¿Qué puedo decir? El último vídeo promocional del Ministerio de Cultura me ha gustado, y mucho. La nueva campaña de comunicación se llama Felicità (Felicidad ) y supongo que toma su nombre de la canción de 1974 Felicità, tà tà de Raffaella Carrà que suena de fondo. Bonita, colorista, animada y alegre, con la melodía de Carrà (perdón: no la conocía) que se te mete en la cabeza y no se te va nunca. Imágenes que van perfectamente con la música, tanto que llego a preguntarme quién acompaña a quién, si son las imágenes las que acompañan a la música o si es la música la que acompaña a las imágenes. Pero francamente me importa poco, porque para mí el resultado es más que excelente. Está Achille Lauro, pero bien podría no haber estado; hay muchos campeones deportivos que bien podrían no haber estado, porque no son los protagonistas (o mejor dicho, lo son todos, en un ejercicio coral que los convierte en magníficos compañeros de nuestros monumentos, que son los verdaderos protagonistas de este spot)... junto a Carrà con su despreocupada melodía. Quizás me parece tan interesante porque aún tengo en la retina la campaña Open To Wonder, aquella que hizo en 2024 el Ministerio de Turismo y que tenía como tema a la Venus de Botticelli posando delante de algunos de los monumentos nacionales más famosos. Y poco me importa que la campaña la realizara el Ministerio de Turismo y no el de Cultura: ambos utilizaron el arte y el patrimonio como dispositivo de comunicación.
Pero volvamos a Happiness y a la razón de mi fuerte apreciación: quizá porque es un soplo de aire fresco, energía, colores, amor y ligereza que tanto necesitamos en este periodo histórico. Y cuando veamos este anuncio, por favor, no nos detengamos en las estatuas que cobran vida, los ángeles y demonios que revolotean, la gente que baila y la que se besa, ni en el hecho de que los monumentos o las obras de arte se escapen porque se filman demasiado deprisa. Sinceramente, me cansa un poco ver nuestro patrimonio descrito con las habituales imágenes satinadas que huelen a viejo, a estático, ciertamente rigurosas y tranquilizadoras, pero más propias de un documental de divulgación que de un anuncio de televisión, y cuyos protagonistas parecen personajes tomados prestados de viejos anuncios de Barilla o Mulino Bianco. Hace unos días entrevistamos al presidente de la FAI, Marco Magnifico (leer aquí), que definió las Jornadas de Primavera como una fiesta popular. Una fiesta popular en la que, en los últimos diez años, han participado más de 13 millones de italianos. Aquí está: para mí este spot es una hermosa fiesta popular, que dice al mundo que nuestros lugares de cultura son lugares para todos, abiertos a todos. Y lo que es más, aderezados con un original estilo creativo. Y si realmente queremos encontrar un defecto, encontrémoslo en las versiones de treinta segundos que, por desgracia, no se reproducen tan bien como la extendida.
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