Las Langhe, y en concreto el pueblo de Canelli, se preparan para acoger una nueva obra de arte público destinada a integrarse de forma permanente en el paisaje de la ciudad. Con motivo del décimo aniversario de la inclusión de los Paisajes Vitivinícolas de Langhe-Roero y Monferrato en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, la artista brasileña Maria Thereza Alves (São Paulo, 1961) presenta «Pluriversal Recapturings» (Reconquistas pluriversales), un proyecto específico para el emplazamiento de la Moncalvina que se centra en la relación entre el arte contemporáneo, la ecología y el patrimonio cultural. La obra se presentará a la prensa el jueves 9 de julio, a las 10:00 horas, en el Palacio de la Región del Piamonte, en Turín, mientras que la inauguración pública está prevista para el sábado 11 de julio a partir de las 18:00 horas en Canelli. La iniciativa surge de la colaboración entre el Ayuntamiento de Canelli, el Castello di Rivoli Museo d’Arte Contemporanea y la Asociación para los Paisajes Vitivinícolas de Langhe-Roero y Monferrato. El proyecto se ha llevado a cabo gracias al apoyo del Fondo Único Nacional para el Turismo, creado por el Ministerio de Turismo, y de la Región del Piamonte, con la coordinación curatorial del Castillo de Rivoli. La iniciativa adquiere además un valor estratégico en el marco de las políticas culturales del territorio, ya que contribuye a la inclusión del Ayuntamiento de Canelli entre las «Capitales Hermanas» de Alba, Capital del Arte Contemporáneo 2027.
Pluriversal Recapturings (Reconquistas pluriversales) ha sido concebido específicamente para La Moncalvina, un lugar que forma parte del sistema de Paisajes Vitivinícolas de Langhe-Roero y Monferrato, reconocidos por la UNESCO como un ejemplo excepcional de la interacción entre la actividad humana y el entorno natural. Precisamente esta relación constituye el punto de partida de la investigación desarrollada por la artista.
Maria Thereza Alves está considerada una de las figuras más destacadas de la investigación artística internacional en torno a temascomo la ecología política, la memoria y las relaciones entre los seres humanos y el medio ambiente. En activo desde los años ochenta, ha desarrollado una práctica multidisciplinar en la que convergen el arte, el activismo, la investigación sobre el territorio y la colaboración con las comunidades locales. A lo largo de su carrera, la artista ha prestado especial atención a la circulación de las especies vegetales, a los efectos de la colonización en los territorios y a la necesidad de imaginar nuevas formas de convivencia entre los seres humanos y el mundo natural. Sus obras cobran forma a través de un minucioso estudio de los contextos geográficos, ecológicos y culturales en los que interviene, con el objetivo de generar nuevas conciencias sobre la relación entre la memoria, el paisaje y la coexistencia.
El proyecto desarrollado para Canelli también es fruto de un largo proceso de investigación. De hecho, Alves ha trabajado junto a profesionales, profesores universitarios y comunidades locales, profundizando en las relaciones que se han desarrollado a lo largo del tiempo entre el territorio, la flora, la fauna y las prácticas agrícolas que caracterizan el paisaje vitivinícola de las Langhe, el Roero y el Monferrato. De este proceso de estudio y debate surge una obra que se presenta como una estructura mural compuesta por ladrillos y piedra de cantera, enriquecida con inserciones de diferentes tipos de piedra. La configuración de la intervención no responde únicamente a exigencias formales, sino que se ha diseñado para ofrecer hábitats y condiciones microclimáticas favorables a numerosas especies animales y vegetales presentes en la zona.
La obra propone así una reflexión sobre la posibilidad de concebir el paisaje como un sistema dinámico de relaciones en el que conviven diferentes formas de vida. Más que un elemento monumental para ser observado, la estructura pretende convertirse en parte integrante de un ecosistema en continua transformación, invitando al público a considerar el patrimonio de la UNESCO como un organismo vivo, capaz de evolucionar a través de la interacción entre componentes naturales, históricos y culturales.
El proyecto se inscribe, además, en una ordenación paisajística más amplia desarrollada en colaboración con ecoLogicStudio. La intervención prevé la creación de un jardín ecológico basado en la plantación de especies vegetales autóctonas dispuestas según una geometría circular concéntrica, diseñada para favorecer la biodiversidad y las relaciones entre las especies.
El jardín se ha concebido como un sistema abierto y no definitivo. De hecho, con el paso del tiempo será la propia vegetación la que modifique progresivamente su aspecto, adaptándose a las condiciones microclimáticas del lugar y dejando que afloren los procesos naturales de transformación. La intervención no se plantea, por tanto, como una composición estática, sino como un entorno destinado a evolucionar con el tiempo. Esta dimensión procesual representa uno de los aspectos centrales de la investigación de Maria Thereza Alves, quien desde hace años desarrolla obras en las que el paisaje no constituye simplemente el telón de fondo de la intervención artística, sino que se convierte en parte activa del proyecto, contribuyendo a su continua redefinición. La obra pretende proponer una lectura del territorio que vaya más allá de la mera conservación del patrimonio para poner de relieve su carácter dinámico y colectivo: según esta perspectiva, el paisaje es el resultado de estratificaciones históricas, relaciones ecológicas y prácticas culturales que siguen modificándose con el tiempo. La intervención artística invita, por tanto, a observar el territorio no como una imagen inmutable, sino como un conjunto de equilibrios en constante transformación.
