¿Por qué la Galería Nacional de Umbría pagó 100.000 euros a la GNAM por el préstamo de Klimt?


Los registros de pagos de la Galleria Nazionale dell'Umbria muestran una transferencia de 100.000 euros a la GNAM de Roma en 2024 por el préstamo de las Tres Edades, la obra maestra de Klimt que se expuso en Perugia en el verano de ese año. El MiC, sin embargo, no querría comisiones de préstamo entre museos estatales, y la práctica de las comisiones de préstamo está desaconsejada por el ICOM. ¿Por qué entonces esta transferencia de dinero?

¿Por qué, en mayo de 2024, la Galleria Nazionale dell’Umbria pagó una suma de 100.000 euros a la Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea por el préstamo de Las Tres Edades de Gustav Klimt? ¿Se ha hecho una excepción a las directrices que rigen los préstamos entre museos estatales? ¿O estamos ante una nueva y preocupante práctica que corre el riesgo de socavar el principio de cooperación entre instituciones públicas? Nos planteamos estas preguntas a raíz de la operación en la que se vieron implicados los museos de Perugia y Roma: la noticia no se filtró en su momento, pero un año y medio después, y publicada por los respectivos museos, por razones de transparencia administrativa, los datos que permiten obtener esta información, parece totalmente legítimo reflexionar sobre lo sucedido. En efecto, en los pagos 2024 del museo de Perugia, se registra una transferencia bancaria dirigida a Gnam, fechada el 22 de mayo, cuyo motivo es “Préstamo de la obra Gustav Klimt Las Tres Edades 1905 óleo sobre lienzo 171x171 cm-inv.951”: parece tratarse, pues, de una cuota de préstamo, o más bien de alquiler, pagada un mes antes de la inauguración de la exposición Una obra maestra en Perugia. Klimt, Las Tres Edades, que, hasta el 15 de septiembre de 2024, habría ofrecido al público umbro la obra de Klimt, con un esbozo de algunos dibujos, pinturas y cerámicas de Galileo Chini. Una exposición, en definitiva, centrada exclusivamente en la obra maestra.

A primera vista, puede que no suene extraño que un museo pague a otro en concepto de préstamo: es, al fin y al cabo, una práctica cada vez más habitual. El problema, sin embargo, es que la aplicación de una tasa de préstamo es una práctica fuertemente desaconsejada por el ICOM (Consejo Internacional de Museos, máximo órgano representativo de los museos en el mundo), y que el Ministerio de Cultura pide a sus museos, los museos estatales, que no pidan una tasa de préstamo si el prestatario es otro museo estatal. En concreto, el ICOM, en su Recomendación sobre Préstamos para Exposiciones de 2019, sugiere que el Ministerio de Cultura "no condicione la concesión de un préstamo al pago de una tasa (canon de préstamo) y no acepte pagar una tasa(canon de préstamo) por los préstamos solicitados, sin perjuicio de que pueda de considerar una compensación de los gastos conexos (costes relacionados con los procedimientos administrativos, el mantenimiento, la conservación preventiva y la restauración, la preparación para la manipulación de la obra prestada, para las actividades de estudio y valorización, etc.)“.)”. En cuanto al Ministerio, la Circular 5 de 3 de junio de 2025 (emitida, por tanto, un año después de la exposición de Klimt, pero conviene precisar que ya antes de 2025 las directrices del MiC, al menos que yo sepa, eran contrarias a las comisiones de préstamo entre sus instituciones) invita a los museos estatales, respetando su autonomía, a “no aplicar comisiones de préstamo” cuando “el sujeto organizador sea otra institución perteneciente al Ministerio de Cultura”. Así pues, estos principios deberían prevalecer, al menos en teoría, sobre cualquier consideración contingente. Por ejemplo, el hecho de que Las Tres Edades de Klimt sea una obra muy solicitada (el GNAM la ha prestado varias veces en los últimos años y, además, la obra maestra también se ha quedado en Perugia en otoño de 2024 para otra exposición dedicada al oro), o las formas de reciprocidad (futuros intercambios de obras, largas y costosas colaboraciones científicas), o laposible falta de entusiasmo por parte del museo romano al privarse (sobre todo después de una larga gira por el extranjero) de lo que es, a todos los efectos, uno de sus activos más importantes (perdonen el uso de un término tomado de la jerga empresarial), una de las razones por las que el público visita la institución.

