Padua se presenta como candidata a Capital del Arte Contemporáneo 2028 con Cattelan y un comité internacional


La ciudad presenta al Ministerio de Cultura su candidatura para el título de 2028, creado en 2024. El proyecto, titulado «Todavía aprendo. Ejercicios de disidencia», cuenta con la participación de instituciones, universidades y fundaciones, bajo la dirección artística de Cattelan, Papini y Ben Salah.

Padua ha presentado oficialmente ante el Ministerio de Cultura su candidatura para ser Capital italiana del arte contemporáneo en 2028. Este reconocimiento, instituido mediante el decreto ministerial n.º 117 de marzo de 2024, forma parte de las iniciativas promovidas por el MiC para la puesta en valor de los territorios a través de la cultura contemporánea. La primera ciudad en obtener el título fue Gibellina, que actualmente ostenta el cargo, mientras que para 2027 ha sido designada Alba. La candidatura de Padua ha sido formalizada por el Ayuntamiento de acuerdo con las modalidades previstas en la convocatoria ministerial y se inscribe en un proceso participativo en el que han intervenido instituciones públicas, organizaciones culturales, comunidades locales, ciudadanos, profesionales y numerosas entidades del territorio. El proyecto surge como resultado de un proceso compartido que identifica en el arte contemporáneo una herramienta para interpretar el presente y construir perspectivas de futuro.

Bajo la dirección del Ayuntamiento de Padua, con el patrocinio de la Región del Véneto, se cuenta con la colaboraciónde la Universidad de Padua y de la Diócesis de Padua, junto con las tres fundaciones privadas activas en la ciudad: la Fundación Alberto Peruzzo, la Fundación Chiara y Francesco Carraro y la Fundación Bano. El proyecto cuenta además con la participación de una amplia red de entidades del tercer sector, asociaciones y cooperativas, así como de entidades del ámbito económico, productivo y turístico local. El título elegido para la candidatura es «Ancora imparo. Ejercicios de disidencia». La estructura del expediente parte de la hipótesis de que Padua posee una vocación histórica por la libertad de pensamiento y la experimentación cultural. La ciudad se describe como un contexto en el que la investigación científica y la producción artística se han desarrollado como instrumentos de innovación y transformación social.

Según el proyecto, Padua se interpreta como un laboratorio interdisciplinar europeo en el que el arte contemporáneo, la investigación, la formación y el espacio público puedan interactuar de forma continua. El objetivo declarado es la construcción de una plataforma de desarrollo cultural capaz de generar nuevas formas de conocimiento y participación. Entre los objetivos estratégicos señalados en el expediente figuran la regeneración de espacios dedicados a lo contemporáneo, la ampliación del acceso a la cultura, la implicación de las nuevas generaciones a través de programas educativos y de investigación, el fortalecimiento de las redes entre instituciones públicas y privadas, la cooperación internacional y la construcción de un legado cultural estable y cuantificable a lo largo del tiempo.

Desde esta perspectiva, el arte contemporáneo se define como un dispositivo capaz de activar relaciones entre saberes, comunidades y territorios, influyendo en los procesos de transformación urbana y social. El proyecto se basa en un análisis de la ciudad contemporánea que tiene en cuenta los cambios en curso, las infraestructuras culturales en desarrollo, las energías creativas ya presentes y las dinámicas demográficas y sociales de los barrios.

El año 2028 se interpreta como una fase de síntesis de los procesos ya en marcha. De hecho, la candidatura se sitúa en un momento de transformación de la ciudad, caracterizado por la puesta en marcha de nuevos espacios culturales, el crecimiento de iniciativas difusas y la redefinición de las relaciones entre el centro histórico y las periferias. Se presta especial atención a una perspectiva policéntrica que identifica nuevos núcleos urbanos, con referencia a barrios de alta densidad social y cultural como Arcella y a otros contextos destinados a desempeñar un papel cada vez más importante en los procesos de producción cultural y participación.

