«Con Opera Navarra completamos la cadena del patrimonio»: entrevista a Beppe Costa y Attilio Navarra


Con la creación de Opera Navarra, el Grupo Opera Laboratori amplía su actividad al ámbito de la restauración monumental. En esta entrevista con Federico Giannini, el director general de Opera Laboratori, Beppe Costa, y el director general de Opera Navarra, Attilio Maria Navarra, hablan de sus objetivos, estrategias y de por qué la conservación programada debería convertirse en el nuevo paradigma de la protección del patrimonio.

La reciente adquisición de Fratelli Navarra por parte de Opera Laboratori y la consiguiente creación de Opera Navarra constituyen una operación significativa en el sector del patrimonio cultural italiano y, en particular, en el ámbito de la restauración. De esta integración, presentada ayer en Milán en la Pinacoteca de Brera en presencia del director Angelo Crespi, surge, por tanto, una entidad que amplía el alcance del grupo Opera Laboratori y refuerza su papel en la protección del patrimonio histórico y artístico. El objetivo es aunar competencias que hasta ahora discurrían por vías distintas: gestión de espacios culturales, puesta en valor, conservación y restauración monumental. Para Opera Laboratori, esto supone poder acompañar una obra a lo largo de todo su ciclo de vida, desde el mantenimiento preventivo hasta su disfrute por parte del público. Para Fratelli Navarra, por su parte, supone la incorporación a un proyecto industrial más amplio, sin renunciar al bagaje de competencias acumulado a lo largo de casi treinta años de actividad en el ámbito de la restauración. En el centro de la operación Opera Navarra se encuentra una visión que apuesta por la conservación programada como alternativa a la lógica de la emergencia, aún demasiado extendida en la gestión del patrimonio italiano. Un tema que afecta no solo al futuro de las obras, sino también al de las profesiones y las inversiones en el sector. En esta entrevista, Beppe Costa, presidente y consejero delegado de Opera Laboratori, y Attilio Maria Navarra, consejero delegado de Opera Navarra, explican los motivos de la adquisición, los objetivos de la nueva empresa y su visión de la restauración: un modelo basado en la continuidad, las competencias integradas y el mantenimiento preventivo. Con la mirada puesta en las grandes obras ya en marcha y en los retos que le esperan al patrimonio cultural italiano. La entrevista es de Federico Giannini, director responsable de Finestre sull’Arte.

Beppe Costa
Beppe Costa
Beppe Costa (a la izquierda), el director de la Pinacoteca de Brera, Angelo Crespi (en el centro) y Attilio Navarra (a la derecha)
Beppe Costa (a la izquierda), el director de la Pinacoteca de Brera, Angelo Crespi (en el centro) y Attilio Navarra (a la derecha)

FG. Con la adquisición de Fratelli Navarra y el nacimiento de Opera Navarra, ¿qué cambia en la visión de Opera Laboratori?

BC. Lo que cambia es el alcance de lo que podemos ofrecer, no la visión que nos ha guiado hasta ahora. Opera Laboratori nació dedicándose a los servicios museísticos y luego se amplió a la puesta en valor y la gestión de emplazamientos complejos en toda Italia: un recorrido coherente, paso a paso. Sin embargo, faltaba una capacidad que consideraba esencial: la de intervenir sobre la propia materia de la obra, para conservarla, prevenir su deterioro y transmitirla intacta a las generaciones futuras. Con Opera Navarra completamos la cadena: desde la gestión, la conservación y la puesta en valor llegamos hoy a la restauración física de las obras. Un paso que conlleva más responsabilidad que simplificación, porque cada fase del proceso, desde la conservación preventiva hasta la experiencia de la visita, se convierte en algo de lo que respondemos en primera persona.

FG. La familia Navarra, que lleva casi 150 años en el sector de la construcción y casi 30 en el de la restauración, sigue participando en la gestión. Con Opera Navarra, además, entráis en un sector donde el valor reside en las personas y en el saber acumulado. ¿Cómo se adquiere una historia tan larga sin desnaturalizarla?

AN. Mediante una sinergia marcada por la continuidad y la excelencia. Esta adquisición por parte de Opera Laboratori aúna un legado técnico centenario con una visión de gestión integrada. La integración se está llevando a cabo de forma natural, sin miedo a los cambios y preservando los valiosos conocimientos técnicos adquiridos a lo largo de los años por la familia Navarra. En mi calidad de director general dentro del nuevo Consejo de Administración, con la ayuda del presidente Beppe Costa (presidente del Consejo de Administración) y del resto de consejeros, seguiré al frente de nuestros más de 150 empleados administrativos, técnicos, restauradores y operarios. La adquisición de Fratelli Navarra y su transformación en Opera Navarra S.p.A. potencia nuestra tradición artesanal a través de una sólida sinergia industrial.

