Historiadores del arte, protesta contra el Ministerio de Cultura: guarnición el 28 de abril


El Comité Idonei denuncia la no prórroga de la lista de clasificación para el concurso MiC 518, que expira el 30 de mayo de 2026. En riesgo 204 profesionales en un ministerio ya marcado por una grave escasez de personal.

Crece la tensión en torno a la decisión del Ministerio de Cultura de dejar caducar la lista de clasificación del concurso público MiC 518 para el perfil de Oficial Historiador del Arte, que expira el 30 de mayo de 2026. Una decisión que ha provocado la reacción del CISDA - Comitato Idonei Storici dell’Arte, que ha anunciado un presidium de protesta previsto para el 28 de abril frente a la sede del Ministerio, el Collegio Romano, en Roma. La iniciativa tendrá lugar de 12.00 a 14.30 horas, con cita en Via Nicola de’ Cesarini, y representa la culminación de una movilización destinada a obtener la ampliación de la lista de clasificación. En el centro de la protesta se encuentran 204 candidatos elegibles que superaron las selecciones de la oposición convocada en 2022, publicada en el Boletín Oficial nº 88 de 8 de noviembre, afrontando un camino definido como riguroso y exigente tanto a nivel profesional como personal.

Según el comité, la decisión del ministerio representaría una anomalía administrativa, ya que hasta ahora la administración nunca ha dejado caducar las listas de oposición sin prórroga. Una decisión que también se considera políticamente inaceptable, sobre todo teniendo en cuenta las necesidades estructurales de personal del ministerio. La cuestión se inscribe en un contexto más amplio de reorganización y necesidades de recursos humanos. El cambio en la cúpula de la delegación, con la entrada del subsecretario Giampiero Cannella en sustitución de Gianmarco Mazzi, coincidió con una fase de redefinición de las estructuras internas, pero hasta ahora no ha producido señales concretas sobre la cuestión de la lista de clasificación.

La CISDA subraya que la lista de historiadores del arte es la única aún activa entre las relativas al concurso MiC 518 que no se ha agotado, a diferencia de las relativas a otros perfiles profesionales. Una disparidad que, según la comisión, corre el riesgo de traducirse en una discriminación real contra una categoría ya penalizada por años de rotación bloqueada y por una persistente infravaloración del papel estratégico del historiador del arte dentro de la administración.

Ministerio de Cultura. Foto: Finestre sull'Arte
Ministerio de Cultura. Foto: Finestre sull’Arte

Lo que hace aún más controvertida la elección del ministerio es el hecho de que, paralelamente, se hayan lanzado nuevas convocatorias de contratación de personal. Recientemente, de hecho, el MiC publicó una oposición para 577 funcionarios y una convocatoria de movilidad para otros 120 puestos. Decisiones que, según el comité, demostrarían la necesidad de reforzar la plantilla, por lo que resulta incomprensible que no se quiera echar mano de una lista de profesionales ya disponibles y seleccionados.

Las cifras destacadas por la CISDA y a las que también se hace referencia en una pregunta parlamentaria presentada por el senador Giuseppe De Cristofaro (Sinistra Italiana) dibujan un panorama de escasez crónica. De hecho, el Ministerio de Cultura tiene un déficit de más de 6.300 unidades con respecto a la plantilla prevista. En particular, en el ámbito de los funcionarios técnicos hay unos 1.800 puestos sin cubrir.

La situación parece especialmente crítica en lo que respecta a los historiadores del arte. En los cerca de 500 museos estatales apenas hay 200 profesionales de este sector, mientras que en las superintendencias el número ronda los 140. Aún más frágil es la situación de las oficinas de exportación, quince en todo el país, carentes de personal dedicado y obligadas a trabajar por turnos de funcionarios ya sobrecargados con numerosas tareas.

Según el Plan Integrado de Actividades y Organización 2026-2028 del Ministerio, la necesidad global es de más de 6.300 sobre un presupuesto previsto de unos 19.000. En el ámbito de los funcionarios técnicos, frente a los más de 5.600 puestos previstos, hay un déficit de casi 1.800. El plan de contratación prevé la entrada de 289 unidades en 2026 y 834 en 2027, cifras que, según los promotores de la protesta, no serían suficientes para cubrir el déficit.

En este escenario, no utilizar la lista de clasificación se interpreta como un despilfarro de recursos públicos. No contratar a los 204 aprobados ya seleccionados, alega el comité, supondría renunciar a competencias inmediatamente disponibles y recurrir en su lugar a nuevos procedimientos de oposición, con costes adicionales para la administración.

El asunto también ha aterrizado en el Parlamento. En la pregunta dirigida a la Ministra de Cultura se plantea si el Gobierno es consciente de la situación y si no considera oportuno intervenir para ampliar la lista de clasificación y garantizar su plena utilización. Entre las cuestiones planteadas figura también la relativa a las medidas que el ejecutivo piensa adoptar para reforzar el personal y asegurar un nivel de cobertura adecuado, indispensable para garantizar la eficacia de la protección y valorización del patrimonio cultural.

De hecho, la cuestión no sólo afecta a las perspectivas de empleo de los candidatos, sino también al funcionamiento global del sistema cultural. La escasez de personal, como se destaca en el texto de la pregunta, ralentiza los procedimientos administrativos, afecta negativamente a las actividades de protección y corre el riesgo de comprometer la eficacia de la acción pública, al tiempo que alimenta la desconfianza en las instituciones.

