Un Giambattista Tiepolo redescubierto: se presenta en la BIAF un «San Roque» inédito


En la Bienal Internacional de Antigüedades de Florencia se ha presentado un pequeño lienzo que representa a San Roque: se trata de una obra inédita de Giambattista Tiepolo, que se suma al conjunto de numerosas versiones de este tema ya conocidas por los estudiosos y que reabre un capítulo poco conocido, pero muy interesante, de su obra pictórica.

Un rayo de luz muy cálida, de un tono amarillo dorado como el sol que se filtra a través de la niebla de la laguna veneciana, envuelve la figura solitaria de un peregrino que se ha detenido sobre un saliente rocoso: tiene el pelo largo y suelto que le cae sobre los hombros, la mirada fija hacia arriba en un éxtasis contemplativo impregnado de recogimiento místico, mientras que, con un gesto mesurado, aparta el borde de la túnica para mostrar la llaga de la peste grabada en el muslo. A su lado, acurrucado entre las rocas, un perro de hocico atento vela por su soledad, símbolo de esa fidelidad providencial que alimentó y socorrió al santo durante los días más oscuros de la enfermedad y el exilio. Se trata de una imagen de intensa carga espiritual y de extraordinaria calidad pictórica, encerrada en las reducidas dimensiones de un pequeño lienzo de apenas 44,5 por 32,5 centímetros. Se trata de un cuadro inédito que representa a San Roque con su perro, atribuible a la mano de Giambattista Tiepolo (Venecia, 1696 – Madrid, 1770). La obra, un óleo sobre lienzo de primera calidad, ha sido presentada por la galería Santa Tecla S.R.L. en la XXXIV edición de la Bienal Internacional de Antigüedades de Florencia, donde está a la venta (precio de venta: 195 000 euros) y donde puede contemplarse hasta el 4 de octubre, y supone una adquisición de gran relevancia para los estudios sobre el maestro veneciano, además de reabrir el fascinante capítulo relacionado con sus famosas «variaciones sobre el tema» dedicadas al santo taumaturgo.

El redescubrimiento de este cuadro vuelve a centrar la atención de la crítica en un fenómeno coleccionista y devocional muy particular de la Venecia de principios del siglo XVIII: fue el historiador del arte Antonio Morassi quien, en 1950, identificó por primera vez la existencia de un conjunto de pequeños lienzos de formato similar realizados por Giambattista Tiepolo a lo largo de aproximadamente una década. Inicialmente, el célebre estudioso catalogó trece ejemplares conservados en diversas colecciones privadas, definiéndolos como «variaciones sobre el tema, ricas en fantasía y sorpresa», capaces de demostrar «cómo un gran artista puede crear y recrear el mismo tema sin repetirse jamás».

Giovanni Battista Tiepolo, San Roque con su perro (óleo sobre lienzo de primera calidad, 44,5 x 32,5 cm)
Giovanni Battista Tiepolo, San Roque con su perro (óleo sobre lienzo de primera calidad, 44,5 x 32,5 cm)

Las investigaciones posteriores confirmaron y ampliaron la intuición de Morassi. En 1962, continuando con sus investigaciones, el estudioso elevó a dieciocho el número de lienzos autógrafos identificados, a los que Aldo Rizzi añadió otro ejemplar ese mismo año. En 1993 se produjeron nuevas aportaciones con la monografía sobre el pintor editada por Massimo Gemin y Filippo Pedrocco, quienes publicaron otras dos obras inéditas. La reciente aparición de esta nueva versión amplía aún más la comprensión de la exploración que Tiepolo hizo de este tema, subrayando la capacidad del artista para producir múltiples interpretaciones de un mismo tema manteniendo una frescura constante en su inventiva.

Pero, ¿cuál es la razón que impulsa al pintor a realizar un número tan considerable de pequeñas obras relacionadas con el santo sanador? Tal y como reconstruyen los estudios de Morassi, la explicación radica en la intensa devoción popular y en la influencia de la poderosa cofradía veneciana dedicada a San Roque, de la que el propio Tiepolo fue quizá miembro. La demanda de estas pinturas de interior surgió probablemente a raíz del gran éxito obtenido por la exposición de una obra de juventud del artista, *La inmersión del faraón*, presentada en 1716 con motivo de la fiesta del patrón y acogida con aplauso unánime por los entendidos de la época. A raíz de ese éxito, los acaudalados miembros de la Scuola Grande de San Roque encargaron a Giambattista la realización de imágenes devocionales dedicadas a su santo patrón.

