El artista Andrea Mastrovito (Bérgamo, 1978) es el autor de Gv 1,29, la gran instalación que representael Agnus Dei y que se colocará en el interior de la Cruz situada en lo alto dela Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia de Barcelona, el punto más alto de la basílica, con sus 172 metros. La obra es fruto de la victoria en el concurso internacional convocado en 2023 por la Juncta Constructora, encargada de completar la obra maestra de Antoni Gaudí.
Realizada en vidrio, oro y acero, la instalación constituye uno de los elementos previstos desde el principio en el proyecto de Gaudí. De hecho, el arquitecto catalán había señalado la presenciadel Cordero de Dios como culminación simbólica y espiritual de la basílica, tal y como atestiguan los Àlbums del Temple. La propuesta de Mastrovito fue elegida por su capacidad para combinar transparencia, luminosidad y un fuerte valor simbólico. En el centro de la obra se encuentra una escultura de vidrio soplado que representa al Cordero, recubierta íntegramente por miles de fragmentos de cristal. A su alrededor se desarrolla una compleja estructura geométrica compuesta por 24 tubos dorados, iluminados desde el interior y en los que figuran otros tantos pasajes del Nuevo Testamento dedicados al Agnus Dei. Cientos de fragmentos dorados, suspendidos de hilos muy finos, completan la composición creando un efecto de luz y movimiento.
La obra pretende representar el mensaje evangélico de la salvación a través del sacrificio de Cristo, identificado como origen y luz del mundo. Por este motivo, la luz asume un papel central en el proyecto: durante el día, el cristal refleja la luz natural que penetra desde la torre, mientras que por la noche la instalación se ilumina gracias a un sofisticado sistema de LED y a una inscripción realizada con fósforo sobre el manto del cordero, que reproduce el versículo de Juan 1,29 en griego antiguo. Iluminada por fuentes luminosas especiales, la inscripción convierte la escultura en una auténtica fuente de luz.
Las fuentes de inspiración que han guiado a Mastrovito abarcan desde la tradición cristiana hasta la historia del arte, pasando por la investigación científica. Los rayos dorados que envuelven al Cordero recuerdan a losde El éxtasis de Santa Teresa, de Gian Lorenzo Bernini, mientras que la geometría de la estructura se inspira en los hiperboloides utilizados por Gaudí en el diseño de la Sagrada Familia para difundir mejor la luz natural en el interior de la basílica. Otras referencias provienen de los elementos arquitectónicos ya presentes en el templo, como el triángulo dorado que representa a Dios Padre en la claraboya del ábside y el gran dosel sobre el altar mayor, además de las linternas luminosas diseñadas por el propio Gaudí para la catedral de Palma de Mallorca. La cosmología contemporánea también ha contribuido al desarrollo del proyecto. Los estudios del astrofísico Marco Bersanelli, realizados junto con los arquitectos Jordi Faulí y Mauricio Cortès, han puesto de manifiesto una correspondencia entre la forma de la Torre de Jesucristo y la curva de Friedmann-Lemaître, modelo matemático que describe la expansión del universo. Este diálogo entre fe, arte y ciencia se ha integrado en la concepción de la obra.
Para realzar el efecto luminoso, Mastrovito ha trabajado con tres tipos diferentes de luz: la natural del sol, la artificial que proporcionan las tiras LED y los materiales fosforescentes, y la simbólica del oro, asociado desde siempre a la dimensión divina en el arte sacro. El proyecto de iluminación ha sido desarrollado por el Estudio Waldemeyer, mientras que el dorado de las estructuras se ha llevado a cabo en colaboración con el Estudio Reduzzi, utilizando pan de oro de 24 quilates tanto para los rayos del hiperboloide como para los aproximadamente 500 fragmentos metálicos suspendidos que rodean la escultura central.
Desde el punto de vista técnico, Gv 1,29 se compone de cuatro elementos principales: la escultura del Cordero en vidrio soplado de 120 centímetros de altura, la estructura portante de acero, los 24 tubos luminosos de acrílico dorado y los fragmentos de latón dorado suspendidos. El conjunto da vida a una obra de gran impacto visual y espiritual que, al completar una de las últimas piezas de la Sagrada Familia, plasma en clave contemporánea la visión original de Antoni Gaudí.
«Es un honor para mí formar parte de este proyecto», declaró Mastrovito. «La Sagrada Familia es uno de los símbolos de nuestro tiempo, una arquitectura sagrada que crece año tras año como un bosque. El reto en los meses previos a la fecha límite fue conseguir transmitir el mensaje divino con un lenguaje que resultara comprensible para el mayor número de personas, sin caer en lo didáctico ni en lo banal. En el momento en que supe que había sido elegido, la alegría fue inmensa y la compartí inmediatamente con un grupo muy reducido de amigos y colaboradores: el proyecto es ambicioso y he trabajado desde el principio con profesionales de renombre internacional y en gran sintonía con los arquitectos que llevan adelante el proyecto de Gaudí. También me he confrontado constantemente con el propio Gaudí a través de sus escritos, textos sobre su obra y el estudio directo de sus arquitecturas, para mantenerme fiel a sus indicaciones, sin renunciar a mi propia autoría».
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| El «Agnus Dei» de la Sagrada Familia es obra de Andrea Mastrovito: su obra iluminará la Torre de Jesucristo |
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