Del 4 de julio al 15 de noviembre de 2026, el MAN Museo d’Arte della Provincia di Nuoro acoge Futurama. Nostalgia di futuro, una exposición comisariada por Chiara Gatti y Elisabetta Masala en colaboración con Storyville. El proyecto concluye la trilogía expositiva iniciada por el museo con Sensorama y Diorama, un ciclo dedicado a las formas en que el ser humano construye su relación con la realidad, el entorno y el tiempo. Tras abordar el tema de la percepción como estructura cognitiva y el de las ecologías posnaturales y la relación entre lo humano y lo no humano, el nuevo capítulo se centra en la imaginación del futuro como construcción cultural, política y emocional.
El título de la exposición se hace eco de Futurama, la muestra organizada por General Motors para la Exposición Universal de Nueva York de 1939. El evento, visitado por unos cinco millones de personas, presentaba una imagen idealizada de la América del futuro a través de maquetas a gran escala diseñadas por el diseñador Norman Bel Geddes. En aquella representación, el mañana tomaba la forma de ciudades racionales surcadas por rascacielos y autopistas elevadas, organizadas en torno al automóvil y la dependencia de la tecnología. Un modelo urbano ordenado y sin conflictos, construido como promesa de prosperidad y control.
La exposición MAN parte de esa visión para interrogar el periodo histórico en el que el progreso parecía inevitable y universalmente deseable. Tras la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento económico, los logros científicos y la aceleración tecnológica alimentaron la creencia generalizada en la emancipación de las limitaciones materiales y biológicas. La carrera espacial, la automatización industrial y el nacimiento de la informática contribuyeron a la formación de un imaginario colectivo basado en la idea de un futuro capaz de garantizar el bienestar y el desarrollo.
Según la exposición, esa confianza se tradujo también en una extendida estética del futuro que recorrió el arte, el diseño, la arquitectura, la moda y la cultura popular. En el ámbito artístico, se experimentó con materiales industriales y nuevas concepciones del espacio. Algunos ejemplos son el bestiario de metacrilato de Gino Marotta, las Superficies lunares de Giulio Turcato y los Conceptos espaciales de Lucio Fontana. Paralelamente, el diseño y la arquitectura imaginaban entornos modulares y superficies dinámicas, mientras que la moda adoptaba líneas geométricas y cortes abstractos en diálogo con la investigación artística de la época.
La exposición también incluye una sección dedicada al diseño de los años sesenta, caracterizado por formas y colores que traducían las visiones fantásticas de la época en objetos concretos. Otra sección dedicada a la moda está comisariada por Michela Gattermayer.
También se reserva un amplio espacio a la ciencia ficción y la cultura popular, consideradas herramientas centrales en la difusión del imaginario futurista del siglo XX. Robots, viajes interplanetarios y sociedades hipertecnológicas entraron en la vida cotidiana a través del cine, la edición y los juguetes. La exposición recuerda en particular los primeros robots de juguete japoneses de los años 50, inspirados en la ciencia ficción americana y anticipando los grandes “super robots” de la animación posterior. De forma lúdica, estos objetos traducían la fascinación por la máquina vista como aliada del ser humano. Otro núcleo de la exposición está dedicado a las series de ciencia ficción que contribuyeron a difundir ampliamente la idea del futuro como espacio de aventuras y posibilidades. La exposición también contará con una selección de volúmenes de Urania de la Fondazione Arnoldo e Alberto Mondadori.
Las secciones centrales de la exposición también incluyen instalaciones de vídeo dedicadas a películas de ciencia-ficción relacionadas con la carrera espacial. En este contexto, el enfrentamiento político entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría se analiza también a través de la producción audiovisual de la época, que trasladó al espacio las tensiones geopolíticas del siglo XX.
La exposición reconstruye así una época histórica caracterizada por una fe radical en el progreso, interpretado como una verdadera utopía estética. La tecnología se concebía como un instrumento de liberación del trabajo, de las penurias e incluso de la muerte. Sin embargo, el recorrido pone progresivamente de manifiesto las contradicciones generadas por el propio modelo de desarrollo. La dinámica que alimentó el optimismo modernista también produjo nuevas formas de desigualdad, alienación y fragilidad ecológica. Según el marco curatorial, la expansión industrial intensiva, el crecimiento urbano descontrolado y la dependencia total de la tecnología generaron consecuencias medioambientales y sociales que la utopía del progreso no había previsto. Algunos artistas captaron tempranamente estas cuestiones críticas, entre ellos Piero Gilardi, señalado en la exposición como una figura capaz de anticiparse a los problemas medioambientales que emergieron con fuerza en las décadas siguientes.
Con la crisis de los grandes relatos modernistas y el auge del posmodernismo, el futuro dejó gradualmente de aparecer como una promesa compartida. Las representaciones futuristas viraron cada vez más hacia escenarios distópicos o paradójicos. En las últimas décadas, nuevos acontecimientos mundiales, desde crisis financieras a pandemias, desde conflictos a emergencias medioambientales, han acentuado la percepción de la vulnerabilidad sistémica de las sociedades contemporáneas.
En este contexto, Futurama lee el presente como la expresión de una paradoja propia de la hipermodernidad: una era marcada por la aceleración continua, la sobrecarga de información y las rápidas transformaciones, capaz de generar tanto entusiasmo como pérdida de control. De ahí el concepto de “nostalgia del futuro”, formulado por la exposición como una tensión emocional hacia un mañana mejor en una época caracterizada por la incertidumbre. No se trata, según el proyecto curatorial, de nostalgia del pasado, sino de la pérdida de esa fe colectiva en el cambio que había recorrido buena parte del siglo XX. A través de un recorrido que entrelaza utopías tecnológicas, estéticas del progreso y visiones críticas de la contemporaneidad, la exposición propone así una reflexión sobre la posibilidad de imaginar nuevos escenarios de futuro. El objetivo declarado es reabrir un espacio de debate sobre la idea de futuro como construcción colectiva y no sólo como proyección abstracta o distópica.
Entre los artistas de la exposición figuran Valerio Adami, Vincenzo Agnetti, Enrico Baj, Agostino Bonalumi, Davide Boriani, Fabrizio Dusi, Mario Schifano,Lucio Fontana, Piero Gilardi, Pietro Gallina, Gianni Colombo, Sergio Lombardo, Gino Marotta, Pino Pascali, Giulio Turcato y Grazia Varisco. La exposición irá acompañada de un catálogo con contribuciones críticas de Carlo Antonelli, Paolo Campiglio y Michela Gattermayer.
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| En el MAN de Nuoro, la exposición Futurama investiga el futuro entre la utopía tecnológica y la crisis contemporánea |
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