En la Venecia de principios del siglo XVIII, la producción de estas «imágenes devocionales» de autor, por así decirlo, no respondía únicamente a motivos religiosos, sino que también constituía un reflejo del estatus social. Como confirmación de este fenómeno, obras de temática similar aparecen de forma simétrica en los catálogos de otros célebres pintores venecianos contemporáneos de Tiepolo, en primer lugar Giambattista Pittoni y Sebastiano Ricci. A ellos también se les encargaron lienzos destinados a la devoción privada, obras que, por tanto, ponen de manifiesto el papel central del arte pictórico en la vida espiritual y social de la Serenísima.

La versión de Santa Tecla srl muestra a un santo peregrino representado con una larga melena suelta, un santo que encarna una figura a la vez serena y decididamente orgullosa. Viste una túnica de un azul intenso y profundo, símbolo de humildad, pero también marco cromático concebido para resaltar la santidad que atestigua la llaga visible en el muslo. Sobre los hombros descansa una capa blanca, emblema de la pureza divina, mientras que la figura se yergue sobre un saliente rocoso que evoca el aislamiento espiritual y la dureza de la prueba a la que se sometió el santo en su continuo peregrinar.

La postura, marcada por una ligera tensión dinámica, sugiere un movimiento de ascensión hacia Dios que transfigura el sufrimiento del camino. El rostro absorto y contemplativo revela un profundo misticismo, acentuado por la luz divina de tono amarillo dorado que envuelve la escena como la niebla sobre la laguna veneciana. Un elemento imprescindible de la composición es el perro, símbolo del cuidado, la fidelidad y la asistencia divina que recibió el santo durante el período de exilio y enfermedad. Su ubicación junto al peregrino no solo equilibra la composición figurativa, sino que confiere grosor y profundidad al relato visual. Al fondo, el paisaje se muestra esencial y apenas esbozado, aunque conserva un tono teatralmente dramático.

Se establece una correspondencia estilística inmediata con el San Roque conservado en el Musée des Beaux-Arts et d’Archéologie de Besançon, en Francia, del que este pequeño lienzo parece casi una imagen especular. Ambas pinturas comparten la misma fisonomía del protagonista, la misma paleta y un uso mesurado del claroscuro, donde los dramáticos contrastes entre luz y sombra intensifican la carga emocional de la representación. El cuidado por los detalles de la vestimenta y la roca confiere una fuerte sensación de realismo, mientras que los tonos cálidos y terrosos dominantes se ven felizmente realzados por el azul brillante de la túnica.

Giovanni Battista Tiepolo, San Roque con su perro (1730-1735; óleo sobre lienzo, 53,5 x 42,5 cm; Besançon, Musée des Beaux-Arts et d'Archéologie)
Giovanni Battista Tiepolo, San Roque con su perro (1730-1735; óleo sobre lienzo, 53,5 x 42,5 cm; Besançon, Musée des Beaux-Arts et d’Archéologie)

En cuanto a la datación de esta serie, la historiografía crítica ha planteado diversas hipótesis. Antonio Morassi situó la realización de las distintas obras en un periodo comprendido entre 1730 y 1735. Rodolfo Pallucchini, por su parte, propuso una cronología más concreta, reduciendo la realización de la serie al bienio 1732-1733. Recientemente, el investigador Keith Christiansen ha confirmado este enfoque, situando el pequeño lienzo que nos ocupa en los primeros años de la década de 1730.

La trayectoria de la obra en el mundo del coleccionismo da fe de su valor histórico y artístico: antes de llegar a manos de su actual propietario, en Londres, el lienzo formó parte de la prestigiosa colección Brauer y posteriormente se subastó en la casa Clarke de Nueva York. Una trayectoria coleccionista destacada para un valioso lienzo redescubierto que nos devuelve una pieza fundamental de la inagotable maestría creativa de Giambattista Tiepolo.

Un Giambattista Tiepolo redescubierto: se presenta en la BIAF un «San Roque» inédito
Un Giambattista Tiepolo redescubierto: se presenta en la BIAF un «San Roque» inédito



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