Padua, Prato della Valle. Foto: M. Danesin
Padua, Prato della Valle. Foto: M. Danesin

El proyecto se remite, además, a la tradición histórica de la ciudad ligada a la libertad de pensamiento. En 1222, un grupo de profesores y estudiantes fundó la Universidad de Padua precisamente en virtud de las condiciones de autonomía en el estudio y la investigación. A lo largo de los siglos, la Universidad y la ciudad han acogido a figuras como Pietro d’Abano, Galileo Galilei, Andrea Vesalio, Elena Cornaro Piscopia, Giotto, Mantegna y el Gruppo N, hasta llegar a Maurizio Cattelan, que hoy forma parte de la dirección artística de la candidatura. Partiendo de estas presencias históricas y culturales, Padua se presenta como ciudad de la disidencia creativa, entendida como un lugar de producción de lenguajes innovadores y de cuestionamiento de los modelos consolidados del conocimiento.

El título de la candidatura evoca, además, la frase «Anchora imparo», atribuida a Miguel Ángel y retomada posteriormente por Goya y Gio Ponti en la Escalera del Saber del Palazzo Bo, sede histórica de la Universidad de Padua. La expresión se interpreta como síntesis de una actitud de apertura continua al aprendizaje y a la transformación del saber. La dirección artística del proyecto está a cargo de Maurizio Cattelan, Marta Papini y Myriam Ben Salah. Cattelan, artista padovano activo en la escena internacional, se presenta como figura central por su investigación vinculada a la crítica de los códigos y las narrativas consolidadas. Papini aporta su experiencia en el ámbito del arte público y los procesos participativos en los territorios. Ben Salah, comisaria franco-tunecina y directora de la Renaissance Society de Chicago, es actualmente comisaria del Pabellón francés en la Bienal de Arte de 2026.

El proyecto cuenta con el respaldo de un comité científico integrado por Cecilia Alemani, antigua directora de la Bienal de Arte de Venecia de 2022; el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, la rectora de la Universidad de Padua, Daniela Mapelli, y el arquitecto Renzo Piano. El comité define un enfoque interdisciplinar que establece vínculos entre el arte contemporáneo, la investigación científica, la arquitectura, el urbanismo, la educación y el espacio público.

La candidatura adopta la forma de una plataforma urbana más que de un programa de eventos. Se prevén exposiciones, encargos públicos, residencias artísticas, programas educativos, conferencias, actividades editoriales y proyectos de investigación. El objetivo es consolidar el papel de la ciudad como centro de producción cultural, con efectos que se prolongarán más allá de 2028 a través de nuevas obras e infraestructuras. El proyecto involucra a todo el tejido urbano, con la coordinación entre instituciones, fundaciones, universidades, asociaciones y agentes culturales. La candidatura se propone establecer nuevas conexiones entre las realidades ya existentes y las redes internacionales, reforzando el posicionamiento de Padua en el panorama cultural europeo y mundial.

Un elemento central es la disponibilidad de nuevos espacios para la cultura contemporánea. Para 2028 está prevista la rehabilitación y reconversión de más de 20 000 metros cuadrados de infraestructuras culturales repartidas entre el centro histórico y los barrios. Entre los lugares señalados figuran el Palazzo della Ragione, el Jardín Botánico, el Castillo Carrarese, el Museo degli Eremitani, el Palacio Lanza, el Palacio Zabarella y el antiguo Cine Altino, junto con espacios en los barrios como el San Carlo Center DU30, el Palacio Configliachi y el Laboratorio di Quartiere all’Arcella, además de la Villa Breda en Ponte di Brenta. La red de lugares tiene como objetivo construir una geografía difusa de lo contemporáneo, en la que el patrimonio histórico y las nuevas funciones culturales se entrelazan con procesos de regeneración urbana y social.

La candidatura se presentó ante el Ministerio de Cultura el 15 de junio de 2026. El expediente será ahora examinado por la comisión ministerial encargada de la selección, que determinará las candidaturas finalistas y, posteriormente, la ciudad ganadora del título para 2028. El proceso continuará según las fases previstas en la convocatoria, hasta la designación definitiva de la Capital italiana del arte contemporáneo.