La transferencia registrada en los pagos de la Galería Nacional de Umbría
La transferencia registrada en los pagos de la Galería Nacional de Umbría
Gustav Klimt, Las Tres Edades. Fotografía: Finestre sull'Arte
Gustav Klimt, Las Tres Edades. Foto: Finestre sull’Arte

Se trata, además, de una cuota desproporcionada. Observando los balances del GNAM, es fácil ver cómo en 2024 solo hay un contrato de préstamo por 100.000 euros (no se especifica para qué obra, como es habitual en los balances del museo), seguido de otro por 75.000 y otro por 50.000. Sin embargo, los contratos suelen incluir varias obras. En 2023, por ejemplo, la GNAM firmó un contrato de 90.000 euros con Civitas srl, sociedad instrumental de la Fondazione Cassa di Risparmio di Forlì que organizaba la exposición L’arte della moda, pero para el préstamo de seis obras (entre ellas la única Mondrian de la Galería, Gran composición A). El año anterior, un Concepto espacial de Lucio Fontana fue prestado a Hauser&Wirth por 10.000 euros. Este es, a grandes rasgos, el orden de magnitud, a lo que podemos añadir que la GNAM, bajo la dirección de Renata Cristina Mazzantini, se ha vuelto especialmente desorbitada (al menos si comparamos los presupuestos con los de la anterior dirección), pues una cuota de préstamo de 10.000 euros ya se considera especialmente elevada, sobre todo si luego tenemos en cuenta que los gastos de transporte, seguro y montaje suelen correr a cargo del solicitante: La exposición de Perugia no es una excepción, ya que la Galería Nacional de Umbría corre con los gastos, como se desprende fácilmente de los datos de pago que pueden consultarse en la página web del Ministerio de Cultura.

Entonces, ¿por qué una transferencia de dinero tan inusual entre dos museos estatales, ambos pertenecientes al Ministerio de Cultura? Al fin y al cabo, el motivo de la transferencia no deja mucho margen a la interpretación: ¿por qué entonces la Galería Nacional de Umbría habría pagado 100.000 euros por el préstamo de la obra de Klimt? Una obra maestra en Perugia. Klimt, Las Tres Edades era una exposición carente de novedad científica, que podía justificarse únicamente por razones populares (suponiendo, claro está, que a alguien le parezca bien la idea de trasladar una de las tres únicas obras de Klimt ch’existen en Italia, obra que además en aquel momento venía de un largo periodo de ausencia de Gnam debido a una larga gira por China, sólo para darla a conocer a un público diferente) y la idea de atraer a un público nuevo. La cifra parece por tanto desproporcionada, aunque el director de la Galleria Nazionale dell’Umbria, Costantino D’Orazio, haya dado sin duda en el blanco de aumentar el público del museo: D’Orazio, al final del verano de 2024, no dejó de hacer crujir las cifras de visitantes, subrayando cómo la presencia de Klimt había atraído “el interés de los más jóvenes”. (Huelga decir, no obstante, que se trata de una observación totalmente empírica y que, por tanto, debe tomarse con el debido beneficio de inventario, ya que nunca se han publicado estadísticas sobre la composición del público). Si se observan los datos escuetos del número de visitantes, se podría pensar que la exposición tuvo el efecto de atraer a más público de lo habitual, aunque sin llegar a socavar el récord de 2023, cuando la Galleria Nazionale dell’Umbria acogió la exposición Perugino. Sin embargo, también hay que recordar que es imposible aislar el “efecto Klimt”, llamémoslo así, del flujo habitual de la Galleria Nazionale dell’Umbria. En otras palabras, no es posible saber el número exacto de visitantes que entraron en el Palazzo dei Priori sólo por Klimt, porque no existía un sistema de venta de entradas independiente: no se puede decir, por tanto, que fuera la exposición la que atrajo a más de 62.000 visitantes en tres meses, como afirmaban los comunicados de prensa de la época, por el simple hecho de que no fue posible medirlos, por lo que los 62.000 no son más que el número de personas que entraron en el museo durante el periodo de la exposición. Pero no se trata de eso, también porque las cifras de 2025 eran totalmente comparables a las del año anterior, con la llegada de Modigliani a Perugia para animar el verano umbro en lugar de Klimt. Como mínimo, se puede sacar la conclusión de que D’Orazio había encontrado una fórmula evidentemente ganadora: convocar cualquier obra en Perugia, siempre que sea de un artista cuyo nombre conozca todo el mundo, y apostar por su inevitable atractivo.

