En el contexto de la actual crisis en la Franja de Gaza,la UNESCO ya ha movilizado 5,7 millones de dólares en ayuda de emergencia para proteger el patrimonio cultural, restablecer el acceso a la educación y apoyar al sector de los medios de comunicación. Se trata de un primer paquete de intervenciones que ha permitido actuar rápidamente sobre el terreno, mientras que la organización, junto con sus socios internacionales, aspira ahora a recaudar 116,5 millones de dólares para apoyar las actividades de emergencia y los procesos de recuperación a medio y largo plazo. La intervención se articula en torno a una serie de líneas fundamentales, consideradas centrales para la reconstrucción del tejido social: la preservación del patrimonio cultural en todas sus formas, el restablecimiento del acceso a la educación, el desarrollo de capacidades y del capital humano, y el fortalecimiento de un sistema de medios de comunicación transparente. Estas áreas son, según la organización, pilares esenciales para apoyar a las comunidades locales y acompañar el camino hacia la recuperación.
Uno de los frentes más críticos se refiere a la protección del patrimonio cultural. En la Franja de Gaza, 164 sitios están dañados, según la UNESCO, una situación que ya ha puesto en peligro bienes que representan un elemento de identidad e historia para la población palestina. En respuesta, la UNESCO, en cooperación con el Centro para la Preservación del Patrimonio Cultural, ha iniciado operaciones urgentes en la Ciudad Vieja de Gaza, centradas en asegurar las estructuras, gestionar los escombros y preservar los elementos arquitectónicos que puedan rescatarse en el futuro.
Las actividades incluyen operaciones de estabilización de emergencia y retirada de escombros, con el objetivo de preservar todo lo posible para una reconstrucción posterior. Paralelamente, el proyecto apoya a las comunidades afectadas mediante la creación de oportunidades de empleo para trabajadores locales y profesionales del patrimonio. Hasta ahora, se han estabilizado cinco lugares, lo que ha generado 1.850 días de trabajo para 30 trabajadores locales, mientras que otros siete lugares están siendo tratados actualmente.
La vigilancia de los daños continúa gracias a la cooperación con UNITAR-UNOSAT, mediante análisis por satélite que permiten recoger datos útiles para orientar las estrategias de protección y recuperación. Al mismo tiempo, se han organizado programas de formación técnica para profesionales locales en evaluación de daños y estabilización de emergencia. El 75% de los participantes en estas actividades de formación son mujeres, lo que confirma el interés por reforzar las competencias locales desde una perspectiva integradora.
La acción de la UNESCO se extiende también al impacto social de la crisis. A través de actividades culturales y artísticas, más de 8.000 niños, jóvenes y padres desplazados ya han recibido apoyo en materia de salud mental y bienestar psicosocial. En los próximos meses, estas iniciativas se ampliarán para llegar a más de 21.000 beneficiarios, incluidos trabajadores culturales, con el objetivo de acompañar a las comunidades en su camino hacia la recuperación. También están previstas contribuciones específicas para apoyar a los artistas locales, con el fin de revitalizar el sector cultural y creativo.
Sin embargo, la situación del sistema educativo sigue siendo especialmente grave. Los daños sufridos por las instalaciones de enseñanza terciaria y de formación técnica y profesional se estiman en 379 millones de USD, con más del 80% de los campus dañados o destruidos. Las consecuencias humanas son igualmente importantes: nueve de cada diez estudiantes afirman necesitar apoyo psicosocial, mientras que el 80% del personal académico vive desplazado o en situación de desamparo.
Para hacer frente a esta emergencia, el programa de la UNESCO de Educación en Situaciones de Emergencia y Recuperación Temprana apoya la continuidad del aprendizaje de los niños desplazados. A través de metodologías educativas basadas en el edu-entretenimiento, el programa involucra a los alumnos de los primeros cursos de primaria en actividades de matemáticas y lengua árabe. Éstas se complementan con una iniciativa de aprendizaje socioemocional dirigida a niños desde preescolar hasta cuarto curso, que también incluye formación para padres y profesores. Para los alumnos de secundaria, se distribuyeron 1.000 tabletas para que pudieran participar en los exámenes. Paralelamente, la enseñanza superior ha encontrado nuevas formas de impartirse a través del Campus Virtual de Gaza, cuya primera fase se puso en marcha en octubre de 2025. El programa llega actualmente hasta el 20% de los estudiantes universitarios y pretende ampliarse hasta el 30%, lo que permitirá a más de 30.000 estudiantes reanudar sus actividades académicas a distancia.
