público. De hecho, el proyecto prevé que los hallazgos se expongan en el Museo Marítimo de Noruega, en Oslo, donde podrán ser estudiados y admirados por el público. Ya en el mes de junio se presentará una primera selección de objetos, que ofrecerá a los visitantes un adelanto de uno de los descubrimientos arqueológicos más extraordinarios de los últimos años en la región.

Descubierto en Noruega el «naufragio de la porcelana»: un tesoro del siglo XVIII a 600 metros de profundidad
Descubierto en Noruega el «naufragio de la porcelana»: un tesoro del siglo XVIII a 600 metros de profundidad



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