Para el CISDA, la ampliación de la lista de clasificación representa una solución inmediata coherente con los principios de buen funcionamiento y economía de la acción administrativa. La plena utilización de las listas de clasificación existentes, sostienen los promotores de la protesta, permitiría intervenir sobre una criticidad estructural sin más carga para las finanzas públicas.

El CISDA también recogió algunos testimonios. Un profesional, doctor en historia del arte, afirma: “Hace dos años me presenté con éxito a la prueba oral de la oposición MiC518. Recuerdo la alegría y la satisfacción que sentí cuando encontré el código de mi oposición en la lista de admitidos: tras meses de estudio y dos viajes Bolonia-Roma ida y vuelta, por fin mi esfuerzo se veía recompensado”. Sin embargo, ese estado de ánimo contrasta fuertemente con el miedo que siento estos días, al pensar que todos los sacrificios que me han llevado hasta esta oposición podrían irse al traste. La perspectiva de que la lista de clasificación caduque sin ser prorrogada, echando por tierra no sólo mis esperanzas y esfuerzos, sino también los de otros 203 colegas, no sólo debería consternarme a mí (y a nosotros, historiadores del arte e historiadores implicados), sino a la propia administración que lo permite. Una colega se hace eco de sus palabras: “La prórroga y el deslizamiento significarían que, tras unos años oscuros e inciertos, por fin podría hacer de mi pasión el único trabajo que deseo y para el que siempre me he sentido preparada. Espero de verdad que este último esfuerzo colectivo conduzca a la meta que es de todos, porque sin él realmente no sabría qué hacer”. Ni que decir tiene que los rumores poco tranquilizadores de las últimas semanas han sembrado una considerable sensación de pánico y cierta desconfianza en las acciones emprendidas por MiC, pero quiero pensar que formando parte del grupo CISDA y trabajando juntos por el presídium daremos la vuelta a la situación’, afirma. Y de nuevo, otra profesional: ’Después de una licenciatura, un doctorado y trece años de experiencia, con colaboraciones punteras en toda Italia, ahora trabajo en el supermercado para complementar mis ingresos’. No ampliar este ranking es una burla más tras años de espera’. Por último, una anotación más: “En 2022, participé en una oposición como funcionario historiador del arte que llevaba años esperando. Años en los que he tenido que hacer trabajos que nunca me han gustado pero que siempre he hecho con el objetivo (y la esperanza) de poder entrar por fin en el Ministerio. Ahora esta esperanza se ve truncada porque, quizás, el MIC no tenga intención de ampliar la lista de baremación. La guarnición del 28 de abril forma parte, pues, de una movilización que pretende volver a poner en el centro del debate la cuestión de los recursos humanos en la administración pública cultural. Está en juego no sólo el destino de 204 profesionales, sino también la capacidad del Estado para garantizar una gestión eficaz y sostenible de su patrimonio cultural”.

En el mundo asociativo también hay apoyo a la CISDA. “Un fuerte deseo de ampliación de la lista de clasificación, que podría ofrecer oportunidades a este tesoro de expertos en el patrimonio histórico y artístico, como ya se ha señalado en varias ocasiones, sin limitaciones inmediatas para la administración”, dice Rita Paris, presidente de la Asociación Bianchi Bandinelli. “Sólo se trata de dejar abiertas posibles salidas laborales para quienes han dedicado años de su vida al estudio y la formación”.

Estas son, por otra parte, las declaraciones de la Asociación Italiana para la Historia de la Crítica de Arte (SISCA), ETS y Consulta Universitaria: “SISCA, de acuerdo con sus objetivos científicos e institucionales, llama la atención sobre la cuestión de la contratación y el empleo de historiadores del arte en el Ministerio de Cultura. En los últimos años, numerosos datos y opiniones de los propios institutos del Ministerio apuntan a una persistente escasez de funcionarios historiadores del arte, ante un patrimonio extenso y complejo que requiere una alta y continua especialización. Esta situación repercute negativamente en la eficacia de las actividades de protección y en la calidad de los procesos de investigación, valorización y gestión del patrimonio cultural. También corre el riesgo de comprometer la continuidad entre las formaciones superiores y los espacios naturales de empleo público de las competencias histórico-artísticas, en detrimento del relevo generacional y de la transmisión de competencias especializadas. En este marco, parece oportuno promover una reflexión global sobre las políticas de contratación, con el fin de garantizar su coherencia con las necesidades reales de la administración y la plena valorización de la profesionalidad formada a través de los cursos de alta cualificación. La SISCA, respetando los diferentes niveles de responsabilidad institucional, desea por tanto que las opciones en la materia puedan orientarse hacia criterios de racionalidad, continuidad y sostenibilidad, también a través de un debate abierto entre la administración, la comunidad científica y las partes interesadas. La Sociedad sigue abierta y dispuesta a contribuir, en la medida de sus competencias, a un examen en profundidad compartido de estas cuestiones”.

Historiadores del arte, protesta contra el Ministerio de Cultura: guarnición el 28 de abril
Historiadores del arte, protesta contra el Ministerio de Cultura: guarnición el 28 de abril



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