Declaraciones

«Me alegra mucho que Padua haya presentado su candidatura a Capital italiana del arte contemporáneo 2028 y espero que el Ministerio pueda reconocer la calidad del proyecto que hemos elaborado», declara Sergio Giordani, alcalde de Padua. «Una calidad que no reside únicamente en la extraordinaria historia de nuestra ciudad, sino sobre todo en la solidez y el carácter concreto de la propuesta presentada. Quiero destacar que esta candidatura es el resultado de un gran trabajo conjunto, desarrollado junto con las instituciones municipales, la Universidad y las entidades culturales, sociales y económicas del territorio. Quiero expresar un agradecimiento especial a las fundaciones que llevan años apoyando el desarrollo cultural de Padua —la Fundación Alberto Peruzzo, la Fundación Bano y ahora también la Fundación Chiara y Francesco Carraro—, que han decidido acompañar a la ciudad también en este camino. Si Padua resulta seleccionada, el proyecto podrá constituir un importante motor de desarrollo cultural, artístico y social, con repercusiones significativas también en el ámbito económico y turístico. El año 2028 está muy cerca: por eso debemos seguir trabajando juntos, con entusiasmo y sentido de la responsabilidad, para estar preparados para este importante reto».

«La candidatura de Padua supone un paso importante, que aúna historia y visión de futuro, raíces profundas y capacidad para mirar hacia adelante», subraya Daniela Mapelli, rectora de la Universidad de Padua. «Formar parte del Comité Científico significa contribuir a un proceso que no es solo de planificación, sino también cultural, y que pone en tela de juicio el propio papel del conocimiento en la construcción del futuro. Padua es una ciudad que ha hecho de la relación entre el saber, las instituciones y la comunidad su seña de identidad. Una ciudad en la que la universidad, desde sus orígenes, ha sido un lugar de apertura, diálogo y libertad. Es en esta tradición donde se inscribe hoy una candidatura que mira hacia Europa y hacia el mundo, situando en el centro la capacidad de interpretar el cambio. «Todavía aprendo» fue también uno de los mensajes clave de las celebraciones del 800.º aniversario de nuestra Universidad: es decir, la conciencia de que el conocimiento nunca se adquiere de una vez por todas, sino que se renueva continuamente a través del debate, la investigación y el encuentro entre diferentes saberes. Este es el espíritu con el que acompañamos este camino».

«La candidatura de Padua a Capital italiana del arte contemporáneo 2028 se perfila como una gran oportunidad para nuestra ciudad, ya que amplía los ámbitos artísticos que definen su identidad nacional e internacional», afirma Andrea Colasio, concejala de Cultura. «Junto a Urbs Picta, el proyecto «Padua contemporánea 2028» amplía la oferta cultural global. Se trata de un recorrido que es el resultado natural de una estrategia que, en los últimos años, ha contado con una gran variedad de actores, tanto públicos como privados, que han invertido con determinación en los lenguajes y los espacios de lo contemporáneo. Un proceso que ha supuesto la rehabilitación y regeneración de edificios y lugares a menudo abandonados, a los que se les ha devuelto una nueva identidad y función pública: el Cine Altino, la iglesia de Santa Inés y el Palacio Lanza, el Palacio Configliachi, el DU30, el Castillo Carrarese, pero que también abarca las numerosas sedes de la Universidad hasta los hangares del aeropuerto Allegri. Una estrategia que ha comenzado a redefinir el eje centro-periferia de las políticas culturales, identificando nuevos espacios que se dedicarán a la creatividad artística y al arte contemporáneo: es el caso del DU30, que acogerá auténticas residencias artísticas, y del Palacio Configliachi, dedicado al arte del siglo XX. El punto fuerte de la candidatura lo representa, naturalmente, la presencia de un artista de renombre internacional como Maurizio Cattelan, quien, como paduano, ha decidido aportar a la ciudad su inestimable contribución cultural. Junto a él, comisarias de prestigio internacional como Marta Papini y Myriam Ben Salah. Otro punto fuerte es la conexión del proyecto con la historia cultural de la ciudad, empezando por el título de la candidatura: «Ancora imparo. Ejercicios de disidencia», que hace referencia a lo que Gio Ponti, inspirándose en Miguel Ángel y Goya, mandó escribir en la Scala del Sapere al Bo. «Ejercicios de disidencia» remite, además, a la gran tradición de libertad y a la forma en que, a lo largo del tiempo, nuestra ciudad, mediante formas de disidencia generativa, ha sabido romper esquemas consolidados y viejos paradigmas: Giotto reinventó el lenguaje artístico; Pietro d’Abano, Galileo y otros estudiosos de la Universidad de Padua se movieron en este mismo terreno, combinando la experimentación científica y la innovación. La propia Universidad de Padua nació en 1222, precisamente porque unos años antes la ciudad, con la Torre degli Anziani y la construcción del Palazzo della Ragione, expresaba con fuerza la estrecha conexión entre el municipio libre y las libertades cívicas. Pero el proyecto también está vinculado a aquellos movimientos artísticos y culturales que, en épocas más recientes, se han caracterizado por su gran capacidad innovadora, como, por ejemplo, el Gruppo N, al que se dedicará una sección especial dentro del Castello Carrarese. Por último, la candidatura es el resultado de un proceso colectivo en el que han participado múltiples entidades institucionales y empresariales, asociaciones, así como la propia Diócesis y la Universidad de Padua, que colabora aportando como capital común del proyecto el Jardín Botánico, además de los múltiples proyectos, conocimientos y competencias de sus departamentos».

