El Museion de Bolzano ha inaugurado una amplia exposición institucional dedicada a Franco Vaccari (Módena, 1936 - 2025), titulada Feedback. Los ambientes de Franco Vaccari, comisariada por Frida Carazzato y Luca Panaro, que estará abierta al público del 28 de marzo al 13 de septiembre de 2026. Esta iniciativa reviste una gran importancia, ya que coincide con el 90º aniversario del nacimiento del artista modenés y representa la primera presentación orgánica de sus obras tras su fallecimiento en diciembre de 2025. El proyecto expositivo se centra de manera específica e inédita en los ambientes, considerados elementos fundamentales y fundadores de toda su producción artística. A través de una rica selección de obras fotográficas, películas, libros de artista y documentos de archivo, la exposición pretende restituir la complejidad de una figura que influyó profundamente en el arte italiano posterior a la Segunda Guerra Mundial y en la investigación conceptual internacional.
Franco Vaccari, nacido en Módena en 1936, mantuvo un estrecho vínculo con su ciudad natal a lo largo de toda su vida, a pesar de una carrera mundial. Su formación científica, que culminó con la licenciatura en Física por el Politécnico de Milán, le proporcionó la base lógica para un enfoque del arte que huye del emocionalismo para centrarse en los procesos y estructuras subyacentes a la realidad. Su entrada en el mundo del arte se produjo a finales de la década de 1960 a través de la poesía visual y la investigación verbovisual, colaborando con figuras como Adriano Spatola y participando en eventos colectivos como Parole sui Muri en Fiumalbo. Sin embargo, fue en 1969 cuando Vaccari definió lo que se convertiría en su marca teórica y práctica: laExposición en Tiempo Real. Este concepto sanciona la superación de la obra de arte como objeto estático y acabado, para transformarla en un dispositivo que se activa y toma forma sólo mediante la participación directa del visitante, que se convierte así en agente activo y productor de significado.
La teoría de Vaccari encuentra una sistematización fundamental en dos ensayos publicados a finales de la década de 1970, Duchamp y la ocultación del trabajo y La fotografía y el inconsciente tecnológico. En estos escritos, el artista reflexiona sobre la necesidad de acabar con la manualidad del fabricante en favor de la idea y el proceso, una postura que le acerca a Marcel Duchamp y John Cage. El término inconsciente tecnológico describe la capacidad de las herramientas tecnológicas, como la cámara, para registrar la realidad independientemente de la voluntad humana y de los condicionamientos visuales, revelando aspectos de la existencia que de otro modo permanecerían desconocidos. Esta visión transforma la fotografía de simple instrumento de representación mimética en prueba física de la presencia, huella del ser que caracteriza toda la trayectoria del artista.
El recorrido expositivo en el Museion, cuidadosamente diseñado por Fosbury Architecture, no sigue un orden cronológico sino que se desarrolla por núcleos temáticos a través de la tercera y cuarta plantas del edificio. La disposición pretende que cada sala se sienta como una situación vivida que hay que experimentar y no como una mera documentación histórica, utilizando materiales recuperados y arquitectura temporal. Ya en la entrada del museo, el visitante se encuentra con la Exposición en Tiempo Real nº 38, Biomasa, una obra de 2007 consistente en una plataforma conectada a un terminal. En lugar de contar el número de personas, este dispositivo mide el peso total de la masa orgánica que entra en el museo, transformando al público en un dato biológico colectivo y haciendo visible desde el primer momento la presencia física de los participantes.
En la tercera planta del edificio, el recorrido se centra en una dimensión más íntima, individual y perceptiva, a menudo vinculada a la exploración de la oscuridad como condición sensorial y psicológica. Entre las obras más significativas expuestas se encuentra La escultura oscura de 1968, en la que se invita a los visitantes a sumergirse en una habitación completamente desprovista de luz. En este estado de privación sensorial, la percepción se desplaza de la vista al tacto y al oído, forzando una experiencia interior ralentizada del propio cuerpo. Entonces como ahora, los visitantes pueden envolverse en gomaespuma antes de entrar para protegerse de posibles impactos con bolsas de plástico llenas de aire suspendidas en el interior, experimentando una desorientación que estimula nuevos modos de conciencia. Temas similares vuelven a aparecer en Ambiente grigio multiuso de 1987, una estructura autoportante diseñada originalmente para la Palazzina dei Giardini de Módena. Esta obra pretende ampliar la capacidad sensorial del visitante mediante instrumentos inusuales como un contador Geiger para rayos cósmicos, un láser para mediciones espaciales, un estenopo y un espejo unidireccional para mirar sin ser visto.
El interés de Vaccari por el mundo onírico puede apreciarse en Sogni n. 1 (Sueños n. 1), una intervención de 1975 realizada originalmente en Brescia, en la Galleria Cavellini. El entorno, consistente en una habitación a oscuras con sacos de dormir dispuestos sobre una plataforma de madera, invitaba a pasar la noche en el espacio expositivo. Al despertar, los sueños se transcribían y se convertían en parte integrante de la obra, en un diálogo entre la realidad y el subconsciente. La exposición en el Museion reactiva esta dinámica, ofreciendo de nuevo al público la posibilidad de dormir en el museo y contribuir con la narración de sus visiones nocturnas, creando un puente temporal con los soñadores de 1975. Otras obras de esta sección investigan la creatividad espontánea, como el vídeo Nei sotterranei (En el subsuelo ) de 1966-67, que documenta la escritura y los graffitis en aseos públicos como formas de poesía encontrada, prueba de la necesidad humana de dejar una huella de uno mismo frente a la represión social.
