En el Museo Arqueológico de Venecia, la restauración se convierte en una experiencia abierta al público


El 13 de julio se celebrarán visitas guiadas al Museo Arqueológico Nacional de Venecia para descubrir el proyecto de conservación de las colecciones arqueológicas llevado a cabo en colaboración con el Instituto Veneciano de Patrimonio Cultural. Las protagonistas serán 27 esculturas griegas y romanas.

La restauración como oportunidad para el conocimiento, la investigación y la participación. Este es el espíritu de la iniciativa «Leggere il marmo», promovida por el Museo Arqueológico Nacional de Venecia, que forma parte de los Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna, y que el lunes 13 de julio abrirá excepcionalmente al público el taller de conservación instalado en el interior de sus salas, ofreciendo a los visitantes la posibilidad de seguir de cerca las actividades de estudio y mantenimiento de una selección de obras de la colección arqueológica. La iniciativa surge de la colaboración entre el Museo y el Instituto Veneciano para el Patrimonio Cultural (IVBC), organismo acreditado por la Región del Véneto para la formación profesional que imparte el curso trienal de técnico en restauración de materiales pétreos y derivados, pinturas murales y bienes arqueológicos. Se trata de la primera experiencia compartida entre ambas instituciones, desarrollada tras una colaboración previa del Instituto con el Parque Arqueológico de Altino, que también pertenece a los Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna.

Para la ocasión, el Patio de Agripa abrirá sus puertas de forma excepcional, aunque los lunes suelen ser días de cierre del museo. Es precisamente aquí donde darán comienzo las visitas guiadas con una breve introducción a cargo del personal del museo, a la que seguirán las intervenciones de los alumnos del Instituto Veneciano de Bienes Culturales, encargados de explicar directamente a los visitantes el trabajo realizado en las obras. Las visitas se organizarán en cuatro turnos, con citas a las 10:00 y a las 12:00 en italiano, y a las 11:00 y a las 13:00 en inglés. El objetivo es permitir al público observar de cerca el trabajo diario del restaurador, con el fin de comprender cómo la investigación científica, el análisis de los materiales y la conservación constituyen herramientas indispensables para profundizar en el conocimiento de las obras y garantizar su transmisión a las generaciones futuras.

Restaustraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna
Restauraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna
Restaustraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna
Restauraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna
Restaustraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna
Restauraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna

Una de las características más significativas del proyecto consiste precisamente en la decisión de llevar a cabo las intervenciones de conservación directamente en las salas abiertas al público y durante el horario habitual de apertura del museo. Así pues, la restauración no se oculta entre bastidores, sino que se convierte en parte integrante de la experiencia de la visita, ofreciendo a los visitantes del museo la posibilidad de presenciar las operaciones y comprender el complejo trabajo que conlleva la protección del patrimonio arqueológico. Los protagonistas de la iniciativa son quince alumnos de la formación técnica en restauración, dedicados al estudio y al mantenimiento de veintisiete esculturas griegas y romanas seleccionadas en función de su estado de conservación y del valor histórico y artístico que revisten dentro de las colecciones del Museo Arqueológico Nacional de Venecia.

Las obras pertenecen a una de las colecciones públicas más antiguas de Europa, creada gracias a la cesión a la comunidad de importantes colecciones privadas venecianas. De hecho, el núcleo original del museo se remonta a la donación realizada en el siglo XVI por Domenico y Giovanni Grimani a la Serenísima República de Venecia, a la que se sumaron posteriormente los legados de numerosas familias de la aristocracia veneciana. Los hallazgos incluidos en el proyecto proceden principalmente de Roma, pero también comprenden obras originarias de Grecia,Egipto y el Oriente Próximo. Se trata de materiales que dan testimonio de la riqueza del coleccionismo veneciano y del papel central que el museo ha desempeñado en la conservación del arte antiguo desde su fundación.

Entre las obras objeto de las intervenciones figuran importantes ejemplos de la estatuaria antigua. Es el casodel Hekateion, datado a finales del siglo I a. C., dedicado a la diosa Hécate y caracterizado por la presencia de las cariátides que rodean a la deidad. También resulta especialmente significativa la restauraciónde la Afrodita Sosandra de Calamides, una copia del siglo II d. C., en la que las operaciones de limpieza están sacando a la luz probables restos de pigmentación conservados en el cabello de la estatua. Un elemento que podría contribuir a enriquecer los conocimientos sobre la policromía de la escultura antigua, tema que desde hace tiempo ocupa un lugar central en las investigaciones arqueológicas internacionales.

