La Galería Christian Stein dedica la exposición individual In studio (now as then), que podrá visitarse con una inauguración el jueves 4 de junio de 2026 de 18.00 a 21.00 horas en los espacios de Corso Monforte de Milán. La exposición forma parte de la larga relación entre el artista Giulio Paolini (Génova, 1940) y la galería, que comenzó en 1967 en Turín y continuó durante casi sesenta años de colaboración, hasta la exposición individual en Milán en 2023.
El proyecto expositivo se articula en torno a un total de nueve obras, seis de ellas creadas especialmente para la ocasión, junto a collages y estudios preparatorios. El título de la exposición deriva de una de las obras presentadas y remite directamente al núcleo conceptual de toda la muestra: el estudio como lugar privilegiado de elaboración de la obra, espacio separado del mundo y a la vez teatro de su construcción. Paolini lo define como un entorno en el que las herramientas del trabajo artístico adquieren un papel decisivo, desde los lápices hasta las escuadras y los compases, hasta convertirse en elementos de una puesta en escena que oscila entre el orden y la simulación del desorden. En este contexto, el taller se configura como unHortus Clausus, un espacio cerrado suspendido en el tiempo, habitado por el artista o su doble, en diálogo con figuras e imágenes de distintas épocas.
En la pared del fondo se encuentra Mnemosyne (Les Charmes de la Vie/8), creada entre 1981 y 1990 y perteneciente a un ciclo de seis episodios. La obra se basa en una reelaboración de detalles del cuadro de Jean-Antoine Watteau Les Charmes de la Vie de 1717-1718. En la obra expuesta, el octavo detalle del cuadro se asocia a ocho bastidores y a un lienzo preparado, sobre el que un dibujo a lápiz sugiere ocho elementos dispuestos en torno a un centro, configurando una estructura que recuerda un sistema de rotación en torno a un fulcro.
En la pared de la derecha se encuentra Ariadna, 2025. La obra está construida sobre un lienzo invertido que alberga la imagen lacerada de la figura femenina tomada de la Estela funeraria de Giovanni Falier, de Antonio Canova. La mirada de la figura se superpone a una línea roja lineal dispuesta de forma radial, que interseca dos imágenes en perspectiva escalonadas. El lienzo está colocado en un caballete frente a una ventana francesa, mientras que una cortina de tela que representa el cielo parece prolongar idealmente la propia figura. El conjunto se construye como un umbral visual que introduce una condición de espera. El propio Paolini vincula el título a una reflexión sobre las pinturas metafísicas de Giorgio de Chirico, en las que la figura de Ariadna se repite como una presencia suspendida, asociada a una condición de espera permanente de la imagen.
En la pared opuesta a la entrada se encuentra Sottosopra (Al revés), 2005. La obra consta de un lienzo y dos atriles insertados uno dentro del otro con orientaciones opuestas, colocados cerca de la superficie pictórica. Dos textos autógrafos del artista, escritos en papel blanco y en atril, están rasgados y dispersos en el lienzo y en la pared, configurando una caída fragmentaria. La composición se organiza sobre un marco trazado a lápiz con diagonales internas que definen una geometría de referencia respecto al desorden del conjunto. Los textos hacen referencia al tema de la autonomía de la obra respecto a la figura del autor, a través de dos ejemplos históricos: el relevo entre Verrocchio y Leonardo y el de Rossini y Wagner, ambos interpretados como momentos de toma de conciencia de la superación generacional.
“¿Acaso calla la voz del autor si no se hace eco del trabajo que el Tiempo, de vez en cuando, asigna a escritores, artistas, músicos... a sus ”iniciados“ de confianza y devoción?”, declara Paolini.
Frente a la ventana se encuentra Riservato, 2025. La obra se alza sobre una base que sostiene un cojín dorado sobre el que se disponen un sobre de carta, el retrato de un ayuda de cámara del siglo XVIII, un clip dorado y una hoja manuscrita con la palabra “reservado”. El término adquiere un doble significado, al referirse tanto a la delimitación de un espacio físico como a una condición de intimidad y discreción. El conjunto de objetos construye una relación entre pasado y presente, en la que la figura del ayuda de cámara parece asumir la función de contrapartida o posible alter ego del artista.
En el centro del espacio expositivo hay una constelación de obras sobre una base. Entre ellas se encuentra Sí y No, 2025, consistente en un molde de escayola de dos manos masculinas unidas colocado dentro de un Cristal Genesa, una estructura geométrica compuesta por círculos entrelazados de origen simbólico. El objeto descansa sobre un collage de fragmentos de papel que a su vez remiten a fragmentos de escayola. La obra relaciona la dimensión humana de las manos con una estructura que recuerda una forma universal.
En Copia y original, 2026, un molde de escayola de una mano con el puño cerrado y una concha de nácar se disponen sobre una placa de espejo. La relación entre ambos objetos pone de manifiesto una dinámica de similitud formal y diferencia ontológica: el molde de escayola remite a la lógica de la copia, mientras que la concha se configura como elemento natural y, por tanto, original.
Fuera del tiempo, 2020 construye una secuencia de objetos e imágenes que remiten a una condición suspendida del tiempo en el estudio. La paleta se describe como un elemento ajeno a la contemporaneidad, mientras que el reloj de arena introduce una referencia a la dimensión atemporal de la obra. El conjunto sugiere una temporalidad no lineal, vinculada a la práctica artística como espacio autónomo en relación con el presente.
En Come è / As if, 2025, se alternan superficies blancas y negras, construyendo una relación entre presencia real y apariencia. Los elementos se escalonan y no se concilian, mientras que las imágenes fotográficas y los objetos físicos establecen una relación de correspondencia inestable. El marco fotográfico aparece como imagen de un original ausente, mientras que los objetos reales sólo encuentran sentido en la relación con su representación. La obra se centra en la relación entre el ser y el parecer como nudo central de la representación.
La obra central, In studio (now as then), 2025, que da título a toda la exposición, resume el tema del estudio como dispositivo operativo y conceptual. Un caballete divide el espacio en dos secciones, anverso y reverso, ambas ocupadas por objetos heterogéneos dispuestos en un equilibrio controlado. Entre ellos, un reloj de arena, lupas, una esfera, espejos y una piedra negra. En el lado opuesto hay un modelo de silla Thonet, lienzos con trazos a lápiz y reproducciones fotográficas. El conjunto está dominado por la estructura del caballete, que también soporta un par de gafas y dos fotografías del mismo estudio, una a cada lado. La obra construye una reflexión autorreflexiva sobre el espacio de producción de la obra y su representación interna.
La exposición transforma el espacio de Corso Monforte en una configuración cerrada y analítica, en la que el estudio no sólo se representa, sino que se replantea como dispositivo teórico. A punto de cumplir 86 años, el artista continúa una línea de investigación caracterizada por el rigor analítico y la continuidad temática, en la que la reflexión sobre la obra y su contexto operativo sigue siendo el núcleo de la práctica.
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| Giulio Paolini en Milán: el estudio se convierte en escenario de la obra en la Galería Christian Stein |
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