Son muy pocos los cuadros que retratan a Amedeo Modigliani (Livorno, 1884 – París, 1920), y entre ellos destacan el realizado por su compañera y pintora Jeanne Hébuterne y un dibujo a lápiz firmado por André Derain. A estos se suma, sin embargo, otro más, y con motivo del Día Europeo de la Cultura Judía, que se celebra el domingo 6 de septiembre, este retrato poco conocido se expondrá en el Museo Nacional del Judaísmo Italiano y de la Shoah de Ferrara, el MEIS. Se trata de un lienzo realizado por Matilde Levi Viterbo ( 1869-1959), pintora y enfermera de la Cruz Roja que vivió entre 1869 y 1959, y que nunca antes se había expuesto al público .
Ambos de origen judío italiano, Matilde y Amedeo estaban unidos por lazos de parentesco, además de por una amistad que, con el tiempo, acabaría uniendo también a sus respectivas familias. El cuadro expuesto en el MEIS retrata a un jovencísimo Modigliani, de mirada profunda y melena rebelde, captado en una imagen espontánea. Matilde Levi Viterbo realizó la obra cuando Amedeo aún era estudiante en la Academia, antes de su traslado a París, ciudad desde la que comenzaría su consagración artística y que representaría el contexto en el que viviría la atmósfera bohemia de la época.
Sin embargo, la red de relaciones entre los artistas que se presenta en el MEIS resulta más compleja, ya que el recorrido expositivo narra no solo el encuentro entre Modigliani y Levi Viterbo, sino también el legado artístico que Matilde transmitió a su hijo Dario Viterbo (1890-1961), quien se convertiría en escultor hasta que las leyes raciales y el advenimiento del nazismo trastocaron de nuevo las perspectivas de su vida. La historia de Matilde Levi y de su hijo Dario refleja el sentido de pertenencia de los judíos italianos a la cultura y a la identidad nacional, un sentimiento que maduró tras el fin de los guetos y la consecución de la emancipación.
Animada por un profundo sentido del cuidado y la atención hacia el prójimo, Matilde prestó servicio como voluntaria de la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial, aportando su contribución directamente en el frente. Pintora, copista y miniaturista, también animó a su hijo Dario a seguir su vocación artística. Tras graduarse en la Academia de Bellas Artes de Florencia en 1913, Dario se dedicó a la escultura y a la joyería, y se dio a conocer en las principales exposiciones italianas de la época.
Tras trasladarse a París en 1925, expuso junto a artistas como Giorgio de Chirico y Pablo Picasso, llegando a conseguir una sala propia en la Bienal de Venecia de 1932. En la capital francesa acogió durante un tiempo a Giovanna, la hija de Amedeo Modigliani, y junto con el hermano del artista, Giuseppe Emanuele, se acercó al grupo de antifascistas italianos exiliados en la ciudad.
Con la invasión nazi de Francia en 1940, Dario Viterbo se vio obligado a abandonar su estudio parisino, donde se conservaban todas sus obras, y encontró refugio en Nueva York. Al verse imposibilitado durante un tiempo para continuar con su actividad como escultor, desarrolló una técnica de grabado personal, el llamado «grabado a cincel», que le permitía obtener efectos pictóricos mediante diferentes espesores de tinta, utilizando las mismas herramientas que se empleaban en la elaboración de joyas. En aquel período de grandes dificultades, mientras Viterbo buscaba un nuevo lenguaje para su arte, recibió un apoyo fundamental de su esposa, Ada Vera Bernstein, que se consolidó como modista y se ganó el favor de las damas de la alta sociedad neoyorquina, desde Eleanor Roosevelt hasta la esposa del director de orquesta Arturo Toscanini, Carla De Martini, ambas fascinadas por sus sombreros. A pesar de la distancia que le separaba de Italia, Dario mantuvo un intenso diálogo con su madre a través de largas cartas en las que le contaba sus progresos artísticos. La correspondencia se interrumpió durante la Primera Guerra Mundial, para reanudarse al término de la guerra, lo que da testimonio del profundo vínculo que unió a madre e hijo hasta el final de sus vidas.
Esta trayectoria se narrará en el MEIS a través de una exposición situada en la entrada del museo, que incluirá el retrato de Modigliani procedente de una colección privada, dos «grabados a cincel» realizados por Dario Viterbo tras su huida de Europa, algunos objetos que pertenecieron a Matilde Levi Viterbo durante su labor como enfermera de la Cruz Roja, sus estudios anatómicos y diversos documentos y volúmenes procedentes de la Biblioteca del MEIS. Para la ocasión, el domingo 6 de septiembre se organizarán cuatro visitas guiadas gratuitas: dos, a las 11:00 y a las 18:30, dirigidas por el conservador del MEIS, Davide Spagnoletto, estudioso de la obra de Dario Viterbo, y otras dos, a las 12:00 y a las 16:00, a cargo de los guías del museo. Para reservar, se puede llamar al número 342 5476621, disponible de martes a domingo de 10:00 a 18:00, o escribir a la dirección de correo electrónico eventi.meis@orologionetwork.it. La exposición permanecerá abierta al público hasta el domingo 11 de octubre.
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| Ferrara: en el MEIS, un retrato inédito del joven Modigliani pintado por Matilde Levi Viterbo |
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