Gran parte del proyecto se centra, además, en el retrato romano. Las restauraciones están afectando a numerosos retratos de jóvenes, mujeres y ancianos que, mediante la eliminación controlada de los depósitos acumulados a lo largo de los siglos, están recuperando progresivamente la fuerza expresiva típica del realismo romano. La intervención de conservación también ofrece la oportunidad de identificar los rastros de las restauraciones realizadas en épocas anteriores, lo que permite a los estudiosos no solo profundizar en el conocimiento de las obras originales, sino también reconstruir la historia de su conservación y los distintos enfoques adoptados a lo largo de los siglos.

Entre los casos más interesantes figura el retrato del joven Marco Aurelio. Durante mucho tiempo se consideró que la obra era una realización del siglo XVI, tal vez atribuible al escultor Simone Bianco, concebida como una imitación de la antigüedad. Estudios más recientes han demostrado, en cambio, la auténtica antigüedad del objeto, situando su realización hacia mediados del siglo II d. C. La restauración constituye ahora una herramienta más para la investigación científica. El estudio de los residuos calcáreos aún presentes en la superficie de la estatua podrá, de hecho, aportar nuevos elementos útiles para precisar su datación y profundizar en la historia material del hallazgo.

Restaustraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna
Restauraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna
Restaustraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna
Restauraciones en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Foto: Museos Arqueológicos Nacionales de Venecia y de la Laguna

También reviste especial importancia el trabajo que se está llevando a cabo sobre el denominado «Pie de estatua colosal», que data del siglo IV d. C. Este fragmento monumental pasó a formar parte del Statuario Público veneciano en 1795 gracias al legado de Girolamo Zulian y constituye un raro testimonio de los acrolitos romanos, grandes estatuas cuyo cuerpo se realizaba en madera, mientras que la cabeza, las manos y los pies se esculpían en mármol o en piedra. La investigación llevada a cabo por los alumnos, paralelamente a la restauración, podría además contribuir a confirmar una hipótesis de especial interés histórico. De hecho, los investigadores están barajando la posibilidad de que el fragmento fuera restaurado en el siglo XVIII por Antonio Canova, quien podría haber intervenido personalmente en la obra durante su actividad como restaurador, además de como escultor.

El proyecto ofrece, por tanto, una lectura detallada de la historia de las colecciones del Museo Arqueológico Nacional de Venecia, relacionando la trayectoria del coleccionismo con la evolución de las técnicas de conservación. Para muchas de las obras en cuestión, se trata de la primera intervención real de mantenimiento conservador realizada desde su incorporación a las colecciones públicas. En otros casos, en cambio, las superficies aún conservan los vestigios de las restauraciones históricas, lo que permite reconstruir la evolución de las metodologías adoptadas a lo largo de los siglos. De hecho, el análisis de las esculturas pone de manifiesto la transición desde las grandes restauraciones renacentistas «al estilo», a menudo encomendadas a artistas como Tiziano Aspetti y Alessandro Vittoria, hasta las tendencias de la restauración contemporánea, basadas en el principio de la reconocibilidad y la distinguibilidad de las intervenciones con respecto a la obra original.

La actividad de conservación prevista en el marco del proyecto consiste principalmente en una limpieza controlada de las superficies de piedra, con el objetivo tanto de limitar los fenómenos de degradación como de profundizar en el conocimiento de la historia material de los objetos. Entre los aspectos más innovadores de la intervención destaca el uso de la metodología Arte Mundit, desarrollada por el Nationalmuseet de Copenhague. El sistema utiliza un soporte especial dotado de propiedades quelantes, capaz de incorporar y reducir de forma selectiva los depósitos superficiales más consistentes. La adopción de esta tecnología permite limitar de manera significativa el uso de disolventes, garantizando una limpieza minuciosa sin alterar la naturaleza del material pétreo y respetando sus características históricas y de conservación.

El proyecto hace así hincapié en una concepción de la restauración que no considera los depósitos, las alteraciones y las huellas del paso del tiempo exclusivamente como elementos que hay que eliminar, sino también como fuentes de información valiosa sobre la historia de las obras y las colecciones. Las actividades de mantenimiento se convierten así en un proceso de descubrimiento en el que cada intervención contribuye a enriquecer el conocimiento de los objetos, aportando nuevos datos tanto sobre su origen como sobre las vicisitudes de conservación que los han acompañado a lo largo de los siglos.

En el Museo Arqueológico de Venecia, la restauración se convierte en una experiencia abierta al público
En el Museo Arqueológico de Venecia, la restauración se convierte en una experiencia abierta al público



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