A estas alturas, la única justificación posible para semejante desembolso habría sido una campaña masiva de investigación o restauración. Hay que añadir que, una vez finalizada la exposición, el cuadro fue sometido a una serie de análisis, coordinados por la Oficina de Diagnóstico y Restauración de la Galería Nacional de Umbría y realizados en colaboración con un equipo de investigadores de los Institutos de Ciencias y Tecnologías Químicas “G.Natta” (CNR-SCITEC) y “Scienze del Patrimonio Culturale” (CNR-ISPC) del CNR y del Centro SMAArt de la Universidad de Perugia. El objetivo era investigar ciertos aspectos de los materiales y la técnica de Klimt: los análisis(imágenes hiperespectrales en el visible y el infrarrojo cercano, fluorescencia de rayos X de barrido) se utilizaron para sondear los pigmentos y metales de los lienzos de Klimt, y condujeron a un descubrimiento en absoluto revolucionario, pero que confirmaba lo que ya sabíamos del artista, a saber, que utilizaba materiales preciosos como el oro, la plata y el platino en sus pinturas. Sin embargo, la comisión de préstamo tampoco parece estar justificada por esta breve campaña de investigación, ya que, además de haberse realizado “in house”, se podría decir, se llevó a cabo, como nos confirmó la oficina de prensa del PNRR, “en el marco de un proyecto de investigación entre las instituciones implicadas, CNR, GNAM de Roma y GNU de Perugia, y no como un encargo remunerado”. Las actividades, se nos explicó, “se llevaron a cabo en virtud del acuerdo para la realización de actividades de investigación que existe entre el CNR-SCITEC, el CNR-ISPC y la Dirección Regional de Museos Nacionales de Umbría”. Por lo tanto, al menos en apariencia, no hay nada extraordinario: el único elemento extraordinario del asunto es el pago de una tasa de préstamo exageradamente elevada por parte de un museo estatal a otro museo estatal. Por lo tanto, convendría que los institutos implicados aclararan los contornos del caso: ¿por qué dos museos estatales, que deberían funcionar en un régimen de cooperación científica y de ayuda mutua y valorización del patrimonio nacional, optaron por cederse mutuamente una obra maestra consignando en el presupuesto una partida de coste tan elevado?



Federico Giannini

El autor de este artículo: Federico Giannini

Nato a Massa nel 1986, si è laureato nel 2010 in Informatica Umanistica all’Università di Pisa. Nel 2009 ha iniziato a lavorare nel settore della comunicazione su web, con particolare riferimento alla comunicazione per i beni culturali. Nel 2017 ha fondato con Ilaria Baratta la rivista Finestre sull’Arte. Dalla fondazione è direttore responsabile della rivista. Nel 2025 ha scritto il libro Vero, Falso, Fake. Credenze, errori e falsità nel mondo dell'arte (Giunti editore). Collabora e ha collaborato con diverse riviste, tra cui Art e Dossier e Left, e per la televisione è stato autore del documentario Le mani dell’arte (Rai 5) ed è stato tra i presentatori del programma Dorian – L’arte non invecchia (Rai 5). Al suo attivo anche docenze in materia di giornalismo culturale all'Università di Genova e all'Ordine dei Giornalisti, inoltre partecipa regolarmente come relatore e moderatore su temi di arte e cultura a numerosi convegni (tra gli altri: Lu.Bec. Lucca Beni Culturali, Ro.Me Exhibition, Con-Vivere Festival, TTG Travel Experience).



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