También se han creado espacios temporales de aprendizaje equipados con servicios de apoyo psicosocial, en cooperación con la Universidad Abierta Al-Quds y la Universidad Islámica de Gaza. Recientemente se activaron dos nuevas instalaciones para acoger a 2.700 estudiantes, con lo que el número total de espacios disponibles asciende a cinco. En la actualidad, estos espacios acogen a 13.800 estudiantes universitarios, entre ellos 6.912 mujeres.
Los testimonios recogidos ponen de relieve el impacto concreto de estas iniciativas. Una estudiante de 20 años contó a la UNESCO cómo la posibilidad de acceder a espacios de aprendizaje representó un punto de inflexión, devolviendo herramientas y esperanza en un contexto marcado por la falta de electricidad, conexión a Internet y dispositivos.
Paralelamente a las intervenciones educativas, la UNESCO llevó a cabo una evaluación en profundidad del sistema universitario local, que proporcionó una base de referencia para la planificación de la reconstrucción por parte de las autoridades y los socios internacionales. Las perspectivas de futuro incluyen también la ampliación de los programas de formación profesional, con la apertura de tres nuevos espacios dedicados al desarrollo de las competencias requeridas por el mercado laboral y el apoyo al empleo de los jóvenes.
Otro ámbito de intervención se refiere al apoyo a los periodistas. La UNESCO supervisa constantemente la situación de los profesionales de los medios de comunicación en la Franja de Gaza y ha activado programas de apoyo que incluyen formación, asistencia psicológica, equipamiento técnico y planes de trabajo remunerado. Hasta la fecha, más de 1.010 periodistas, el 60% de ellos mujeres, se han beneficiado de estas iniciativas.
Se han distribuido herramientas como ordenadores portátiles, grabadoras de audio, teléfonos móviles y soluciones de conectividad a 200 periodistas, mientras que más de 600 profesionales han participado en cursos de capacitación y resiliencia. En cooperación con la Media Luna Roja Palestina, unos 300 periodistas recibieron apoyo psicosocial mediante sesiones individuales y reuniones de grupo sobre gestión del estrés y gestión de traumas.
En los programas de formación participaron 310 periodistas en áreas como periodismo ético, periodismo móvil y producción de contenidos audiovisuales. Se prestó especial atención a la lucha contra la desinformación, con módulos sobre comprobación de hechos, reconocimiento de contenidos generados por inteligencia artificial y uso de herramientas de verificación digital. Los participantes produjeron 134 contenidos de verificación, contribuyendo a reforzar la fiabilidad del sistema informativo.
Se prestó especial atención a las mujeres periodistas, a través del programa Somos Periodismo, ejecutado con Nisaa FM y financiado por el PIDC, en el que se estudiaron temas como la producción de medios de comunicación con perspectiva de género, la comprobación de hechos en contextos de conflicto y la salud mental. En los próximos meses, más de 1.000 periodistas de Gaza recibirán apoyo adicional, que incluirá asistencia psicológica, formación, herramientas profesionales y oportunidades de empleo.
La acción de la UNESCO se desarrolla en colaboración con las autoridades locales, las comunidades y los socios internacionales, con el objetivo de maximizar el impacto de las intervenciones. De cara a los próximos pasos, la organización hace un llamamiento a la comunidad internacional para que aumente el apoyo financiero y operativo, permitiendo la expansión de las actividades actuales. El objetivo es reforzar la protección del patrimonio cultural, ampliar el acceso a la educación, proteger a los periodistas, promover la autonomía de la mujer y apoyar las oportunidades para los jóvenes. En este marco, la UNESCO pretende contribuir a la construcción de comunidades resilientes, capaces de sostener un proceso de recuperación duradero en un contexto marcado por profundas criticidades.
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| Gaza, la UNESCO moviliza 5,7 millones de dólares para cultura, educación e información |
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