Robo de una obra de Antonello da Messina: se investiga a un conserje por falso testimonio. Se baraja la hipótesis de que haya un infiltrado


Un vigilante del Museo Regional de Messina ha sido incluido en el registro de investigados tras un interrogatorio marcado por contradicciones sobre la gestión de la alarma en el momento del robo de los cuadros de Antonello. Los investigadores tratan de averiguar si había un topo entre los vigilantes.

Se ha producido un importante avance en el caso del robo de los cuadros de Antonello da Messina, ocurrido la noche del 15 de agosto en el Museo Regional «Maria Accascina» de Messina. Uno de los cuatro vigilantes que estaban de servicio la noche del 15 de agosto ha sido inscrito en el registro de investigados por la Fiscalía de Messina por falso testimonio ante el fiscal. Así lo informa *La Repubblica* en un artículo del corresponsal Salvo Palazzolo. El hombre había sido citado en los últimos días en el Palacio de Justicia junto con otros tres compañeros, inicialmente como persona informada de los hechos, pero su declaración fue interrumpida por los magistrados tras surgir demasiadas contradicciones con respecto a las versiones proporcionadas por los demás empleados.

Al parecer, el conserje habría mencionado durante el interrogatorio la cuestión de la alarma, pero su versión de los hechos no habría convencido a los investigadores, sobre todo en lo que respecta a la cronología de los acontecimientos. De ahí la decisión de cambiar su condición en la investigación y proceder contra él por falso testimonio.

El principal escollo se refiere precisamente al sistema de alarma del museo y a lo que ocurrió mientras los ladrones se encontraban dentro del edificio. Según lo que se ha sabido hasta ahora, uno de los conserjes declaró no haberse percatado de la alarma. Otro, en cambio, admitió haber oído la sirena y haberla apagado, al considerar que se trataba de una falsa alarma. Otro más habría informado de que el sistema se reactivó al cabo de cuatro minutos. Es precisamente sobre la sucesión temporal de estos episodios sobre lo que los investigadores están tratando de arrojar luz.

Antonello da Messina, Políptico de San Gregorio: Virgen con el Niño o del Rosario entre los santos Gregorio y Benito, el ángel anunciador y la anunciada (1473; tabla, 170 x 203 cm; Messina, Museo Regional Accascina)
Antonello da Messina, Políptico de San Gregorio: Virgen con el Niño o del Rosario entre los santos Gregorio y Benito, el ángel anunciador y la Virgen anunciada (1473; tabla, 170 x 203 cm; Messina, Museo Regional Accascina)
Antonello da Messina, Tabla a doble cara, anverso, «La Virgen con el Niño y un franciscano» (1465-1470; témpera sobre tabla, 16 x 11,9 cm; Messina, Museo Regional Accascina)
Antonello da Messina, Tabloide bifronte, anverso, Virgen con el Niño y un franciscano (1465-1470; témpera sobre tabla, 16 x 11,9 cm; Messina, Museo Regional Accascina)
Antonello da Messina, Tabloje de doble cara, reverso, Cristo en la Piedad (1465-1470; témpera sobre tabla, 16 x 11,9 cm; Messina, Museo Regional Accascina)
Antonello da Messina, Tabla bifronte, reverso, Cristo en piedad (1465-1470; témpera sobre tabla, 16 x 11,9 cm; Messina, Museo Regional Accascina)

El objetivo de la Fiscalía es averiguar si lo ocurrido es solo consecuencia de graves errores en la gestión de la seguridad o si, dentro del equipo de vigilancia, había alguien que desempeñara un papel más directo a la hora de facilitar el robo. De hecho, los investigadores no descartan la hipótesis de la presencia de un topo o de un cómplice interno. Lo que hace que esta pista resulte especialmente delicada es el comportamiento de los ladrones, quienes, según lo reconstruido hasta ahora, se habrían movido por el museo con notable seguridad, demostrando conocer el edificio y la forma de acceder a las obras.

Las investigaciones, llevadas a cabo por la Brigada Móvil de Messina y los carabineros del Núcleo de Protección del Patrimonio Cultural bajo la coordinación del fiscal de Messina, Antonio D’Amato, han permitido, mientras tanto, reconstruir varios momentos de la irrupción. Los ladrones, vestidos de negro y con el rostro cubierto por cascos, entraron en la zona trasera del museo alrededor de las 20:47, tras haber separado los barrotes de la valla exterior. Para acceder al edificio utilizaron una palanca. De hecho, la puerta por la que entraron no estaba protegida por el sistema de alarma, que solo se activó cuando los delincuentes llegaron a la sala donde se conservaban las obras de Antonello da Messina. Las cámaras los grabaron mientras cometían el robo: los ladrones desmontaron cinco paneles del Políptico de San Jorge y rompieron la vitrina en la que se conservaba la Tabla bifronte.

En total se sustrajeron cuatro paneles: tres del políptico de San Gregorio y el panel bifronte con la Virgen, el Niño y un santo franciscano, así como el Cristo en Piedad, mientras que dos de los paneles del políptico fueron abandonados durante la huida. Fue precisamente el hallazgo de estos dos lienzos lo que permitió que la policía se enterara de lo ocurrido. De hecho, fue una vecina quien alertó de la presencia de las obras abandonadas, tras toparse con los dos lienzos frente al museo. Por lo tanto, fue una patrulla de la policía la que avisó a los conserjes, y no el personal de seguridad quien contactó por su cuenta con las fuerzas del orden. De hecho, ninguno de los conserjes habría llamado al 112 tras la activación de la alarma. Este es uno de los aspectos en los que se centra ahora la atención de los investigadores, junto con las diferentes versiones ofrecidas por los empleados sobre el manejo de la sirena y la reactivación del sistema.

El equipo de vigilancia estaba compuesto por cuatro personas: dos hombres y dos mujeres. Se trata de empleados regionales y de trabajadores pertenecientes al programa de actividades de utilidad social. Tras el robo, los cuatro fueron enviados a vacaciones forzadas. La inclusión de uno de los guardias en el registro de investigados supone, por tanto, un primer paso en la investigación, que no se limita a reconstruir las responsabilidades individuales en la gestión de la seguridad, sino que también pretende determinar si los ladrones pudieron contar con información procedente del interior.

Robo de una obra de Antonello da Messina: se investiga a un conserje por falso testimonio. Se baraja la hipótesis de que haya un infiltrado
Robo de una obra de Antonello da Messina: se investiga a un conserje por falso testimonio. Se baraja la hipótesis de que haya un infiltrado



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