FG. Opera Laboratori se dedica a los servicios museísticos y a la puesta en valor, y con la restauración la cadena de valor se enriquece aún más: ¿qué nuevas oportunidades se abren? ¿Y cuáles son las razones que os han llevado a adquirir una importante empresa de restauración?

BC. Las razones surgen de la práctica diaria en las obras y los museos que gestionamos. A menudo nos hemos visto obligados a confiar a terceros las intervenciones de restauración de los bienes que gestionamos, con las complicaciones de plazos y coordinación que ello conlleva: plazos que se alargan, responsabilidades que se fragmentan entre demasiados sujetos. Incorporar a nuestra estructura la experiencia técnica de Fratelli Navarra nos abre nuevas posibilidades. Una institución pública o una entidad privada encuentra hoy en nosotros un interlocutor que acompaña al bien cultural desde la primera intervención de conservación hasta su apertura al público: algo único en Italia. Pienso sobre todo en un modelo de mantenimiento programado: intervenciones distribuidas en el tiempo, planificadas, alejadas de la lógica de la emergencia que solo se activa cuando el daño ya es visible. Y pienso, con igual interés, en la posibilidad de hacer visible la propia obra, de abrirla —en la medida en que la seguridad lo permita— a la mirada de quienes visitan nuestros yacimientos: la restauración tiene un valor educativo del que rara vez se habla.

FG. ¿Cuáles son los principales proyectos en los que vais a trabajar?

AN. La Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo (GNAMC), la Casa Olivetti en Ivrea, el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, la sede del Poligrafico en la Via Principe Umberto de Roma, la Academia de Brera, la Trienal de Milán, el Palacio Real de Caserta, el antiguo Instituto Psiquiátrico Mondino de Pavía, y estos son solo algunos de los trabajos más importantes que se están llevando a cabo actualmente.

FG. Por otro lado, ¿cuál es el proyecto que sueñas con llevar a cabo gracias a esta nueva realidad y que hasta ayer habría sido más difícil de imaginar?

AN. Los proyectos en los que sueño con trabajar son, sin duda, los edificios de culto, con especial atención a las iglesias. Los museos son las nuevas catedrales del siglo XXI y esto hay que tenerlo muy en cuenta. ¡En Italia no faltan, desde luego, ni edificios de culto ni museos!

FG. En los últimos años, la restauración ha sido a menudo objeto de atención pública, y no siempre por motivos alentadores: pensemos solo en el reciente caso de Tor de’ Conti en Roma, descrito por un decano de la restauración, Bruno Zanardi, como el resultado de decisiones políticas y culturales que han descuidado la conservación programada. La conservación, por tanto, como prevención, como forma de frenar los procesos de deterioro. El problema es que se habla muy poco de la conservación programada: ¿cree usted que ha llegado el momento de volver a situar este tema en el centro del debate?

AN. Es fundamental volver a situar la conservación preventiva y planificada en el centro del debate técnico y político. Debemos apostar por la prevención planificada y menos por las obras de mantenimiento extraordinario; desde mi punto de vista, esto representaría la inversión más importante para nuestro patrimonio. Financiar el mantenimiento preventivo y programado supondría un valor añadido extraordinario: no solo nos permitiría proteger los monumentos salvaguardando su memoria de la forma menos invasiva posible, sino que también nos ayudaría a formar nuevas generaciones de técnicos y restauradores capaces de supervisar constantemente el estado de los propios monumentos.

Presentación de «Opera Navarra» en la Pinacoteca de Brera
Presentación de «Opera Navarra» en la Pinacoteca de Brera

FG. El patrimonio cultural italiano es inmenso, pero también frágil, como demuestran muchos casos recientes. ¿Cuáles son, en su opinión, las prioridades más urgentes hoy en día para su protección?