«Nos interesa el arte cuando suscita preguntas, cuando pone en tela de juicio los hábitos de la mirada, cuando crea espacios de debate en lugar de confirmar lo que ya sabemos», afirman Maurizio Cattelan, Marta Papini y Myriam Ben Salah. «Por eso hemos decidido partir de la idea de la disidencia: un ejercicio de libertad, curiosidad e imaginación. Padua cuenta con una larga tradición de pensamiento independiente, investigación y experimentación. Nuestra tarea no consistirá en traer algo desde fuera, sino en trabajar junto a las innumerables energías que ya atraviesan la ciudad, a menudo de forma subterránea, poniéndolas en relación entre sí y con artistas, instituciones, comunidades y redes internacionales. La candidatura surge de escuchar lo que es Padua hoy y de la voluntad de poner en valor las transformaciones que ya están en marcha. Nos gustaría que Padua 2028 fuera una ocasión para contemplar la ciudad desde perspectivas inesperadas: con los ojos de quien la descubre por primera vez, de quien la habita cada día sin darse cuenta ya de algunas de sus riquezas, pero también de quien regresa tras muchos años y la descubre diferente de como la recordaba. Una ciudad capaz de sorprender por la vitalidad de sus energías culturales, científicas y sociales, a menudo menos visibles de lo que merecen. Nos interesa lo que ocurre cuando mundos diferentes entran en contacto: cuando el arte se encuentra con la investigación científica, cuando el patrimonio dialoga con lo contemporáneo, cuando los barrios se convierten en lugares de producción cultural, cuando una comunidad se enfrenta a ideas que llegan de otros lugares. Es en estas tensiones, entre la realidad y la imaginación, entre lo que existe y lo que podría existir, donde a menudo surge algo nuevo. Por eso, una parte importante del proyecto se centra en los jóvenes y en los más de 76 000 estudiantes que viven, recorren y transforman Padua cada año. Son la comunidad natural de una candidatura que se titula «Ancora imparo»(Aún aprendo). Nos gustaría ofrecer oportunidades de encuentro, investigación, creación y experimentación capaces de despertar la curiosidad, generar oportunidades y forjar relaciones duraderas entre quienes hoy estudian en Padua y el futuro de la ciudad, que inevitablemente será también el suyo. No nos interesa limitarnos a elaborar un programa de eventos. Las exposiciones son la parte más visible de un proceso mucho más profundo. Nos interesa trabajar en las infraestructuras culturales, en las relaciones, en las competencias, en los espacios y en las oportunidades que puedan seguir generando valor incluso después de 2028. Si la disidencia es la capacidad de imaginar lo que aún no existe, entonces el legado más importante de Padua 2028 será contribuir a que la ciudad sea aún más consciente de sus propias posibilidades. Ayudarla a seguir transformándose, a no conformarse, a mantener viva esa tensión hacia lo nuevo que recorre su historia desde hace más de ochocientos años. Porque una ciudad viva no es aquella que deja de cuestionarse, sino aquella que sigue imaginando, experimentando y reinventando su propio futuro».

Padua se presenta como candidata a Capital del Arte Contemporáneo 2028 con Cattelan y un comité internacional
Padua se presenta como candidata a Capital del Arte Contemporáneo 2028 con Cattelan y un comité internacional



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