Nacida en São Paulo en 1961, Maria Thereza Alves expone a nivel internacional desde los años ochenta. Su práctica artística se basa en la investigación de las historias y realidades locales, prestando especial atención a los acontecimientos que han quedado al margen de la narrativa oficial. Cada proyecto toma forma a través de un diálogo directo con los entornos físicos y sociales de los lugares en los que trabaja, dando prioridad a metodologías colaborativas y prácticas relacionales que cuestionan las separaciones tradicionales entre naturaleza y cultura, arte y política, investigación artística y vida cotidiana.
A lo largo de su carrera ha participado en algunas de las principales manifestaciones internacionales dedicadas al arte contemporáneo, entre ellas la Bienal de Helsinki de 2025, la Bienal de Lagos de 2024, la Bienal de Tailandia en Chiang Rai de 2023, la Bienal de Arte y Naturaleza Urbana de Ginebra, la Documenta 15 en Kassel en 2022, la Bienal Panamericana de Quito, la Bienal de los Urales en Ekaterimburgo, la Bienal de Sídney, la Bienal de Toronto, Manifesta 12 en Palermo, la Trienal de Frestas en Brasil, la Bienal de Sharjah, las Bienales de São Paulo de 2010 y 2016, la Bienal de Berlín, dOCUMENTA (13), la Bienal de Taipéi, la Bienal de Lyon, la Trienal de Guangzhou, Manifesta 7 en Trento y la Bienal de La Habana de 1986. Entre los galardones recibidos figuran el Premio Vera List de Arte y Política 2016-2018 y, en 2024, el Premio «Napoli è Donna – Premio Lydia Cottone» en la categoría de Arte.
Francesco Manacorda, director del Castello di Rivoli Museo d’Arte Contemporanea, afirma: «La obra de Maria Thereza Alves es comparable a un tejido conectivo entre el territorio percibido como urbano y civilizado y aquel percibido como paisaje natural —y, por tanto, ajeno a lo humano—. El muro, al igual que el jardín, no solo fomenta la biodiversidad, sino que pone de manifiesto cómo esas distinciones carecen de relevancia en una concepción ecosistémica del mundo, en la que el bienestar de las especies no humanas tiene un efecto directo sobre todos los elementos del sistema, incluidos los humanos. Esta interpenetración hace que, en la obra, el espacio urbano ya no sea un umbral, sino un territorio común para la coexistencia».
«El arte contemporáneo es un lenguaje universal que dialoga con un sistema preciso de lugares, relaciones y tiempos y, sobre todo, con los ojos de quien lo contempla», afirma Bruno Bertero, director de la Asociación de Paisajes Vitivinícolas de Langhe-Roero y Monferrato. «No es casualidad que hayamos querido celebrar con una obra permanente y específica para el lugar los diez años de la declaración de nuestros Paisajes Vitivinícolas del Piamonte como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO: el hecho de que la obra transmita los valores de la sostenibilidad medioambiental, la responsabilidad compartida y el diálogo equilibrado entre el ser humano y el medio ambiente constituye un importante valor comunicativo».
«La cultura contemporánea», añade Marina Chiarelli, consejera de Cultura, Igualdad de Oportunidades y Políticas Juveniles de la Región del Piamonte, «tiene la capacidad de generar nuevas perspectivas, poner en valor los territorios y establecer conexiones entre identidad, medio ambiente y comunidad. La obra de Maria Thereza Alves representa un ejemplo concreto de cómo el arte puede convertirse en una herramienta para interpretar el paisaje y en una oportunidad de crecimiento cultural para todo un territorio. En el décimo aniversario del reconocimiento por parte de la UNESCO de los Paisajes Vitivinícolas de Langhe-Roero y Monferrato, esta iniciativa adquiere un significado aún más importante: demuestra que el patrimonio no debe considerarse únicamente un legado que hay que conservar, sino un recurso que hay que valorizar a través de lenguajes innovadores capaces de dirigirse al presente y a las nuevas generaciones. La Región del Piamonte sigue invirtiendo en la cultura como motor del desarrollo, el atractivo y la competitividad de los territorios. Establecer un diálogo entre las excelencias paisajísticas reconocidas a nivel mundial, la investigación artística internacional y las comunidades locales significa reforzar la identidad del Piamonte y crear nuevas oportunidades de crecimiento, turismo y promoción para nuestras comunidades».
«El proyecto Pluriversal Recapturings, que hoy llega a su culminación», afirma Paolo Bongioanni, concejal de Comercio, Agricultura y Alimentación, Turismo, Deporte y Postolímpico, Caza y Pesca, y Parques de la Región del Piamonte, «reúne al sector público y al privado en torno a la visión común de que aunar arte contemporáneo, cultura, excelencias agroalimentarias, paisaje natural y paisaje modelado por el hombre significa invertir en un territorio y ponerlo aún más en valor, generando nueva belleza y atractivo. El turista que elige las colinas de Langhe, Monferrato y Roero, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sabe que puede contar con una experiencia integral capaz de ofrecer todo esto, capaz también de llegar a esos nuevos públicos y mercados a los que la Región del Piamonte se dirige con determinación».
«Fruto de la colaboración de la Administración y los técnicos municipales con otras instituciones, así como de la firme determinación de las oficinas de la Región del Piamonte, la obra de Maria Thereza Alves», concluye Roberta Giovine, alcaldesa de Canelli, «aporta a nuestra comunidad un nuevo aire, otra perspectiva de futuro partiendo de nuestra identidad y de nuestra realidad actual. Canelli es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por lo que ya es. La obra se integra con nosotros y realza lo que ya somos».
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| En las Langhe, Maria Thereza Alves firma una nueva obra pública con motivo del décimo aniversario de la UNESCO |
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