AN. La prioridad absoluta y más urgente es la puesta en marcha de controles preventivos, sistemáticos y periódicos de las obras arquitectónicas y artísticas. Ya no podemos permitirnos intervenir únicamente en respuesta a una emergencia o cuando el daño ya es visible. Debemos pasar a un modelo de seguimiento continuo y generalizado, que utilice tanto las tecnologías más modernas de diagnóstico predictivo como la presencia constante de técnicos cualificados sobre el terreno. Proteger la fragilidad de nuestro inmenso patrimonio anticipando los deterioros significa conocer y poder supervisar su estado de conservación en tiempo real: solo así la protección se convierte en una práctica cotidiana, científica y realmente eficaz.

FG. La restauración italiana se enfrenta a menudo a la falta de recursos y de planificación. ¿Podría la incorporación de un nuevo actor como Opera Navarra al sector alterar este equilibrio? En caso afirmativo, ¿cómo?

AN. Eso espero y lo deseo fervientemente. Nuestro país siempre ha estado entre los primeros del mundo en términos de profesionalidad y conocimientos técnicos. Opera Laboratori es una extraordinaria plataforma de «producción cultural» y su estrategia de inversión en Opera Navarra, estoy seguro, dará frutos significativos al poder aprovechar importantes sinergias entre la actividad de restauración, la de gestión y la de puesta en valor. Hoy en día se dan todas las condiciones para trabajar de forma sinérgica y para influir de manera concreta en un enfoque más sostenible de la restauración y del concepto de puesta en valor, una sostenibilidad no solo económica, sino también social y cultural. Al unir la experiencia técnica y artesanal secular de nuestra tradición con la solidez industrial, de gestión y financiera de Opera Laboratori, podemos ofrecer un modelo nuevo. Este enfoque centrado en el concepto de sostenibilidad nos permitirá superar la fragmentación de los recursos y la lógica de la emergencia, proponiendo soluciones estructuradas, capaces de garantizar la continuidad de las obras, la estabilidad laboral y una planificación a largo plazo de la conservación.

FG. Por último, en su opinión, ¿el futuro de la restauración italiana estará marcado por grandes operadores capaces de integrar competencias diversas, o seguirá siendo un mundo de excelencias muy especializadas, pero pequeñas y fragmentadas?

AN. El futuro de la restauración italiana, desde mi punto de vista, deberá defender activamente el concepto de la alta especialización, pero al mismo tiempo abrirse inevitablemente a grandes operadores o consorcios de operadores, capaces de integrar competencias diversas manteniendo y protegiendo la excelencia artesanal. El modelo de las microempresas artesanales, fragmentadas, garantiza la preservación de la especialización, pero hoy en día tiene dificultades para hacer frente a la complejidad de las grandes obras de restauración. Esto se debe a la falta de recursos y a la necesidad de inversiones en investigación y nuevas tecnologías. El verdadero reto —que es, en definitiva, la filosofía en la que se basa Opera Navarra— consiste en demostrar que la dimensión industrial no estandariza el trabajo si tenemos claro que somos meros transmisores de conocimientos y competencias, sino que, por el contrario, contribuye a ponerlo en valor. Un gran operador bien estructurado que valora los conocimientos y las capacidades de la mano de obra (restauradores y obreros) ofrece la solidez financiera y de gestión necesaria para aportar estabilidad al sector de la restauración, así como sostenibilidad no solo económica, sino también social y cultural, persiguiendo siempre, en la medida de lo posible, el concepto de excelencia.



Federico Giannini

El autor de este artículo: Federico Giannini

Nato a Massa nel 1986, si è laureato nel 2010 in Informatica Umanistica all’Università di Pisa. Nel 2009 ha iniziato a lavorare nel settore della comunicazione su web, con particolare riferimento alla comunicazione per i beni culturali. Nel 2017 ha fondato con Ilaria Baratta la rivista Finestre sull’Arte. Dalla fondazione è direttore responsabile della rivista. Nel 2025 ha scritto il libro Vero, Falso, Fake. Credenze, errori e falsità nel mondo dell'arte (Giunti editore). Collabora e ha collaborato con diverse riviste, tra cui Art e Dossier e Left, e per la televisione è stato autore del documentario Le mani dell’arte (Rai 5) ed è stato tra i presentatori del programma Dorian – L’arte non invecchia (Rai 5). Al suo attivo anche docenze in materia di giornalismo culturale all'Università di Genova e all'Ordine dei Giornalisti, inoltre partecipa regolarmente come relatore e moderatore su temi di arte e cultura a numerosi convegni (tra gli altri: Lu.Bec. Lucca Beni Culturali, Ro.Me Exhibition, Con-Vivere Festival, TTG Travel Experience).



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