Hasta el 13 de septiembre de 2026, el Museo Novecento de Florencia acoge la exposición Baselitz. Avanti!, comisariada por Sergio Risaliti y dedicada a Georg Baselitz, pintor alemán y uno de los principales artistas contemporáneos. La exposición reúne alrededor de 170 obras. Publicamos una conversación entre los dos artistas Gabriele Landi y Gianluca Sgherri que visitan la exposición y la contemplan, efectivamente, como artistas.
Gabriele Landi. Si visita esta exposición, tenga cuidado de que no le duela el cuello. La tentación de inclinar la cabeza en un intento de dar la vuelta a la imagen, al menos en la primera sala, llega a todos. El artista alemán Georg Baselitz, nacido en 1938, es más conocido por el gran público por haber expuesto sus cuadros al revés durante muchos años. Confieso que me reí para mis adentros cuando, al entrar en la primera sala de la exposición, oí a una de las encargadas del museo aconsejar a las perplejas visitantes, que torcían la cabeza en un intento de enderezar la imagen, que fotografiaran las obras con sus smartphones y luego le dieran la vuelta...
Gianluca Sgherri. Ahahahah... como los cuadros no tienen el bloqueo automático de rotación como los smartphones, ¡aquí el dolor de cabeza está prácticamente incluido en la entrada! Aparte de este pequeño inconveniente, sin embargo, yo evitaría tanto inclinar la cabeza como seguir realmente el consejo del portero, que imagino (y espero) que fuera más una broma que una invitación seria.
Gabriele Landi. El tono parecía serio. Sin embargo, para que no queden dudas, a la pregunta de por qué las figuras de sus cuadros están siempre al revés, Georg Baselitz respondió que la razón es que le interesan más el cuadro y el signo que el tema representado.
Gianluca Sgherri. En efecto, detrás de las famosas inversiones de Georg Baselitz no hay ningún sofisticado marco teórico o conceptual que descifrar. Y éste es quizá el aspecto más interesante: su obra parece rehuir resueltamente cualquier superestructura interpretativa, para centrarse en cambio en algo más directo, casi primario. De hecho, Baselitz parece estar profunda e inseparablemente ligado al medio expresivo que elige en cada momento: gráfico, pictórico o escultórico. En cada práctica vierte una visión que se manifiesta de manera inmediata, espontánea y sobre todo auténtica, desprovista de vacilaciones y alejada de cualquier complacencia intelectual. El gesto se imprime en el soporte -papel, lienzo o madera- con una fuerza que no busca justificación, sino que se afirma. Incluso el vuelco de las figuras debe leerse en esta clave: un acto radical, instintivo, si no incluso ideológico en su esencialidad. Es precisamente en esta coherencia extrema, en la pureza casi obstinada del lenguaje, donde se reconoce un rasgo distintivo capaz de hacer de Baselitz, en muchos aspectos, una presencia única en la escena contemporánea. Una cualidad que también emerge claramente en las salas del Museo del Novecento.
Gabriele Landi. Querido Gianluca, debo admitir que esta exposición me ha sorprendido. No pensaba encontrarme ante algo tan fuerte. Un conjunto de obras que abarcan un amplio arco temporal, desde los años sesenta hasta hoy, siempre conducidas con gran intensidad en una única dirección: la que indica el título de la exposición, ¡Avanti!
Gianluca Sgherri. Debo confesar que el título de la exposición, ¡Avanti!, no me convence del todo: por un lado recuerda inevitablemente a una cierta retórica, incluso periodística, y por otro sugiere una idea de progresión lineal que, francamente, me cuesta reconocer en el recorrido mostrado. Si nos fijamos sobre todo en la producción más reciente, de la década de 1910 en adelante, parece surgir un declive: la obra parece perder parte de esa tensión y necesidad que la caracterizaban anteriormente.
Gabriele Landi. El mérito de esta exposición me parece el de poner al descubierto, precisamente a través de la actividad gráfica que el artista concibe como parte integrante de su proceso de trabajo, la anatomía de su obra. La impresión que se tiene es que Baselitz lleva a cabo un proceso de masticación y remasticación de su obra, mostrando -como en una lección de anatomía- su esqueleto, sus músculos y sus sistemas circulatorio, respiratorio, nervioso, digestivo y reproductor. Muchas de las obras expuestas conservan su carga corrosiva subversiva: son un auténtico ataque, un puñetazo en el estómago del espectador. Sin embargo es cierto y siempre ocurre, hay cosas que también me han convencido y otras que sin duda son más descargantes, como las remezclas en las salas de la última planta del museo, es normal...
Gianluca Sgherri. Al fin y al cabo, es un destino común a muchos artistas. Sólo en raras ocasiones asistimos a esa especie de “segundo florecimiento” capaz de reinventar por completo el lenguaje en la vejez, como le ocurrió, casi milagrosamente, a Henri Matisse. Aquí, en cambio, se tiene más bien la sensación de un desvanecimiento progresivo de la energía inicial, aunque dentro de una coherencia que sigue siendo incuestionable. En este punto, sin embargo, me gustaría hacer una pregunta, Gabriele. Algunas de las figuras de la exposición, en particular las cabezas de mediados de los años sesenta, parecen recordar con sorprendente evidencia la obra de un artista italiano vinculado a la Transvanguardia de los años ochenta. Si es cierto, como se afirma a menudo, que los buenos artistas saben copiar, mientras que sólo los más grandes saben “robar”, ¿a cuál de estas dos categorías cree que pertenece el artista al que aludo, y al que seguro que ha reconocido?
Gabriele Landi. Ahahaha... ¡Creo que es intento de robo! Intento no significa éxito, de hecho lo que para Baselitz es instinto primario para el otro es un ejercicio intelectual, bien expresado en todos esos sufijos como Neo, Post, Trans que preceden a muchos de los apelativos dados a las diversas manifestaciones artísticas en boga entre finales de los setenta y principios de los ochenta. En cualquier caso, creo que es justo dejar a quienes visiten la exposición la libertad de responder a tu pregunta y de disfrutarla quizá con el estómago vacío para tener una visión más clara.
El autor de este artículo: Gabriele Landi
Gabriele Landi (Schaerbeek, Belgio, 1971), è un artista che lavora da tempo su una raffinata ricerca che indaga le forme dell'astrazione geometrica, sempre però con richiami alla realtà che lo circonda. Si occupa inoltre di didattica dell'arte moderna e contemporanea. Ha creato un format, Parola d'Artista, attraverso il quale approfondisce, con interviste e focus, il lavoro di suoi colleghi artisti e di critici. Diplomato all'Accademia di Belle Arti di Milano, vive e lavora in provincia di La Spezia.Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.