Del 1 de julio al 20 de septiembre de 2026, el Palazzo Reale de Milán acoge una gran exposición dedicada a Mario Raciti, que repasa más de sesenta años de trayectoria de uno de los artistas más refinados de la pintura italiana de la segunda mitad del siglo XX. La exposición, titulada «Mario Raciti. Obras 1952-2025», de entrada gratuita, está promovida por el Ayuntamiento de Milán – Cultura y producida por el Palacio Real y Silvana Editoriale, con comisariado de Luca Pietro Nicoletti. La iniciativa forma parte del ciclo expositivo «Maestri a Milano», que en los últimos años ha rendido homenaje a figuras como Ruggero Savinio, Grazia Varisco y Valerio Adami, lo que confirma el compromiso del Palazzo Reale con la puesta en valor de los protagonistas del arte contemporáneo vinculados a la ciudad.
A través de unas cien obras procedentes del Museo del Novecento de Milán, del MART de Rovereto y de colecciones privadas, la exposición pretende reconstruir toda la trayectoria artística de Raciti, desde sus inicios en los años cincuenta hasta sus obras más recientes, ofreciendo una visión de conjunto de su investigación artística.
Nacido en Milán en 1934, Mario Raciti está considerado una de las figuras de referencia del postinformalismo italiano. Tras estudiar Derecho y ejercer como abogado, a principios de los años sesenta decidió dedicarse por completo a la pintura, emprendiendo un recorrido destinado a explorar una dimensión suspendida entre la realidad, la memoria y la visión. Las raíces de su lenguaje se hunden en el Milán de la posguerra, atravesado por una intensa efervescencia cultural y artística. En aquellos años entabló relaciones decisivas con personalidades como el poeta Roberto Sanesi y el editor Vanni Scheiwiller, quien en 1970 publicaría la primera monografía dedicada al artista. Paralelamente, su formación se nutre de las lecturas de autores como Rainer Maria Rilke, Friedrich Hölderlin, Johann Wolfgang Goethe y Robert Musil, además de una profunda pasión por la música de Richard Wagner, Gustav Mahler y Franz Schubert, elementos que contribuirán a definir la tensión poética de su pintura.
A partir de los años setenta, pasa a formar parte del grupo de la Galería Morone de Enzo Spadon, junto a artistas como Claudio Olivieri, Valentino Vago y Enrico Della Torre, consolidando progresivamente su papel en el panorama artístico italiano. A lo largo de las décadas, sus obras han pasado a formar parte de prestigiosas colecciones públicas y privadas, entre las que se incluyen las de Intesa Sanpaolo —que hoy se conservan en las Gallerie d’Italia—, el MART de Rovereto, el CSAC de Parma y las históricas colecciones Pallini y Jucker.
Un capítulo fundamental de la relación entre Raciti y Milán lo constituye la gran exposición individual organizada en 1988 en el PAC —Padiglione d’Arte Contemporanea—. En aquella ocasión, la directora Mercedes Garberi adquirió treinta y seis obras del artista, que hoy se conservan en el Museo del Novecento. Este núcleo histórico constituye uno de los ejes centrales de la exposición del Palazzo Reale y da testimonio del reconocimiento obtenido por Raciti en su ciudad natal.
El recorrido de la exposición abarca las distintas etapas de su producción, desde las figuraciones simbólicas de los años sesenta hasta las atmósferas enrarecidas de las Presenze-assenze de los setenta, pasando por las Mitologie de los ochenta y los Misteri de los noventa. En sus obras más recientes, la pintura tiende progresivamente hacia la disolución de la imagen, abordando temas existenciales y espirituales cada vez más complejos.
Entre los ciclos expuestos figuran las obras dedicadas a la Crucifixión y Why, perteneciente a la serie «Las flores del Profundo», en la que el mito de Proserpina se convierte en metáfora de la necesidad humana de relación y comunicación. En sus últimas investigaciones, recogidas en las series «Una o due figure» y «Fonti», la flor se transforma en dardos, evocando la distancia y la falta de comunicación entre los individuos.
La exposición supone una nueva etapa en el proceso de puesta en valor de la obra de Raciti, tras las importantes retrospectivas celebradas en el Palazzo Sarcinelli de Conegliano en 1998, en el Palazzo Magnani de Reggio Emilia en 2010 y en el MART de Rovereto en 2016. La exposición sigue, además, a la publicación, en 2023, del catálogo razonado de su producción pictórica. La muestra irá acompañada del catálogo publicado por Silvana Editoriale, elaborado con la colaboración de OltreArte Galleria Contemporanea.
«La exposición rinde homenaje a una voz importante del siglo XX, que supo dar forma a las inquietudes profundas y al desorientamiento del hombre sin renunciar a un toque de poesía, entre el impulso psicológico y la alegoría de lo profundo, en busca de un más allá», explica el comisario.
«Acoger esta exposición en el Palazzo Reale», declara el concejal de Cultura, Tommaso Sacchi, «significa poner en valor a una generación de artistas que ha contribuido de manera decisiva a la historia artística del país y reafirmar el papel de Milán como lugar de intercambio, investigación y memoria».
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| El Palacio Real de Milán rinde homenaje a Mario Raciti con una gran exposición antológica dedicada a sus más de sesenta años de carrera |
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