Un aspecto central de la poética de Vaccari es el concepto del viaje mínimo, ilustrado por obras que valoran la experiencia del desplazamiento por encima del destino final. En 1971, con Viaggio per un trattamento completo en el Albergo Diurno Cobianchi, el artista recogió tickets de diversos tratamientos de belleza e higiene recibidos en Milán. Otras acciones incluyen la documentación fotográfica de la parte trasera de camiones durante un viaje a Graz o la ruta a pie de Carpi a Ferrara, durante la cual Vaccari envió postales Polaroid al lugar de la exposición. Estas operaciones demuestran cómo la vida cotidiana y el movimiento en el espacio pueden transformarse en obras en tiempo real. Esta sección también incluye los Homenajes de 1973, en los que Vaccari describió a artistas famosos a un artesano que fabricaba orquestas mecánicas para que pudiera reproducir sus semejanzas. El experimento pretendía observar cómo cambia la imagen de una persona cuando es filtrada por el inconsciente de alguien perteneciente a una esfera cultural diferente.
Al subir a la cuarta planta, la investigación de Vaccari se desplaza a la interacción social, el comportamiento colectivo y la ocupación del espacio público. He aquí una reconstrucción dela obra más famosa del artista, presentada en la Bienal de Venecia de 1972: Real Time Exhibition No. 4, Leave a photographic trace of your passage on these walls. En aquella ocasión, Vaccari instaló un fotomatón y una invitación en cuatro idiomas para hacerse un retrato y pegarlo en las paredes de la sala. Al final del acto, las paredes estaban cubiertas con más de seis mil tiras de fotos, creando un inmenso archivo de presencias humanas y demostrando el poder del automatismo tecnológico como instrumento de participación democrática. En el Museion, una cabina del mismo tipo de aquella época sigue presente como monumento y memoria de aquel proceso, aunque por voluntad del artista ya no está activa.
El tema de la fotografía como alter ego virtual y desestabilizador se explora aún más en Instant Myth de 1974. En esta habitación doble, el visitante es fotografiado primero con una Polaroid y después, en la habitación contigua, se encuentra cara a cara con su propia imagen ampliada y proyectada. Este encuentro genera una sensación de desorientación, ya que la imagen captada por la cámara a menudo diverge de la percepción interna e idealizada que cada uno tiene de sí mismo. El proyecto Photomatic d’Italia, desarrollado entre 1972 y 1974, amplió esta investigación a escala nacional, utilizando más de setecientos fotomatones repartidos por toda Italia. Colocando carteles en busca de nuevos rostros para una película, Vaccari recogió miles de retratos espontáneos, componiendo un panorama sociológico de la Italia de aquellos años, marcados por el deseo de autoexpresión y la explosión de la cultura de masas.
Otro entorno de gran impacto político y social es Bar Code - Código de barras, creado originalmente para la Bienal de Venecia de 1993. El artista recreó un bar real y en funcionamiento donde el público podía sentarse a tomar un café, pero el espacio estaba plagado de referencias a la historia de la activista Silvia Baraldini, que en aquel momento estaba encarcelada en Estados Unidos con una condena de 43 años. Se invitaba a los visitantes a firmar una petición para su liberación, transformando un lugar de descanso informal en un espacio para el compromiso cívico y el debate. El título jugaba con el doble significado del término bar, entendido a la vez como lugar de reunión y como bar de prisión o línea de un código de control social. La exposición también documenta experimentos visuales destinados a desquiciar las convenciones perceptivas humanas, como Módena vista a nivel de perro, donde Vaccari fotografía la ciudad desde una perspectiva muy baja para liberarse del automatismo de la altura humana, o la serie tomada en el festival de la Isla de Wight, donde el encuadre se confía a un automatismo espacial en lugar de a la elección estética de un sujeto.
La obra de Franco Vaccari resulta sorprendentemente actual, anticipando temas que se convertirían en centrales en la práctica artística de la década de 1990, como la estética relacional. El director del Museion, Bart van der Heide, subraya cómo la obra de Vaccari ha sido una precursora necesaria para artistas contemporáneos de fama mundial como Tino Sehgal o Anri Sala, aunque a veces haya quedado eclipsada en el debate crítico internacional. “Cuando miro la obra de Franco Vaccari”, dice, “pienso inevitablemente en artistas como Tino Sehgal, Alicia Framis o Anri Sala. Lo extraordinario no es sólo la claridad con que sus obras anticipan sus temas, sino el hecho de que articulara estas ideas ya en la década de 1960. A pesar de ello, Vaccari sigue estando relativamente poco reconocido en el discurso crítico internacional, especialmente en relación con algunas reevaluaciones recientes de la historia del arte contemporáneo de posguerra. Este proyecto trata de llenar ese vacío, poniendo de relieve que sus obras son fundamentales y de urgente actualidad”. La comisaria Frida Carazzato se hace eco de sus palabras: “Enfrentarse hoy a la larga trayectoria y el enfoque de Vaccari significa llamar la atención sobre el presente y la consiguiente confusión generada por la hiperproducción y la sobreexposición del ego, con el fin de promover un arte que allane el camino para el ”cortocircuito del ego".
A través de los entornos de Vaccari, entendidos como arquitecturas temporales y activadores de la conciencia, el artista emiliano ha redefinido la relación entre el espacio individual y el colectivo, dejando un legado que invita no a la contemplación pasiva, sino a la acción y a la responsabilidad por el propio ser en el mundo. El Museion, que cuenta en su colección con una veintena de obras del artista, confirma con este proyecto su compromiso con la valorización del patrimonio contemporáneo y la promoción del pensamiento crítico a través de la implicación directa de la comunidad.
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| Franco Vaccari, la gran antología de ambientes expuesta en Bolzano |
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